{"id":13482,"date":"2021-06-22T10:48:48","date_gmt":"2021-06-22T08:48:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=13482"},"modified":"2021-07-08T21:06:12","modified_gmt":"2021-07-08T19:06:12","slug":"feminismo-y-salud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/feminismo-y-salud\/","title":{"rendered":"Feminismo y salud"},"content":{"rendered":"<div><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/MujeresInvisiblesSI.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13486 size-full colorbox-13482\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/MujeresInvisiblesSI-e1625770518659.jpg\" alt=\"\" width=\"566\" height=\"516\" data-id=\"13486\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/MujeresInvisiblesSI-e1625770518659.jpg 566w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/MujeresInvisiblesSI-e1625770518659-300x273.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Galde 33 uda\/2021\/verano. Carme Valls-Llobet.-\u00a0<\/div>\n<div>\n<p>La ciencia m\u00e9dica como muchas otras ciencias, ha sido androc\u00e9ntrica, y se ha desarrollado pensando que mujeres y hombres son iguales y que no hay diferencias entre la manifestaci\u00f3n de las enfermedades o de los factores de riesgo seg\u00fan el sexo de la persona que lo padece.<\/p>\n<p>En el terreno de la investigaci\u00f3n de las diferencias en mortalidad y morbilidad entre mujeres y hombres, fue Lois Verbrugge<sup><a id=\"post-13482-endnote-ref-2\" href=\"#post-13482-endnote-2\">[1]<\/a><\/sup> una de las pioneras, que empez\u00f3 a analizar y a demostrar que exist\u00edan diferencias en las enfermedades que con m\u00e1s frecuencia afectaban a hombres y mujeres, se\u00f1alando la mayor prevalencia de enfermedades cr\u00f3nicas y la mayor utilizaci\u00f3n de los servicios sanitarios de atenci\u00f3n primaria entre el sexo femenino. Su mayor contribuci\u00f3n fue demostrar que el nivel m\u00e1s pobre del estado percibido de salud entre las mujeres, respecto a los hombres, se deb\u00eda a riesgos adquiridos y aspectos psicosociales como el sedentarismo, el paro, y el estr\u00e9s f\u00edsico y mental, m\u00e1s que a diferencias biol\u00f3gicas innatas.<\/p>\n<p>La ciencia que hab\u00eda postulado que estudiar al \u201cvar\u00f3n\u201d era estudiar al ser humano ha tenido que cambiar sus paradigmas y empezar a reconocer que existen diferencias entre mujeres y hombres en la forma de enfermar, de manifestarse los s\u00edntomas, en las causas del dolor, en la prevalencia de determinados diagn\u00f3sticos, y en la metabolizaci\u00f3n de f\u00e1rmacos, que tienen formas diferentes de actuar seg\u00fan el sexo biol\u00f3gico o seg\u00fan interaccionan con la fase del ciclo menstrual. En la d\u00e9cada de los 90 las mujeres son por primera vez estudiadas como personas, adem\u00e1s de c\u00f3mo seres reproductores, y se hacen \u201cvisibles\u201d para la medicina en todas sus especialidades.<\/p>\n<p>Pero en los \u00faltimos 10 a\u00f1os hemos evolucionado, y la perspectiva de g\u00e9nero ha hecho cambiar el enfoque del trabajo en salud, desde una concepci\u00f3n centrada en la enfermedad, y en la mujer como cuidadora de la salud de la familia y la comunidad en su conjunto, a plantear la salud como satisfactor de las necesidades humanas fundamentales, que concibe las relaciones de poder-subordinaci\u00f3n y la divisi\u00f3n del trabajo como una causa de la desigualdad entre los sexos en el ejercicio del derecho a la salud. Por ello los objetivos no son dar formaci\u00f3n a las mujeres para que puedan ser cada vez m\u00e1s cuidadoras de todos, sino facultarlas para la protecci\u00f3n, promoci\u00f3n y autocuidado de su salud, con mecanismos de di\u00e1logo, concertaci\u00f3n y negociaci\u00f3n entre las instituciones de salud y las mujeres organizadas. Esta es la nueva perspectiva de g\u00e9nero tanto para las actividades comunitarias en atenci\u00f3n primaria como en las nuevas formas de hacer cooperaci\u00f3n en salud<sup><a id=\"post-13482-endnote-ref-3\" href=\"#post-13482-endnote-3\">[2]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSon las mujeres invisibles para la Medicina?<\/strong><\/p>\n<p>La invisibilidad de las mujeres en los trabajos de investigaci\u00f3n ha sido una forma sutil de discriminaci\u00f3n de las mujeres en Medicina.