{"id":5421,"date":"2015-10-19T20:22:43","date_gmt":"2015-10-19T18:22:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=5421"},"modified":"2025-10-23T18:21:57","modified_gmt":"2025-10-23T16:21:57","slug":"la-gobernanza-urbana-del-asalto-institucional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-gobernanza-urbana-del-asalto-institucional\/","title":{"rendered":"La gobernanza urbana del asalto institucional"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #ff0000;\">De Tahrir a Sol, de Sintagma a Liberty Park, de M\u00e9xico a Brasil, de Londres a Par\u00eds o Estocolmo, en los \u00faltimos a\u00f1os ciudades de todo el planeta han sido testigo de revueltas, acampadas y movilizaciones [\u2026] Ya sea desde las plazas m\u00e1s emblem\u00e1ticas o desde las periferias sistem\u00e1ticamente abandonadas, las recientes irrupciones sociales y pol\u00edticas en las regiones metropolitanas, tanto del norte como del sur global, parecen querer demostrar, parafraseando a David Harvey, que la revoluci\u00f3n del siglo XX ser\u00e1 urbana o no ser\u00e1.<br \/>\n<\/span><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Observatorio Metropolitano<\/strong>. <em>El mercado contra la ciudad<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">Yo no creo que haya que cambiar el coraz\u00f3n de la gente. Creo que hay que cambiar las leyes,\u00a0 el reparto de los recursos, el modo en el que opera el sistema.<br \/>\n<\/span><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Hilary Clinton<\/strong> a miembros del movimiento Black Lives Matter<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Lamar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-5425 colorbox-5421\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Lamar-300x200.jpg\" alt=\"Lamar\" width=\"300\" height=\"200\" data-id=\"5425\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Lamar-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Lamar.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>(Galde 11, verano 2015). Ana M\u00e9ndez de And\u00e9s. Si en mayo de 2011 el movimiento de las plazas logr\u00f3 cambiar mentes y corazones, convirtiendo en sentido com\u00fan algunas de las m\u00e1s radicales cr\u00edticas al sistema socio-econ\u00f3mico-pol\u00edtico imperante (\u201clo llaman democracia y no lo es\u201d, \u201dno somos mercanc\u00edas en manos de pol\u00edticos y banqueros\u201d, \u201cno es una crisis, es una estafa\u201d), las elecciones de mayo de 2015 han estado protagonizadas por proyectos ciudadanos propulsados por el convencimiento de que, si bien el cambio de mentalidad conseguido era condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para el cambio social, sin un cambio efectivo de los marcos institucionales legales y normativos que configuran nuestra realidad, pocos cambios son posibles. Un convencimiento compartido por una gran parte de la poblaci\u00f3n y que ha hecho que estas emergentes plataformas electorales, que propugnan la democratizaci\u00f3n del gobierno urbano y la reinvenci\u00f3n de las relaciones entre pol\u00edtica y ciudad, hayan sido capaces de formar gobierno en pueblos y ciudades a lo largo y ancho del estado espa\u00f1ol. Todo un asalto institucional basado en la idea de que el cambio de subjetividad debe ir acompa\u00f1ado de un cambio de las condiciones materiales de vida, que para conseguir revertir el expolio generalizado que se ha dado en llamar crisis es necesaria una transformaci\u00f3n de las instituciones de gobierno que gestionan la riqueza colectiva y, finalmente, que esta transformaci\u00f3n s\u00f3lo ser\u00e1 posible si el asalto institucional es acompa\u00f1ado, cuestionado y rebasado por la ciudadan\u00eda misma.<\/p>\n<p>El d\u00eda despu\u00e9s de unas elecciones europeas que abrieron una brecha irreparable en el bipartidismo, public\u00e1bamos <em>La apuesta municipalista.<\/em> <a class=\"simple-footnote\" title=\"Observatorio metropolitano (2014).