{"id":7246,"date":"2017-03-29T18:50:34","date_gmt":"2017-03-29T16:50:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=7246"},"modified":"2025-10-23T19:35:46","modified_gmt":"2025-10-23T17:35:46","slug":"revolucionarios-antifranquistas-democratas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/revolucionarios-antifranquistas-democratas\/","title":{"rendered":"Revolucionarios, antifranquistas, dem\u00f3cratas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Revolucionarios.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7247 size-full colorbox-7246\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Revolucionarios.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"589\" data-id=\"7247\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Revolucionarios.jpg 600w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/Revolucionarios-300x295.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Galde 17, oto\u00f1o\/2016). Mikel Toral L\u00f3pez. Lo que viene a continuaci\u00f3n es una valoraci\u00f3n de nuestras experiencias como revolucionarios en el tiempo del tardofranquismo y la Transici\u00f3n, surgida de las reflexiones posteriores que hemos hecho. Mi tesis principal es que, aunque nos sent\u00edamos revolucionarios (de todas las tendencias posibles: nacionalistas, comunistas, trotsquistas, mao\u00edstas, libertarios\u2026), \u00e9ramos fundamentalmente antifranquistas, combat\u00edamos contra la dictadura y ansi\u00e1bamos las libertades democr\u00e1ticas. El argumento lo avala el hecho de que, en su mayor\u00eda, quienes alimentamos aquellos \u2013quiz\u00e1s por suerte- frustrados sue\u00f1os revolucionarios -\u00a1cu\u00e1nto hab\u00eda de antidemocr\u00e1tico en ellos!- nos incorporamos a la que despectivamente llam\u00e1bamos democracia burguesa y la defendimos, algunos con su vida, sin renunciar a una mejora radical de la misma.<\/p>\n<p>Unos m\u00e1s tarde que otros, no todos, fuimos trasladando nuestros apoyos a partidos de corte reformista. Es cierto que en Euskadi el trasvase de adhesiones, dado el espejismo revolucionario que se mantuvo en los a\u00f1os ochenta, fue m\u00e1s lento que en el resto del pa\u00eds. Y tambi\u00e9n es verdad que, los menos de los nuestros, se deslizaron por la pendiente del revolucionarismo sangriento, (re)incorpor\u00e1ndose a ETA o creando organizaciones como Iraultza (1981). Algunos pagaron esa dudosa elecci\u00f3n con su propia vida.<\/p>\n<p>Este fue, en s\u00edntesis, el itinerario de muchos y muchas desde los a\u00f1os sesenta a la actualidad: revolucionarios, antifranquistas y, finalmente, dem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>Confundir las proclamas revolucionarias que hac\u00edamos en aquellos tiempos con las pr\u00e1cticas mayoritariamente pac\u00edficas y no violentas de los antifranquistas nos puede inducir hoy a errores de valoraci\u00f3n. Si reparamos en nuestros escritos de entonces, su prosa incendiaria, los programas fundacionales maximalistas o las propias denominaciones tan pomposamente revolucionarias -OR(revolucionaria)T, LAI(Iraultzaile)A, LCR(revolucionaria), EI(Iraultzaile)A\u2026- se podr\u00eda llegar a pensar que nuestro objetivo era sustituir una dictadura por una formulaci\u00f3n pol\u00edtica cerrada y, en ese sentido, escasamente democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Pera hay que considerar el contexto de ese momento, de los a\u00f1os sesenta y setenta del siglo XX. Viv\u00edamos dos crisis superpuestas: una derivada de los cambios sociales del mayo del 68 y otra consecuencia de la crisis econ\u00f3mica mundial del petr\u00f3leo que tan duramente afect\u00f3 a Espa\u00f1a. Y todo ello en el marco de la fuerte represi\u00f3n desatada por la dictadura franquista en su tramo final, tratando de responder a una presi\u00f3n m\u00faltiple de fuerzas sociales y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>En el contexto de ese mundo en cambio, la praxis pol\u00edtica divid\u00eda a los reformistas de los revolucionarios. Los primeros eran grupos que, como el PCE, el PSOE o el PNV, partidos entonces envejecidos, pero con experiencia y tradici\u00f3n democr\u00e1ticas, defend\u00edan la consecuci\u00f3n gradual de las libertades y los inevitables pactos con los herederos del franquismo. Ellos protagonizaron en parte la reforma pactada, la Transici\u00f3n. En el otro lado est\u00e1bamos los revolucionarios, partidos nuevos, emergentes e insurgentes (MC, LCR, ORT, PTE, EHAS\u2026), formados por una nueva generaci\u00f3n de j\u00f3venes que radicalizaban sus discursos y planteaban la ruptura y los cambios revolucionarios. \u00bfNos suena? Quiz\u00e1s siempre ha sido una cuesti\u00f3n m\u00e1s generacional que ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En la teor\u00eda estos defend\u00edan ardientemente la violencia revolucionaria, pero en la pr\u00e1ctica no pasaron de los cocteles molotov defensivos, que en la mayor\u00eda de los casos daban lugar a pocos efectos y consecuencias.