{"id":3076,"date":"2013-04-08T09:27:35","date_gmt":"2013-04-08T07:27:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=3076"},"modified":"2025-10-23T18:17:24","modified_gmt":"2025-10-23T16:17:24","slug":"el-estado-como-voluntad-y-representacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/el-estado-como-voluntad-y-representacion\/","title":{"rendered":"El Estado como voluntad y representaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>(Galde 01, invierno\/2013). Cine. \u00abLa noche m\u00e1s oscura\u00bb.\u00a0Aunque el t\u00edtulo as\u00ed parezca sugerirlo, el prop\u00f3sito de estas l\u00edneas no es ensayar interpretaci\u00f3n alguna sobre la obra cumbre del gran fil\u00f3sofo alem\u00e1n Arthur Schopenhauer <em>(El mundo como voluntad y representaci\u00f3n, 1819)<\/em>, un empe\u00f1o que exceder\u00eda con creces de las posibilidades intelectuales de este colaborador. Se trata m\u00e1s bien, parafraseando con alg\u00fan desenfado al muy poco desenfadado maestro del pensamiento occidental, de algo mucho m\u00e1s liviano, como sin duda es consignar dos impresiones surgidas tras la visi\u00f3n de una de las \u00faltimas pel\u00edculas de \u00e9xito entre nosotros de la industria norteamericana, la impactante, y por m\u00e1s de una raz\u00f3n controvertida, <em>La noche m\u00e1s oscura<\/em> (Kahtryn Bigelow, 2012).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/NocheO.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3079 colorbox-3076\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/NocheO.jpg\" alt=\"NocheO\" width=\"425\" height=\"284\" data-id=\"3079\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/NocheO.jpg 709w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/NocheO-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><\/a><\/div>\n<div>La primera de ellas, expresada como ciudadano europeo con una cierta envidia, es la facilidad y el talento con los que el cine norteamericano se aplica hist\u00f3ricamente a <em>representar<\/em> algunos rasgos caracter\u00edsticos, con sus luces y sus zonas de sombra, de su propio sistema pol\u00edtico, del Estado, sus designios y sus discutibles acciones tanto dentro de sus fronteras como en cualquier lugar del mundo, si bien todo ello con el fin- en la mayor\u00eda de los casos m\u00e1s o menos expl\u00edcitamente apolog\u00e9tico- de resaltar, en un pa\u00eds imbuido desde sus tiempos casi fundacionales por la doctrina del <em>Destino Manifiesto<\/em>, su <em>voluntad<\/em> de seguir ostentando la hegemon\u00eda en el concierto actual y futuro de las naciones con su misi\u00f3n providencial y salv\u00edfica, cuyo fin \u00faltimo, como es bien sabido, no es otro que el reinado de la libertad y la democracia en todos los rincones del orbe.<\/div>\n<div>Esta suerte de <i>imago mundi<\/i> del Estado norteamericano no est\u00e1 exenta, sin embargo, de una cierta sinceridad- y tampoco de un evidente narcisismo, expresado en ocasiones de una manera conmovedoramente na\u00edf- a la hora de presentar en el cine ciertas contradicciones de su sistema pol\u00edtico, desde las trapacer\u00edas\u00a0 y los turbios y violentos manejos de las campa\u00f1as electorales en pel\u00edculas tan distintas y distantes en el tiempo como <i>El \u00faltimo hurra<\/i> (John Ford, 1958) o <i>Bulworth<\/i> (Warren Beatty, 1998), hasta el retrato de ciertas pulsiones autoritarias y tendencialmente fascistas en el interior del r\u00e9gimen parlamentario, como en las cl\u00e1sicas <i>Tempestad sobre Washington<\/i> (Otto Preminger, 1962) y <i>Siete d\u00edas de mayo<\/i> (John Frankenheimer, 1964), sin olvidarnos de la presencia constante en este tipo de ficciones de la propia instituci\u00f3n presidencial, puesta en escena incluso con detalles <i>fieramente humanos<\/i>, como ocurre en <i>Todos los hombres del Presidente<\/i> (Alan J. Pakula, 1976), <i>Nixon<\/i> (Oliver Stone, 1995) o la aplaudida serie de televisi\u00f3n <i>El ala oeste de la Casa Blanca<\/i> (Aaron Sorkin, 1999-2006)<\/div>\n<div><i>La noche m\u00e1s oscura<\/i> es uno de los \u00faltimos exponentes de esta ilustre (y ambigua) tradici\u00f3n de lo que podr\u00edamos llamar <i>introspecci\u00f3n pol\u00edtica<\/i> norteamericana a trav\u00e9s del arte del cinemat\u00f3grafo. Su argumento desarrolla un asunto con mucho tir\u00f3n en todo el mundo