{"id":13057,"date":"2020-12-22T09:48:02","date_gmt":"2020-12-22T08:48:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=13057"},"modified":"2021-02-04T08:21:08","modified_gmt":"2021-02-04T07:21:08","slug":"la-terapia-de-lo-complejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/la-terapia-de-lo-complejo\/","title":{"rendered":"La terapia de lo complejo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/terapmujer.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13064 colorbox-13057\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/terapmujer.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"571\" data-id=\"13064\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/terapmujer.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/terapmujer-300x295.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>Galde 31, negua\/2021\/invierno. Norma V\u00e1zquez.-<\/p>\n<p>A lo largo de mi trabajo como terapeuta he escuchado cientos de historias de mujeres que han tenido que lidiar con una violencia que irrumpe en sus vidas o que est\u00e1 en ellas desde sus primeros recuerdos. Estas reflexiones son producto de las horas dedicadas a tratar de entender esas historias y construir una narrativa sanadora que les permita vivir dejando atr\u00e1s el inmenso dolor, terror y culpa que les genera esa violencia que en muchas ocasiones ha forzado su cuerpo, pero que en todos los casos ha violado su intimidad, su confianza, su seguridad y su capacidad de sentirse libres.<\/p>\n<p>Durante mis a\u00f1os de trabajo en El Salvador de la posguerra escuch\u00e9 historias de mujeres que hab\u00edan sido violadas por un pelot\u00f3n de soldados, por sus compa\u00f1eros en el campamento guerrillero, por el colaborador que las estaba escondiendo\u2026 Escuch\u00e9 a colegas de otros pa\u00edses latinoamericanos que compart\u00edan el sufrimiento que les implicaba atender a mujeres torturadas que hab\u00edan sido violadas con sa\u00f1a, destrozadas f\u00edsica y emocionalmente.<\/p>\n<p>Junto a esas historias de atrocidades, siempre escuch\u00e9 tambi\u00e9n las mil formas en que cada una de ellas hab\u00eda sobrevivido y ninguna ha dejado de emocionarme.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las historias de violaciones durante la guerra he escuchado historias de mujeres que de ni\u00f1as fueron llevadas a la cama de su padre o hermanos, de amigos o vecinos que las tocaron y les dijeron que callaran, que nadie les iba a creer. Historias de mujeres que caminaban confiadas por la calle cuando unas manos desconocidas las atacaron, manos que a menudo ten\u00edan rostro, pero a veces no.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n he escuchado historias de mujeres que tuvieron una noche de buen sexo acordado, voluntario y consensuado con el que se alegraron esa noche y otras, pero que d\u00edas despu\u00e9s de no recibir la prometida llamada o de comprobar que el tel\u00e9fono que hab\u00edan recibido no era el bueno (hechos con los que pod\u00edan lidiar), vieron fotos que ni acordaron ni consistieron circulando por las redes, escucharon comentarios humillantes sobre su cuerpo o su desempe\u00f1o sexual corriendo de boca en boca y se sintieron violadas, no durante el encuentro sexual, s\u00ed despu\u00e9s. Muchas de ellas pensaron en quitarse la vida porque con eso no pod\u00edan lidiar.<\/p>\n<p>He escuchado historias de mujeres que por-la-paz-y-un-avemar\u00eda se abr\u00edan de piernas, literalmente, mientras miraban a otro lado y dejaban que su marido hiciera <em>sus cosas<\/em> sobre ellas para que las dejara dormir, para que no gritara e incluso, para frenar la amenaza de ir a la habitaci\u00f3n de la hija. He escuchado historias de quien ha dicho no porque era lo que cre\u00eda que hab\u00eda que decir, pero no estaba segura de lo que quer\u00eda e igual hubiese dicho s\u00ed, pero se asust\u00f3 ante la respuesta violenta que obtuvo a ese no.