{"id":11844,"date":"2019-12-27T11:40:21","date_gmt":"2019-12-27T10:40:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=11844"},"modified":"2020-01-14T18:04:48","modified_gmt":"2020-01-14T17:04:48","slug":"una-historia-de-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/una-historia-de-violencia\/","title":{"rendered":"Una historia de violencia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/GestoDespedida.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11847 colorbox-11844\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/GestoDespedida.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"320\" data-id=\"11847\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/GestoDespedida.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/GestoDespedida-300x166.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 27, negua\/2020\/invierno. Lourdes P\u00e9rez*.-<\/p>\n<p>La esencia de mi oficio, lo que lo hace incomparable, es que cuenta historias, y yo quiero relatarles una hoy: la m\u00eda, con lo que me permitir\u00e1n que vulnere una de las reglas fundamentales del periodismo, que es evitar hablar de una misma. Hablar de mi libro, vital y profesional.<\/p>\n<p>Pertenezco, a\u00f1o arriba a\u00f1o abajo, a la primera generaci\u00f3n de vascos que naci\u00f3 con ETA ya matando, si tomamos como referencia hist\u00f3rica el asesinato no planificado del guardia civil Jos\u00e9 \u00c1ngel Pardines del que se ha cumplido ya medio siglo. Y siendo honrada conmigo misma, nunca sabr\u00e9 cu\u00e1l habr\u00eda sido mi visi\u00f3n del tiro en la nuca y de los coches bomba si me hubiera dedicado a otro trabajo que no fuera el ejercicio del periodismo; si no me hubiera sentido atra\u00edda por el an\u00e1lisis pol\u00edtico, por los charcos y los jardines; si hubiera tenido una percepci\u00f3n m\u00e1s punzante del miedo; si me hubiera topado con compa\u00f1eros -con un entorno personal y profesional- menos comprometido contra las devastadoras consecuencias de la violencia. Hoy, en los d\u00edas felices post-ETA en los que todos parecemos haber corrido delante de los \u2018grises\u2019 y haber actuado como escudos frente al terror, hay que hacer prevalecer la verdad en esta penosa historia nuestra: ni ETA amenaz\u00f3 a toda la sociedad ni todos reaccionamos frente a ella con la misma rapidez, contundencia y riesgo. Lo que nos sit\u00faa en deuda con aquellos primeros l\u00facidos que, agrupados por Gesto por la Paz, proclamaron que matar a un ser humano era, simplemente, matar a un ser humano.<\/p>\n<p>La memoria forma parte de mi ser y de mi trabajo. Hoy que alguien muy querido para m\u00ed se apaga v\u00edctima de un alzh\u00e9imer temprano, me percato de c\u00f3mo nuestros recuerdos configuran nuestra identidad; de c\u00f3mo somos, en gran medida, memoria. Yo no ser\u00eda la periodista que soy, pero tampoco la persona que soy hoy, sin la experiencia de la violencia. Para lo bueno y para lo malo. Es una mochila que llevo conmigo, mi memoria, que no coincide con la de nadie m\u00e1s. Mi relato no es mim\u00e9tico al de ninguno de mis semejantes, ni siquiera en aquellos casos en los que mi vivencia se encuentre muy pr\u00f3xima a la de ellos. Por ello es preciso deslindar la memoria y el relato de la verdad. Porque en la confusi\u00f3n, en no pocas ocasiones interesada de esos tres t\u00e9rminos, radica el desaf\u00edo al que se enfrenta la Euskadi post-ETA. Porque rescatar la memoria de lo ocurrido no significa, necesariamente, contar la verdad. Porque este foro se titula \u2018Salvar la memoria\u2019, cuando quiz\u00e1 lo m\u00e1s apropiado y necesario sea \u2018Salvar la verdad\u2019.<\/p>\n<p>Todos tenemos una memoria de lo que nos ha ocurrido, tamizada por la experiencia personal, por nuestra singular forma de ver el mundo. Por las gentes con las que nos hemos cruzado y a las que hemos visto morir asesinadas en esta Euskadi tan cuarteada por el sufrimiento y sus cicatrices. Todos tenemos nuestro relato, y se reclama legitimidad hasta para los que son radicalmente contrarios, radicalmente opuestos. Por eso hay que fijar en la pared de nuestra convivencia los clavos esenciales de la verdad.<\/p>\n<p>-No se puede arrebatar la vida a otro ser humano por la fuerza de la fuerza. La violencia quita razones a quien la utiliza, y cuando es injusta de ra\u00edz y de consecuencias tan irreversibles como un asesinato, adultera hasta la putrefacci\u00f3n la pretendida causa que la sostiene.