\u00a0Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.\" id=\"return-note-5421-1\" href=\"#note-5421-1\"><sup>1<\/sup><\/a> Este <em>manifiesto municipalista<\/em> hac\u00eda un llamamiento a tomar los ayuntamientos no ya para gestionar y representar sino para hacer pol\u00edtica y democracia, para entender el gobierno municipal como espacio de experimentaci\u00f3n de una nueva institucionalidad democr\u00e1tica que, de manera coordinada y federada, pueda desarrollar econom\u00edas urbanas y pol\u00edticas democr\u00e1ticas de base municipal. Un asalto que fuera, sobre todo, movimiento ciudadano. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, esta apuesta se pone a prueba en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, Badalona, La Coru\u00f1a o C\u00e1diz. A poco m\u00e1s de cien d\u00edas de las elecciones municipales, podemos empezar a esbozar algunos de los desaf\u00edos claves de esta nueva revoluci\u00f3n urbana.<\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.5;\">1.- Lo uno y lo m\u00faltiple: participaci\u00f3n vs representaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>\u00abUna multitud se convierte en una persona cuando est\u00e1 representada por una persona, de tal modo que \u00e9sta pueda actuar con el consentimiento de cada uno de los que integran esta multitud en particular. En efecto, es la unidad del representante, no la unidad de los representados, lo que hace a la persona una, y es el representante quien sustenta a la persona, pero una sola persona.\u00bb\u00a0Hobbes, El Leviat\u00e1n.<\/p>\n<p>Parte del convencimiento de que es posible organizar de toda manera la vida en com\u00fan se desprende de los debates desarrollados en los \u00faltimos a\u00f1os sobre la gesti\u00f3n de los recursos colectivos y, m\u00e1s espec\u00edficamente, sobre la posibilidad de definir nuevos comunes urbanos que resistan al cercamiento de la vida social.\u00a0 Este an\u00e1lisis del desarrollo de la acci\u00f3n colectiva y de c\u00f3mo la l\u00f3gica de lo com\u00fan-colectivo se enfrenta a lo p\u00fablico estatal se desarrolla bajo distintos aspectos. Uno de ellos es la muy distinta concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la ciudadan\u00eda y las instituciones que la gobiernan: mientras que las normas de gesti\u00f3n de lo com\u00fan se basan en declinaciones situadas de reglas y sentidos comunes (como la <em>common law<\/em> inglesa), a la naturaleza \u00fanica del Estado le corresponde un sistema de gesti\u00f3n tambi\u00e9n totalizador. As\u00ed, la construcci\u00f3n del estado moderno y de sus instituciones parte de una operaci\u00f3n mediante la cual la representaci\u00f3n se establece a trav\u00e9s de la reducci\u00f3n de la diversa variedad contradictoria de la vida social en una unidad legible, articulada y coherente, con reglas fijas y universales, que en su encuentro con la realidad producen innumerables fricciones, excepciones y arbitrariedades. Una reducci\u00f3n que, en nombre de la universalidad, procesa, cataloga y asimila deseos y necesidades que son variados y m\u00faltiples.<\/p>\n<p>La instituci\u00f3n p\u00fablico-estatal, por tanto, se entiende como \u00fanica y act\u00faa como un individuo m\u00faltiple que gestiona sus propiedades (es decir, lo p\u00fablico) como due\u00f1a \u00fanica, sin que haya diferencia entre la naturaleza de la propiedad individual y la estatal. Una concepci\u00f3n desarrollada de manera paralela a la de la propiedad perfecta, y que estable modos de gobernanza totalizadores que rehuyen del solapamiento, la co-rresponsabilidad o la toma de decisiones colectivas.