{"id":12175,"date":"2020-03-26T19:46:21","date_gmt":"2020-03-26T18:46:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12175"},"modified":"2020-03-30T10:27:13","modified_gmt":"2020-03-30T08:27:13","slug":"transmisoginia-espacios-feministas-colectivo-ozen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/transmisoginia-espacios-feministas-colectivo-ozen\/","title":{"rendered":"Transmisoginia en espacios feministas. Colectivo Ozen!"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/OZEN580.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12178 colorbox-12175\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/OZEN580.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"193\" data-id=\"12178\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/OZEN580.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/OZEN580-300x100.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\">V Jornadas Feministas de Euskal Herria<\/span><\/h4>\n<p>Galde 28, udaberria\/2020\/primavera.\u00a0 Ponencia del Colectivo <a href=\"https:\/\/twitter.com\/OZENlgtb\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">OZEN!<\/a><sup><a id=\"post-12175-footnote-ref-1\" href=\"#post-12175-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>El feminismo no es un ente estanco, homog\u00e9neo, con una ideolog\u00eda concreta y definida. Existe toda una variedad de feminismos y de debates respecto a qui\u00e9n es (o deber\u00eda ser) el sujeto pol\u00edtico del feminismo, y por qu\u00e9. No vamos a entrar en esos debates ni a hablar del movimiento TERF<sup><a id=\"post-12175-footnote-ref-2\" href=\"#post-12175-footnote-2\">[2]<\/a><\/sup> y su doctrina patriarcal, violenta y reaccionaria, pero s\u00ed queremos analizar la transmisoginia como fen\u00f3meno ubicuo y presente en todas las esferas de la sociedad, centr\u00e1ndonos particularmente en los llamados espacios no-mixtos. Para llevar a cabo esta tarea, proponemos una serie de preguntas para invitar a la reflexi\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando una mujer trans entra en un espacio feminista no-mixto? \u00bfQu\u00e9 es, exactamente, un espacio feminista no-mixto? \u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre la transfobia y la transmisoginia?<\/p>\n<p>Para contestar a esta \u00faltima pregunta, primero debemos definir qu\u00e9 es la cisnorma. Arraigada en la supremac\u00eda blanca e impuesta globalmente por el colonialismo, la cisnorma es el conjunto de ideas y mecanismos sociales que establecen la asociaci\u00f3n entre una serie de rasgos f\u00edsicos y las dos clases (g\u00e9neros) establecidas por el patriarcado. As\u00ed, la cisnorma establece que las mujeres deben tener voz aguda, caderas anchas, hombros estrechos, brazos finos, pechos, vulva, ausencia de vello facial o corporal, mientras que los hombres deben tener voz grave, hombros anchos, pene, vello facial y corporal, pecho plano, etc\u00e9tera. Categorizar estos rasgos como \u201cmasculinos\u201d o \u201cfemeninos\u201d y asociarlos con los hombres y las mujeres es consecuencia de la cisnorma, aunque los hombres y las mujeres existen con una diversidad de cuerpos que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que establece esta norma, como en el caso de mujeres a las que les crece la barba u hombres con pechos. Sin embargo, a menudo observamos que las personas que no cumplen estos estereotipos son ridiculizadas o violentadas, al tiempo que son la fuente de muchas de las presiones est\u00e9ticas ejercidas sobre las mujeres, como la cirug\u00eda est\u00e9tica o la depilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cisnorma es fruto de una de las herramientas m\u00e1s utilizadas por las ideolog\u00edas opresoras para justificarse: el bioesencialismo. Tambi\u00e9n llamado determinismo biol\u00f3gico, el bioesencialismo es la creencia de que la \u201cnaturaleza humana\u201d, la personalidad de un individuo o alguna cualidad espec\u00edfica es una \u201cesencia\u201d innata y natural, no un producto de circunstancias sociopol\u00edticas y culturales. Esta creencia, anticient\u00edfica y f\u00e1cilmente refutable, es un pilar patriarcal esencial, porque fundamenta la idea de que las mujeres somos seres inferiores f\u00edsica e intelectualmente y que estamos condenadas por naturaleza a someternos a los hombres. En el caso de las mujeres trans, la ret\u00f3rica bioesencialista dicta que somos inevitablemente, \u201cbiol\u00f3gicamente\u201d, hombres.