{"id":8003,"date":"2017-11-02T12:46:09","date_gmt":"2017-11-02T11:46:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=8003"},"modified":"2025-10-23T19:35:41","modified_gmt":"2025-10-23T17:35:41","slug":"1917-2017-cuestiones-debate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/1917-2017-cuestiones-debate\/","title":{"rendered":"1917-2017: Cuestiones para el debate"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1917_october_revolution_year.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8005 colorbox-8003\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1917_october_revolution_year.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"238\" data-id=\"8005\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1917_october_revolution_year.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/1917_october_revolution_year-300x119.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><em>El fracaso es instructivo. La persona que realmente piensa aprende tanto de sus fracasos como de sus \u00e9xitos.\u00a0<\/em>John Dewey<\/span><\/h4>\n<p>Galde 19 (verano\/2017). Eugenio del R\u00edo.<br \/>\nQuienes mantuvimos un punto de vista cr\u00edtico hacia la experiencia sovi\u00e9tica hemos topado a menudo con la siguiente pregunta: si tantos males acarre\u00f3 el proceso sovi\u00e9tico, \u00bfhabr\u00eda sido preferible que no se hubiese producido una revoluci\u00f3n?<\/p>\n<p>En diciembre de 1996, Eric Hobsbawm pronunci\u00f3 una conferencia en Londres bajo el t\u00edtulo de \u201c\u00bfPodemos escribir la historia de la Revoluci\u00f3n rusa?\u201d. Su prop\u00f3sito \u2013escribi\u00f3\u2013 fue \u00abanalizar, entre otras cosas, el problema de la historia contraf\u00e1ctica (la que responde a la pregunta \u201c\u00bfY si\u2026?)\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfEra inevitable una revoluci\u00f3n? \u00bfPod\u00eda haberse salvado el zarismo? \u00bfQu\u00e9 hubiese ocurrido si no hubiera habido revoluci\u00f3n? \u00bfY si el nuevo poder sovi\u00e9tico hubiera perdido la guerra civil?, etc.<\/p>\n<p>Preguntas como estas, observaba Hobsbawm, nos llevan a una esfera contraf\u00e1ctica, impracticable.<\/p>\n<p>Los debates contraf\u00e1cticos se caracterizan porque en ellos se establece una comparaci\u00f3n entre una realidad determinada y conocida, de un lado, y, de otro lado, algo que nunca ocurri\u00f3. De ah\u00ed la imposibilidad de extraer conclusiones bien fundadas.<\/p>\n<p><strong>1.- <\/strong>Coincido con la mayor parte de quienes han buceado en la historia de la Revoluci\u00f3n rusa en que la insurrecci\u00f3n de octubre de 1917 pudo realizarse sin muchas dificultades, dada la gravedad de la situaci\u00f3n rusa bajo la presi\u00f3n de la guerra y del hambre, y habida cuenta de la fragilidad de poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Entiendo que, en aquellos momentos, una revoluci\u00f3n pol\u00edtica era una necesidad acuciante para intentar parar la guerra y tomar medidas contra el hambre.<\/p>\n<p>Pero estas dos aseveraciones no nos permiten formular un juicio de valor sobre la experiencia sovi\u00e9tica de m\u00e1s de siete d\u00e9cadas que sigui\u00f3 a los acontecimientos revolucionarios de aquel octubre.<\/p>\n<p>Detener la sangr\u00eda que supuso la guerra no hace bueno todo lo que vino despu\u00e9s, que demanda juicios espec\u00edficos. Ni siquiera si acept\u00e1ramos la tesis de que un r\u00e9gimen sovi\u00e9tico como el que naci\u00f3 entonces y su curso posterior constitu\u00edan las \u00fanicas posibilidades de desarrollo a partir de la iniciativa insurreccional.<\/p>\n<p>No obstante, para dar por buena esa tesis tendr\u00edamos que sumergirnos en el estanque contraf\u00e1ctico en el que estamos tratando de evitar caer. Lo cierto es que es imposible saber cu\u00e1ntas \u2013y cu\u00e1les\u2013 otras posibilidades pol\u00edticas y econ\u00f3micas formaban el horizonte de la Rusia de finales de 1917.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, podemos tener una opini\u00f3n sobre el r\u00e9gimen que entonces naci\u00f3 y las pol\u00edticas que aplic\u00f3.