{"id":2848,"date":"2013-07-17T14:40:34","date_gmt":"2013-07-17T12:40:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2848"},"modified":"2025-10-23T18:17:19","modified_gmt":"2025-10-23T16:17:19","slug":"la-democracia-de-los-indignados-tambien-pone-ronca-la-voz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-democracia-de-los-indignados-tambien-pone-ronca-la-voz\/","title":{"rendered":"La democracia de los indignados tambi\u00e9n pone ronca la voz"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/asamsol1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2852 colorbox-2848\" alt=\"asamsol1\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/asamsol1.jpg\" width=\"498\" height=\"250\" data-id=\"2852\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/asamsol1.jpg 498w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/asamsol1-300x150.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 498px) 100vw, 498px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">(Galde 02, primavera\/2013).\u00a0 <a class=\"simple-footnote\" title=\"Este texto recoge algunas partes adaptadas de la conclusi\u00f3n de F\u00e9lix Ovejero,\u00a0\u00bfIdiotas o ciudadanos?. El 15-M y la teor\u00eda de la democracia,\u00a0Montesinos, Barcelona, 2012.\" id=\"return-note-2848-1\" href=\"#note-2848-1\"><sup>1<\/sup><\/a>Ha pasado el tiempo desde aquel 15 de mayo del 2011 y, como siempre, el aliento se ha ido extinguiendo.\u00a0 Seguramente, entre muchos de los que estuvieron en la plazas, el des\u00e1nimo ha cundido. Suele suceder que cuando no se miden realmente las fuerzas, se transita con facilidad de la euforia a la depresi\u00f3n. Los medios, adem\u00e1s, ayudaron mucho.\u00a0 La ilusi\u00f3n de la novedad, de la que se nutren, es una mercanc\u00eda peligrosa. Conduce a encontrar originalidad, peso y corriente de fondo en lo que es c\u00edclico, estad\u00edsticamente irrelevante y circunstancial. Lo mismo da lo genuinamente singular que lo de siempre. Todo se confunde en la fascinaci\u00f3n ante el reci\u00e9n llegado. Basta con ver cu\u00e1ntas renovaciones de ideario y terceras v\u00edas se han devorado en los \u00faltimos tiempos. No menos de dos por a\u00f1o. Como los partidos del siglo en el f\u00fatbol.\u00a0 No cabe descartar que los activistas asumieran esa misma perspectiva. Y eso, a la larga, es malo. Uno se cree un superhombre y, cuando descubre que no es m\u00e1s que uno entre tantos, acaba convencido de que es un mierda. A los indignados cierto d\u00eda les dijeron que hab\u00edan inventado la p\u00f3lvora, o al menos el nombre de la p\u00f3lvora, al a\u00f1adir una tercera palabra espa\u00f1ola &#8211;junto a \u00abliberalismo\u00bb y \u00abguerrilla\u00bb&#8211; al l\u00e9xico pol\u00edtico internacional, y a los pocos meses descubrieron que los mismos que los\u00a0 hab\u00edan tratado como genios, no se acordaban del invento ni\u00a0 del inventor. No es un plato de f\u00e1cil digesti\u00f3n. Lo cont\u00f3 como nadie Billy Wilder\u00a0 en <em>Sunset Boulevard<\/em>.<\/p>\n<p>Pero cuidado, si no hay que creerse el relato del d\u00eda de los titulares a cuatro columnas tampoco hay que dar por buena la necrol\u00f3gica. Por lo pronto, s\u00ed que hubo algo nuevo y fue importante. La novedad, como siempre, lo era sobre el trasfondo de las expectativas. Los mismos medios y sujetos pol\u00edticos que a diario constataban, no sin complacencia, la escasa capacidad de convocatoria de los sindicatos y daban por muerta la pulsi\u00f3n c\u00edvica, tuvieron que recomponer la figura y el tono al ver que el difunto todav\u00eda respiraba y levantaba la voz. Muchos derrotados no iban a admitir con naturalidad su condici\u00f3n.