{"id":12626,"date":"2020-06-21T10:10:21","date_gmt":"2020-06-21T08:10:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12626"},"modified":"2020-07-15T09:35:38","modified_gmt":"2020-07-15T07:35:38","slug":"periskopioa-pandemonium-cultural-entre-el-susto-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/periskopioa-pandemonium-cultural-entre-el-susto-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"Periskopioa. Pandem\u00f3nium cultural: entre el susto y la muerte"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SeptimoSello.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12630 colorbox-12626\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SeptimoSello.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"773\" data-id=\"12630\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SeptimoSello.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/SeptimoSello-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 29, verano\/2020\/uda. Jaso\u0301n &amp; Argonautas.-<\/p>\n<p>Y cuando se abri\u00f3 el s\u00e9ptimo sello se produjo un silencio en el cielo. Con esta cita del Apocalipsis comienza la oscura y hermosa pel\u00edcula de Bergman que protagonizara el recientemente desaparecido Max von Sydow. Aquel caballero desenga\u00f1ado emprend\u00eda una \u00faltima partida, perdida de antemano, contra la muerte. Tiempo tambi\u00e9n aquel de peste, estupor, miedo y silencio. De predicadores de cat\u00e1strofes y de c\u00f3micos desconcertados deambulando sin rumbo.<\/p>\n<p>Como ahora.<\/p>\n<p>I. Es el shock inicial. Se bajan los telones, cierran los museos, las librer\u00edas, los cines, cesa la m\u00fasica y cada cual hace sus c\u00e1lculos y eval\u00faa las dimensiones de su ruina. Ninguna otra \u00e9poca hab\u00eda generado tal sensaci\u00f3n de vulnerabilidad generalizada. Es el presentimiento del fin. Todo lo que era nuestro y result\u00f3 ser nada. El gran silencio en las calles y el gran miedo imposibilitando imaginar un futuro de esperanza. La cultura confinada en su particular pandem\u00f3nium, esa capital del reino infernal en la que Milton (El Para\u00edso perdido) sit\u00faa a Satan\u00e1s y sus demonios. Lugar en el que reina el caos y se concentran las calamidades.<\/p>\n<p>Da pudor singularizarlo tanto. Hoy el infierno es un territorio muy extenso y hay que tener la piel muy dura para no quemarse con las llamas. Junto al abismo de los artistas y los fil\u00f3sofos est\u00e1 el averno de las cajeras de los supermercados o el tormento de los sanitarios. Tan solo porque lo cultural tiene una dimensi\u00f3n p\u00fablica y universal que no lo agota en s\u00ed mismo, en sus protagonistas, es por lo que merece atenci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>II. Por fortuna el funeral es breve. Las miradas se fijan en las pantallas y el confinamiento eleva las audiencias a su m\u00e1ximo hist\u00f3rico. La cultura se hace presente en los salones de todas las casas. Una oferta inabarcable: estrenos on line, conciertos, teatro en streaming, viajes imaginarios desde el sof\u00e1, \u00f3peras en el Met, paseo virtual por las salas del Louvre, libros y m\u00e1s libros recomendados, infinitas series infinitas&#8230; Una org\u00eda cultural gratuita.<\/p>\n<p>La cultura mostrando su capacidad de renovarse, haciendo sentir su utilidad, su vocaci\u00f3n de servicio p\u00fablico, lanzada a la sanaci\u00f3n espiritual de la ciudadan\u00eda, b\u00e1lsamo protector frente a la desolaci\u00f3n. Y al tiempo, organiz\u00e1ndose, reivindic\u00e1ndose, reclamando tablas de salvaci\u00f3n a los poderes p\u00fablicos. Art\u00edculos, manifiestos, un plan de choque con 52 medidas para su supervivencia. Sus trabajadores tambi\u00e9n se pretenden esenciales.