<\/p>\n<p>Estoy segura de que hay muchas m\u00e1s historias, millones, pero estas son algunas de las que yo he escuchado. Son mujeres que se sienten dolidas, confundidas, culpables, no pueden respirar, no saben c\u00f3mo compartir eso con las hijas que preguntan, con las madres que preguntan, con las amigas que preguntan\u2026<\/p>\n<p>Cuando llegan traen consigo la expectativa de que yo les diga c\u00f3mo deben sentirse. Y yo pienso que en tanto la ley sanciona si los hechos vividos han sido o no violaci\u00f3n (o agresi\u00f3n, o abuso agravado, o con prevalimiento), ellas buscan en la psicolog\u00eda la respuesta a c\u00f3mo deben sentirse, buscan un diagn\u00f3stico en el que puedan hacer su experiencia emocionalmente inteligible.<\/p>\n<p>Yo no les doy esa respuesta. Les invito a pensar juntas lo que han vivido. Indago c\u00f3mo llaman ellas a \u201clo que les pas\u00f3\u201d, c\u00f3mo y a qui\u00e9n se lo han ido contando, c\u00f3mo se mete en su cuerpo, en sus sue\u00f1os, en sus recuerdos\u2026 Indagamos juntas c\u00f3mo lo est\u00e1 viviendo, c\u00f3mo lo quiere vivir y qu\u00e9 les ha hecho buscar ayuda en ese momento.<\/p>\n<p>A esa \u00faltima pregunta muchas responden que ahora ha sido el momento porque han escuchado, han le\u00eddo algo que los peri\u00f3dicos o la tele o el grupo de WhatsApp llamaban violaci\u00f3n y donde se discut\u00eda si ella ment\u00eda, si dec\u00eda la verdad, que mira la cara de esos pobres, que ella tiene cara de guarrilla\u2026 y algo de lo que escuch\u00f3 le quit\u00f3 el aire, le removi\u00f3 las entra\u00f1as y quiso saber qu\u00e9 pasaba con <em>lo de ella<\/em>.<\/p>\n<p>Entonces hablamos de violaci\u00f3n, aunque a casi ninguna le gusta decir en voz alta esa palabra, todas necesitan mucho tiempo para asimilarla e identificar lo que les pas\u00f3 como <em>eso\u2026 <\/em>Necesitan espacio y silencio acompa\u00f1ado para entender lo que les hicieron, pero tambi\u00e9n su propia respuesta.<\/p>\n<p>\u201cProfe, me pregunta una alumna interesada de alg\u00fan m\u00e1ster de intervenci\u00f3n en violencia contra las mujeres, \u00bfentonces c\u00f3mo podemos medir el impacto de la violencia? \u00bfC\u00f3mo debemos graduar la violencia?\u201d Y no falta otra estudiante que cuestione esta idea de graduar la gravedad de la violencia y diga que \u201ctoda la violencia es igual, que el impacto de los hechos no se puede medir\u201d. Y el debate, cuando tenemos tiempo, se complejiza.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 aquella mujer que fue violada por no sabe cu\u00e1ntos hombres, porque dej\u00f3 de contar en el quinto, sonr\u00ede y cuida amorosamente a la ni\u00f1a nacida de esa violaci\u00f3n grupal en la c\u00e1rcel, mientras aquella otra que disfrut\u00f3 del sexo consensuado, pero se siente violada porque su fotograf\u00eda corre sin control por las redes, tiene ganas de morirse y lo ha intentado ya m\u00e1s de una vez?