{"id":12945,"date":"2020-09-28T11:11:21","date_gmt":"2020-09-28T09:11:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12945"},"modified":"2020-10-11T08:31:05","modified_gmt":"2020-10-11T06:31:05","slug":"novelas-recientes-en-torno-al-trabajo-y-la-desindustrializacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/novelas-recientes-en-torno-al-trabajo-y-la-desindustrializacion\/","title":{"rendered":"Novelas recientes en torno al trabajo y la desindustrializaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/sushijos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-12948 colorbox-12945\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/sushijos.jpg\" alt=\"\" width=\"193\" height=\"296\" data-id=\"12948\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/sushijos.jpg 272w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/sushijos-196x300.jpg 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/losultimos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-12949 colorbox-12945\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/losultimos.jpg\" alt=\"\" width=\"193\" height=\"303\" data-id=\"12949\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/losultimos.jpg 266w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/losultimos-191x300.jpg 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/amianto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-12950 colorbox-12945\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/amianto.jpg\" alt=\"\" width=\"193\" height=\"290\" data-id=\"12950\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/amianto.jpg 278w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/amianto-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<div>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o.\u00a0Rafael Ruzafa.-<\/div>\n<p>Aunque en el cambio de siglo XX-XXI otros \u00e1mbitos la ocuparon con preferencia, el trabajo asalariado nunca dej\u00f3 de constituir una fuente de inter\u00e9s para la literatura. Tres novelas recientes se aproximan tanto a \u00e9l, en ambientaci\u00f3n y preocupaciones, que merecen un comentario cr\u00edtico. La familia, la transmisi\u00f3n generacional, se revela crucial en las tres, y junto a los lazos de sangre las tres comparten una atenci\u00f3n a la memoria de un cierto tipo de vivencia industrial de grandes factor\u00edas, digamos desarrollista, desde un presente poco complaciente pero en la Europa rica. Por encima de peculiaridades las tres evocan un tiempo de dureza acompa\u00f1ada de vitalidad que, al parecer, se esfum\u00f3 y nos envolvi\u00f3 en la melancol\u00eda. Cada obra, desde luego, con su estilo y su punto de vista.<\/p>\n<p>La m\u00e1s cercana al Pa\u00eds Vasco, a su parte de gigantismo industrial en torno a la R\u00eda del Nervi\u00f3n, <strong><em>Los \u00faltimos rom\u00e1nticos<\/em><\/strong> (Seix Barral), la firma Txani Rodr\u00edguez, colaboradora habitual de <em>El Correo<\/em>. La novela no concreta ubicaciones pero se detiene en detalles como una pegatina del Athletic de Bilbao, Osakidetza, la Renfe (apenas el Metro) o una doctora apellidada Brouard \u201ccomo un famoso pediatra que mat\u00f3 el GAL\u201d. Narraci\u00f3n tranquila de soledades, ofrece en entradas cortas a una protagonista atenta a algunos avisos del cuerpo. El personaje busca salidas en nuestros d\u00edas pero el pasado configura la novela con recuerdos de infancia en barrios suburbiales, vecinos de rellano, trabajo fabril, huelgas, despidos, cierres. La rememoraci\u00f3n estiliza, pero no magnifica. En ese pasado nos reconocemos unos cuantos, aunque en el presente con YouTube de la localidad de la ficci\u00f3n siga habiendo f\u00e1bricas, otras f\u00e1bricas. Tambi\u00e9n relaciones humanas y relaciones laborales. Txani Rodr\u00edguez las convierte en combustible literario, como la maquinaria, las materias primas, los museos y hasta el paternalismo industrial. Me parece un hallazgo su percepci\u00f3n de atm\u00f3sferas: \u201cVarias d\u00e9cadas despu\u00e9s, los bares hab\u00edan cerrado, y aquellas calles ten\u00edan algo de fin de temporada, de oto\u00f1o constante\u201d.