{"id":10807,"date":"2018-12-19T11:38:25","date_gmt":"2018-12-19T10:38:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=10807"},"modified":"2018-12-21T17:44:06","modified_gmt":"2018-12-21T16:44:06","slug":"turismofobia-turismofilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/turismofobia-turismofilia\/","title":{"rendered":"Turismofobia y turismofilia. Ni lo uno ni lo otro"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/turist.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10815 colorbox-10807\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/turist.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"348\" data-id=\"10815\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/turist.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/turist-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Galde 23,\u00a02019\/invierno).\u00a0China Cabrerizo.-<\/p>\n<p>No soy partidaria de fomentar ciertos neologismos que, lejos de aportar a un debate complejo y a la construcci\u00f3n de discurso pol\u00edtico que enfrente las l\u00f3gicas del modelo econ\u00f3mico, social y cultural del capitalismo, simplifiquen los conflictos, diluyan las causas, oculten y\/o confundan sobre qui\u00e9nes son los culpables de las situaciones, afecten a las decisiones y a las conductas de la gente e, incluso, lleguen a dividirla.<\/p>\n<p>No obstante, asumo el t\u00edtulo propuesto por los editores de la revista Galde para este art\u00edculo, consciente y preocupada por la rapidez en la expansi\u00f3n del uso del t\u00e9rmino \u201cturismofobia\u201d y, como consecuencia, de su ant\u00f3nimo \u201cturismofilia\u201d. Y preocupa, al igual que preocupa la criminalizaci\u00f3n que, desde ciertos colectivos sociales y vecinales, se realiza hacia el otro, el que no es de aqu\u00ed, el que es diferente, el que no cumple los c\u00f3digos establecidos de conducta o comportamiento. Es, como se\u00f1alan Bego\u00f1a Aramayona y Jorge Sequera en un reciente art\u00edculo period\u00edstico, \u201cel que viene de otro mundo\u201d, es la \u201cconstrucci\u00f3n del enemigo p\u00fablico\u201d, el \u201cchivo expiatorio\u201d<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/09\/11\/seres_urbanos\/1536665339_030667.html\" id=\"return-note-10807-1\" href=\"#note-10807-1\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. Pero tambi\u00e9n preocupa esa tendencia que, no s\u00f3lo desde el \u00e1mbito del turismo, criminaliza a cualquier persona o movimiento cr\u00edtico con lo establecido, hacia todo lo que se enfrente al capitalismo y sus discursos hegem\u00f3nicos, hacia lo revolucionario y hacia toda creaci\u00f3n de contrapoder al Estado. Algo que, de ninguna manera, es nuevo.<\/p>\n<p>Hasta hace poco tiempo, el turismo se consideraba una actividad econ\u00f3mica de cara amable, incluso \u201cverde\u201d. Gracias al uso indiscriminado e interesado de unos pocos indicadores macroecon\u00f3micos y cl\u00e1sicos de medici\u00f3n, y a mensajes procedentes de organismos como la Organizaci\u00f3n Mundial del Turismo (OMT), casi nadie pon\u00eda en tela de juicio los beneficios de esta actividad. De hecho, se sigue considerando, desde muchos \u00e1mbitos, la \u00fanica forma posible de salvaci\u00f3n de los pa\u00edses empobrecidos (esta idea se puso a prueba en Espa\u00f1a hace d\u00e9cadas y, a pesar de nuestra especializaci\u00f3n en turismo, nuestra situaci\u00f3n en t\u00e9rminos de pobreza averg\u00fcenza<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"https:\/\/elpais.com\/economia\/2018\/05\/09\/actualidad\/1525891014_281592.html\" id=\"return-note-10807-2\" href=\"#note-10807-2\"><sup>2<\/sup><\/a><\/span>).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cturismofobia\u201d aparece y se expande justo cuando surgen las primeras movilizaciones sociales que, directamente, apuntan al turismo como una actividad negativa para los territorios y las vidas de las personas. Cuando surgen movimientos y voces que ya no se creen los discursos dominantes sobre los beneficios que arroja sobre territorios y sociedades. Aparece el ya conocido \u201cqui\u00e9n no est\u00e9 con nosotros, es turismof\u00f3bico\u201d<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"El fen\u00f3meno recuerda cuando George W. Bush, tras los atentados de las Torres Gemelas, dijo \u201cqui\u00e9n no est\u00e9 con nosotros est\u00e1 con el terrorismo\u201d, globalizando el t\u00e9rmino terrorismo, iniciando la guerra contra el terror, dividiendo la sociedad mundial, expandiendo el deseo de seguridad y, por tanto, el control social.