\u00a0 Cuando salieron a las calles, su n\u00famero sorprendi\u00f3 como una suerte de modesta refutaci\u00f3n de\u00a0 un diagn\u00f3stico repetido mil veces y asumido por muchos como verdad irrebatible: el fin de las ideolog\u00edas, en este caso, el de las discrepancias. Pero la novedad no era s\u00f3lo que el muerto estaba vivo.\u00a0 Hab\u00eda algunas m\u00e1s, aunque quiz\u00e1 no las que se destacaron. No est\u00e1 de m\u00e1s entretener algunas notas en algunas singularidades, quiz\u00e1 las m\u00e1s desapercibidas.<\/p>\n<p>1.\u00a0 La bondad de la acci\u00f3n colectiva. El activismo, como tal, no es nuevo. Ni tampoco necesariamente bueno. Hay una favorable disposici\u00f3n hacia los movimientos sociales que, cuando menos, resulta precitada. Los linchamientos, la quema de brujas, las juventudes fascistas o la <i>kale borroka<\/i> tambi\u00e9n constituyen acciones colectivas. Si uno elogia la participaci\u00f3n colectiva en los empe\u00f1os, sin m\u00e1s matizaciones, deber\u00eda aprobar cosas como \u00e9stas. En todo caso, de procesos de esa naturaleza nos interesan sus condiciones de posibilidad, los requisitos para que surjan. Para aprender. La socializaci\u00f3n compartida, los bajos costes de comunicaci\u00f3n, el trato frecuente, la confianza, la facilidad para reconocer y penalizar al <i>free rider<\/i> y algunas cosas m\u00e1s facilitan la colaboraci\u00f3n entre los protagonistas de los empe\u00f1os colectivos. La teor\u00eda de la acci\u00f3n colectiva, entre otras, se ha ocupado de precisarlas. Una teor\u00eda con vocaci\u00f3n emp\u00edrica, que nada nos dice acerca de la bondad o perversidad de los objetivos que se defienden.<\/p>\n<p>2. Los costes de coordinaci\u00f3n. La novedad en los mecanismos de coordinaci\u00f3n (las redes sociales, los tel\u00e9fono m\u00f3viles), en principio,\u00a0 resulta irrelevante te\u00f3rica y normativamente. Simplemente facilitan la comunicaci\u00f3n, como pudieron hacerlo en su d\u00eda el tel\u00e9grafo o el tel\u00e9fono.\u00a0 Sin duda eso allana en camino para la participaci\u00f3n. A veces nos olvidamos de las precarias condiciones en las que se dieron las revoluciones francesa o americana: los representantes de los Estados o las Federaciones viajaban durante d\u00edas o semanas y, al llegar, se encontraban con imprevistos problemas y respuestas, que nada ten\u00edan que ver con los que los convocaron, y sin posibilidad de comunicarse con sus electores.\u00a0 Un mundo inimaginable en estos d\u00edas en los que cualquiera, desde cualquier parte, puede acceder a los presupuestos generales del Estado y contarle a medio mundo sus descubrimientos o sus ocurrencias. El gui\u00f3n te\u00f3rico es el de siempre: siempre hay que ponerse de acuerdo. La novedad son las facilidades. Pero la mejora en el medio deja intacta la calidad del mensaje.<\/p>\n<p>3. Los peligros de la red. A lo anterior hay que a\u00f1adirle una salvaguarda: para bien o para mal, los medios pueden condicionar la calidad del mensaje. Los nuevos medios conceden muchas posibilidades para la transparencia informativa y el control democr\u00e1tico. Permiten acceder a los presupuestos del estado a cualquier ciudadano,\u00a0 acceder a hemerotecas para tasar a sus pol\u00edticos, asistir en directo a los debates parlamentarios y mil cosas m\u00e1s. Y, sobre todo, pueden hacer llegar a otros como ellos sus apreciaciones o sus informaciones. Pero tambi\u00e9n tienen sus peligros: la compartimentaci\u00f3n entre ciudadanos, que s\u00f3lo atienden a los de \u00absu pe\u00f1a\u00bb e ignoran toda informaci\u00f3n incompatible con sus ideas, puede hacer imposible la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica;\u00a0 el predominio de la consigna, los 140 caracteres del tuit, sobre el razonamiento; la circulaci\u00f3n instant\u00e1nea de informaciones no ponderadas o simplemente falsas, que se confirman por su propia proliferaci\u00f3n, puede desatar una catarata de desatinos, sostenidos en el eco de su propia voz.