{"id":11411,"date":"2019-06-20T11:32:21","date_gmt":"2019-06-20T09:32:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=11411"},"modified":"2019-06-21T18:39:33","modified_gmt":"2019-06-21T16:39:33","slug":"y-los-hombres-del-sujeto-al-agente-feminista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/y-los-hombres-del-sujeto-al-agente-feminista\/","title":{"rendered":"\u00bfY los hombres? Del sujeto al agente feminista"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/noviolento.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11414 size-large colorbox-11411\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/noviolento-507x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"507\" height=\"1024\" data-id=\"11414\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/noviolento-507x1024.jpg 507w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/noviolento-148x300.jpg 148w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/noviolento.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 507px) 100vw, 507px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">(Galde 25, uda\/2019\/verano). <\/span>Noemi\u0301 Parra.-<\/p>\n<p>Las siguientes reflexiones se ubican en las que se dieron en la mesa \u201cSujeto pol\u00edtico e ideol\u00f3gico del feminismo\u201d en las Jornadas Feministas celebradas en Madrid en abril de este a\u00f1o. En la apertura de la mesa, Paloma Ur\u00eda planteaba las siguientes preguntas: \u00bfes necesario sufrir una discriminaci\u00f3n para luchar contra ella? \u00bfEs necesario ser mujer para luchar por los derechos de las mujeres? \u00bfO es un imperativo categ\u00f3rico de la lucha para la justicia y contra la discriminaci\u00f3n?<\/p>\n<p>En estas breves l\u00edneas me propongo, como lo hice en la mesa, reflexionar sobre la participaci\u00f3n de los hombres en el feminismo. Partir\u00e9 de la concepci\u00f3n de g\u00e9nero que sustenta la propuesta de un sujeto en un sentido fuerte (la mujer) que va creando una identidad blindada, y sobre los efectos que desde mi punto de vista tiene para la transformaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero. Para ello, tratar\u00e9 de tensionar los extremos de la constituci\u00f3n binaria del g\u00e9nero y lo que voy a proponer, desde una perspectiva antiesencialista y de defensa de una identidad pol\u00edtica y estrat\u00e9gica feminista, es la participaci\u00f3n de los hombres en el feminismo. La cuesti\u00f3n aqu\u00ed ser\u00eda el c\u00f3mo, pero el c\u00f3mo desde esta perspectiva no puede hacerse desde la asunci\u00f3n de determinados aspectos naturalizados en cuanto al g\u00e9nero y las relaciones de subordinaci\u00f3n que se establecen, sino desde la toma de conciencia y responsabilidad sobre las posiciones de g\u00e9nero que ocupamos. Esa responsabilidad es un paso fundamental para la transformaci\u00f3n social. El feminismo nos debe permitir cuestionar nuestras sociedades, nuestras relaciones y nuestras vidas e imaginar y crear nuevas formas de ser y vivir para todes.<\/p>\n<p>Desarrollo estas ideas desde una vivencia y experiencia concreta de activismo feminista que se ha configurado tambi\u00e9n en espacios no exclusivos de mujeres, lo que habitualmente se denominan espacios mixtos (desde una l\u00f3gica binaria). No trato de defender una forma de participaci\u00f3n frente a otras, es decir, no lo considero un imperativo. Tratar\u00e9 m\u00e1s bien, de reflexionar sobre un sujeto pol\u00edtico contingente, variable, situado y estrat\u00e9gico. Tambi\u00e9n sobre las relaciones de poder que se establecen en un contexto de dominaci\u00f3n, pero que no s\u00f3lo se dan una direcci\u00f3n: de hombre a mujer. Y, por \u00faltimo, sobre aquello que nos hace unirnos que va m\u00e1s all\u00e1 de una identidad de g\u00e9nero y que se concreta en qu\u00e9 proyecto pol\u00edtico compartimos. Esto nos