{"id":7053,"date":"2016-12-21T16:23:38","date_gmt":"2016-12-21T15:23:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=7053"},"modified":"2025-10-23T18:22:31","modified_gmt":"2025-10-23T16:22:31","slug":"la-cultura-del-control-en-los-estados-autoritarios-de-derecho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-cultura-del-control-en-los-estados-autoritarios-de-derecho\/","title":{"rendered":"La cultura del control en los estados autoritarios de derecho"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Control-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7175 colorbox-7053\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Control-1.jpg\" alt=\"\" width=\"597\" height=\"689\" data-id=\"7175\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Control-1.jpg 597w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Control-1-260x300.jpg 260w\" sizes=\"auto, (max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">(<span class=\"s1\">Galde 16 \u2013 oto\u00f1o\/2016).<b>\u00a0<\/b><\/span><span class=\"s1\">Mar\u00eda Luisa Maqueda.\u00a0<\/span>Avanzamos a buen paso en la cultura institucionalizada de control que se ha ido instalando en las \u00faltimas d\u00e9cadas en Europa bajo la penosa influencia de los Estados Unidos. Mediante lemas tan c\u00ednicos como el de la \u201cvivilidad\u201d de las ciudades u otros que reivindican un espacio p\u00fablico no degradado y seguro para \u201cciudadanos libres\u201d se inaugura la guerra contra las incivilidades y el desorden representados por sectores urbanos marginales, precarios, improductivos, desorganizados, ociosos (mendigos, vendedores ambulantes, j\u00f3venes antinormativos, inmigrantes, prostitutas\u2026) que aparecen conformados como una de las primeras categor\u00edas de riesgo que la postmodernidad sacrifica en pro de esa indefinida ideolog\u00eda del orden p\u00fablico en las calles. Cualquier signo diferenciador vale: la apariencia, los h\u00e1bitos, los antecedentes, la etnia, la juventud\u2026 El Estado se rearma de autoridad moral a la hora de excluir a los in\u00fatiles e indeseables haciendo de la estrategia de la expulsi\u00f3n social uno de los cometidos del Derecho, que pasa as\u00ed a convertirse en un instrumento de gesti\u00f3n de esa masa de excluidos que deben ser vigilados y disciplinados dentro de un espacio urbano crecientemente fortificado.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Pero el hecho de que despose\u00eddos y marginales se constituyan en el centro neur\u00e1lgico de los territorios coercitivos de exclusi\u00f3n no tiene nada de extra\u00f1o si se enmarca en el contexto de unas pol\u00edticas neoliberales que promueven precisamente su segregaci\u00f3n social. Es m\u00e1s bien un ejercicio de coherencia, porque el capitalismo necesita \u201cmanejar\u201d (<i>management<\/i>) de alguna manera a los frutos de su exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y social (Nicol\u00e1s). Hacia ellos, las t\u00e9cnicas actuariales de estigmatizaci\u00f3n social, prohibici\u00f3n del uso del espacio p\u00fablico, permanente identificaci\u00f3n y acoso policial o sanciones reiteradas y amenazantes han calado en los lenguajes medi\u00e1ticos y han hecho mella en el imaginario colectivo, que las considera aceptables porque promueven la separaci\u00f3n social de quienes son mayoritariamente concebidos como una amenaza social. Es, en definitiva, uno de los objetivos que marcan los castigos propios de la postmodernidad: el que se busca situar al margen a toda una poblaci\u00f3n considerada desechable.