<\/p>\n<p>4.\u00a0 La limpieza democr\u00e1tica del 15-M. Las novedades, al menos en la historia reciente, afectaban al contenido, a su vocaci\u00f3n democr\u00e1tica, en los procedimientos y en las reclamaciones.\u00a0 Era una suerte de descontento general a la b\u00fasqueda de una cristalizaci\u00f3n pol\u00edtica. Algo que, si se piensa bien,\u00a0 resulta bastante raro, porque es como decir, \u00aba la b\u00fasqueda de un contenido\u00bb.\u00a0 Una circunstancia poco com\u00fan en las acciones colectivas. El proceso, si se quiere, lo era todo. En eso, se acercaba a las corrientes m\u00e1s renovadoras de la teor\u00eda democr\u00e1tica. Me explico.\u00a0 Buena parte de la reflexi\u00f3n contempor\u00e1nea\u00a0 -acaso la mejor- en filosof\u00eda pol\u00edtica ata\u00f1e al c\u00f3mo decidir. En particular, la justificaci\u00f3n epist\u00e9mica de la democracia deliberativa se ocupa de exponer las condiciones en las que las decisiones mejorar\u00e1n en su calidad: informaci\u00f3n p\u00fablica, exposici\u00f3n contrastada de argumentos,\u00a0 imparcialidad en los criterios, presencia de los afectados, transparencia, etc.\u00a0 No nos dice qu\u00e9 ideas son las mejores, qu\u00e9 distribuci\u00f3n es la m\u00e1s justa, c\u00f3mo debemos hacer frente a esto o aquello, sino c\u00f3mo hemos de decidir acerca de esas cosas. \u00a0Es de suponer que, una vez en la mejor democracia, cada cual defender\u00e1 sus ideas, dispuesto, eso s\u00ed, a corregirlas a la luz de los juicios ajenos. La decisi\u00f3n final, el contenido si se quiere, ya llegar\u00e1, como resultado del propio proceso deliberativo. En el 15-M esa vocaci\u00f3n democr\u00e1tica se tradujo &#8211;sobre todo en sus primeros momentos- en una preocupaci\u00f3n por la pulcritud de los procedimientos: protocolos expl\u00edcitos para evitar la manipulaci\u00f3n de las asambleas; prevenci\u00f3n frente a las portavoces estables; rigor en las agendas de decisi\u00f3n y en la composici\u00f3n del demos; alerta ante los agitadores de oficio, idas y venidas en los procesos de decisi\u00f3n en aras de aumentar los consensos.<\/p>\n<p>Rep\u00e1rese que, en eso, se parece poco a otro movimientos sociales que operan bajo el leninista procedimiento de \u00abla correa de transmisi\u00f3n\u00bb. Los nacionalismos y muchas religiones son, tambi\u00e9n en eso, deprimentemente ejemplares. Hay una sola idea, la construcci\u00f3n nacional o la doctrina salvadora, que se pasea por mil organizaciones distintas que, en rigor, no tienen otra funci\u00f3n que la de extender aqu\u00ed y all\u00e1 el mismo mensaje, modulado, eso s\u00ed, a cada circunstancia particular.\u00a0 No pocas veces son los mismos individuos que, en distintos medios, agitan seg\u00fan sus diferentes identidades. Ofician en distintos momentos como padres, abogados, socios de club deportivo, vecinos, etc.\u00a0 Unas pocas personas resuenan como centenares. Despu\u00e9s, el mensaje ya diseminado, se vuelve a recuperar y se presenta como\u00a0 una reclamaci\u00f3n compartida de \u00abla sociedad civil\u00bb. El contenido est\u00e1 predeterminado y no es susceptible de discusi\u00f3n. Si acaso, se decora el procedimiento, pero siempre, a sabiendas de cu\u00e1l tiene que ser el resultado.\u00a0 Exactamente lo contario de lo que vimos en el 15-M.<\/p>\n<p>5. Los l\u00edmites de la participaci\u00f3n. En la traves\u00eda que lleva de los sistemas de decisi\u00f3n a las decisiones, de la democracia a los contenidos,\u00a0 se corr\u00eda peligro de encallar. Los escollos eran de diversa naturaleza. Algunos afectaban a la posibilidad de perfilar objetivos y propuestas. El acuerdo a la hora de decir que muchas cosas no funcionan no asegura el acuerdo en las propuestas acerca de c\u00f3mo hacerlas funcionar. Los debates, si no se acotaban, pod\u00edan dispersarse en infinitos problemas y propuestas.