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de una participaci\u00f3n democr\u00e1tica real y efectiva rompe con el esquema de la representaci\u00f3n mediante procesos colectivos donde la toma de decisiones, la redacci\u00f3n de proyectos concretos o la designaci\u00f3n de recursos presupuestos se realiza de forma conjunta. A trav\u00e9s de discusiones y negociaciones entre usuarias, afectadas y profesionales, la representaci\u00f3n de lo pol\u00edtico y la autoridad de lo t\u00e9cnico es reemplazada por una multitud de agentes en procesos de negociaci\u00f3n complejos. Una participaci\u00f3n efectiva que dote de capacidad de acci\u00f3n a individuos y agentes provenientes de distintas \u00e1reas de inter\u00e9s es capaz de producir espacios de toma de decisiones colectivo, m\u00e1s eficientes y capaces de tener en cuenta la diversidad social. La consecuci\u00f3n de derechos \u201cpara todas y para cada una\u201d reclama la necesidad de estudiar las necesidades de la ciudadan\u00eda, no ya a trav\u00e9s de una individualizaci\u00f3n aprior\u00edstica (aglutinada en categor\u00edas de referencia como las de \u201cpueblo\u201d o de \u201cvecino\u201d), sino como declinaciones espec\u00edficas, adaptables a distintos contextos y demandas.<\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.5;\">2.- La ciudad no es un \u00e1rbol (la gobernanza urbana s\u00ed)<\/strong><\/p>\n<p>\u00abCuando pensamos en t\u00e9rminos de \u00e1rboles estamos traficando con la humanidad y la riqueza de la ciudad viva a cambio de una simplicidad conceptual que beneficia s\u00f3lo a los dise\u00f1adores, a los planificadores, a los administradores y a los promotores inmobiliarios. Cada vez que una parte de la ciudad es destruida y se construye una estructura de \u00e1rbol para reemplazar el semi-ret\u00edculo que antes hab\u00eda all\u00ed, la ciudad da un paso m\u00e1s hacia la disociaci\u00f3n. En cualquier objeto organizado, la extrema compartimentaci\u00f3n y la disociaci\u00f3n de los elementos internos son los primeros signos de una pr\u00f3xima destrucci\u00f3n.\u00bb\u00a0Christopher Alexander, \u201cLa ciudad no es un \u00e1rbol\u201d.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica del solapamiento y la complejidad del com\u00fan <em>versus<\/em> la individualizaci\u00f3n y la especializaci\u00f3n de lo p\u00fablico-estatal se ejemplifica de manera netamente espacial en el famoso texto de Christopher Alexander <a class=\"simple-footnote\" title=\"http:\/\/habitat.aq.upm.es\/boletin\/n40\/acale.es.html\" id=\"return-note-5421-2\" href=\"#note-5421-2\"><sup>2<\/sup><\/a>\u00a0donde explica c\u00f3mo la organizaci\u00f3n urbana no correspond\u00eda a la divisi\u00f3n del urbanismo moderno en sectores y subsectores, con grandes unidades con infraestructuras metropolitanas, que a su vez contienen otras divisiones m\u00e1s peque\u00f1as, con equipamientos y servicios de tama\u00f1o medio, hasta llegar a la unidad de vecindario con los espacios y comercios de cercan\u00eda. Alexander explicaba que la vida efectiva de las ciudades hac\u00eda que sus habitantes combinaran distintos espacios y equipamientos, a menudo alejados entre s\u00ed, cruzando sus actividades entre las distintas ramas del \u00e1rbol, y creando solapamientos, tanto org\u00e1nicos como espaciales.<\/p>\n<p>En el caso de la gobernanza urbana, y desde el momento en que la representaci\u00f3n convierte a la multitud\/pueblo en una cabeza de estado (en el caso de las ciudad, de mini-estado), la delegaci\u00f3n de competencias se desplaza se desplaza de manera lineal en sistema de jer\u00e1rquico similar al \u00e1rbol de Alexander en una cascada de decretos, capacidades de firma y l\u00edmites de cr\u00e9dito que funciona hacia abajo como una cadena de mando y hacia arriba como un sistema de responsabilidades compartimentadas, cortafuegos t\u00e9cnicos y pol\u00edticos que protegen al escalaf\u00f3n siguiente.