{"id":14087,"date":"2021-10-01T11:33:42","date_gmt":"2021-10-01T09:33:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=14087"},"modified":"2021-10-19T16:51:17","modified_gmt":"2021-10-19T14:51:17","slug":"permiso-para-menstruar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/permiso-para-menstruar\/","title":{"rendered":"Permiso para menstruar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/period-day.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14088 colorbox-14087\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/period-day.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"326\" data-id=\"14088\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/period-day.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/period-day-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 34, udazkena\/2021\/oto\u00f1o. Amaia Gonz\u00e1lez Llama.-<\/p>\n<p>El Ayuntamiento de Girona aprob\u00f3 el pasado 14 de junio la puesta en marcha de un permiso menstrual para las trabajadoras del consistorio, de manera que estas dispondr\u00e1n de 8 horas al mes para ausentarse del trabajo por molestias o dolores relacionados con la menstruaci\u00f3n. Eso s\u00ed, esas horas deber\u00e1n recuperarse en un plazo de tres meses<sup><a id=\"post-14087-footnote-ref-2\" href=\"#post-14087-footnote-2\">[1]<\/a><\/sup>. Es una buena noticia que la menstruaci\u00f3n empiece a ser incluida en la agenda p\u00fablica y laboral. Ahora bien, no todo vale en el camino de la visibilizaci\u00f3n de los cuerpos femeninos y menstruantes si no queremos caer en un relativismo que obvie las luchas libradas y la ingente cantidad de investigaci\u00f3n con perspectiva feminista realizada. Este art\u00edculo pretende, mediante una toma de posici\u00f3n basada en un an\u00e1lisis sociol\u00f3gico y feminista, contribuir a un debate imprescindible si queremos continuar avanzando en el camino hacia la aut\u00e9ntica igualdad de derechos laborales.<\/p>\n<p>Decir que las mujeres tenemos la posibilidad de recuperar hasta ocho horas de trabajo en un plazo de tres meses es negarlo que numerosas investigaciones vienen mostrando desde hace d\u00e9cadas: que las mujeres dedicamos mucho m\u00e1s tiempo que los hombres a trabajos no remunerados, sobre todo a las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados. Las mujeres hemos accedido al mercado laboral, a la educaci\u00f3n y a la vida p\u00fablica en general (aunque con un sinf\u00edn de matices), pero el testigo del cuidado de las hijas y del resto de las personas del entorno cercano no lo han cogido los hombres.<\/p>\n<p>Omitir esta realidad no solo es perjudicial a la hora de pactar medidas que pretendan mejorar nuestras vidas; tambi\u00e9n muestra que, en efecto, no importa lo alto o claro que lo digamos: seguimos sin tener voz. Por eso seguiremos diciendo y demostrando que las mujeres cargamos con el peso de los cuidados; que somos, con gran diferencia en relaci\u00f3n a los hombres, quienes asumimos las tareas de lo que, por otra parte, es imprescindible para el mantenimiento del sistema productivo en el que vivimos; que el problema no es cuidar, que el problema es que no se cuida a las cuidadoras, y que ese descuido se debe al perfil de quienes a ello se dedican: mujeres, mujeres migradas, mujeres de clase trabajadora, mujeres precarizadas.<\/p>\n<p>En este sentido, pensar que podemos recuperar sin mayores dificultades horas de trabajo es obviar las enormes diferencias existentes entre empleos y, por consiguiente, entre clases sociales. No necesitamos salir del propio ayuntamiento en el que se ha aprobado esta medida para encontrar estas diferencias: no es lo mismo tener que recuperar una hora diaria para quien se dedica a tareas administrativas en oficina que para quien limpia la oficina donde se realizan dichas tareas. Cualquiera que haya trabajado siquiera un mes en ocupaciones en las que el cuerpo se ve sometido a grandes esfuerzos (cargar pesos, hacer movimientos repetitivos, estar muchas horas de pie, pasar fr\u00edo o calor, etc.) sabe que una se piensa dos y tres veces hacer cualquier cambio en su horario si eso supone tener que a\u00f1adir m\u00e1s tiempo, por poco que sea, a otra jornada laboral.