{"id":12923,"date":"2020-09-28T11:17:21","date_gmt":"2020-09-28T09:17:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12923"},"modified":"2020-10-10T11:11:25","modified_gmt":"2020-10-10T09:11:25","slug":"decrecimiento-o-postcrecimiento-debates-en-tiempo-de-recesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/decrecimiento-o-postcrecimiento-debates-en-tiempo-de-recesion\/","title":{"rendered":"\u00bfDecrecimiento o Postcrecimiento? Debates en tiempo de recesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/reloj.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12924 colorbox-12923\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/reloj.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"326\" data-id=\"12924\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/reloj.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/reloj-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o. Koldo Unceta.-<\/div>\n<p>A lo largo de los \u00faltimos meses, y al calor de la recesi\u00f3n econ\u00f3mica provocada por la crisis del Covid19, han proliferado textos, manifiestos y documentos diversos en los que se apunta a dicha recesi\u00f3n como una oportunidad para organizar la econom\u00eda de otra manera, en l\u00ednea con la idea o propuesta del <em>decrecimiento.<\/em> Ello fue especialmente visible durante el pasado mes de mayo, momento en el que la crisis se extend\u00eda por todo el continente europeo, sembrando la incertidumbre y temor entre la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, a principios de ese mes, acad\u00e9micos holandeses firmaron un manifiesto a favor de cambios radicales en el escenario econ\u00f3mico que distintos medios de prensa calificaron como <em>\u201cmanifiesto a favor del decrecimiento\u201d<\/em>. Otro tanto ocurr\u00eda con otro manifiesto, suscrito esta vez por varias decenas de profesores universitarios aqu\u00ed en Euskadi. La semana siguiente, el 15 de mayo, la revista <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ctxt<\/a> publicaba un texto titulado <em>\u201cDecrecimiento, nuevas ra\u00edces para la econom\u00eda\u201d<\/em> promovido en diversos pa\u00edses por el colectivo <em>Degrowth New Roots<\/em>, y poco despu\u00e9s, el 26 de ese mismo mes, Giorgios Kallis, profesor de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona y coautor de un libro titulado <em>The case of degrowth,<\/em> escrib\u00eda un art\u00edculo en elDiario.es que reivindicaba <em>\u201cla necesidad del decrecimiento en tiempos de pandemia\u201d.<\/em> Con posterioridad, los pronunciamientos y art\u00edculos en favor del <em>decrecimiento<\/em> han continuado sucedi\u00e9ndose, si bien con menos presencia que durante la pasada primavera.<\/p>\n<p>Como ocurre con otras ideas que se presentan como alternativa, la noci\u00f3n de decrecimiento suscita numerosas adhesiones en algunos sectores sociales. Sin embargo, se trata en mi opini\u00f3n de un concepto confuso, que no s\u00f3lo no aporta nada nuevo, sino que confunde y distorsiona el debate sobre las alternativas al sistema econ\u00f3mico vigente.<\/p>\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 significa realmente el decrecimiento?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La noci\u00f3n de <em>decrecimiento<\/em> fue acu\u00f1ada en Francia a comienzos de este siglo, para posteriormente ir ganando terreno en otros pa\u00edses de Europa en determinados movimientos sociales as\u00ed como en algunos medios acad\u00e9micos. En sus inicios, el t\u00e9rmino se forj\u00f3 como cr\u00edtica de una concepci\u00f3n de la econom\u00eda basada en el <em>crecimiento, <\/em>en el aumento permanente del PIB\/hab. La necesidad de <em>decrecer<\/em> se planteaba como respuesta a la obsesi\u00f3n por <em>crecer<\/em>, como r\u00e9plica a la insistencia en fundamentar todas las decisiones pol\u00edticas en el objetivo de incrementar la producci\u00f3n de bienes y servicios como supuesta garant\u00eda del bienestar de la gente. De hecho, la ortodoxia econ\u00f3mica -que basa todas sus propuestas en lograr un mayor crecimiento econ\u00f3mico- considera que el aumento del PIB\/hab. constituye la clave para el logro de un mayor bienestar, argumentando que dicho aumento se traduce en una mayor oferta de bienes y servicios, y en una mayor cantidad de empleos disponibles.