\" id=\"return-note-10807-3\" href=\"#note-10807-3\"><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No cabe duda de que el asunto es complejo, y nos enfrenta a nuestras propias contradicciones, pues el turismo, en ciertos sentidos, puede dar vida pero, en otros, mata a los territorios. Y qu\u00e9 decir del VIAJE. \u00bfQui\u00e9n duda de la belleza del viaje? \u00bfDe esas ansias intr\u00ednsecas al ser humano que nos lleva a querer explorar otros lugares, otras culturas, otras gentes? Pero el viaje tur\u00edstico, exploratorio, de placer, no es para todas. De hecho, y aunque sigue creciendo el n\u00famero de turistas a nivel mundial \u2013 en 2017 se contabilizaron 1.326 millones de turistas internacionales, un 7% m\u00e1s que el a\u00f1o anterior -, podemos afirmar que, siendo generosos, s\u00f3lo un 18% de la poblaci\u00f3n hace turismo<span class=\"s1\"> <a class=\"simple-footnote\" title=\"Los 1.326 millones contabilizados (fuente: OMT) suponen el 18% de la poblaci\u00f3n mundial (7.530 millones de personas seg\u00fan el Banco Mundial en 2017), lo que no significa que un 18% de la poblaci\u00f3n viaje por turismo, pues lo que se cuenta son llegadas internacionales, independientemente de la identidad de cada una.\" id=\"return-note-10807-4\" href=\"#note-10807-4\"><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Adem\u00e1s, y seg\u00fan datos de este mismo a\u00f1o, el 70% de la poblaci\u00f3n sigue requiriendo visado para cruzar una frontera. Y son las regiones m\u00e1s ricas, Estados Unidos de Am\u00e9rica y Europa, las menos aperturistas, las que con mayor impunidad se arrogan el derecho \u201csoberano\u201d de limitar y seleccionar qui\u00e9n puede y qui\u00e9n no puede traspasar sus fronteras, cada vez m\u00e1s infranqueables para muchas. El turismo divide a la sociedad entre los que puede ser turistas y los que son, eternamente, receptores de esos turistas.<\/p>\n<p>Como paradigma del capitalismo por ser muy lucrativo, el turismo segrega. No distribuye beneficios y empobrece, material y culturalmente. Y lo hace tambi\u00e9n a escala ciudad. Su vinculaci\u00f3n con el inmobiliario, con el negocio urbano, es tan vieja como el propio turismo. El viaje, como mercanc\u00eda principal de la actividad tur\u00edstica, es un valor de uso abstracto y, por tanto, necesita valerse de un valor de uso tangible, que se pueda acumular y sea permanente. Y ese valor lo extrae del suelo urbano, del inmobiliario, de la construcci\u00f3n de infraestructuras y de las elevadas condiciones de precariedad de quienes trabajan en el sector.<\/p>\n<p>Hoy, los capitales acumulados durante los a\u00f1os de crisis aterrizan, de nuevo, en la ciudad. En este nuevo ciclo, de la mano del turismo se estimulan los imaginarios pol\u00edticos y ciertas conductas sociales y culturales que se denominan modernas o <em>cool<\/em>. La fuerte concentraci\u00f3n del negocio en las zonas centrales de la ciudad y la intensidad y rapidez con la que opera, genera la pugna entre las vidas y los significados cotidianos de los residentes y los usos-placer de los visitantes. Aparecen las percepciones de masificaci\u00f3n tur\u00edstica y de expolio, y con ellas, el malestar social. Un malestar que, en ocasiones, llega a apuntar y atacar, como \u00fanico culpable, al turista. Mientras tanto, las administraciones p\u00fablicas siguen sin activar pol\u00edticas reales y valientes de vivienda y sin apoyar modelos productivos ecosociales y sostenibles. Por su lado, el mercado va incorporando, por ambici\u00f3n, nuevas zonas que, sin serlo, pasan a ser parte de la ciudad m\u00e1s lucrativa, la del rico, el pudiente, el que puede ser turista. Y para ello, ponen en juego estrategias de estigmatizaci\u00f3n y criminalizaci\u00f3n que acaban, por petici\u00f3n popular, expulsando \u201cal otro\u201d, a \u201cese enemigo p\u00fablico\u201d para hacer hueco al \u201corden establecido\u201d. Nos estamos refiriendo al m\u00e1s que conocido proceso de gentrificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El pasado mes de octubre, la OMT public\u00f3 un art\u00edculo titulado <em>Overtourism? Understanding and managing Urban Tourism growth beyond percepci\u00f3n? <\/em>Su lectura permite intuir que el sector est\u00e1 algo preocupado y se plantea c\u00f3mo hacer para mantener los excelentes ritmos de crecimiento (y ganancias) atendiendo, por primera vez, a la mala fama que hoy tiene la actividad entre una parte de la sociedad. Una \u201cmala fama\u201d por sobre saturaci\u00f3n (<em>turistizaci\u00f3n<\/em>), que no s\u00f3lo afecta al residente, al receptor del turismo, sino tambi\u00e9n al propio turista. Y esto \u00faltimo resulta m\u00e1s grave para el sector siendo, adem\u00e1s, los pa\u00edses ricos los principales emisores de turistas a nivel mundial.