{"id":10799,"date":"2018-12-19T11:40:25","date_gmt":"2018-12-19T10:40:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=10799"},"modified":"2018-12-21T12:13:58","modified_gmt":"2018-12-21T11:13:58","slug":"el-turismo-te-molesta-es-economia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/eu\/el-turismo-te-molesta-es-economia\/","title":{"rendered":"\u00bfEl turismo te molesta? Es la econom\u00eda, est\u00fapido"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/lleida.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10802 colorbox-10799\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/lleida.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"309\" data-id=\"10802\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/lleida.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/lleida-300x160.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Galde 23,\u00a02019\/invierno).\u00a0Pedro Bravo.-<\/p>\n<p>Hay una met\u00e1fora que explica bastante bien lo que est\u00e1 pasando con la masificaci\u00f3n tur\u00edstica, una basada en hechos reales. En verano de 2017, una cr\u00eda de delf\u00edn listado llega a una playa de Moj\u00e1car y es divisada por un ba\u00f1ista que, al se\u00f1alarla, la descubre al resto de los veraneantes all\u00ed presentes. Todos aman a la peque\u00f1a, todos quieren tener la oportunidad de estar con ese mam\u00edfero tan inteligente y tan simp\u00e1tico. Todos quieren tocar al delf\u00edn, hacerse una foto con el delf\u00edn, compartir la experiencia de encuentro con el delf\u00edn. Muchos lo consiguen. Y consiguen de paso otra cosa. Logran que el delf\u00edn muera agitado por el estr\u00e9s.<\/p>\n<p>En este lado de la met\u00e1fora, el delf\u00edn representa los derechos de los habitantes de los territorios visitados por el turismo industrial (derecho a la vivienda, al espacio p\u00fablico, al descanso, a la ciudad misma), los derechos laborales y sociales de los trabajadores del sector y los derechos de la Tierra y el medioambiente general. Los veraneantes somos nosotros, la gente que viajamos con af\u00e1n de disfrutar y conocer, pero tambi\u00e9n sin la conciencia de lo que puede llegar a suponer esta forma de consumo si no se hace lo m\u00e1s responsablemente posible. Faltar\u00eda por saber, para redondear el funcionamiento del ejemplo, qui\u00e9n es el causante de que un delf\u00edn lactante haya llegado hasta esa playa lejos de su familia para ser consumido por los devoradores de experiencias tur\u00edsticas.<\/p>\n<p>No se suele, ni quiz\u00e1s se deba, empezar un texto como \u00e9ste por su conclusi\u00f3n. Y menos si \u00e9sta supone un reto tan enorme que parezca irresoluble y lleve al lector a dejar la revista y salir a tomarse unos vinos. Pero, qu\u00e9 demonios, all\u00e1 voy. No tiene sentido hablar de turismo, de qu\u00e9 es, c\u00f3mo se pone en pr\u00e1ctica y qu\u00e9 consecuencias tiene, sin hablar de la forma de hacer econom\u00eda. Nuestro modelo tur\u00edstico es nuestro modelo econ\u00f3mico; si se pretende cambiar el primero para tratar de aliviar los problemas que genera, hay que enfrentarse al prop\u00f3sito de cambiar el segundo. Dicho queda ya en el tercer p\u00e1rrafo, por si alguien prefiere optar por la opci\u00f3n de olvidar en el bar.<\/p>\n<p>El turismo es el cuarto negocio del mundo y el que m\u00e1s crece (m\u00e1s del 3% al a\u00f1o), supone el 10,2% del PIB planetario y emplea a casi el mismo porcentaje de la poblaci\u00f3n ocupada. El a\u00f1o pasado hubo, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de Turismo (OMT), 1.322 millones de llegadas internacionales con pernoctaci\u00f3n, el 7% m\u00e1s que el a\u00f1o precedente. La curva es ascendente \u2014en 1960 fueron 25 millones; en 1995, 536 millones; y en 2008, 922 millones\u2014 y mucho m\u00e1s que lo ser\u00e1: para 2030, la misma OMT prev\u00e9 que sean 1.800 millones.