<\/p>\n<p>La realidad, sin embargo, es bien distinta. El PIB representa el valor de la producci\u00f3n global de bienes y servicios de un pa\u00eds medida en t\u00e9rminos monetarios, es decir, en d\u00f3lares, en euros o en yuanes. Por lo tanto, mediante el PIB no se mide la producci\u00f3n en funci\u00f3n de su utilidad social, sino seg\u00fan su valor de mercado. Ello explica que haya muchas cosas importantes para el bienestar de las personas y para el funcionamiento econ\u00f3mico -como una parte importante de los cuidados y de otras actividades que no est\u00e1n monetizadas- que no forman parte del PIB pues no se adquieren en el mercado. Por otro lado, algunas actividades que no aportan nada al bienestar -como la producci\u00f3n de armamentos- se contabilizan como creaci\u00f3n de riqueza pasando a formar parte del PIB. Y lo mismo ocurre con actividades fuertemente contaminantes o altamente consumidoras de recursos no renovables, que de hecho destruyen mucho m\u00e1s de lo que aportan. Finalmente, es preciso recordar que el v\u00ednculo entre el incremento del PIB y la creaci\u00f3n de empleo se ha debilitado considerablemente en los \u00faltimos a\u00f1os como consecuencia de las transformaciones tecnol\u00f3gicas y los cambios operados en los procesos productivos, lo que cuestiona en buena medida la defensa del crecimiento econ\u00f3mico como garant\u00eda de generaci\u00f3n de empleo.<\/p>\n<p>Es l\u00f3gico por tanto que, en base a todo lo anterior, no tenga mucho sentido seguir defendiendo el crecimiento econ\u00f3mico a cualquier precio y se abran camino alternativas basadas en otros presupuestos. Ciertamente, es preciso razonar <em>m\u00e1s all\u00e1 del crecimiento<\/em> a la hora de plantear nuevas formas de entender y organizar los procesos econ\u00f3micos en clave de bienestar, equidad y sostenibilidad. Ahora bien, superar la trampa del crecimiento econ\u00f3mico \u00bfsupone estar a favor del decrecimiento? En mi opini\u00f3n, no. Es m\u00e1s, creo que, en las actuales circunstancias, la defensa del <em>decrecimiento <\/em>constituye una importante r\u00e9mora para movilizar energ\u00edas sociales en favor de una alternativa econ\u00f3mica realmente emancipatoria.<\/p>\n<p>Para comprender esto, es preciso tener en cuenta que el crecimiento econ\u00f3mico es un concepto que no admite demasiadas interpretaciones. Se trata de un t\u00e9rmino muy preciso, que se refiere expresamente al incremento del PIB\/hab. Por consiguiente, en primera instancia, hablar de <em>decrecimiento<\/em> supondr\u00eda reclamar una disminuci\u00f3n de dicho PIB\/hab. Ahora bien \u00bftiene sentido pensar que una reducci\u00f3n del valor monetario de los bienes y servicios producidos represente por s\u00ed mismo algo necesariamente positivo? Parece evidente que no, y a los hechos me remito. Existen numerosos ejemplos de pa\u00edses y territorios cuya econom\u00eda ha decrecido -en los que ha disminuido el PIB\/Hab.- y en los que, sin embargo, no ha disminuido la pobreza, ni la desigualdad, ni la destrucci\u00f3n de recursos naturales. Y es que, siendo necesario superar el falso v\u00ednculo entre crecimiento y prosperidad, la clave est\u00e1 en abordar aquellos retos que est\u00e1n detr\u00e1s de la crisis sist\u00e9mica en la que nos encontramos sumidos. \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan entonces esos retos?