<\/p>\n<p><strong>2.-\u00a0<\/strong>La emergencia del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, como una realidad alternativa al mundo europeo occidental y al norteamericano, trajo consigo una conmoci\u00f3n en las filas de la izquierda europea occidental. La Internacional Socialista (1889-1914) entr\u00f3 en una grave crisis con el comienzo de la I Guerra Mundial. La fundaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1922 fue un factor decisivo para agrupar a los sectores situados m\u00e1s a la izquierda en el movimiento obrero y socialista europeo. A partir de entonces, en la izquierda no anarquista, se consolid\u00f3 una escisi\u00f3n entre socialistas y comunistas. El hecho de que estos \u00faltimos tomaran a la URSS como referencia implic\u00f3 algunos problemas de envergadura.<\/p>\n<p>Uno de ellos consisti\u00f3 en la sustituci\u00f3n de las reflexiones y los debates sobre los cambios econ\u00f3micos y sociales deseables por un acusado mimetismo hacia la URSS, a la que pronto se consider\u00f3 como la encarnaci\u00f3n del socialismo. Ya no se trataba de cavilar sobre los problemas que planteaba la transformaci\u00f3n social; la soluci\u00f3n ven\u00eda dada por la existencia de la URSS que pasaba a ser el modelo a imitar.<\/p>\n<p>Otro problema vino dado por el car\u00e1cter del r\u00e9gimen que se puso en pie en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Una de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s descollantes fue su car\u00e1cter unipartidista. La posibilidad de que pudieran coexistir varios partidos legales fue descartada. Se instaur\u00f3 un sistema de partido \u00fanico que controlaba todo el poder. Las libertades democr\u00e1ticas nunca llegaron a existir. La divisi\u00f3n de poderes apenas pas\u00f3 de un simulacro. Una variante del marxismo tan pobre y dogm\u00e1tica como pretenciosa fue reconocida como ideolog\u00eda oficial.<\/p>\n<p>Se consolid\u00f3 as\u00ed el poder de una \u00e9lite, aposentada en la c\u00faspide del Partido y del Estado, que controlaba todos los resortes estatales.<\/p>\n<p><strong>3.-\u00a0<\/strong>Adem\u00e1s de los males que esto acarre\u00f3 para la propia poblaci\u00f3n sovi\u00e9tica, result\u00f3 sumamente nocivo que una parte de la izquierda de otros pa\u00edses justificara y tomara como ideal un r\u00e9gimen dictatorial. Fue algo que no hab\u00eda ocurrido anteriormente.<\/p>\n<p>Tal situaci\u00f3n propici\u00f3 que se extendiera en muchas gentes de izquierda una concepci\u00f3n de la democracia, de las libertades y del pluralismo no como una cuesti\u00f3n de principio sino como algo accidental, sujeto a criterios circunstanciales.<\/p>\n<p>Asimismo, se despleg\u00f3 una argumentaci\u00f3n que ven\u00eda a justificar la existencia de una dictadura <em>progresista<\/em> en nombre de los bienes sociales que procuraba a la sociedad sovi\u00e9tica (servicios sanitarios, educaci\u00f3n, pleno empleo, pol\u00edticas de vivienda\u2026), o subrayando la eficacia alcanzada en lo tocante al crecimiento econ\u00f3mico, o invocando el apoyo prestado en el tablero mundial a procesos de lucha contra el adversario principal de la URSS, los Estados Unidos, o sus aliados.<\/p>\n<p>En muchos casos, en contra de toda evidencia, se negaba que estaban siendo mermadas las libertades de la poblaci\u00f3n. Era solo la burgues\u00eda \u2013se a\u00f1ad\u00eda\u2013 la que hab\u00eda sido privada de libertad. No faltaban quienes admit\u00edan que <em>eran precisas<\/em> ciertas restricciones de las libertades para que no fueran aprovechadas por <em>los enemigos de la Revoluci\u00f3n<\/em> y para que el Gobierno pudiera llevar a cabo las transformaciones de todo orden necesarias.<\/p>\n<p>Se registr\u00f3 as\u00ed una extendida corrupci\u00f3n de la conciencia democr\u00e1tica en sectores importantes de la izquierda.