lleva m\u00e1s all\u00e1 del debate del sujeto (qui\u00e9nes somos) a la posici\u00f3n de agente que act\u00faa y transforma, como atinadamente se\u00f1alaba Elena Casado (1999) en su art\u00edculo \u201cA vueltas con el sujeto del feminismo\u201d en torno a las pol\u00edticas de la localizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de g\u00e9nero nos hace mirar no a c\u00f3mo se nace sino a c\u00f3mo una o uno se hace y al hecho de que este hacerse es siempre hist\u00f3rico, disputable y relacional (Garc\u00eda &amp; Casado, 2010, p. 16). Esto difiere de una forma de entender el g\u00e9nero en la que se fijan sus posiciones a una manera esencial de ver el mundo y de relacionarnos que tender\u00eda a consolidar y perpetuar las relaciones de poder que tratamos justamente de cambiar.Se tratar\u00eda, en todo caso de no enfrentar entidades homog\u00e9neas mujer\/hombre sino una multiplicidad de relaciones sociales en las cuales los sujetos sexuados se construyen de muchos y diversos modos y donde la lucha contra la subordinaci\u00f3n de las mujeres debe plantearse teniendo en cuenta los diferentes ejes que nos constituyen y atraviesan en determinados momentos, contextos y posiciones sociales. As\u00ed, podemos hacernos cargo tambi\u00e9n de ejes de desigualdad como la clase, la racialidad o la capacidad que operan dentro de las propias posiciones de sujeto (como la de mujer).<\/p>\n<p>El debate exclusi\u00f3n o participaci\u00f3n de los hombres nos devuelve una concepci\u00f3n binaria del g\u00e9nero donde los hombres, en tanto individuos, ocupan una posici\u00f3n de dominio y que mediante su acci\u00f3n pretenden mantener sus privilegios y reproducir su posici\u00f3n de poder recurriendo, si es preciso a la violencia. Esto individualiza y tambi\u00e9n esencializa las relaciones de poder a determinados sujetos sexuados, alej\u00e1ndonos del g\u00e9nero como un entramado de relaciones sociales. Nos remite, adem\u00e1s, a un modelo de masculinidad construido en torno a dos ejes: autonom\u00eda y posici\u00f3n activa frente a la feminidad como heteronom\u00eda y posici\u00f3n pasiva. En este modelo, muestra a los hombres como actores racionales, dotados de intencionalidad de dominio que se imponen a las mujeres (que carecen de lo anterior) en todas las circunstancias.<\/p>\n<p>Se individualizan cuestiones sociales. Se naturaliza la diferencia sexual y el binarismo de g\u00e9nero. Pero, adem\u00e1s, se reifica la masculinidad tradicional y esto, dentro del orden de g\u00e9nero, tambi\u00e9n esencializa la feminidad basada en la heteronom\u00eda y la pasividad. Porque las identidades aparecen como previas a las relaciones de g\u00e9nero y descontextualizadas, lo que no nos permite ver las quiebras de la masculinidad, ni sus disidencias, m\u00e1s a\u00fan, se fija una posici\u00f3n de dominio que permite poco espacio para la rebeld\u00eda. \u00bfLa masculinidad siempre es opresora? \u00bfla feminidad puede encarnar el poder? \u00bfC\u00f3mo intervienen otros ejes en las masculinidades? Disidencia y rebeld\u00eda son aspectos fundamentales para disputar los modelos tradicionales de masculinidad y feminidad que permitan construir relaciones y vidas que se fuguen y excedan el orden de g\u00e9nero. Pero la disputa requiere de agentes. En definitiva, se trata de disputar la masculinidad y para ello necesitamos pensarla, pero tambi\u00e9n vivirla en t\u00e9rminos contingentes. Los hombres tambi\u00e9n est\u00e1n sujetos a las relaciones de g\u00e9nero que estructuran nuestras vidas y nuestras relaciones. No de igual manera que las mujeres, ni con sus mismos efectos, pero s\u00ed tienen la responsabilidad, en un proyecto pol\u00edtico feminista, de transformarlas.