<\/p>\n<p>Dadas las limitaciones de espacio de un art\u00edculo como \u00e9ste, me limitar\u00e9 a se\u00f1alar algunos asuntos principales. El primero y m\u00e1s importante es sin duda el reto de la desmercantilizaci\u00f3n. A lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos asistido a un proceso de mercantilizaci\u00f3n de todos los aspectos de la vida como nunca antes se hab\u00eda producido. Si, bajo la hegemon\u00eda del pensamiento keynesiano, el mercado hab\u00eda estado sujeto a diversos controles y regulaciones desde las instituciones, en la nueva \u00e9poca marcada por la l\u00f3gica y las pol\u00edticas neoliberales iniciada desde los a\u00f1os 80, el mercado pas\u00f3 a erigirse en el centro y en la referencia absoluta de todo, convirti\u00e9ndose la desregulaci\u00f3n en objetivo expreso de las pol\u00edticas y condicionando por completo la vida econ\u00f3mica y la toma de decisiones de agentes tanto p\u00fablicos como privados.<\/p>\n<p>El mercado, como instituci\u00f3n, ha existido siempre. Pero como bien se\u00f1al\u00f3 en su d\u00eda Polanyi, su papel en la vida social ha ido evolucionando con el tiempo. En efecto, a lo largo de la historia, las relaciones econ\u00f3micas establecidas por las personas para satisfacer sus anhelos y necesidades hab\u00edan venido descansando sobre el intercambio mercantil, pero tambi\u00e9n sobre otros dos tipos de relaci\u00f3n: la redistribuci\u00f3n (sobre la base de un tercero con capacidad recaudatoria y proveedora de bienes y servicios p\u00fablicos) y la reciprocidad (en base a la colaboraci\u00f3n, el trabajo voluntario de car\u00e1cter colectivo, el intercambio no monetario y otras formas de satisfacer las necesidades humanas desde una racionalidad distinta a la utilitarista convencional). Sin embargo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, estas otras formas de relaci\u00f3n econ\u00f3mica han ido perdiendo terreno frente a la acelerada mercantilizaci\u00f3n, que ha afectado tanto a las relaciones entre las personas, como a las que se establecen entre \u00e9stas y el resto de la naturaleza, operando como un fen\u00f3meno socialmente desintegrador y ambientalmente depredador, adem\u00e1s de antidemocr\u00e1tico en el plano pol\u00edtico e ineficiente en el econ\u00f3mico. De ah\u00ed que la desmercantilizaci\u00f3n constituya un desaf\u00edo ineludible, de manera que pueda recuperarse el espacio de lo p\u00fablico y de lo comunitario como elementos importantes para la relaci\u00f3n entre las personas y la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas. \u00bfPuede esa desmercantilizaci\u00f3n representar una disminuci\u00f3n del valor del PIB\/hab.? Sin duda. Ahora bien, \u00bfrepresenta la disminuci\u00f3n del PIB\/hab. una reducci\u00f3n de la esfera de lo mercantil? Pues no necesariamente.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n otros retos importantes como son la desmaterializaci\u00f3n de la producci\u00f3n (acompa\u00f1ada de la reducci\u00f3n del consumo superfluo), la descentralizaci\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas, o la democratizaci\u00f3n en la toma de decisiones. Pero lo cierto es que ninguna de estas cuestiones depende directamente de una disminuci\u00f3n del PIB\/hab. que, como se ha insistido, es un indicador meramente monetario, que no representa en modo alguno la magnitud de los flujos de energ\u00eda y materiales, ni da cuenta de la eficiencia social. Ahora bien, si est\u00e1 claro que la disminuci\u00f3n del PIB\/hab. no est\u00e1 expresa y directamente relacionada con la necesaria e impostergable reestructuraci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica. \u00bfPorqu\u00e9 insistir en la consigna del <em>decrecimiento<\/em>?<\/p>\n<p>Algunos defensores del <em>decrecimiento<\/em> se\u00f1alan que, en realidad, ellos no est\u00e1n proponiendo estrictamente una disminuci\u00f3n del PIB\/hab. sino un cambio global en la forma de organizar dicha vida econ\u00f3mica. Desde estos sectores se viene a decir que con la idea del <em>decrecimiento<\/em> no se pretende hacer una propuesta espec\u00edfica, que pueda traducirse en pol\u00edticas e indicadores espc\u00edficos. Que se trata m\u00e1s bien de una <em>\u201cpalabra-ob\u00fas\u201d,<\/em> de provocar un terremoto que obligue a <em>\u201crepensar sobre el crecimiento\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Ahora bien, la cr\u00edtica del la cr\u00edtica del crecimiento como fundamento del sistema econ\u00f3mico no es en absoluto algo novedoso, sino que viene