<\/p>\n<p>Estos datos incluyen viajes de ocio, pero tambi\u00e9n de trabajo y a ellos habr\u00eda que sumar los movimientos internos. El turismo es un negocio dif\u00edcil de medir, no es un producto que se dise\u00f1a en un estudio, se fabrica en una nave, se distribuye en barcos y camiones y se vende luego en comercios. El turismo es una actividad transversal que toca todos los \u00e1mbitos de la econom\u00eda y, por eso, de lo pol\u00edtico y lo social. De hecho, el turismo como producto fue y sigue siendo una de las herramientas m\u00e1s \u00fatiles para la expansi\u00f3n de este modelo econ\u00f3mico. As\u00ed naci\u00f3 y as\u00ed sigue creciendo.<\/p>\n<p>En esencia, no hay mucha diferencia entre las estrategias tur\u00edsticas que se llevan los \u00faltimos a\u00f1os en pa\u00edses presuntamente pintados de rojo como China, Cuba o incluso Corea del Norte, con las que hubo la Espa\u00f1a de camisa azul a partir de 1957. Ese a\u00f1o se instaur\u00f3 nuestro lema, <em>Spain is different<\/em> \u2014en realidad, un resumen del creado en 1948: <em>Spains is beautiful and different<\/em>\u2014 y en los dos siguientes, el pa\u00eds entr\u00f3 en la OECE (precursora de la OCDE) y puso en marcha el Plan de Estabilizaci\u00f3n Econ\u00f3mica y Liberalizaci\u00f3n. Es decir, Espa\u00f1a, siguiendo presiones del mundo capitalista, se abri\u00f3 a la inversi\u00f3n extranjera y entr\u00f3 en la econom\u00eda de mercado, un juego que, para que funcione, tiene que ser cuanto m\u00e1s grande y global mejor. Y el turismo fue (y es) una de las herramientas principales para conseguirlo. En 1959, la llegada de visitantes a Espa\u00f1a creci\u00f3 un 15%. El a\u00f1o siguiente, un 57%.<\/p>\n<p>El turismo trajo algo de intercambio cultural y ciertos aires de libertinaje en forma de bikinis y cigarrillos de la risa. Pero, adem\u00e1s, arrastr\u00f3 costumbres econ\u00f3micas que acabamos adquiriendo como propias: el ventajismo para capitales internacionales, la inmobiliaria sin freno (y sin licencia), la construcci\u00f3n como industria principal y esperanza laboral casi \u00fanica, la corrupci\u00f3n y el dislate ecol\u00f3gico. Algo que est\u00e1 pasando tal cual ahora mismo en los pa\u00edses comunistas antes citados y en muchos otros. Y que no ocurre por casualidad.<\/p>\n<p>La Segunda Guerra Mundial dej\u00f3 una Europa en ruinas y a Estados Unidos con hambre de m\u00e1s. Para saciarla, el pa\u00eds m\u00e1s poderoso necesitaba la urgente recuperaci\u00f3n de nuestro continente. El plan Marshall, adem\u00e1s de enfocar hacia los sectores industrial y agr\u00edcola, vio en el turismo una forma perfecta de desarrollar y extender el modelo econ\u00f3mico capitalista. Desde que el Frente Popular instaurase en Francia las vacaciones pagadas en 1936, ese derecho se fue extendiendo por muchos pa\u00edses. S\u00f3lo hab\u00eda que convertir el tiempo de descanso en tiempo de consumo para ganar productividad y aumentar los beneficios. El plan Marshall facilit\u00f3 la inversi\u00f3n en el sector, foment\u00f3 la promoci\u00f3n tur\u00edstica y cambi\u00f3 muchas costumbres locales para adaptarlas a las necesidades globales. Un ejemplo: se organizaron excursiones de representantes de distintos pa\u00edses europeos a Estados Unidos para aprender los gustos de su p\u00fablico objetivo y, a partir de ah\u00ed, las habitaciones de los hoteles se ampliaron y tuvieron ba\u00f1o privado, nacieron las tiendas de <em>souvenirs<\/em> y los restaurantes empezaron a ofrecer men\u00fas con varios platos a elegir y un precio fijo. \u00bfResultado? Si en 1950 hubo 25 millones de viajes internacionales, en 1975 ya fueron 222. Como hemos visto antes, casi nada comparado con lo de hoy y lo que se prev\u00e9 para ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Para explicar el crecimiento exponencial se puede acudir a la tecnolog\u00eda. Si antes para organizar un viaje hab\u00eda que pillar gu\u00edas y\/o revistas y acudir a una agencia, bien para comprar el