{"id":12466,"date":"2020-06-21T11:20:21","date_gmt":"2020-06-21T09:20:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12466"},"modified":"2020-07-12T18:31:08","modified_gmt":"2020-07-12T16:31:08","slug":"a-vueltas-con-los-cuidados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/a-vueltas-con-los-cuidados\/","title":{"rendered":"A vueltas con los cuidados&#8230; Tras el confinamiento."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CorAbrazo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12471 colorbox-12466\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CorAbrazo.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"387\" data-id=\"12471\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CorAbrazo.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CorAbrazo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Galde 29, uda\/2020\/verano. Clara Murguialday.-<\/p>\n<p>Es com\u00fan, entre las feministas, considerar que la \u00abcrisis de cuidados\u00bb que tuvo lugar a finales del siglo pasado -tras la masiva incorporaci\u00f3n de las mujeres al mercado de empleo, entre otros factores demogr\u00e1ficos y econ\u00f3micos\u00abse cerr\u00f3 en falso\u00bb gracias, sobre todo, a la llegada de miles de mujeres migradas dispuestas a llenar los huecos que las mujeres aut\u00f3ctonas iban dejando en el trabajo dom\u00e9stico y de cuidar. As\u00ed nos encontr\u00f3 la crisis financiera que arranc\u00f3 en 2008.<\/p>\n<p>Durante la \u00faltima d\u00e9cada, y como consecuencia de las privatizaciones y recortes realizados por las pol\u00edticas neoliberales de los gobiernos de turno, los servicios p\u00fablicos de atenci\u00f3n a colectivos vulnerables fueron perdiendo presupuesto, cobertura y calidad, pero el trabajo -invisible o precariode las mujeres y el mercado llenaron los espacios abandonados por unas pol\u00edticas p\u00fablicas que, al calor de la Ley de Dependencia, dieron carta legal a la \u00abfamiliarizaci\u00f3n\u00bb de los cuidados, mientras abr\u00edan gustosamente la puerta a los fondos de inversi\u00f3n que una d\u00e9cada despu\u00e9s, como hemos podido constatar, ser\u00edan propietarios de la mayor\u00eda de las grandes empresas de la dependencia. Tambi\u00e9n contribuyeron a la desidia institucional las sucesivas oleadas de mujeres migradas, forzadas por el \u00abmercado de la irregularidad\u00bb a buscar empleo en los hogares en condiciones cada a\u00f1o m\u00e1s precarias.<\/p>\n<p>As\u00ed nos encontr\u00f3 el confinamiento obligado por la Covid-19. Con un modelo de cuidados feminizados, donde mayoritariamente mujeres trabajan sin remuneraci\u00f3npara familiares dependientes, pero tambi\u00e9n a adultos \u00abno dependientes\u00bb; son contratadas para limpiar y cuidar en hogares ajenos; brindan atenci\u00f3n profesional en casas, escuelas infantiles, residencias de mayores e instalaciones sanitarias, pero tambi\u00e9n limpian oficinas y tiendas&#8230; En contextos culturales en los que el papel de los hombres en los cuidados y la cr\u00edtica de la \u00abnatural vocaci\u00f3n\u00bb de las mujeres a cuidar a otros no reciben suficiente atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un modelo donde los cuidados han ido quedando privatizados, a cargo de hogares que deben resolverlos con sus propios medios, sea mediante el trabajo invisible de las mujeres de la familia o mal pag\u00e1ndolos a otras mujeres, sin que las instituciones hayan puesto en marcha pol\u00edticas p\u00fablicas que garanticen el acceso a cuidados dignos o medidas de conciliaci\u00f3n que promuevan la redistribuci\u00f3n de los tiempos de cuidar entre mujeres y hombres.