<\/p>\n<p>Cuando pienso en la respuesta a esta pregunta me viene a la memoria una de mis primeras pacientes, atendida mientras era estudiante en pr\u00e1cticas. Ella me hablaba de su marido, un hombre violento que en aquel entonces estaba en la c\u00e1rcel no por agredirla a ella, eso ni se contemplaba, sino por un robo con violencia. Iba a salir de permiso penitenciario y ella no quer\u00eda que se emborrachara e hiciera una nueva escena, por lo que me explicaba c\u00f3mo hab\u00eda pensado mandar a los ni\u00f1os a casa de la abuela y quedarse con \u00e9l para calmarlo con sexo. \u201cEs lo \u00fanico que lo calma adem\u00e1s del alcohol\u201d, me dijo. Debi\u00f3 ver mi cara de estudiante pasmada, que a\u00fan no dominaba la t\u00e9cnica de la <em>cara de poker <\/em>que nos ense\u00f1aban, porque me dijo: \u201cLa violaci\u00f3n no es un problema de las pobres, nosotras nos resignamos si no queremos pasarlo peor\u201d.<\/p>\n<p>Esa frase que luego escuch\u00e9 de otras maneras me chocaba con lo que mi profesor jesuita dec\u00eda desde el p\u00falpito que era su aula: \u201cLa violaci\u00f3n es lo peor que le puede pasar a una mujer, la marca de por vida y a partir de ese momento, va a mirar a todo el mundo como una mujer violada y con frecuencia querr\u00e1 morirse\u201d (no es literal, pero casi).<\/p>\n<p>Pero puesta a elegir entre lo que me dec\u00eda mi profesor jesuita imbuido de amor al pueblo y lo que la mujer me describ\u00eda como su estrategia de sobrevivencia, decid\u00ed que esta ten\u00eda raz\u00f3n, ten\u00eda much\u00edsima raz\u00f3n y no solo no se quer\u00eda morir tras un sexo impuesto por las circunstancias, sino que lo usaba como estrategia de protecci\u00f3n. Y aprend\u00ed con ella y con muchas otras que la terapia no es un espacio para decirles a las mujeres c\u00f3mo deben sentirse sino un espacio para explorar las complejidades de la experiencia. <em>Terapia de lo complejo<\/em> la bautiz\u00f3 una paciente que amaba las palabras y creaba nombres.<\/p>\n<p>En efecto, la vivencia y la recuperaci\u00f3n en casos de violencia sexual es compleja. No se trata solamente del \u201cS\u00f3lo s\u00ed es s\u00ed\u201d o del \u201cNo es no\u201d. Va tambi\u00e9n de imaginarios femeninos, de deseos no construidos, de culpas, de la tarea que se nos ha impuesto de cuidar la masculinidad y procurar no herirla, va de libertad, de conciencia, de inconsciencia, de relaciones, de permisos, de violencia, de presi\u00f3n, de poder, de cesi\u00f3n, de confusi\u00f3n y, algunas veces, va de sexo.<\/p>\n<p>Procuro ofrecerles un espacio seguro donde, adem\u00e1s de sentirse escuchadas, puedan explorar sus estrategias de afrontamiento y recuperaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no quisieron denunciar? \u00bfPor qu\u00e9 accedieron a volver a verlo despu\u00e9s de esa primera \u201cmala noche\u201d? \u00bfQu\u00e9 las llev\u00f3 a minusvalorar la violencia vivida o a sobredimensionarla? \u00bfQu\u00e9 les aport\u00f3 gritarlo en una asamblea? \u00bfC\u00f3mo les ha aliviado escribir un #Cu\u00e9ntalo? \u00bfDe qu\u00e9 mensaje les lleg\u00f3 la necesidad de pasar horas en la ducha para quitarse \u201cese olor\u201d, a pesar de haber escuchado m\u00e1s de una vez el consejo de no hacerlo para conservar las pruebas? \u00bfPara qui\u00e9n est\u00e1n escribiendo su relato?<\/p>\n<p>El largo camino de identificar y poner nombre a sus emociones y ordenar sus ideas no puede ser recogido en una ley, ni cabe en los procesos judiciales actuales en los que no hay lugar para la duda y que, en la mayor\u00eda de las ocasiones, no reparan las vivencias silenciadas y contradictorias de las mujeres, que no siempre sienten lo que creen que deben sentir, ni piensan lo que creen que deben pensar, pero obedecen los mandatos externos transmitidos generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n al tiempo que buscan razones que les ayuden a lidiar con ese dolor de tripas que no entiende de consignas.