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento las tres novelas mencionan el amianto, omnipresente en la vida industrial de occidente. As\u00ed, <strong><em>Amianto<\/em><\/strong> (Hoja de Lata), titula Alberto Prunetti el homenaje a su padre, un recorrido por la segunda mitad del siglo XX de un <em>trasfertista<\/em> (obrero cualificado itinerante) italiano: \u201cLa historia de un hombre que empez\u00f3 a ganarse el pan con catorce a\u00f1os, que entr\u00f3 en la f\u00e1brica y nunca lleg\u00f3 a salir de ella en realidad, porque las instalaciones industriales hicieron anidar en sus c\u00e9lulas su propia carga negativa (\u2026). Alguien que se enfundaba guantes de amianto y monos de amianto, y que se met\u00eda \u00e9l mismo bajo una lona de amianto, porque derret\u00eda electrodos que liberaban chispas de fuego a pocos pasos de gigantescos tanques repletos de petr\u00f3leo\u201d.<\/p>\n<p>La novela, ese g\u00e9nero h\u00edbrido, admite leerse con una gu\u00eda de Italia, mejor ferroviaria que tur\u00edstica. Con prosa asequible y desprejuiciada, en la que la edici\u00f3n espa\u00f1ola ha respetado querencias por el habla popular toscana, el autor va y viene de la reconstrucci\u00f3n de la segunda posguerra mundial a la gran recesi\u00f3n. No pierde ocasi\u00f3n de detenerse en las caracter\u00edsticas de las condiciones laborales, casi siempre perjudiciales para los trabajadores, de cada d\u00e9cada entre los setenta y los dos mil. Como sus materiales narrativos son \u00e9l mismo y sus recuerdos, Prunetti incorpora recortes, informes judiciales o tel\u00e9fonos de una agenda familiar. Esos elementos humanizan, singularizan. Excedi\u00e9ndome en mis funciones me atrevo a proponer comparaci\u00f3n con la construcci\u00f3n narrativa de otros montadores de instalaciones en un relato de Jon Bilbao, \u201cComo en un idioma desconocido\u201d, en <strong><em>Estr\u00f3mboli<\/em><\/strong> (Impedimenta).<\/p>\n<p>El autor participa a trav\u00e9s de su padre pero sobre todo de su propia formaci\u00f3n intelectual, que tambi\u00e9n incorpora a la obra, de esa tradici\u00f3n que glosa el trabajo manual y las herramientas. Se detiene, remont\u00e1ndolo a un pasado campesino idealizado, en el tipo del hombre que hace de todo (alba\u00f1iler\u00eda, mec\u00e1nica, fontaner\u00eda, instalaciones el\u00e9ctricas, carpinter\u00eda). No pierde ocasi\u00f3n de contraponerlos, tambi\u00e9n a trav\u00e9s del padre pero sobre todo de su reflexi\u00f3n, con la clase media. \u201cPara \u00e9l un trabajo era algo que exig\u00eda que te rompieras el culo. Los que estaban frente a una mesa y no sudaban, no trabajaban. Ya fueran contables, abogados o profesores, formaban parte de una sola categor\u00eda: la de los curas\u201d. \u00c9l mismo se reconoce, dentro del precariado de la industria cultural, en esa amalgama de blandengues. Imag\u00ednese d\u00f3nde quedan engullidas las mujeres en esta visi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Amianto<\/em> se nutre de elementos de la cultura popular. A Prunetti le encantan el f\u00fatbol, el cine y la m\u00fasica. Titula cada cap\u00edtulo con canciones de Nada Malanima y de Piero Ciampi. Trasladada a Francia la trama, con algunas ramificaciones en Marruecos, los gustos se repiten con <strong><em>Sus hijos despu\u00e9s de ellos<\/em><\/strong> (Alianza), de Nicolas Mathieu. Premio Goncourt 2018, \u00e9l prefiere titular con temas de Nirvana, Guns N\u2019Roses y Supr\u00eame NTM, que introducen en la d\u00e9cada de 1990 con olor a gasolina. Aqu\u00ed aparece m\u00e1s reforzada que en el caso italiano la televisi\u00f3n y sobre todo el consumo de masas con sus repertorios de marcas y zonas comerciales. En su derredor se levantan las jerarqu\u00edas invisibles que sacuden la parte central de la escala social. Realismo sin apenas \u00e9pica, nunca pierde de vista los placeres mundanos, para los que modula el lenguaje.