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Aunque no es el \u00fanico. Hay otras sanciones que buscan reafirmar las prerrogativas y los poderes del Estado en su vocaci\u00f3n crecientemente autoritaria. Son los llamados \u201ccastigos de autoridad\u201d, que se proponen desincentivar las respuestas ciudadanas a las situaciones de creciente inseguridad social (Faugeron). El paro en masa, la precariedad salarial o la reducci\u00f3n de la protecci\u00f3n y la asistencia sociales que acompa\u00f1an a un ya raqu\u00edtico Estado del bienestar generan protestas generalizadas de la ciudadan\u00eda que son reprimidas para garantizar el orden en la calle. Los movimientos sociales nacidos en los \u00faltimos a\u00f1os como signo de resistencia frente a los avances de un capitalismo cada vez m\u00e1s avaro han pasado a ser la nueva clase peligrosa bajo una racionalidad punitiva que difiere poco de las anteriores. La preocupaci\u00f3n \u2013inquietante- de los poderes p\u00fablicos se orienta, una vez m\u00e1s, hacia una represi\u00f3n indiscriminada que les alcanza a ellos y, bajo su representaci\u00f3n, a sectores sociales enteros que se han ido incorporando, casi sin intuirlo, a los usos pol\u00edticos de la tolerancia cero. Se trata, tambi\u00e9n esta vez, de garantizar la inmunidad de los espacios p\u00fablicos, crecientemente privatizados y controlados, ahora frente a cualquier movilizaci\u00f3n colectiva que denuncie la injusticia inherente a los retos de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica o la irresponsabilidad pol\u00edtica de unos Estados que han abominado de sus funciones de provisi\u00f3n social.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">A primera vista pudiera pensarse que es su disidencia visible, considerada irracional, emotiva, radical\u2026, la que preocupa a los poderes p\u00fablicos en su af\u00e1n de gubernamentalidad de las ciudades. Pero quiz\u00e1s sea m\u00e1s que eso. Quiz\u00e1s la verdadera raz\u00f3n que gu\u00eda a esa voluntad de disciplinamiento masivo resida en el temor a que esa din\u00e1mica ciudadanista acabe constituyendo a gran escala un nuevo sujeto hist\u00f3rico, revolucionario y cooperativo, que suponga un desaf\u00edo real a la autoridad del capital y del estado. Negri y Hardt le llaman \u201cmultitud\u201d en tanto que contrapoder al capitalismo globalizado. No es masa ni muchedumbre porque no es una fuerza irracional, pasiva y manipulable sino que es una multiplicidad de singularidades que act\u00faa global y organizadamente, como \u201cfuerza de resistencia\u201d frente a la dominaci\u00f3n neoliberal, con capacidad de promover la insurrecci\u00f3n y la constituci\u00f3n de un nuevo poder que convoque a la democracia y a la lucha contra los actuales modos de producci\u00f3n que permiten apropiarse de lo com\u00fan y de la vida de tanta gente.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Es posiblemente bajo el signo de esa potencial amenaza que el Estado se rearma frente a cualquier forma de disidencia pol\u00edtica. Como le es imposible vigilar a las fuerzas en movimiento, a todos esos grupos emergentes \u2013y escurridizos- de una gran capacidad de movilizaci\u00f3n en la disputa por los derechos, sus funciones disciplinarias se extienden indefinidamente alcanzando a castigar de modo ejemplar cualquier infracci\u00f3n del orden. De ah\u00ed la proliferaci\u00f3n de amplias normativas que, en nombre de la seguridad interior, cercenan las libertades c\u00edvicas y se proponen combatir a los movimientos progresistas y antiimperialistas que desaf\u00edan el actual sistema econ\u00f3mico (Portilla). Toda una malla de dispositivos legales y policiales que conducen a una multiplicidad de controles que resultan potencialmente aplicables a quien sea, en nombre de la seguridad, porque se trata de un registro al que cualquiera puede ingresar si trasgrede las finas l\u00edneas de la disidencia.