<\/p>\n<p>-Arrojamos al suelo tantas veces y con tanta sa\u00f1a el jarr\u00f3n de nuestra convivencia que el original, el que pudimos tener y con el que pudimos so\u00f1ar, ya no es posible. Nadie puede restituir las vidas arrebatadas ni por la mano de ETA ni por los GAL ni por otras violencias lim\u00edtrofes. No hemos interiorizado el destrozo colectivo que ello representa, y nos empe\u00f1amos en ocasiones en taponar con tiritas hachazos de los que a\u00fan mana la sangre del dolor y de la rabia. Hemos de asumir la envergadura de lo que nos ha ocurrido y que no hay vuelta atr\u00e1s posible. Lo que s\u00ed es posible es reconocer comprometidamente el da\u00f1o causado e intentar resta\u00f1arlo. Y renunciar a hacer bandera de un pasado indefendible.<\/p>\n<p>-Entre nosotros ha habido verdugos, c\u00f3mplices, colaboradores de los verdugos, condescendientes con los c\u00f3mplices, indiferentes, temerosos, l\u00facidos comprometidos, h\u00e9roes por obligaci\u00f3n y otros por un coraje muy \u00edntimo. El relato que se escribe con p\u00e1rrafos como el de que ETA amenaz\u00f3 a toda la sociedad flirtea, cuando menos, con las \u2018fake news\u2019. No es cierto que el terror fuera colectivo, como no lo fue, hasta muy tard\u00edamente, la respuesta c\u00edvica frente a ese terror. No todos corrimos delante de los grises y no todos hicimos de parapeto frente al hostigamiento al que ETA somet\u00eda a muchos de nuestros semejantes. Sostener que ETA nos acab\u00f3 coaccionado a todos, aunque sea cierto que los mort\u00edferos efectos de sus atentados condicionaron nuestra vivencia compartida del pa\u00eds, es falsear la verdad. ETA decidi\u00f3 conscientemente trazar una l\u00ednea entre a quien mataba y a quien no. La triste verdad es que, como colectivo social, no estuvimos a la altura. Si no, ETA no habr\u00eda durado lo que dur\u00f3. La mancha de fuel que m\u00e1s ha contaminado nuestro oasis.<\/p>\n<p>-Si todos tuvimos culpa, nadie acaba teni\u00e9ndola. La diluci\u00f3n de las responsabilidades personales en las grupales, en las colectivas, act\u00faa como un \u2018totum revolutum\u2019 de relatos mentirosos; es otro falseamiento de la verdad. Hay culpa \u2013hay pecado- y hay culpables. Y su identificaci\u00f3n \u2013y en su caso, el precio ajustado a la legalidad y abierto a las posibilidades de reinserci\u00f3n que ofrece el marco constitucional que haya que pagar- es imprescindible para lo que llamar\u00eda una paz laica.<\/p>\n<p>-Es posible vivir, y vivir muy bien, en esta sociedad que en tantas cosas puede congratularse de haberse ganado su puesto en el lugar privilegiado del mundo. Fue posible vivir bien, incluso, cuando los tiros silbaban a nuestro alrededor. Pero conviene no enga\u00f1arse, no trucar la realidad: no vamos a generar la convivencia perfecta como si fuera posible recrearla en un alambique de pol\u00edticas p\u00fablicas y relatos entrecruzados. No existe la paz de laboratorio. Van a hacer falta al menos dos generaciones -la memoria de los vascos que ya no nacer\u00e1n con la losa insoportable de la violencia- para que podamos aspirar a una Euskadi desintoxicada, crecida en un respeto escrupuloso a los derechos humanos que deber\u00e1 empezar por el mandamiento irrenunciable del \u2018No matar\u00e1s\u2019. No pasa nada: erradicada la violencia, me resulta menos lesivo para el bien com\u00fan conformarnos con ir reconstruyendo esa convivencia paso a paso, d\u00eda a d\u00eda, desde la consciencia de nuestras imperfecciones, del hondo dolor acumulado y de todas las p\u00e9rdidas que no tienen sutura posible, que simular que la hemos alcanzado con un simple chasquido de dedos. Ya no nos matamos, as\u00ed que evitemos mentirnos a nosotros mismos.<\/p>\n<p>-Es preciso dignificar a las v\u00edctimas. Y eso significa algo m\u00e1s profundo, m\u00e1s dif\u00edcil y m\u00e1s comprometido, que resarcirlas con la ley en la mano y recordarlas a fechas fijas en el calendario. Las v\u00edctimas, admit\u00e1moslo, nos resultan inc\u00f3modas porque no sabemos muy bien c\u00f3mo tratarlas. Las conocemos por su vivencia de la p\u00e9rdida. Pero no estoy segura de que lleguemos a empatizar genuinamente, tanto tiempo despu\u00e9s, con ellas; que lleguemos a acercarnos tan siquiera a lo que representa que te hurten a golpe de coche bomba lo que m\u00e1s quer\u00edas. A que te hayan obligado a seguir viviendo sin lo que significaba tu vida.<\/p>\n<p>* Lourdes P\u00e9rez es periodista. Este texto es un resumen de la intervenci\u00f3n de la autora en el foro \u2018Salvar la memoria\u2019 organizado por Gogoan en el Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n el 30 de septiembre de 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 27, negua\/2020\/invierno. Lourdes P\u00e9rez.- Si todos tuvimos culpa, nadie acaba teni\u00e9ndola. La diluci\u00f3n de las responsabilidades personales en las grupales, en las colectivas, act\u00faa como un \u2018totum revolutum\u2019 de relatos mentirosos; es otro falseamiento de la verdad. 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