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de esos dos grandes grupos estaban los tambi\u00e9n revolucionarios y abiertamente partidarios de la violencia. Defend\u00edan que a la violencia de la dictadura se la combat\u00eda con la violencia del pueblo, del proletariado, de las masas o de lo que fuera. Esa fue la respuesta de los extremismos nacionalistas (las diversas ramas de ETA), de izquierda (FRAP, GRAPO) y anarquistas (MIL), que tomaban como referencia las luchas de liberaci\u00f3n de Cuba, Vietnam, Argelia&#8230;,y que coincid\u00edan en el tiempo con otros nuevos grupos violentos europeos como las Brigadas Rojas, Acci\u00f3n Directa o la Baader- Meinhof; el caso del IRA ser\u00eda distinto.<\/p>\n<p>Para los numerosos j\u00f3venes del \u201cbaby boom\u201d la realmente atractiva era la ret\u00f3rica revolucionaria. Nos fascinaba la imagen del Che, Ho Chi Ming o Mao, aunque hoy parezca incre\u00edble. Volv\u00edan las im\u00e1genes \u00e9picas de la derrotada revoluci\u00f3n espa\u00f1ola: la Pasionaria y su \u201cm\u00e1s vale morir de pie que vivir de rodillas\u201d, la imagen de las Brigadas Internacionales, los gudaris en su caso\u2026<\/p>\n<p>A mi modo de ver, todo ello, las rotundas siglas, los anagramas con sus diversas versiones de la hoz y el martillo, los \u00e9picos nombres de sus \u00f3rganos de prensa (Combate, Servir al Pueblo, En Lucha, El Correo del Pueblo, Forja Comunista\u2026) o de sus juventudes (Joven Guardia Roja, Uni\u00f3n de Juventudes Mao\u00edstas, Euskadiko Gaztedi Gorria, Iraultza Taldea\u2026), y sus programas de m\u00e1ximos basados en una interpretaci\u00f3n marxista leninista trasnochada, elaborada habitualmente por universitarios bienintencionados salidos de familias acomodadas, no fue m\u00e1s que un ejercicio te\u00f3rico (y ret\u00f3rico) para desmarcarse del \u201creformismo realista\u201d del PCE del que algunos hab\u00edan surgido y al que disputaban la hegemon\u00eda en el seno de la izquierda. Lo mismo que pasaba en el campo nacionalista vasco donde el mundo pol\u00edtico de ETA (HASI, EHAS, LAIA\u2026) trataba de superar a su matriz referencial, el PNV. Era m\u00e1s ropaje que contenido. Puede que como ahora.<\/p>\n<p>No niego que algunos se lo creyeron \u2013nos lo cre\u00edmos- a pies juntillas y que pensaban que despu\u00e9s de una etapa de democracia burguesa vendr\u00eda la Democracia Popular y, finalmente, el Socialismo (as\u00ed, con may\u00fasculas) y la sociedad sin clases. Un imaginario no muy lejano del de las enso\u00f1aciones cristianas, tan abundantes en los pasados de muchos \u201ccuadros\u201d de estos partido y tan l\u00f3gico si tenemos en cuenta la influencia de la superpoblada n\u00f3mina de sacerdotes en el Pa\u00eds Vasco. Todos nos proclam\u00e1bamos \u201cel verdadero partido de la clase obrera\u201d y trabaj\u00e1bamos por \u201cla reconstrucci\u00f3n del verdadero Partido Comunista de Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Era enfermizo nuestro af\u00e1n por monopolizar y hacernos con los movimientos populares, lo que daba lugar a otra nueva \u201csopa de siglas\u201d de organizaciones especializadas en diferentes \u00e1mbitos o intervenciones: Uni\u00f3n de Liberaci\u00f3n de la Mujer, Frente Democr\u00e1tico de la Mujer, Sindicato Unitario, Confederaci\u00f3n de Sindicatos Unitarios de Trabajadores&#8230; Cada cual con la suya, pero, eso s\u00ed, todos muy unitarios.<\/p>\n<p>Tales esforzados intentos por ser la vanguardia de la clase obrera nos llevaban a serias y absurdas disputas a la vista de nuestros patrocinados. Ahora es dif\u00edcil entender la profusi\u00f3n de siglas revolucionarias de entonces, pero, en ese momento, tampoco era f\u00e1cil para los j\u00f3venes militantes distinguir las diferencias entre, por ejemplo, los mao\u00edsmos de ORT, EMK o PTE, partidos basados en oligarqu\u00edas reducidas con un gran culto a la personalidad de su correspondiente l\u00edder. Solo se daban fusiones cuando era demasiado tarde, cuando la realidad las dictaba casi como condena o est\u00e9ril tabla de salvaci\u00f3n. As\u00ed pas\u00f3 con la ORT con el PT o con el MC con la LCR. Algo habr\u00e1 de cong\u00e9nito a la cultura pol\u00edtica de la izquierda porque han pasado cuarenta a\u00f1os y seguimos en muchos casos igual.