<\/p>\n<p>Por si todo esto fuera poco, parece que se nos escapa que, normalmente, se menstr\u00faa todos los meses. El estr\u00e9s que arrastramos cada mes, entre otras cosas, por las condiciones laborales, vitales y ambientales, puede hacer que menstruar duela. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la cotidianidad a la que estamos sometidas la mayor\u00eda de las mujeres es incompatible con una buena salud menstrual. La doctora Christiane Northrup en su ya cl\u00e1sico libro <em>Cuerpo de mujer, sabidur\u00eda de mujer<\/em> no deja lugar a dudas: \u201cComenc\u00e9 a comprender que el s\u00edndrome premenstrual, el dolor pelviano, los miomas, la vaginitis cr\u00f3nica y otros problemas que ten\u00edan mis pacientes suelen estar relacionados con el contexto de su vida. Enterarme de su dieta, su situaci\u00f3n laboral y sus relaciones sol\u00eda proporcionarme pistas sobre el origen de esos malestares corporales. Valor\u00e9 los patrones de vida que se ocultan detr\u00e1s de esas dolencias de una manera que jam\u00e1s hab\u00eda considerado antes\u201d.<\/p>\n<p>Esto nos aboca a un perverso c\u00edrculo vicioso: si por el estr\u00e9s y el cansancio me duele menstruar y para paliar el dolor cojo horas que despu\u00e9s tengo que devolver, ocurrir\u00e1 que las semanas en las que recupero esas horas mi cuerpo va a sufrir las consecuencias de ese cansancio f\u00edsico y mental extra. Una de esas consecuencias puede ser, de nuevo, dolor menstrual, pues si el motivo del dolor persiste e incluso gana espacio (m\u00e1s horas de sometimiento a las condiciones que lo provocan) parece l\u00f3gico pensar que el dolor se repita e incluso aumente. Puede tambi\u00e9n suceder que donde no hab\u00eda patolog\u00eda empiece a haberla.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed encontramos la principal y m\u00e1s perversa paradoja de la medida que estamos comentando: pensada para gestionar mejor el dolor menstrual en el espacio laboral puede acabar agrav\u00e1ndolo.<\/p>\n<p><strong>Cuesti\u00f3n de credibilidad<\/strong><\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Rebecca Solnit en <em>Recuerdos de mi inexistencia<\/em>, tener voz supone \u201cla posibilidad de participar plenamente en las conversaciones que configuran la sociedad, las relaciones con las dem\u00e1s personas y la propia vida\u201d. Esto solo es posible partiendo del principio de \u201ccredibilidad\u201d, lo que significa que cuando una persona, en este caso una mujer, dice algo \u201cdesafiante\u201d, los dem\u00e1s deben estar \u201cdispuestos a creerla, con lo cual no quiero decir que las mujeres nunca mientan, sino que los relatos deber\u00edan evaluarse seg\u00fan sus propios t\u00e9rminos y contextos, en vez de por la afirmaci\u00f3n patriarcal de que las mujeres no est\u00e1n en absoluto capacitadas para hablar\u201d.<\/p>\n<p>Esta expropiaci\u00f3n de la credibilidad es un pilar maestro del patriarcado y de su connivencia con el sistema capitalista y las pol\u00edticas neoliberales bajo las que transcurren nuestras vidas. Si goz\u00e1semos de la credibilidad que merecemos, a la luz de las numerosas investigaciones realizadas, se dar\u00eda por finalizado este debate de una vez por todas en favor de un rotundo, aceptado y no discutido: <em>La menstruaci\u00f3n es un proceso biol\u00f3gico m\u00e1s que necesita su espacio para desarrollarse. No es una patolog\u00eda. Punto. A partir de aqu\u00ed, comencemos a trabajar para crear ese espacio.<\/em><\/p>\n<p>Que nuestro permiso para menstruar sea condicional significa que no se nos cree cuando decimos que menstruar en determinadas condiciones duele. Esta condicionalidad nos obliga a elegir entre sufrir este mes o sufrir m\u00e1s el mes que viene: si se nos creyera, dif\u00edcilmente se nos colocar\u00eda en semejante tesitura.