<\/p>\n<p>Estas l\u00f3gicas profundas de organizaci\u00f3n del gobierno local se pueden empezar a desmantelar a\u00a0 trav\u00e9s de operaciones que dispersen el poder y democraticen la toma de decisiones. Por una parte,\u00a0 es necesario crear espacios intermedios que operen entre la instituci\u00f3n y los agentes sociales de manera que la capacidad de incidencia en la decisi\u00f3n no dependa del acceso a una determinada posici\u00f3n en el \u00e1rbol de responsabilidades, de manera que existan dispositivos capaces de tomar decisiones vinculantes de manera colegiada. Para ello, es esencial desarrollar nuevos Reglamentos de Participaci\u00f3n que no sean meras pantallas frentes a la sociedad civil, y que definan los criterios, protocolos y par\u00e1metros de evaluaci\u00f3n de las distintas demandas. Por otra parte la descentralizaci\u00f3n territorial debe ir acompa\u00f1ada por una descentralizaci\u00f3n o, mejor dicho, de una dispersi\u00f3n de la tomas de decisiones y del poder. Es posible imaginar una reorganizaci\u00f3n de los presupuesto y competencias de barrio y distritos de manera que \u00e9stos tengan m\u00e1s capacidad de maniobra. Sin embargo, si se mantienen los procedimientos actuales de toma de decisiones, esta descentralizacion no se traducir\u00e1 necesariamente en una mayor democratizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.5;\">3.- La instituci\u00f3n como sistema binario no digitalizado<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLa costumbre agraria nunca fue realidad. Era entorno. La mejor forma de comprenderla es utilizando el concepto de \u201chabitus\u201d de Bourdieu. Un entorno vivido que comprende pr\u00e1cticas, expectativas heredadas, reglas que determinan los l\u00edmites de los usos a la vez que relevan posibilidades, normas y sanciones tanto de la ley como de las presiones del vecindario.\u00bb\u00a0E.P. Thompson, Costumbres en com\u00fan.<\/p>\n<p>Este proceso de categorizaci\u00f3n e individualizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, creando espacios de decisi\u00f3n jer\u00e1rquicos y poco permeables a las situaciones concretas, se expresa tambi\u00e9n en la necesidad institucional de tratar individuos y procesos de manera binaria. As\u00ed, se debe estar dentro, o fuera, hacerlo todo, o nada. La instituci\u00f3n debe promover un asunto en su totalidad o, si no, desentenderse totalmente. Esta tendencia a la dicotom\u00eda, es s\u00edntoma de la tremenda dificultad de la instituci\u00f3n gobierno por identificar, aceptar y promover sistemas mixtos de promoci\u00f3n y desarrollo de acciones.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de organizaci\u00f3n entre pares, la capacidad de establecer sistemas complejos de toma de decisiones, el establecimiento de redes y la descentralizaci\u00f3n de buena parte de los contenidos e incluso parte de las infraestructuras que rigen la red resultan, como ya se ha se\u00f1alado, l\u00f3gicas ausentes en la instituci\u00f3n-gobierno. Por ello, resulta esencial implantar, por un lado, dispositivos de intermediaci\u00f3n y, por otro, herramientas digitales de decisi\u00f3n y participaci\u00f3n que rompan esta l\u00f3gica dicot\u00f3mica y establezcan distintos niveles de densidad institucional que ayuden a mitigar la fricci\u00f3n entre un adentro (el gobierno municipal) y un afuera (la social civil) que deben estar en continua comunicaci\u00f3n, cooperaci\u00f3n y negociaci\u00f3n, de manera que la revoluci\u00f3n urbana del asalto institucional desarrolle un devenir-com\u00fan de lo p\u00fablico fuertemente imbricado con el devenir-instituci\u00f3n de lo social.<\/p>\n<p>Ana M\u00e9ndez de And\u00e9s Aldama es arquitecta urbanista y forma parte del proyecto ciudadano Ganemos \/ Ahora Madrid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-5421-1\">Observatorio metropolitano (2014).\u00a0Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os. <a href=\"#return-note-5421-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-5421-2\">http:\/\/habitat.aq.upm.es\/boletin\/n40\/acale.es.html <a href=\"#return-note-5421-2\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Galde 11, verano 2015). 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