de largo, concretamente desde que Stuart Mill cuestion\u00f3 el crecimiento econ\u00f3mico y defendi\u00f3 el estado estacionario, nada menos que en 1848, hace la friolera de 170 a\u00f1os. Y desde entonces, la idea de un crecimiento econ\u00f3mico ilimitado ha sido cuestionada por numerosos economistas y cient\u00edficos sociales en cantidad de trabajos y propuestas. \u00bfCu\u00e1l es entonces la novedad, qu\u00e9 aporta de nuevo esta noci\u00f3n de <em>decrecimiento<\/em>, planteada en t\u00e9rminos difusos? En mi opini\u00f3n, no demasiado. Porque llamar <em>decrecimiento<\/em> a una propuesta gen\u00e9rica que \u2013seg\u00fan ese argumento- no reclama expresamente la disminuci\u00f3n del PIB\/hab. \u2013es decir, que no reclama la reversi\u00f3n del crecimiento- no parece tener mucho sentido y s\u00f3lo conduce a la confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la noci\u00f3n de decrecimiento no s\u00f3lo es confusa y ambigua, sino que, en momentos como \u00e9ste, de clara recesi\u00f3n econ\u00f3mica \u2013llevamos ya dos trimestres seguidos con ca\u00f1\u00edsad del PIB\/hab.- , de p\u00e9rdida de miles y miles de empleos, su uso es bastante problem\u00e1tico, por decirlo suavemente. De ah\u00ed probablemente la escasa incidencia social que han tenido algunos manifiestos y declaraciones como las comentadas al comienzo de este art\u00edculo. O de ah\u00ed probablemente el silencio que otros sectores decrecentistas han mantenido en muchos pa\u00edses ante los efectos de la recesi\u00f3n provocada por la pandemia.<\/p>\n<p><strong><em>M\u00e1s all\u00e1 del crecimiento y el decrecimiento: pensar en una clave postcrecimiento.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Como ya he se\u00f1alado al principio, es imprescindible plantear alternativas econ\u00f3micas que no descansen en el logro de un mayor crecimiento econ\u00f3mico. Pero creo que es preciso ir m\u00e1s lejos: hacen falta propuestas que pongan el centro de atenci\u00f3n en los cambios estructurales necesarios, algunos de los cuales he apuntado m\u00e1s arriba, sin que las variaciones en el PIB \u2013en un sentido o en otro- sean la referencia. Ciertamente, est\u00e1 fuera de toda discusi\u00f3n que la necesaria desmercantilizaci\u00f3n de algunas actividades econ\u00f3micas es incompatible con la apuesta por el crecimiento. Sin embargo, el debate no puede descansar en torno al aumento o la disminuci\u00f3n del PIB\/hab., siendo necesarias propuestas que vayan <em>m\u00e1s all\u00e1 de dicho indicador<\/em>, planteando la cuesti\u00f3n desde una perspectiva de <em>post-crecimiento.<\/em><\/p>\n<p>Es importante superar una visi\u00f3n trasnochada de la econom\u00eda seg\u00fan la cual hay que producir m\u00e1s y m\u00e1s para mejorar la vida de la gente. Pero, frente a ello, el decrecimiento constituye una noci\u00f3n cuya ambig\u00fcedad y confuso significado desaconsejan su utilizaci\u00f3n. Tomada en un sentido estricto -como disminuci\u00f3n del PIB\/hab.- carece por completo de rigor. Y si se adopta un enfoque abierto sobre el concepto, nos encontramos con una propuesta de perfiles difusos, sin apenas alcance explicativo, y de dudoso inter\u00e9s en el plano normativo. Creo, adem\u00e1s, que su uso no contribuye, sino al rev\u00e9s, al necesario avance de una cr\u00edtica rigurosa del crecimiento econ\u00f3mico como actual referencia b\u00e1sica de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social. Las dolorosas circunstancias de la crisis provocada por la pandemia \u2013con la recesi\u00f3n instalada en un buen n\u00famero de pa\u00edses- han puesto de manifiesto, de nuevo, su escasa utilidad.<\/p>\n<p>Koldo Unceta. Catedr\u00e1tico de Econom\u00eda Aplicada de la UPV\/EHU.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o.\u00a0Koldo Unceta.-\u00a0 M\u00e1s all\u00e1 del crecimiento y el decrecimiento: pensar en una clave postcrecimiento. es imprescindible plantear alternativas econ\u00f3micas que no descansen en el logro de un mayor crecimiento econ\u00f3mico. 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