billete de avi\u00f3n, bien para reservar el viaje completo, hoy basta con abrir el ordenador o el m\u00f3vil para tener todo el mundo al alcance del dedo y la tarjeta de cr\u00e9dito. S\u00ed, la tecnolog\u00eda ha hecho el planeta m\u00e1s peque\u00f1o y accesible y ha puesto a disposici\u00f3n de nuestras ansias de consumo una especie de Valhala online al que ir de vacaciones y a gastar. Pero, adem\u00e1s, ha hecho posible que compartamos esa vida y que, as\u00ed, la fomentemos. Antes ten\u00edamos que perseguir a nuestros familiares y amigos para que viesen las fotos de nuestros viajes, ahora las compartimos inmediatamente en redes y generamos as\u00ed nuevas necesidades de consumo viajero en nuestro entorno, que generar\u00e1 a su vez otras que har\u00e1n lo propio y as\u00ed hasta el infinito.<\/p>\n<p>El turismo es una forma de acumulaci\u00f3n de capital social, un tractor de un prestigio que, en estos tiempos en los que los humanos nos medimos por alcances e interacciones, tiene mucha importancia en nuestro relato de marca personal. La clave est\u00e1 en conocer qu\u00e9 se esconde debajo de ese prestigio y para eso hay que mirar y contar el relato desde lo colectivo. Y con esto volvemos a la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Se dice, y no se suele discutir, que el turismo es empleo y dinero para los territorios a los que llega y donde opera. \u00bfEs as\u00ed? En mi libro, <em>Exceso de equipaje<\/em> (Debate, 2018), cito una investigaci\u00f3n realizada en Amsterdam por una plataforma de periodismo de investigaci\u00f3n, Investico, y la revista De Groene Amsterdammer. El lugar es ahora mismo uno de los que tiene m\u00e1s alto n\u00famero de visitantes por habitante. La penetraci\u00f3n de Airbnb es enorme en una ciudad que cuenta tambi\u00e9n con unas 70.000 plazas hoteleras (10.000 menos que Madrid, cuatro veces m\u00e1s poblada), con una tasa de ocupaci\u00f3n de m\u00e1s del 80% y un tr\u00e1fico de cruceros que deja cada a\u00f1o m\u00e1s de 700.000 personas por sus calles. All\u00ed, como en todas partes, el relato habitual celebra estos n\u00fameros, pero este informe corta la fiesta de ra\u00edz.<\/p>\n<p>El calculo tiene en cuenta los ingresos por la tasa tur\u00edstica (que all\u00ed s\u00ed hay, no como en buena parte de los territorios de Espa\u00f1a) y por el impuesto a los cruceros. Y tambi\u00e9n lo que genera el gasto tur\u00edstico, pero fij\u00e1ndose bien a d\u00f3nde va ese dinero (<em>spoiler<\/em>: no a la econom\u00eda local). En la parte de gastos, mete la promoci\u00f3n, las subvenciones a museos y dem\u00e1s atracciones y los correspondientes a limpieza, vigilancia, transporte p\u00fablico y otros. El resultado es que la ciudad pierde cada a\u00f1o seis millones de euros.<\/p>\n<p>Algo parecido muestra Miquel Puig, economista y autor de <em>La gran estafa <\/em>(Pasado y presente, 2015). Puig suele comparar la provincia de L\u00e9rida con las Baleares y explicar que hace treinta a\u00f1os las islas ten\u00edan la renta per c\u00e1pita m\u00e1s alta de Espa\u00f1a y ahora la provincia catalana, con la industria agroalimentaria como principal sost\u00e9n, est\u00e1 muy por encima. Otra pista para saber que la cosa tur\u00edstica no es el gran invento que se nos cuenta desde los tiempos de M\u00edster Marshall.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 este relato a favor? Si la Historia la cuentan los ganadores, habr\u00e1 que mirar qui\u00e9n se lo lleva. Mientras escribo esto, hay una huelga de trabajadores de la cadena hotelera Marriott en ocho ciudades norteamericanas. En sus pancartas se puede leer el siguiente lema: <em>One job should be enough<\/em>. Un empleo deber\u00eda bastar para que los trabajadores de esa empresa pudieran tener suficiente para vivir. Pero no. Estamos hablando de un trabajo en la cadena hotelera m\u00e1s grande del mundo, valorada en 49.000 millones de d\u00f3lares, con 460.000 habitaciones (s\u00f3lo en 2017 abri\u00f3 470 hoteles), el 7% de la oferta mundial, y cuyos beneficios por acci\u00f3n aumentaron un 30%. Lo mismo podr\u00edamos decir de muchas otras.