<\/p>\n<p>Se va saliendo. Resulta que no era muerte sino tan solo un susto, eso s\u00ed, un susto de muerte. El activismo da algunos frutos y se aprueban medidas paliativas que satisfar\u00e1n m\u00e1s a unos que a otros, pero que es seguro que dejar\u00e1n a muchos a la intemperie; a los m\u00e1s precarios y desregulados.<\/p>\n<p>Ahora la consigna es volver a la \u00abnueva normalidad\u00bb, ese sindios ling\u00fc\u00edstico. Abrir cines, teatros, museos, y sobre todo, estadios, bares y restaurantes, cuanto antes y como sea. Los pron\u00f3sticos, sin embargo, no pintan bien.<\/p>\n<p>III. Ha de pasar tiempo para valorar p\u00e9rdidas y ganancias, ver qu\u00e9 flota y qu\u00e9 se hunde. Ha habido demasiadas predicciones con pretensi\u00f3n de profec\u00eda. Anuncian el alumbramiento de una nueva era postcapitalista. Pensamiento m\u00e1gico, milenarismo improbable, discursos que acaso se perder\u00e1n en el tiempo. Si algo se puede aventurar en el tema que nos ocupa es que lo que va a ser ya estaba aqu\u00ed. No habr\u00e1 muerte de la cultura porque el arte, la m\u00fasica, el relato de historias, han ido dando sentido a las sociedades humanas desde sus or\u00edgenes. Pero si esta pandemia es una guerra, como dicen, ser\u00e1 cruenta y dejar\u00e1 v\u00edctimas.<\/p>\n<p>La cultura no es un todo homog\u00e9neo, aunque lo pretenda para sentirse m\u00e1s fuerte. Mientras se cerraban equipamientos y se clausuraban programas, los videojuegos y las plataformas digitales multiplicaban su negocio. La industria privada del entretenimiento \u00abcultural\u00bb dom\u00e9stico saldr\u00e1 reforzada. Ser\u00e1 la cultura en vivo \u2013teatros, conciertos, festivales\u2013 quien m\u00e1s sufra las consecuencias. Cabe imaginar un mundo sin teatros, pero resulta impensable uno sin estadios deportivos. Por eso, aunque cueste, el p\u00fablico ir\u00e1 perdiendo el miedo a los espacios cerrados. Pero no todos sobrevivir\u00e1n.<\/p>\n<p>En muchos aspectos se volver\u00e1 a la casilla de salida; una que ya conoc\u00edamos desde la crisis anterior: la ca\u00edda rotunda de la inversi\u00f3n p\u00fablica y la contracci\u00f3n del gasto por parte de los ciudadanos. Ser\u00e1 un tiempo convulso y precario para artistas, t\u00e9cnicos y dem\u00e1s agentes culturales. El bloqueo radical de los programas municipales ya lo anuncia. Podr\u00eda ser una oportunidad para definir mejores pol\u00edticas p\u00fablicas, proteger la diversidad del ecosistema cultural, alejarse de la obsesi\u00f3n por contabilizar \u00e9xitos masivos, pero hasta la fecha nunca ha ocurrido.<\/p>\n<p>Desde lo institucional se insta a los sectores culturales m\u00e1s artesanales, los que est\u00e1n en los m\u00e1rgenes del sistema econ\u00f3mico, a que se reinventen y busquen oportunidades on line. En la anterior crisis se les ped\u00eda que se internacionalizasen. Consejos in\u00fatiles para quien est\u00e1 m\u00e1s cerca del carromato de los c\u00f3micos del S\u00e9ptimo Sello que del \u00e9xito en Broadway. Har\u00e1n bien en no matar su esencia vendiendo su alma. La emoci\u00f3n de la experiencia art\u00edstica, ese temblor capaz de dejar una huella profunda que la raz\u00f3n no puede explicar con palabras, se alimenta de los ritos y necesita sus templos. Ninguna catarsis puede darse mientras se comen palomitas y los ni\u00f1os gritan y corretean por el sal\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Galde 29, verano\/2020\/uda. Jaso\u0301n &amp; Argonautas.- Y cuando se abri\u00f3 el s\u00e9ptimo sello se produjo un silencio en el cielo. Con esta cita del Apocalipsis comienza la oscura y hermosa pel\u00edcula de Bergman que protagonizara el recientemente desaparecido Max von Sydow. Aquel caballero desenga\u00f1ado emprend\u00eda una \u00faltima partida, perdida de antemano, contra la muerte. 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