<\/p>\n<p>Un modelo de cuidados remunerados crecientemente precarizados, a medida que han ido proliferando agencias y plataformas digitales para la contrataci\u00f3n de trabajadoras de hogar sometidas a un r\u00e9gimen especial que no las protege de empleadores abusadores ni les reconoce sus derechos laborales; ha aumentado la precariedad en que trabajan las mujeres migradas, gracias a una ley de Extranjer\u00eda empe\u00f1ada, al parecer, en facilitar el acceso de los hogares a \u00abayuda barata\u00bb; y han ganado mayores cuotas de mercado las residencias privadas orientadas al lucro, estimuladas por la falta de sanci\u00f3n a la precariedad de condiciones en que viven las personas residentes y trabaja el personal cuidador.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la pandemia y, de la noche a la ma\u00f1ana, (quienes pudimos) tuvimos que resguardarnos en la casa. Necesitamos pocas semanas de encierro dom\u00e9stico para entrever que el modelo de cuidados vigente ten\u00eda grietas importantes y que sus debilidades, anteriores al impacto de la pandemia, se agravaban con el confinamiento y mostraban tendencias preocupantes, como las siguientes.<\/p>\n<p>Los cuidados han sido re-familiarizados. En tanto que actividades imprescindibles para que la vida funcione en el d\u00eda a d\u00eda, los cuidados han sido considerados un \u00abrecurso esencial\u00bb durante el confinamiento y han sido garantizados sobre todo en los hogares y mayormente por las mujeres. Algunas interrogantes obvias: si las mujeres ya hac\u00edan, antes de la pandemia, el triple de trabajo no remunerado que los hombres en la casa, \u00bfcu\u00e1nto habr\u00e1 aumentado esta brecha durante el confinamiento? Si en 2017 las mujeres representaban en la CAV el 75% del empleo a jornada parcial y el 93% de quienes solicitaron excedencias para cuidar a sus criaturas <a class=\"simple-footnote\" title=\"Emakunde: \u00abCifras 2018. Mujeres y hombres en Euskadi\u00bb.\" id=\"return-note-12466-1\" href=\"#note-12466-1\"><sup>1<\/sup><\/a> , \u00bfcu\u00e1ntas habr\u00e1n logrado convencer a sus maridos o padres de que reduzcan su jornada para cuidar a los menores confinados? Si la raz\u00f3n \u00faltima de que el trabajo dentro del hogar permanezca invisibilizado es que los cuidados son entendidos como una \u00abcuesti\u00f3n de afectos\u00bb, \u00bfqu\u00e9 efectos habr\u00e1 tenido la reclusi\u00f3n hogare\u00f1a en alejarlos a\u00fan m\u00e1s del imaginario de la responsabilidad colectiva y\/o del intercambio mercantil?<\/p>\n<p>Las mujeres (que han podido) han teletrabajado al mismo tiempo que cuidaban. Sabemos, por crisis econ\u00f3micas anteriores, que el trabajo de las mujeres es un mecanismo de amortiguaci\u00f3n de las crisis. Esta vez, la novedad ha estado en que el teletrabajo ha sido el \u00abrecurso esencial para conciliar empleo y cuidados\u00bb, aunque esta conciliaci\u00f3n la han hecho, de nuevo y sobre todo, las mujeres, como muestran las investigaciones realizadas durante el confinamiento <a class=\"simple-footnote\" title=\"Las mujeres han sido las principales responsables de la limpieza de la casa (29 puntos por encima de los hombres), la colada (39 puntos), el cuidado de los hijos (24) y la elaboraci\u00f3n de la comida, en tanto que hacer la compra es la \u00fanica actividad de la que los hombres han sido los principales responsables. Noelia Ram\u00edrez: \u00abTeletrabajo de madrugada porque no llego a todo en casa: la nueva normalidad machaca a las mujeres\u00bb. elpa\u00eds.com. 27-05-2020.\" id=\"return-note-12466-2\" href=\"#note-12466-2\"><sup>2<\/sup><\/a> : las mujeres teletrabajadoras han soportado la mayor parte de la carga del trabajo dom\u00e9stico y, por tanto, del estr\u00e9s del confinamiento. Y aunque no nos extra\u00f1a que, como empieza a quedar probado, a m\u00e1s ingresos en el hogar, mayor recurso al teletrabajo, tampoco puede extra\u00f1arnos que la productividad de las mujeres cient\u00edficas haya disminuido durante el confinamiento mientras ha aumentado la de los hombres&#8230;, por m\u00e1s que Margarita del Val dirija la plataforma del CSIC que re\u00fane a 200 grupos de investigaci\u00f3n sobre la pandemia.