<\/p>\n<p>La transfobia, que deriva del bioesencialismo, la sufren todas las personas trans y se refleja en el trato humillante y vejatorio de las instituciones, sobre todo las sanitarias, la deshumanizaci\u00f3n y trabas burocr\u00e1ticas, las agresiones f\u00edsicas, el desempleo disparado&#8230; La transmisoginia, sin embargo, es un fen\u00f3meno espec\u00edfico derivado de la misoginia y la cisnorma, a trav\u00e9s del cual se oprime a las mujeres trans y personas trans no binarias alineadas mujer, que fueron asignadas hombre al nacer.<\/p>\n<p>La transmisoginia genera mecanismos y formas de violencia espec\u00edficas contra nosotras. As\u00ed, la figura de la mujer trans en el imaginario colectivo no es sino un recurso humor\u00edstico (travelo, travesti, hombre con vestido), resultando en burla y humillaci\u00f3n en la esfera p\u00fablica. Sufrimos tambi\u00e9n la fetichizaci\u00f3n sexual en el \u00e1mbito privado, particularmente por hombres heterosexuales que ocultan ese deseo por miedo a las represalias sociales. Por otra parte, debido al bioesencialismo, la mujer trans queda siempre relegada a la idea de que \u201crealmente es un hombre\u201d, un hombre fallido y, adem\u00e1s, un depredador sexual. De esta manera se refuerza el mito del hombre disfrazado que pretende corromper e invadir espacios de mujeres, ignorando el hecho de que las mujeres trans somos en muchos casos v\u00edctimas de la violencia patriarcal de la que se nos acusa.<\/p>\n<p>Una manifestaci\u00f3n de transmisoginia en los espacios feministas son las referencias, en carteles y convocatorias, a &#8220;mujeres, bolleras y trans&#8221; o a &#8220;mujeres*&#8221;. Estos recursos nacen a menudo de un intento benigno de inclusi\u00f3n, pero suelen resultar innecesarios, performativos y transmis\u00f3ginos.<\/p>\n<p>Por un lado, la expresi\u00f3n &#8220;mujeres, bolleras y trans&#8221; pretende englobar al sujeto del feminismo, es decir a todas las personas oprimidas por el patriarcado, pero a\u00f1adir &#8220;trans&#8221; al final, alegando que es para incluir a las mujeres trans, no tiene sentido ya que &#8220;trans&#8221; incluye a todas las personas trans sin distinguir su posici\u00f3n bajo el patriarcado y, por tanto, incluye tambi\u00e9n a hombres y personas alineadas hombre. Ahora bien, al igual que los hombres cis, los hombres trans no son sujetos del feminismo, a no ser que, adentr\u00e1ndonos en la cuesti\u00f3n mencionada al principio sobre qui\u00e9n es sujeto del feminismo, transcendamos el sujeto de la mujer. Podemos partir de la premisa de que los hombres trans tambi\u00e9n son sujeto del feminismo por su disidencia de g\u00e9nero, pero si lo hacemos debemos incluir a toda persona castigada por la opresi\u00f3n de g\u00e9nero en s\u00ed: como es bien sabido que el g\u00e9nero se construye desde la colonialidad y la blanquitud, adem\u00e1s de la heteronorma, este sujeto deber\u00eda abarcar tambi\u00e9n a los hombres cis racializados y a los hombres cis gays y bisexuales, sobre todo si se alejan de la masculinidad hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>Dejando de lado este debate, la principal implicaci\u00f3n transmis\u00f3gina del recurso a \u201cmujeres, bolleras y trans\u201d es que relega a las mujeres trans a una categor\u00eda separada de la de mujer, es decir a la otredad, reforzando la idea de que no somos mujeres de verdad.<\/p>\n<p>Por otro lado, recientemente se ha popularizado el uso de \u201cmujeres*\u201d alegando que es un t\u00e9rmino m\u00e1s inclusivo o incluso no binarista. Dejando de lado la ambig\u00fcedad est\u00e9tica (muchas veces buscamos otro asterisco en el texto esperando encontrar una explicaci\u00f3n), \u201cmujeres*\u201d es un t\u00e9rmino tambi\u00e9n pol\u00edticamente ambiguo ya que, si la intenci\u00f3n es incluir a las mujeres trans, \u00bfpara qu\u00e9 simbolizarlo con un asterisco que recalca esa otredad que nos quieren imponer? Se trata, por tanto, de un t\u00e9rmino transmis\u00f3gino porque, interpretado as\u00ed, nos vuelve a se\u00f1alar como &#8220;las otras&#8221;. M\u00e1s a\u00fan, si el concepto &#8220;mujeres*&#8221; pretende referirse a las mujeres como categor\u00eda pol\u00edtica y no identitaria, incluyendo a las personas no binarias o g\u00e9nero disidentes oprimidas por el patriarcado, es m\u00e1s \u00fatil y coherente explicitarlo en la categor\u00eda &#8220;mujeres y personas alineadas mujer&#8221;.