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Y esta cultura de la emergencia avanza a pasos agigantados por toda la geograf\u00eda mundial. En la cuna de la represi\u00f3n contempor\u00e1nea, que son los Estados Unidos, los activistas de los movimientos sociales fueron tempranamente acusados de haber promovido la crisis del <i>welfare state<\/i> por la sobrecarga incesante de demandas sociales y haber precipitado la puesta en marcha de un proyecto de mano dura que rescatara el orden p\u00fablico del caos. Con \u00e9l se abrir\u00edan paso pol\u00edticas crecientes de tolerancia cero que se iniciaron en su territorio. Una d\u00e9cada m\u00e1s tarde, en los a\u00f1os noventa, al tiempo que se multiplicaban los escenarios de protesta colectiva contra la gobernabilidad neoliberal a partir de los primeros foros antiglobalizaci\u00f3n de alcance mundial (Seattle, G\u00e9nova, Rostock, Porto Alegre, Belem, Venezuela\u2026), iban creciendo las regulaciones estatales de corte autoritario que se propon\u00edan su criminalizaci\u00f3n creciente. Como ejemplos merecen citarse pr\u00e1cticas policiales como las del espionaje en Francia de los Servicios de Informaci\u00f3n de la polic\u00eda a movimientos sociales de signo contestatario e incluso a intelectuales cr\u00edticos, tildados de \u201csubversivos\u201d. O legislaciones como la del Reino Unido, que ampl\u00eda el concepto de \u201cterrorista\u201d \u2013 y su r\u00e9gimen de excepci\u00f3n- a los militantes de grupos y organizaciones de derechos humanos que planteen estrategias de lucha y resistencia radicales, a\u00fan en el extranjero. La reforma penal espa\u00f1ola de 30 de marzo de 2015 parece seguir esa misma senda al dar la ocasi\u00f3n de calificar como <i>\u201catentado terrorista\u201d<\/i> (art. 573, 2\u00ba CP) el que tenga por finalidad <i>\u201calterar gravemente la paz p\u00fablica\u201d<\/i>, con la consecuencia de serle aplicables disposiciones excepcionales llamadas a adelantar el r\u00e9gimen general de la intervenci\u00f3n penal, como la \u201c<i>justificaci\u00f3n o enaltecimiento del hecho en las redes sociales\u201d<\/i> (art. 578 CP) o <i>\u201cla difusi\u00f3n de mensajes id\u00f3neos para incitar a su comisi\u00f3n\u201d<\/i> (art. 579 CP).<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Pero hay mucho m\u00e1s. En el Estado espa\u00f1ol, la ofensiva institucional frente a las movilizaciones colectivas protagonizadas por distintos grupos de protesta (\u201cMovimiento de Resistencia Global\u201d, \u201cPlataforma de Afectados por la Hipoteca\u201d, \u201cMovimiento 15 M\u201d o relacionados con \u00e9l, como \u201cMarea Blanca\u201d, \u201cMarea Verde\u201d, \u201cPlataforma \u00a1en Pie!\u201d, \u201cCoordinadora 25S\u201d\u2026) ha sobrepasado con creces los l\u00edmites de lo previsible. Empez\u00f3 con una hu\u00edda hacia el Derecho Penal protagonizada por esa Ley de reforma 1\/ 2015, de 30 de marzo, en materia de atentados y des\u00f3rdenes p\u00fablicos, cuyas nuevas regulaciones son muy expresivas de un expansionismo punitivo sin precedentes. Por ejemplo, el <i>delito de atentado <\/i>(art. 550 ss.CP) se concibe cada vez m\u00e1s, sin concesiones, como un desaf\u00edo al principio de autoridad al alojar conductas menos peligrosas (resistencia pasiva, mera exhibici\u00f3n de armas\u2026) o sujetos (personal de las empresas privadas de seguridad) que antes no ten\u00edan cabida en su \u00e1mbito aplicativo o disfrutaban de un r\u00e9gimen atenuado. Y el delito de <i>des\u00f3rdenes p\u00fablicos<\/i> (art. 557 ss.CP) sufre unas modificaciones que son a\u00fan m\u00e1s alarmantes pues ya no se precisa, como antes, \u00abla actuaci\u00f3n en grupo\u201d, ni que \u201cla violencia\u201d \u2013cuya exigencia se suprime a veces (vgr. piquetes informativos de huelga presentes en empresas p\u00fablicas o privadas) \u2013 \u201cse materialice en la causaci\u00f3n de lesiones o da\u00f1os\u201d, ni que se act\u00fae con \u201cla finalidad de alterar la paz p\u00fablica\u201d, que la jurisprudencia hab\u00eda utilizado en ocasiones para sacar del tipo determinadas formas de protesta reivindicativas de derechos, como el corte de carreteras de jornaleros que reivindicaban la reforma