<\/p>\n<p>Me temo que, a pesar de que el Anteproyecto de ley de Garant\u00eda de la Libertad Sexual pretende dar respuesta a la indignaci\u00f3n de las mujeres y reflejar algunos an\u00e1lisis feministas, muy pocos de estos procesos tienen cabida en la propuesta que actualmente se discute. Sin embargo, a la pregunta de si esta aporta algo nuevo para que las mujeres puedan hacer mejor su terapia de lo complejo, mi respuesta es s\u00ed, aunque creo que lo har\u00e1 m\u00e1s con los debates que sea capaz de promover que con la literalidad de la ley.<\/p>\n<p>Y es que parte de la confusi\u00f3n que sienten las mujeres a la hora de interpretar la violencia vivida tiene que ver con el agresor, su respuesta y su imagen. Con lo que sintieron cuando aquel hombre segu\u00eda sent\u00e1ndose a la mesa familiar, cuando su hermano segu\u00eda llevando a <em>ese<\/em> amigo a casa y \u00e9l le sonre\u00eda como si no hubiese pasado nada, cuando sus amigas segu\u00edan habl\u00e1ndole del ligue aquel tan guapo y qu\u00e9 pena que no le volviera a llamar. Quisieron gritar que no le preguntaran a ella, que lo interrogaran a \u00e9l.<\/p>\n<p>La impunidad de la agresi\u00f3n y del agresor es un componente fundamental de su confusi\u00f3n y, cuando la pueden reconocer, tambi\u00e9n de su rabia contra \u00e9l, contra las amigas, contra la familia, contra ella misma. Cuando se dan cuenta de que su silencio ha jugado un papel en esa impunidad se revuelven contra todo y empiezan a imaginarse qu\u00e9 hubiera pasado si traspasan esa puerta de la polic\u00eda o del juzgado, y el escalofr\u00edo que las recorre tiene que ver con que no se sent\u00edan con derecho a hacerlo y ten\u00edan miedo de acabar siendo juzgadas. Cre\u00edan que era su responsabilidad protegerse porque ese era el mensaje que le\u00edan en los panfletos policiales en fiestas, y deduc\u00edan, por tanto, que eran ellas las que hab\u00edan fallado si fueron violadas.<\/p>\n<p>Contemplar la posibilidad de que sea la justicia la que les est\u00e1 fallando les ayudar\u00eda mucho en su proceso de recuperaci\u00f3n. Por eso es importante el debate en torno a la libertad sexual, porque van a escuchar mensajes distintos a los de los panfletos policiales con los que se identificar\u00e1n, voces autorizadas que estar\u00e1n a favor o en contra del anteproyecto, pero que levantar\u00e1n el velo del silencio que cubre lo que hoy, todav\u00eda, muchas mujeres viven como un estigma.<\/p>\n<p>Espero que ese debate abra una grieta en la seguridad de quienes leen en los peri\u00f3dicos, escuchan en la radio o debaten en el grupo de WhatsApp sobre el tema, para que antes de decir que ellas mienten, se hagan la pregunta -poco enunciada y a\u00fan menos respondida- de por qu\u00e9 ellos violan.<\/p>\n<p>Estoy segura de que este debate en torno a la libertad, el consentimiento y la violencia les ayudar\u00e1 a ellas, y a todas las que hemos visto c\u00f3mo la violencia irrumpe en nuestras vidas, a construir narrativas sanadoras, donde quede bien claro que la culpa nunca es m\u00eda, nunca es de ella, nunca es nuestra.<\/p>\n<p>Norma V\u00e1zquez. Psic\u00f3loga y terapeuta feminista que trabaja por una narrativa sanadora de lo complejo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"CaretBrowsing_Caret\" style=\"opacity: 0; left: 403.219px; top: 757px; width: 1px; height: 19px; color: #333333; background-color: #0000ee; visibility: visible;\"><\/div>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 31, negua\/2021\/invierno. Norma V\u00e1zquez.- La vivencia y la recuperaci\u00f3n en casos de violencia sexual es compleja. No se trata solamente del \u201cS\u00f3lo s\u00ed es s\u00ed\u201d o del \u201cNo es no\u201d. 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