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el \u00cdndice de Precios Hoteleros, los precios subieron el a\u00f1o pasado un 7,2% en Espa\u00f1a. Seg\u00fan el Instituto Nacional de Estad\u00edstica, la rentabilidad creci\u00f3 un 10%. \u00bfY los salarios? Las Kellys llevan a\u00f1os protestando porque, por eso de las externalizaciones, una camarera de piso cobra en torno a dos euros por poner a punto una habitaci\u00f3n, una tarea que suele hacer en solitario y que le lleva entre media y una hora. Necesitan hacer quince por jornada para llegar a un sueldo mensual que no pasa de los 700 euros. Y el modelo va mucho m\u00e1s all\u00e1 de los hoteles.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el Ministerio de Empleo, el 12,5% de los veinte millones de contratos que se firmaron en 2016 y 2017 fueron de camarero, el doble que hace una d\u00e9cada. Detr\u00e1s de ese dato m\u00e1s o menos inocente se esconde la temporalidad \u2014el 52% de esos contratos fueron de menos de siete d\u00edas\u2014, las jornadas parciales \u2014el 61,7%\u2014 y la precariedad \u2014un 42% por debajo del promedio\u2014. Pero es que, adem\u00e1s, el dato no es tan inocente. Espa\u00f1a es un pa\u00eds dedicado al sector servicios (m\u00e1s del 75% del PIB) y en el que el turismo es la locomotora de un modelo econ\u00f3mico y de empleo que tiende a incrementar los \u00edndices de desigualdad. Y Europa nos est\u00e1 mirando&#8230; para imitarnos.<\/p>\n<p>De todo el mundo, el continente que m\u00e1s crece en visitas es el viejo, una regi\u00f3n que ya casi no puede deslocalizar m\u00e1s producci\u00f3n y que por eso debe venderse como parque tem\u00e1tico. Si Marx levantase la cabeza, puede que no siguiese la pista del humo de las chimeneas y se fijara en las maletas con ruedas.<\/p>\n<p>Por nuestra parte, los consumidores, los turistas, los viajeros, creemos que, en este contexto de empeoramiento generalizado del nivel de vida, al menos podemos seguir <em>living la vida low cost<\/em> para darnos nuestros merecidos homenajes. Como si no tuviese que ver una cosa con la otra. Detr\u00e1s de cada tarifa barata hay sueldos precarios que, si no lo son ya, ser\u00e1n los nuestros. Y ahora tambi\u00e9n la <em>gig economy<\/em>, esa suerte de econom\u00eda informal al servicio del capital y con la excusa de la modernidad. Como con un trabajo no es suficiente, debemos comerciar con nuestras habitaciones, nuestro tiempo libre y nuestras bicicletas para que la cosa siga dando esos estupendos resultados que tanto lucen. \u00bfA qui\u00e9n?<\/p>\n<p>Detr\u00e1s del modelo tur\u00edstico est\u00e1n los mismos que est\u00e1n detr\u00e1s del modelo econ\u00f3mico. Blackstone, el fondo que maneja un gran trozo de la inmobiliaria en el mundo, es el mayor propietario de suelo hotelero en Espa\u00f1a. Los fondos y los inversores tambi\u00e9n est\u00e1n detr\u00e1s de buena parte de la propiedad de lo que se alquila v\u00eda Airbnb y similares. Al mismo tiempo, las cadenas hoteleras se est\u00e1n metiendo en ese negocio que, presuntamente, iba a acabar con ellas. Los beneficios del turismo, en realidad, no se quedan en los territorios donde el turismo opera, sino que acaban en las cuentas (muchas veces en para\u00edsos fiscales) del capital inmobiliario y financiero. La misma historia de siempre, por mucho que nos la muestren en una postal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 23,\u00a02019\/invierno).\u00a0Pedro Bravo.- Detr\u00e1s del modelo tur\u00edstico est\u00e1n los mismos que est\u00e1n detr\u00e1s del modelo econ\u00f3mico. Blackstone, el fondo que maneja un gran trozo de la inmobiliaria en el mundo, es el mayor propietario de suelo hotelero en Espa\u00f1a. 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