<\/p>\n<p>El sector del turismo-inmobiliario reacciona echando balones fuera. Son las administraciones p\u00fablicas las que tienen que planificar mejor, de cara a distribuir m\u00e1s la oferta y no saturar s\u00f3lo ciertas zonas; regular la oferta no reglada para evitar la competencia desleal y la \u201cposible democratizaci\u00f3n de los beneficios del turismo\u201d; y producir m\u00e1s vivienda social para cubrir las necesidades de los empobrecidos, los que no les interesa tanto como clientes y, as\u00ed, dejar tranquilo al mercado de vivienda libre, desregularizado y altamente lucrativo. Pero, ni las administraciones p\u00fablicas ni el sector, van a plantear ning\u00fan atisbo de decrecimiento.<\/p>\n<p>Aunque parezca lo contrario, a\u00fan son pocas las voces d\u00edscolas contra el turismo, los \u201cturismof\u00f3bicos\u201d. Las masas sociales y los gobiernos que administran no creen que haya que limitar el n\u00famero de turistas, y a\u00fan menos el sector. Pero cada vez son m\u00e1s claros y bien construidos los argumentos de esos sectores cr\u00edticos, siendo los movimientos sociales los que mayores avances est\u00e1n realizando en la protecci\u00f3n de este derecho que es la vivienda y que, desde lo p\u00fablico, parecen no entender. Hoy nos fijamos en la creaci\u00f3n de Sindicatos de Inquilinas en las principales ciudades del Estado que, mediante la sindicaci\u00f3n, el asesoramiento colectivo, la investigaci\u00f3n en profundidad de las causas y de los agentes responsables de la nefasta situaci\u00f3n de la vivienda en nuestro pa\u00eds, est\u00e1n construyendo discurso pol\u00edtico. Una vez m\u00e1s, la autoorganizaci\u00f3n social demuestra que es la mejor herramienta y estrategia de lucha frente a las injusticias y los desequilibrios que ejerce el sistema capitalista.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 34\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>China Cabrerizo.<br \/>\nDoctora en Geografi\u0301a y Te\u0301cnica Urbanista. Escritora.<\/p>\n<p>Brev\u00edsima rese\u00f1a:<br \/>\n<em><strong>\u201cLa ciudad negocio. Turismo y movilizaci\u00f3n social en pugna\u201d.<\/strong><\/em><br \/>\nChina C. Cabrerizo.<br \/>\nCisma editorial. Madrid, 2016.<br \/>\nEn este libro, la autora realiza un acercamiento poli\u00e9drico al turismo, una de las actividades m\u00e1s exitosas del capitalismo, desenmascarando sus bondades como motor econ\u00f3mico. Un paradigma (el turismo) que permite reflexionar sobre c\u00f3mo trasformar radicalmente la sociedad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-10807-1\">https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/09\/11\/seres_urbanos\/1536665339_030667.html  <a href=\"#return-note-10807-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-10807-2\">https:\/\/elpais.com\/economia\/2018\/05\/09\/actualidad\/1525891014_281592.html  <a href=\"#return-note-10807-2\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-10807-3\">El fen\u00f3meno recuerda cuando George W. Bush, tras los atentados de las Torres Gemelas, dijo \u201cqui\u00e9n no est\u00e9 con nosotros est\u00e1 con el terrorismo\u201d, globalizando el t\u00e9rmino terrorismo, iniciando la guerra contra el terror, dividiendo la sociedad mundial, expandiendo el deseo de seguridad y, por tanto, el control social.  <a href=\"#return-note-10807-3\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-10807-4\">Los 1.326 millones contabilizados (fuente: OMT) suponen el 18% de la poblaci\u00f3n mundial (7.530 millones de personas seg\u00fan el Banco Mundial en 2017), lo que no significa que un 18% de la poblaci\u00f3n viaje por turismo, pues lo que se cuenta son llegadas internacionales, independientemente de la identidad de cada una.  <a href=\"#return-note-10807-4\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 23,\u00a02019\/invierno).\u00a0China Cabrerizo.- No cabe duda de que el asunto es complejo, y nos enfrenta a nuestras propias contradicciones, pues el turismo, en ciertos sentidos, puede dar vida pero, en otros, mata a los territorios. 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