agraria o incidentes en el metro para denunciar la precaria calidad del servicio\u2026 Y, adem\u00e1s, por si fuera poco, trata como autores del delito no s\u00f3lo a quienes protagonizan los des\u00f3rdenes sino tambi\u00e9n a quienes los incitan o refuerzan su disposici\u00f3n de llevarlos a cabo, a\u00fan si lo hacen mediante la distribuci\u00f3n o difusi\u00f3n p\u00fablica de mensajes o consignas provocadoras\u2026<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">La Ley de Seguridad Ciudadana 5\/2015, de la misma fecha, completa este panorama desolador con un abigarrado conjunto de dispositivos represivos contra las libertades p\u00fablicas de reuni\u00f3n y de manifestaci\u00f3n, especialmente significativas en un momento en que la ausencia de pol\u00edticas sociales y el recorte estatal de ayudas y de servicios como la salud, la vivienda o la educaci\u00f3n las hacen imprescindibles para la reivindicaci\u00f3n de los derechos econ\u00f3micos y sociales de la ciudadan\u00eda. A partir de ella, la prohibici\u00f3n se convierte en la regla y la arbitrariedad policial para definir sus contornos y acordar las sanciones tambi\u00e9n. Las permanentes comprobaciones de identidad, cacheos, registros corporales, controles\u2026, se erigen, como no pod\u00eda ser menos, en se\u00f1as de identidad de un estado de vigilancia cada vez m\u00e1s imponente que reh\u00faye la presencia judicial.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Y es que la desconfianza gubernamental hacia los jueces sentida en los \u00faltimos a\u00f1os, a partir de 2012 sobre todo, por el inesperado garantismo de que han hecho gala en el enjuiciamiento de las conductas relacionadas con actos de protesta p\u00fablica (escraches, concentraciones ante el Congreso de los Diputados o ante el Parlamento de Catalu\u00f1a, desobediencias, atentados, resistencia a la autoridad \u2026), est\u00e1 muy seguramente en el origen de estas estrategias de control de car\u00e1cter puramente administrativo que intimidan igual \u2013porque las sanciones pecuniarias son extremadamente graves y la indefensi\u00f3n frente a ellas tambi\u00e9n- y que contribuyen m\u00e1s \u00e1gil y eficazmente a esa cultura postmoderna de la emergencia frente a una poblaci\u00f3n crecientemente nutrida de \u201cantisociales\u201d marcados por la desigualdad y la precariedad de sus derechos econ\u00f3micos y c\u00edvicos.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Ante tanto dislate legislativo, queda todo un comp\u00e1s de espera para comprobar si sigue adelante ese combate a que se refiere Balibar contra la universalidad dominante y el sistema establecido de la pol\u00edtica en que el poder de regulaci\u00f3n de la multitud \u2013de esos grupos sociales de liberaci\u00f3n- se imponga y marque el fin de este mapa global de normalizaci\u00f3n disciplinaria<span style=\"font-size: 13.3333px;\"><strong>*<\/strong><\/span>.<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"es-ES\"><strong>*<\/strong> <span style=\"font-family: 'Arial Narrow', sans-serif;\">Esta y otras citas del texto se documentan y ampl\u00edan en mi art\u00edculo <a href=\"http:\/\/criminet.ugr.es\/recpc\/17\/recpc17-12.pdf\">\u201cLa criminalizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico. El imparable ascenso de las \u201cclases peligrosas\u201d<\/a>. <\/span><span style=\"font-family: 'Arial Narrow', sans-serif;\"><i>Revista Electr\u00f3nica de Ciencia Penal y Criminolog\u00eda. RECPC<\/i><\/span><span style=\"font-family: 'Arial Narrow', sans-serif;\"> 17-12 (2015).<\/span><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 16 \u2013 oto\u00f1o\/2016). Mar\u00eda Luisa Maqueda. Avanzamos a buen paso en la cultura institucionalizada de control que se ha ido instalando en las \u00faltimas d\u00e9cadas en Europa bajo la penosa influencia de los Estados Unidos. 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