despu\u00e9s del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York en 2001: se trata de la investigaci\u00f3n que la CIA llev\u00f3 a cabo desde ese mismo momento para dar con el paradero de Osama Bin Laden, considerado universalmente como el gu\u00eda ideol\u00f3gico e incluso espiritual de la masacre. La representaci\u00f3n de los avatares que llevaron a su localizaci\u00f3n y asesinato en Pakist\u00e1n es realizada sin ning\u00fan tipo de ret\u00f3rica visual, con im\u00e1genes despojadas de cualquier atisbo de superproducci\u00f3n o de gran aventura, como sugiriendo un <i>distanciamiento<\/i> y una <i>objetividad<\/i> similares a los del relato fr\u00edamente judicial. En esta atm\u00f3sfera dram\u00e1tica, las torturas a los detenidos- algunas de ellas llevadas a cabo en ciertos pa\u00edses europeos que se nombran- nos son presentadas desde las primeras secuencias de un modo extremadamente realista y decididamente<i> <\/i>utilitario, pues es la informaci\u00f3n proporcionada por los torturados lo que permite hacer avanzar la investigaci\u00f3n, como admite sin problemas la protagonista.<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3080 aligncenter colorbox-3076\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Tortura.jpg\" alt=\"Tortura\" width=\"480\" height=\"299\" data-id=\"3080\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Tortura.jpg 800w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Tortura-300x187.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<div>El resultado es que estas terribles pr\u00e1cticas, propias del <i>lasciate ogni speranza<\/i> del infierno dantesco, no son objeto de juicio moral alguno por parte de los autores de la pel\u00edcula y es justamente esta clamorosa ausencia la que nos permite vislumbrar, en los intersticios de la trama ficcional, ese car\u00e1cter subrepticiamente apolog\u00e9tico al que antes he hecho referencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La segunda impresi\u00f3n, expresada como ciudadano espa\u00f1ol con cierta melancol\u00eda, es la de que, pese a sus inconsecuencias y eventuales intenciones ideol\u00f3gicas subyacentes, el cine norteamericano nos proporciona un mejor conocimiento de las interioridades del muy peculiar sistema pol\u00edtico de ese pa\u00eds que lo que el cine espa\u00f1ol nos permite (salvo escasas y por ello muy honrosas excepciones) acercarnos a las no menos peculiares caracter\u00edsticas del nuestro, desalentadora conclusi\u00f3n de la que surge una irresistible curiosidad por saber c\u00f3mo hubieran sido contadas por nuestros cineastas las haza\u00f1as de los GAL y sus <em>se\u00f1ores<\/em> X en \u00e9poca de Felipe Gonz\u00e1lez, los sobrevuelos de nuestro espacio a\u00e9reo o las escalas en aeropuertos espa\u00f1oles de los vuelos clandestinos organizados por la CIA con detenidos procedentes de Guant\u00e1namo en tiempos de Aznar o de Zapatero e incluso, en un tono m\u00e1s de comedia, las bienandanzas y fortunas de ciertos parientes reales, de los inimitables personajes de la red G\u00fcrtel o de Luis B\u00e1rcenas, sufrido ex-tesorero del PP en la convulsa coyuntura que le est\u00e1 tocando vivir al pobre Mariano Rajoy.<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\">Luis Eguiraun<\/div>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Eguiraun. (Galde 01, invierno\/2013). Cine. El prop\u00f3sito de estas l\u00edneas es consignar dos impresiones surgidas tras la visi\u00f3n de una de las \u00faltimas pel\u00edculas de \u00e9xito entre nosotros de la industria norteamericana, la impactante, y por m\u00e1s de una raz\u00f3n controvertida, La noche m\u00e1s oscura (Kahtryn Bigelow, 2012).<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3078,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,4,6,5],"tags":[],"class_list":["post-3076","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-derechos-humanos","category-internacional","category-politica","revista-galde-1"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3076"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3076\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18828,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3076\/revisions\/18828"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3078"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}