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n son millones quienes han estado trabajando presencialmente porque sus trabajos han sido considerados \u00abesenciales\u00bb, y haciendo trabajo invisible en sus casas: cuidadoras en residencias, limpiadoras y cocineras en recintos sanitarios, cajeras de supermercados y tambi\u00e9n empleadas de hogar: alrededor de 600.000 en el Estado, un tercio de ellas en situaci\u00f3n administrativa irregular. \u00bfQu\u00e9 ha pasado durante el confinamiento con estas miles de cuidadoras \u00absin papeles\u00bb? \u00bfCu\u00e1ntas han perdido sus horas de trabajo dom\u00e9stico cuando sus empleadoras se han confinado o la familia de la persona cuidada ha tenido m\u00e1s miedo al contagio que preocupaci\u00f3n por la sobrevivencia de la cuidadora? \u00bfCu\u00e1ntas han tenido que trabajar internas y\/o atendiendo a m\u00e1s integrantes de la familia por el mismo pago?<\/p>\n<p>\u00abEl rol de cuidar es un factor de riesgo de contagio\u00bb <a class=\"simple-footnote\" title=\"Mar\u00eda del Mar Garc\u00eda-Calvente. \u00abCOVID-19 y su impacto en la salud de las mujeres: aprendizajes y propuestas\u00bb. Emakunde: Notas para pasar a limpio. 28-05-2020.\" id=\"return-note-12466-3\" href=\"#note-12466-3\"><sup>3<\/sup><\/a> . Las mujeres constituyen el 84% del personal que trabaja en instituciones sanitarias y de atenci\u00f3n a mayores, pero tambi\u00e9n las que en mayor proporci\u00f3n han cuidado a las personas contagiadas que han pasado la cuarentena en sus casas; ambas circunstancias han puesto a las mujeres en la primera fila del riesgo de contagio. Y como consecuencia de que m\u00e1s mujeres que hombres han asumido los cuidados, durante m\u00e1s tiempo y con m\u00e1s intensidad, dice Garc\u00eda-Calvente que \u00abla proporci\u00f3n de mujeres contagiadas ha ido en aumento a medida que transcurr\u00eda el confinamiento, hasta el punto de que a finales de mayo eran m\u00e1s las mujeres contagiadas que los hombres, aunque estos eran mayor\u00eda entre las personas que han fallecido\u00bb.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis interseccional m\u00e1s preciso seguramente nos mostrar\u00eda que las mujeres que han estado tres meses encerradas con su maltratador, las jefas de hogares monomarentales, las ancianas que viven solas, las que est\u00e1n en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n y extrema pobreza, las que han tenido que hacer en soledad el duelo de la p\u00e9rdida de familiares&#8230; han salido a\u00fan peor paradas del confinamiento. Pero datos tan pormenorizados a\u00fan no est\u00e1n disponibles, entre otras razones porque, tampoco durante la pandemia, registrar los \u00abdolores invisibles\u00bb de las mujeres ha sido prioridad para las instituciones responsables de las pol\u00edticas de igualdad.<\/p>\n<p>Pese a todo, en estas \u00faltimas semanas han emergido otras formas de ofrecer solidaridad y cuidados a colectivos vulnerables. \u00abOrganizarse para sostener las vidas en colectivo\u00bb ha sido el llamado al que han respondido miles de vecinas y vecinos, que han impulsado redes de apoyo a personas mayores confinadas, han realizado recolectas y distribuci\u00f3n de alimentos y de dinero para ayudar a pagar el alquiler de quienes, de la noche a la ma\u00f1ana, se han visto despedidas del trabajo dom\u00e9stico o sin poder vender en la calle. Formas de resolver los cuidados que visibilizan una \u00abl\u00f3gica social-comunitaria\u00bb a la hora de resolver necesidades b\u00e1sicas de la vida diaria, en disputa con la l\u00f3gica de la b\u00fasqueda de lucro que permea los asocios p\u00fablico-privados.