<\/p>\n<p>El derecho a la salud laboral, a que se respeten las necesidades corporales de las trabajadoras y trabajadores, es un \u00e9xito de la clase trabajadora que, pese a sus carencias, resulta fundamental. Como todos los derechos sociales debemos concebirlo como algo en continua construcci\u00f3n al servicio de la mejora de la vida de todas las personas, de la sociedad en su conjunto. Aqu\u00ed entra, entre otras cosas, el debate sobre la menstruaci\u00f3n en los espacios laborales.<\/p>\n<p>De la misma forma que tenemos derecho a no respirar sustancias t\u00f3xicas en nuestro puesto de trabajo, o a contar con material ergon\u00f3mico y de seguridad para el desarrollo de nuestra actividad laboral, tenemos derecho a menstruar sin dolor, a que se eviten los elementos y situaciones que hacen que suframos dolores durante la menstruaci\u00f3n (y tengamos que medicarnos por ello para continuar trabajando) y que son factor de riesgo en la generaci\u00f3n de patolog\u00edas asociadas al ciclo menstrual.<\/p>\n<p>No podemos conformarnos con un permiso cuyas horas haya que recuperar; debemos aspirar a un derecho a la salud que incluya la menstruaci\u00f3n como uno de sus elementos centrales.La conciliaci\u00f3n de los ciclos menstruales con el sistema productivo es necesaria si abogamos por sociedades progresistas y feministas.Deben escucharnos y creernos cuando explicamos en qu\u00e9 consisten nuestras molestias; cuando asociamos dolores menstruales a determinados movimientos que requiere nuestro puesto de trabajo o a determinados momentos de la jornada, o cuando describimos nuestros trucos para encontrarnos mejor. Si se diera este paso comprobar\u00edamos que no es tan dif\u00edcil adaptar los espacios laborales a nuestras necesidades fisiol\u00f3gicas. Escuch\u00e9monos y veremos que tenemos conocimientos y recursos de sobra para construir entre todas soluciones m\u00e1s satisfactorias.<\/p>\n<p>La menstruaci\u00f3n estar\u00e1 en el centro un d\u00eda y ese ser\u00e1 el d\u00eda en el que el paradigma productivista y consumista, fundado sobre el maltrato a los seres vivos humanos y no humanos y sobre relaciones de dominaci\u00f3n habr\u00e1 sido vencido. Porque colocar la menstruaci\u00f3n en el centro es otorgar credibilidad e importancia a los cuerpos que la viven y, por extensi\u00f3n, a todos los dem\u00e1s. Mientras ese momento llega, cada paso adelante puede ser tan valioso como el resultado final pues, como sabemos las feministas, el binomio teor\u00eda y praxis es imprescindible en la construcci\u00f3n no solo de mejores mundos futuros, sino de mejores mundos presentes.<\/p>\n<p>Amaia Gonz\u00e1lez Llama.<br \/>\nActivista menstrual y por los derechos sociales. Estudiante de Sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>Notas.-<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-14087-footnote-2\">Tal como se indica en la p\u00e1gina web del Ayuntamiento de Girona: \u201cA partir de ahora, las mujeres, hombres trans y personas no binarias que trabajen en el Ayuntamiento de Girona podr\u00e1n tomarse un permiso menstrual por indisposici\u00f3n debido al periodo menstrual.\u00a0La finalidad de esta medida es que las trabajadoras puedan conciliar el derecho a la salud y su bienestar con el del trabajo.\u00a0En total dispondr\u00e1n de 8 horas al mes, o la parte proporcional correspondiente a la jornada reducida.\u00a0Estas horas disponibles se podr\u00e1n coger en fracciones m\u00ednimas de una hora y se recuperar\u00e1n en un per\u00edodo m\u00e1ximo de tres meses\u201d. Fuente: <a href=\"https:\/\/web.girona.cat\/noticies?id=10737640\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/web.girona.cat\/noticies?id=10737640<\/a> <a href=\"#post-14087-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 34, udazkena\/2021\/oto\u00f1o. Amaia Gonz\u00e1lez Llama.- El Ayuntamiento de Girona aprob\u00f3 el pasado 14 de junio la puesta en marcha de un permiso menstrual para las trabajadoras del consistorio. Colocar la menstruaci\u00f3n en el centro es otorgar credibilidad e importancia a los cuerpos que la viven y, por extensi\u00f3n, a todos los dem\u00e1s. 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