<\/p>\n<p>En este sentido, me interesa traer la idea de agente que incorpora el sujeto y sus articulaciones como un entramado estrat\u00e9gico. Tal y como lo define Chantal Mouffe (1999) el agente social consiste en una entidad constituida por un conjunto de \u00abposiciones de sujeto\u00bb que no pueden estar nunca totalmente fijadas en un sistema cerrado de diferencias. La idea de agente nos invita a pensar no tanto en qui\u00e9nes somos sino m\u00e1s bien en qu\u00e9 queremos. Esto no quiere decir que el qui\u00e9nes somos no sea relevante para la estrategia pol\u00edtica, lo es y en determinados momentos hist\u00f3ricos y sociales adquirir\u00e1 mayor relevancia. Pero el qu\u00e9 queremos nos lleva a hablar de los proyectos pol\u00edticos feministas que compartimos que, como sabemos, son diversos y esto nos puede llevar a compromisos estrat\u00e9gicos en los que entre sus objetivos est\u00e9 que el g\u00e9nero no sea un criterio de inclusi\u00f3n\/exclusi\u00f3n. Siguiendo las aportaciones de Judith Butler (2007), la pol\u00edtica feminista debe ser entendida no tanto como una acci\u00f3n que persiga los intereses de las mujeres como mujeres, sino de las metas y aspiraciones feministas dentro del contexto de una m\u00e1s amplia articulaci\u00f3n de demandas, que podr\u00edan consistir en la transformaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero que impliquen subordinaci\u00f3n, desigualdad, exclusiones y violencia machista. Tanto hacia las mujeres, como hacia quienes no cumplan la norma de g\u00e9nero en cuanto a sus corporalidades, identidades, deseos y pr\u00e1cticas er\u00f3ticas. Este proyecto, nos invita a una multiplicidad de propuestas pol\u00edticas, entre las cuales est\u00e1 generar espacios de convivencia que permitan disputar el g\u00e9nero en su vertiente relacional. Espacios de convivencia feminista donde lo que nos articula sea precisamente el feminismo, puede ser un buen modo de disputar ese relato dualista que se va extendiendo en la actualidad y que contrapone \u201clas feministas\u201d dando por hecho que somos \u201ctodas las mujeres\u201d (lo que vac\u00eda de contenido la propuesta feminista y se reduce a una identidad y supuestos intereses comunes) a \u201clos hombres\u201d que arengan la masculinidad tradicional y la misoginia frente a su propia crisis, como propuesta articuladora de los hombres. Esta convivencia feminista tambi\u00e9n como un espacio de incomodidad. Un espacio c\u00f3modo no nos permite avanzar en la trasformaci\u00f3n. Se convierte en un espacio de autoconsumo, de autoafirmaci\u00f3n y autocomplacencia. La participaci\u00f3n de los hombres en el feminismo implica responsabilidad, que va m\u00e1s all\u00e1 de ser un aliado, implica ser compa\u00f1ero y comprometerse en disputar la masculinidad tradicional en todos los contextos en los que se desarrolla la vida y las relaciones. Implica ponerse en juego, cuestionarse y ser cuestionado. Implica un firme compromiso y convicci\u00f3n. Con esto no se nace, se hace.<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Butler, J. (2007). <em>El g\u00e9nero en disputa<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Casado, E. (1999). A vueltas con el sujeto del feminismo. <em>Pol\u00edtica y sociedad<\/em>, (30), 73-92.<\/p>\n<p>Garc\u00eda, F., &amp; Casado, E. (2010). <em>Violencia en la pareja: g\u00e9nero y v\u00ednculo<\/em>. Madrid: Talasa.<\/p>\n<p>Mouffe, C. (1999). <em>Feminismo, ciudadan\u00eda y pol\u00edtica democr\u00e1tica radical<\/em>. Recuperado de <a href=\"http:\/\/www.debatefeminista.pueg.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/articulos\/007_01.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.debatefeminista.pueg.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/articulos\/007_01.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 25, uda\/2019\/verano). Noemi\u0301 Parra.-\u00a0Defiendo la participaci\u00f3n de los hombres en el feminismo. 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