<\/p>\n<p>La pregunta de c\u00f3mo saldremos de esta nueva crisis de cuidados tiene tres posibles respuestas:<\/p>\n<p>\u00b7 Yendo hacia atr\u00e1s en los derechos conquistados por las mujeres, escenario posible si se asienta la tendencia a re-familiarizar los cuidados y m\u00e1s mujeres \u00abretornan al hogar\u00bb a medida que la crisis econ\u00f3mica, que ya se vislumbra grave, arroja a m\u00e1s mujeres al desempleo; a medida que la \u00abdoble jornada\u00bb se refuerza para aquellas que teletrabajen de manera permanente; que empeoran las condiciones laborales de las trabajadoras de hogar en general, y de las mujeres migradas en particular o que el mercado le gana la batalla a los servicios p\u00fablicos en la atenci\u00f3n a colectivos vulnerables.<\/p>\n<p>\u00b7 Con reformas m\u00ednimas al modelo actual de cuidados, que resuelvan algunos de sus problemas m\u00e1s urgentes pero dejen intacta la esencia del modelo, logrando m\u00e1s control p\u00fablico de las residencias privadas o incluso m\u00e1s presencia de los servicios p\u00fablicos en la atenci\u00f3n a mayores y dependientes, mejorando las condiciones laborales de las trabajadoras de hogar (lo que pasa por ratificar el convenio 189 de la OIT y regularizar la situaci\u00f3n de las mujeres migradas), apelando a empresas y administraciones para que implementen incentivos y normativas para la conciliaci\u00f3n, prestaciones por cuidados de menores, horarios flexibles y reducci\u00f3n de jornada para que las madres no tengan que renunciar a sus empleos.<\/p>\n<p>\u00b7 Poniendo el cuidado colectivo de la vida en el centro, como reclamamos las feministas desde hace d\u00e9cadas y, tras el confinamiento, sectores sociales cada vez m\u00e1s amplios que han comprendido cu\u00e1les son los \u00abtrabajos esenciales para la vida\u00bb. Para avanzar hacia este escenario tendremos que asumir que el derecho a \u00abrecibir cuidados dignos y a brindarlos libremente\u00bb es un derecho universal de todas las personas, como seres vulnerables e interdependientes que somos; que es urgente construir un sistema estatal de cuidados que no s\u00f3lo los proteja del af\u00e1n de lucro sino que, adem\u00e1s, los oriente a promover la autonom\u00eda personal de mayores y el envejecimiento activo, incluyendo alternativas como los proyectos de cohousing. Tambi\u00e9n har\u00e1 falta que los hombres cambien su actitud hacia los cuidados y, de una vez por todas, hagan su parte en los hogares; potenciar alternativas de cuidado colectivo en barrios y comunidades de proximidad; profesionalizar los cuidados y convertirlos en un eje de inserci\u00f3n laboral digna tanto para mujeres como para hombres, en el camino de poner la econom\u00eda del cuidado en el centro de las pol\u00edticas p\u00fablicas y las din\u00e1micas econ\u00f3micas&#8230;<\/p>\n<p>No est\u00e1 definido qu\u00e9 modelo de cuidados cuajar\u00e1 en la \u00abnueva normalidad\u00bb. Cual sea depender\u00e1 de las lecciones que hayamos aprendido durante el confinamiento, pero tambi\u00e9n de los esfuerzos que mujeres y hombres, instituciones p\u00fablicas y organizaciones sociales, seamos capaces de hacer para cambiar los valores sexistas y neoliberales que, hoy por hoy, todav\u00eda rigen la organizaci\u00f3n social de los cuidados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-12466-1\">Emakunde: \u00abCifras 2018. Mujeres y hombres en Euskadi\u00bb. <a href=\"#return-note-12466-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-12466-2\">Las mujeres han sido las principales responsables de la limpieza de la casa (29 puntos por encima de los hombres), la colada (39 puntos), el cuidado de los hijos (24) y la elaboraci\u00f3n de la comida, en tanto que hacer la compra es la \u00fanica actividad de la que los hombres han sido los principales responsables. 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