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, por otra parte, sirvi\u00f3 de modelo o de fuente de inspiraci\u00f3n a muchos de los reg\u00edmenes que fueron form\u00e1ndose en el siglo XX, como resultado de procesos revolucionarios, de experiencias de descolonizaci\u00f3n o de la consagraci\u00f3n de un \u00e1rea de hegemon\u00eda sovi\u00e9tica en el Este europeo.<\/p>\n<p><strong>4.-\u00a0<\/strong>La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica impuls\u00f3 pronto, a partir de 1919, una nueva estructura internacional, la Internacional Comunista, a trav\u00e9s de la cual canaliz\u00f3 su influencia en la escena internacional.<\/p>\n<p>La dependencia de los partidos comunistas respecto a la URSS tuvo facetas muy variadas. No se ci\u00f1\u00f3 a la mencionada adopci\u00f3n de un modelo de sociedad opuesto a los europeos occidentales.<\/p>\n<p>Fue muy pronunciada la dependencia ideol\u00f3gica de los partidos comunistas, que hicieron suyas las ideas oficiales emanadas del poder sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>La estructura de la Internacional Comunista (marzo de 1919-mayo de 1943), en la que la URSS ten\u00eda un peso decisivo, influy\u00f3 en mayor o menor grado en la toma de decisiones pol\u00edticas de los partidos comunistas.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n del Partido ruso fue el modelo que imitaron, aunque con algunas variaciones, los partidos comunistas. Fueron organizaciones sumamente centralizadas, jerarquizadas y uniformes en las que la disidencia no ten\u00eda cabida.<\/p>\n<p>Los partidos comunistas vinieron a ser unos instrumentos d\u00f3ciles en la defensa del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico y en la difusi\u00f3n de sus mensajes propagand\u00edsticos.<\/p>\n<p>Hubo que esperar muchos a\u00f1os, una vez desaparecida la Internacional Comunista, en 1943, para que en el llamado <em>movimiento comunista internacional<\/em> se mostraran discrepancias, aunque, dada la rigidez existente, esas diferencias se tradujeron pronto en rupturas insuperables. Es lo que ocurri\u00f3 con Yugoslavia y con China.<\/p>\n<p><strong>5.-\u00a0<\/strong>El fracaso final de la URSS vino a poner de relieve algo que los dirigentes sovi\u00e9ticos tardaron demasiado en asimilar, a saber que un r\u00e9gimen pol\u00edtico precisa de alg\u00fan tipo de acuerdo con la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La sociedad fue siempre un problema central para la URSS. Los dirigentes <em>no supieron<\/em> <em>qu\u00e9 hacer con ella<\/em>, c\u00f3mo tratarla, c\u00f3mo cimentar ese entendimiento necesario que nunca consigui\u00f3 alcanzar. Todo lo m\u00e1s practicaron un <em>paternalismo social <\/em>que proporcion\u00f3 bienes diversos a la poblaci\u00f3n, aunque sin superar importantes desigualdades.<\/p>\n<p>Las ideas oficiales prendieron escasamente en la sociedad, como se ha podido comprobar tras la ca\u00edda del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. La econom\u00eda conoci\u00f3 largos per\u00edodos de crecimiento, incluso espectaculares, y cosech\u00f3 importantes \u00e9xitos en la industrializaci\u00f3n, pero en los a\u00f1os ochenta del siglo XX se desaceler\u00f3 y cay\u00f3 en un estado de estancamiento insuperable dentro del marco en el que se hab\u00eda desenvuelto durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Era inevitable el final de aquel experimento pol\u00edtico y econ\u00f3mico, de dimensiones colosales. Fracas\u00f3 una mega-operaci\u00f3n de ingenier\u00eda social que marc\u00f3 la historia del Planeta en buena parte del siglo XX.<\/p>\n<p>Por mucho poder que acumule una minor\u00eda, no puede hacer lo que quiera con la sociedad por tiempo indefinido, especialmente si a los males propios de la dictadura pol\u00edtica se le a\u00f1ade la p\u00e9rdida de eficacia de su sistema econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fracaso es instructivo. La persona que realmente piensa aprende tanto de sus fracasos como de sus \u00e9xitos.\u00a0John Dewey Galde 19 (verano\/2017). Eugenio del R\u00edo. 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