<\/p>\n<p>Estos fueron algunos de nuestros errores: sectarismo, falta de realidad, maximalismo\u2026 Pero tambi\u00e9n es justo reconocer el esfuerzo y la entrega de aquellos militantes, que exploraron y abrieron con su empuje nuevos caminos y campos para la democracia. Desde una com\u00fan intenci\u00f3n emancipadora dieron voz e impulso a colectivos tradicionalmente excluidos o invisibilizados, como los LGTB, las mujeres, los j\u00f3venes, los llamados presos sociales, las minor\u00edas \u00e9tnicas y ling\u00fc\u00edsticas\u2026<\/p>\n<p>En esa medida, en el campo de los nuevos movimientos sociales, dejando aparte el movimiento obrero, destac\u00f3 especialmente por su importancia y centralidad la incorporaci\u00f3n de la mujer a la vida pol\u00edtica activa y al conjunto del movimiento ciudadano. La participaci\u00f3n de \u00e9stas en las nuevas organizaciones era relevante, tanto en n\u00famero como en su presencia en los \u00f3rganos directivos. Destacadas mujeres lideraron organizaciones de la izquierda radical, como Paquita Sauquillo de la ORT, Pina Lopez Gay, secretaria de la Joven Guardia Roja, o Rosa Olivares, secretaria del EMK de Bizkaia, entre otras muchas.<\/p>\n<p>Volviendo a la pregunta de inicio: \u00bf\u00e9ramos dem\u00f3cratas los revolucionarios? Tan dem\u00f3cratas como pod\u00edamos serlo en plena dictadura franquista. \u00bfEst\u00e1bamos dispuestos a todo para conseguir nuestros objetivos? Aparentemente, s\u00ed. Nos hab\u00edamos educado en aquello de que el poder nace de la punta del fusil y que el capitalismo era un tigre de papel. Sin embargo, la lucha absolutamente pacifica por las libertades, a unos m\u00e1s tarde que a otros, nos fue llevando a aceptar los principios de la democracia:<\/p>\n<p>Quer\u00edamos una transici\u00f3n con un gobierno neutral, pero participamos y, de alguna manera, avalamos las elecciones de 1977, donde nos present\u00e1bamos en desventaja como agrupaci\u00f3n de electores, dado que est\u00e1bamos todav\u00eda ilegalizados.<\/p>\n<p>Quer\u00edamos una Constituci\u00f3n m\u00e1s progresista, pero nos abstuvimos o incluso dimos un s\u00ed condicional.<\/p>\n<p>Revindic\u00e1bamos el derecho de autodeterminaci\u00f3n, pero acabamos aceptando los estatutos de autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Luch\u00e1bamos por la autonom\u00eda obrera y por el control obrero de las empresas, pero fortalecimos los sindicatos de clase, participamos en las sucesivas elecciones sindicales y acabamos celebrando el Estatuto de los Trabajadores.<\/p>\n<p>Seg\u00fan acept\u00e1bamos la realidad impuesta por las urnas, revis\u00e1bamos nuestras creencias revolucionarias. ORT y PTE desaparecieron en 1980; MCE y LCR en 1994. Otros, fundamentalmente el entorno de ETA, se aferraron durante decenios a sus proclamas ultrarrevolucionarias y acentuaron su fundamentalismo sangriento conforme se asentaba la democracia; incluso se aplicaron a atentar contra la misma. Pero eso es ya otra historia.<\/p>\n<p>Los que entendimos que la revoluci\u00f3n no era posible, ni quiz\u00e1s deseable, luchamos con todas nuestras fuerzas encuadrados en esos fugaces partidos de corte revolucionario, pero supimos aceptar las reglas del juego democr\u00e1tico a pesar de que jugamos con desventaja frente a los grandes partidos reformistas, que en algunos casos hab\u00edan pasado de puntillas por la lucha antifascista, aunque no por eso sus mensajes dejaran de ser m\u00e1s asumibles para la gente.<\/p>\n<p>Sin embargo, la pregunta al cabo del tiempo es otra: \u00bfhubieran sido posibles las reformas sin el empuje de los revolucionarios? Estoy convencido de que no. Quiz\u00e1s no se trataba tanto de hacer la revoluci\u00f3n en el mundo occidental, pero todos y todas quer\u00edamos que, por ejemplo, el fruto de nuestro trabajo se repartiera con m\u00e1s igualdad y justicia. \u00bfEso nos hac\u00eda reformistas o revolucionarios? Chi lo sa!<\/p>\n<p>https:\/\/latransicion1973a1982.wordpress.com\/el-libro\/jovenes-y-revolucionarios-mikel-toral\/<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 17, oto\u00f1o\/2016). Mikel Toral L\u00f3pez. Lo que viene a continuaci\u00f3n es una valoraci\u00f3n de nuestras experiencias como revolucionarios en el tiempo del tardofranquismo y la Transici\u00f3n, surgida de las reflexiones posteriores que hemos hecho. 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