<\/p>\n<p>De las tres obras \u00e9sta es la que m\u00e1s preguntas plantea. Novela de muchos personajes, Nicolas Mathieu los trata con respeto en recorridos largos que se devoran porque las trayectorias personales importan. Esta rese\u00f1a har\u00eda un flaco favor si los redujese a arquetipos socio-laborales en una regi\u00f3n desindustrializada, en este caso la Lorena francesa que antes fue alemana. Destacaremos la contenci\u00f3n en la presentaci\u00f3n de situaciones, esa certeza sostenida a lo largo de las p\u00e1ginas de que algo crucial va a ocurrir o de que el personaje concernido va a enterarse o participar de algo que transformar\u00e1 su futuro. Luego intervienen el car\u00e1cter, el talento, la formaci\u00f3n acad\u00e9mica, los contactos o la suerte. Las referencias familiares nunca dejan de estar presentes, poderosas como maldiciones b\u00edblicas.<\/p>\n<p>Pero volviendo a la cuesti\u00f3n del trabajo, <em>Sus hijos despu\u00e9s de ellos<\/em> confronta a las mismas dos generaciones, la de los nacidos antes de la Segunda Guerra Mundial que conocieron el pleno empleo industrial y los nacidos antes de la crisis del petr\u00f3leo de 1973 que asisten al desmoronamiento de una manera de vivir. Por en medio de expectativas apagadas bulle la energ\u00eda de la juventud, que reniega, por qu\u00e9 no, de algunas herencias: \u201c\u00c9l tambi\u00e9n estaba hasta las narices de esa memoria obrera. A los que no hab\u00edan vivido esa \u00e9poca les hac\u00eda sentir como si se hubieran perdido lo mejor. Por comparaci\u00f3n, hac\u00eda que cualquier iniciativa pareciese insignificante, y cualquier \u00e9xito, min\u00fasculo. Los hombres del hierro y su \u00e9poca dorada llevaban demasiado tiempo toc\u00e1ndoles las pelotas\u201d. No se crea por el fragmento que en este caso las mujeres quedan al margen. Ni mucho menos.<\/p>\n<p>La literatura colma lo que los an\u00e1lisis sociol\u00f3gico o hist\u00f3rico no alcanzan. Las novelas alumbran lo inconfesable y dotan de sentido a las vivencias. Lo social, las expectativas colectivas, acompa\u00f1an la dimensi\u00f3n individual de estos personajes alejados de los focos, inquietos. El Estado, en todas sus vertientes, resulta un tel\u00f3n de fondo, parte del paisaje. Desde luego un agarradero con el que se cuenta. Al respecto de la pol\u00edtica y el sindicalismo, distancia. Sobre el trabajo y sus protagonistas se depositaron confianzas y se construyeron identidades. Con la desindustrializaci\u00f3n se vino abajo buena parte de ese patrimonio inmaterial, no s\u00f3lo los altos hornos y las chimeneas. El trabajo, aquella cadena pesada, sigue en la base de nuestras sociedades pero ya no implica mec\u00e1nicamente solidaridad y comportamientos virtuosos. Debi\u00f3 de ser un espejismo, cuando garantizaba comodidades a largo plazo. El \u00e9xito, el confort, reposan sobre otros resortes y asusta que no haya sitio para todos. Inevitablemente se ajustan cuentas con los modos y per\u00edodos anteriores. Ficci\u00f3n basada en hechos reales, \u00bfque no?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o.\u00a0Rafael Ruzafa.-\u00a0Sobre el trabajo y sus protagonistas se depositaron confianzas y se construyeron identidades. Con la desindustrializaci\u00f3n se vino abajo buena parte de ese patrimonio inmaterial, no s\u00f3lo los altos hornos y las chimeneas. 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