<sup><a id=\"post-13482-endnote-ref-4\" href=\"#post-13482-endnote-4\">[3]<\/a><\/sup>Atendiendo a la definici\u00f3n de la palabra discriminaci\u00f3n, como la acci\u00f3n o el efecto de establecer diferencias sociales, raciales, sexuales, segregando y dando trato de inferioridad por dichas diferencias<sup><a id=\"post-13482-endnote-ref-5\" href=\"#post-13482-endnote-5\">[4]<\/a><\/sup>. En la investigaci\u00f3n m\u00e9dica los primeros sesgos de g\u00e9nero han sido la exclusi\u00f3n de las mujeres de los trabajos de investigaci\u00f3n en los que se basa la asistencia y la docencia actual, y la falta de estudio diferencial de los resultados seg\u00fan el sexo incluyendo en los an\u00e1lisis la perspectiva de g\u00e9nero. Dado que la asistencia sanitaria, y en concreto la atenci\u00f3n primaria, basa su ciencia y actuaci\u00f3n en la evidencia cient\u00edfica, la falta de investigaci\u00f3n sobre la morbilidad diferencial, y la visi\u00f3n androc\u00e9ntrica que tiene al var\u00f3n como norma, ha sesgado la atenci\u00f3n cotidiana de las mujeres, a las que se atend\u00eda a veces en unidades especializadas en salud reproductiva como si esto significara atenci\u00f3n integral a las mujeres. La rigidez de la visi\u00f3n centrada s\u00f3lo en el hombre ha producido sesgos en el momento del diagn\u00f3stico, tanto por considerar que enferman igual hombres y mujeres (cuando hay diferencias) como por considerar inversamente que, como son diferentes, no pueden tener problemas similares, o bien por no tener en cuenta los condicionantes biopsicosociales de las enfermedades<sup><a id=\"post-13482-endnote-ref-6\" href=\"#post-13482-endnote-6\">[5]<\/a><\/sup>. Adem\u00e1s de los sesgos en los diagn\u00f3sticos, tambi\u00e9n se han producido sesgos de g\u00e9nero en los m\u00e9todos de exploraci\u00f3n, en la valoraci\u00f3n de la normalidad en los an\u00e1lisis cl\u00ednicos, y en la aplicaci\u00f3n de terapias sin ninguna diferenciaci\u00f3n por sexo, ni en dosis ni en v\u00eda administrada.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los 90 un movimiento internacional de investigadoras impuls\u00f3 la inclusi\u00f3n de las mujeres en los ensayos cl\u00ednicos y el rigor cient\u00edfico aplicado al estudio de los problemas m\u00e1s prevalentes entre las mujeres<\/p>\n<p><strong>\u00bfPuede ocultar la palabra g\u00e9nero a las mujeres y a los feminismos?<\/strong><\/p>\n<p>Diferenciar las estad\u00edsticas por sexos ya ha sido una forma de saber qu\u00e9 es lo que ocurre a mujeres y hombres en determinadas enfermedades, o en relaci\u00f3n a condiciones de vida o trabajo concretas. Ha sido un primer paso para visibilizar las diferencias. Pero el an\u00e1lisis de los resultados no siempre se ha hecho teniendo en cuenta la perspectiva de g\u00e9nero. El hecho de entender que los roles de g\u00e9nero (el papel de las mujeres como cuidadoras o trabajadoras en el \u00e1mbito dom\u00e9stico, con la actual doble o triple jornada para las que trabajan tambi\u00e9n fuera de casa, y el del var\u00f3n como suministrador exclusivo de los bienes de la familia) han supuesto una forma de supresi\u00f3n de los deseos y de enmascaramiento de los s\u00edntomas de uno y otro sexo.<\/p>\n<p>Sexo y g\u00e9nero no son sin\u00f3nimos, aunque a veces la literatura anglosajona puede sustituir una palabra por otra. La perspectiva de g\u00e9nero y la palabra g\u00e9nero ha nacido de las ciencias sociales para identificar c\u00f3mo los estereotipos llegan a condicionar las conductas, y tambi\u00e9n de las ciencias psicol\u00f3gicas que han comprendido como se han sesgado las construcciones de la subjetividad de mujeres y hombres por los estereotipos en que han vivido, sumergidos en el seno de las familias, de las escuelas y de la sociedad<\/p>\n<p>Pero a veces la palabra g\u00e9nero puede encubrir las diferencias, como la violencia dom\u00e9stica o de g\u00e9nero, encubre la violencia contra las mujeres. G\u00e9nero no es igual a mujer, y a veces el concepto de g\u00e9nero se convierte en una nueva forma de reclusi\u00f3n de las diferencias en los discursos de algunas personas, y espec\u00edficamente de algunos pol\u00edticos y pol\u00edticas que, sin haberse analizado, creen poder entender de lo que hablan, y sustituyen simplemente la palabra sexo por g\u00e9nero, como si de hablar del g\u00e9nero gramatical masculino y femenino se tratara. El concepto g\u00e9nero puede ser usado precisamente en contra de la visibilidad y participaci\u00f3n de las mujeres en la vida social, cient\u00edfica y acad\u00e9mica. Todo depende del sentido y de la acci\u00f3n de las investigadoras para utilizarlo, y para que no esconda las diferencias.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSe nace o se construye la identidad sexual?