<\/p>\n<p>El bioesencialismo est\u00e1 muy arraigado en la concepci\u00f3n ideol\u00f3gica de muchos feminismos mayoritarios, y se manifiesta en la manera en que se organizan los llamados \u201cespacios no-mixtos\u201d. El car\u00e1cter no-mixto de estos espacios depende del concepto que el colectivo feminista tenga sobre el sujeto del feminismo: muchos de estos colectivos todav\u00eda parten de la premisa de que la opresi\u00f3n patriarcal es esencialmente genital, es decir, solo est\u00e1 oprimida la gente con vulva por el hecho de tenerla, lo que tiene dos consecuencias: primero, da carta blanca a los hombres trans (necesariamente beneficiarios del patriarcado, que no del g\u00e9nero como sistema hegem\u00f3nico) para acceder a estos espacios por considerarlos esencialmente mujeres, con la transfobia que eso conlleva; y segundo, deja de lado a todas las mujeres trans que necesitan de esos espacios no- mixtos, espec\u00edficamente las que no se ajustan a los c\u00e1nones cisnormativos (por ejemplo, las mujeres con voz grave o barba).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es una situaci\u00f3n com\u00fan la fetichizaci\u00f3n que sufrimos las mujeres trans en determinados espacios feministas, fetichizaci\u00f3n que no tiene por qu\u00e9 ser de car\u00e1cter sexual, sino que m\u00e1s bien adopta la forma de una fascinaci\u00f3n deshumanizante, en la que nos convertimos en una especie de mono de feria. Tambi\u00e9n se dan situaciones de tokenismo e inclusi\u00f3n simb\u00f3lica de las mujeres trans en colectivos feministas a los que accedemos, cuando estos no s\u00f3lo usan a \u201csu mujer trans florero\u201d como lavado de cara, sino que \u00e9sta debe ser la \u00fanica encargada de aportar una perspectiva trans a las actividades del colectivo. Aunque la intenci\u00f3n no sea la de deshumanizar e instrumentalizar, responsabilizar a una \u00fanica persona de representar a todo un colectivo, como si se tratase de una abeja con mente colmena, resulta m\u00e1s da\u00f1ino que inclusivo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, concluimos recordando que, como aprendimos de Wittig, Butler o Beauvoir, la opresi\u00f3n patriarcal no nace del cuerpo generizado sino que es la opresi\u00f3n la que forja el g\u00e9nero en el cuerpo, sea \u00e9ste como sea. Invitamos a los espacios feministas a luchar contra el bioesencialismo, rechazando consignas transmis\u00f3ginas basadas en los genitales como \u201cpolla violadora a la licuadora\u201d y similares, proponiendo en su lugar identificar el verdadero origen de la violencia que se trate en el momento (cargar el foco en los genitales, adem\u00e1s de da\u00f1ino e incorrecto, distrae del verdadero problema a combatir y otorga un car\u00e1cter biol\u00f3gico a dicha violencia, exculpando a los hombres que no poseen dichos genitales de perpetrarla); no asumiendo el g\u00e9nero de las personas en base a estereotipos cisnormativos; normalizando el preguntar los pronombres y diciendo los nuestros al conocer y presentarse a una persona; escuchando las vivencias de las compa\u00f1eras trans.<\/p>\n<p>En definitiva, invitamos a los espacios feministas a trabajar para ser espacios m\u00e1s seguros para todas las mujeres.<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-12175-footnote-1\">Ponencia presentada en las V Jornadas Feministas de Euskal Herria por <a href=\"https:\/\/twitter.com\/OZENlgtb\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">OZEN!<\/a>, un colectivo mixto radical de j\u00f3venes LGTB, miembros de Harro, la Plataforma Transmaribibollo de Euskal Herria. <a href=\"#post-12175-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-12175-footnote-2\">El Feminismo Radical Trans Excluyente (TERF por sus siglas en ingl\u00e9s) tiene su origen en los a\u00f1os 70 y se caracteriza por rechazar a las personas trans y por buscar la exclusi\u00f3n de las mujeres trans de los espacios feministas. Feministas <em>terf<\/em> han demandado al gobierno de Estados Unidos que se retire la atenci\u00f3n m\u00e9dica y legal a las personas trans (nota de la editora). <a href=\"#post-12175-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 28, udaberria\/2020\/primavera.\u00a0Colectivo OZEN! Queremos analizar la transmisoginia como fen\u00f3meno ubicuo y presente en todas las esferas de la sociedad, centr\u00e1ndonos particularmente en los llamados espacios no-mixtos. Para llevar a cabo esta tarea, proponemos una serie de preguntas para invitar a la reflexi\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando una mujer trans entra en un espacio feminista no-mixto? 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