<\/strong><\/p>\n<p>Una reflexi\u00f3n sobre los feminismos y la salud no estar\u00eda completa, sin reflexionar, sobre la ya famosa frase de Simone Beauvoir \u201cLa mujer se hace, no nace\u201d. Las identidades de mujeres y hombres se construyen principalmente a trav\u00e9s de los deseos. Pero la construcci\u00f3n de la identidad, y a partir de ahora prefiero hablar de identidades, no sigue un proceso lineal y voluntario, ni sigue el deseo propio. Desde el momento de la concepci\u00f3n el desarrollo humano tendr\u00e1 que ver en principio m\u00e1s con el deseo de la madre, de la familia y del entorno, as\u00ed como de los condicionantes hormonales, medioambientales, culturales que rodeen el embri\u00f3n en desarrollo.<\/p>\n<p>Las identidades no son construcciones simplistas, sino complejas, y asimilando la propia identidad s\u00f3lo a un territorio, a un g\u00e9nero, o a una patria, se pretende cubrir lo complejo con un estereotipo simple. Ser mujer o ser hombre, nos hace referir casi siempre a modelos imaginarios, que cada cual ha desarrollado en su interior, en funci\u00f3n de los modelos, conversaciones, o relaciones, que ha establecido en el mundo familiar, escolar y actualmente en el mundo audiovisual, y virtual.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os muchos de los conceptos de masculinidad y feminidad se han visto arrollados por los estudios <em>queer<\/em> que rompen estereotipos en el terreno del imaginario sexual de lo que significa ser hombre o mujer en abstracto, pero a mi modo de ver, no tienen en cuenta que este sexo y estas diferencias se incardinan en un organismo diferenciado. Existe un sexo biol\u00f3gico, que condiciona la formaci\u00f3n del cerebro, el metabolismo del h\u00edgado y el funcionamiento diferenciado de m\u00faltiples tejidos del cuerpo, que dependen de los cromosomas, y que no cambia por la administraci\u00f3n de hormonas. Solo cambia la apariencia. Y existen tambi\u00e9n los condicionantes sociales, que han marcado durante a\u00f1os las vidas de las mujeres desde el momento del nacimiento. Si pudiera, le explicar\u00eda a Simone de Beauvoir, que se nace mujer y tambi\u00e9n se hace, y que los feminismos diversos deben confluir en la defensa de todos los derechos de las mujeres, incluido el de la salud.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 30\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Carme Valls-Llobet.<br \/>Profesora de Enfermeri\u0301a y Presidenta de la Liga del Si\u0301ndrome de la Fatiga Cro\u0301nica.<br \/>Presidenta del <a href=\"https:\/\/www.caps.cat\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CAPS, Centro de An\u00e1lisis y Programas Sanitarios<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NOTAS.-<\/p>\n<div>\n<ol>\n<li id=\"post-13482-endnote-2\">\n<p>Verbrugge, Lois M. \u201cGender and health: An update on hypotheses and evidence\u201d Journal of Health and Social Behavior 1985; 26 (3): 156-182. <a href=\"#post-13482-endnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-13482-endnote-3\">\n<p>Antol\u00edn , Luisa; Mazarrasa, Luc\u00eda. \u201cCooperaci\u00f3n en salud con perspectiva de g\u00e9nero\u201d.Federaci\u00f3n de Planificaci\u00f3n Familiar de Espa\u00f1a. 1997. <a href=\"#post-13482-endnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-13482-endnote-4\">\n<p>Valls-Llobet, C. Mujeres invisibles para la medicina, Capitan Swing . Madrid. 2020. <a href=\"#post-13482-endnote-ref-4\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-13482-endnote-5\">\n<p>Valls-Llobet,C \u201cDiscriminaci\u00f3n de las mujeres en Atenci\u00f3n Primaria\u201d. Formaci\u00f3n M\u00e9dica continuada 2007; 14(7): 365-368. <a href=\"#post-13482-endnote-ref-5\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-13482-endnote-6\">\n<p>Valls-Llobet, Carme. El estado de la investigaci\u00f3n en salud y g\u00e9nero. En &#8220;Perspectivas de g\u00e9nero en salud. Fundamentos cient\u00edficos y socioprofesionales de diferencias sexuales no previstas. Grupo de Salud del Seminario Interdisciplinar de Estudios de la Mujer de la Universidad de Zaragoza. Minerva Ediciones, 2001 <a href=\"#post-13482-endnote-ref-6\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<div class=\"CaretBrowsing_Caret\" style=\"opacity: 1; left: 0px; top: 2476px; width: 1px; height: 0px; color: #333333; background-color: #ffffff; visibility: visible;\">\u00a0<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 33 uda\/2021\/verano.\u00a0Carme Valls-Llobet.-\u00a0La ciencia m\u00e9dica, ha sido androc\u00e9ntrica. 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