\u00a0 Al final no era raro que surgieran objetivos inconciliables, al modo como a\u00f1os atr\u00e1s sucedi\u00f3 con el movimiento antiglobalizador, donde conviv\u00edan agricultores europeos proteccionistas con altermundistas partidarios de abrir los mercados a la producci\u00f3n de los pa\u00edses pobres. Otros problemas derivaban de las reservas a la institucionalizaci\u00f3n. Las cuestiones cl\u00e1sicas de la democracia, cu\u00e1ntos, qui\u00e9nes y c\u00f3mo se decide, son algo m\u00e1s que formalismos. No una constituci\u00f3n o unos estatutos organizativos, pero s\u00ed algo que se les parece, al menos en sus funciones, resulta necesario si no se quiere recalar en el principio de que \u00abquien resiste gana\u00bb, de que el \u00faltimo que se queda, en pleno acuerdo consigo mismo, acabe por hablar en nombre de todos. Tampoco faltaron problemas derivados de cierta disposici\u00f3n inaugural que conduc\u00eda a discutirlo todo desde el principio, incluyendo asuntos sobre los que no faltan resultados procedentes de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica, no susceptibles de abordarse mediante la participaci\u00f3n democr\u00e1tica,\u00a0 o de la experiencia acumulada de unos sistemas democr\u00e1ticos, que se han enfrentado a ellos en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>6.\u00a0 El sentido de la participaci\u00f3n. En las tradiciones democr\u00e1ticas, en particular en las inspiradas en el republicanismo, hay dos miradas acerca de la participaci\u00f3n. Dos defensas, si se quiere. Para unos, calificados como neo-aristot\u00e9licos, la participaci\u00f3n es un fin en s\u00ed mismo. No importa la calidad de las decisiones sino el mismo hecho de decidir, que contribuye a la excelencia humana, a realizar una parte, acaso la mejor, de la naturaleza humana, la condici\u00f3n de animal pol\u00edtico. En su versi\u00f3n m\u00e1s actualizada, algunos apelan al ejercicio de autonom\u00eda. Para los otros,\u00a0 calificados como \u00abneo-romanos\u00bb, la participaci\u00f3n es un medio para otras cosas, para mejorar la calidad normativa de las decisiones, que cuajar\u00edan en leyes justas, que impiden la dominaci\u00f3n y el despotismo, la arbitrariedad. En este caso, la democracia ser\u00eda el mejor medio de proteger la libertad, de impedir la tiran\u00eda o un populismo plebiscitario que veta la posibilidad de discrepar.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n puede parecer una pejiguera acad\u00e9mica sin mayores implicaciones pol\u00edticas. Puede que sea as\u00ed. Pero algunas interpretaciones del 15M invitan a no despacharla con precipitaci\u00f3n. Y es que hab\u00eda dos modos de entender el lema de \u00abno nos representan\u00bb. En sentido estricto ese lema no condena la representaci\u00f3n, sino a los representantes. Es m\u00e1s, avala la importancia de la buena representaci\u00f3n y, si acaso, lo que defiende es mejorar su calidad: control de los pol\u00edticos, listas abiertas, transparencia de su gesti\u00f3n, sistemas de elecci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>En el otro caso, se condena la idea misma de representaci\u00f3n en nombre de una democracia directa, no siempre precisada en su dise\u00f1o. Esa segunda interpretaci\u00f3n supone una visi\u00f3n de la participaci\u00f3n, del activismo que, en el mejor de los casos, podr\u00eda encontrar sus avales en las ideas neo-aristot\u00e9licas y, en el peor, en las ret\u00f3ricas comunes a democracias populistas, desprovistas de todo tipo de restricciones, controles constitucionales y separaci\u00f3n de poderes. Importar\u00eda la participaci\u00f3n \u00abdirecta\u00bb, no su calidad. Una democracia directa que prescindiera por completo de \u00f3rganos representativos y que relegara la totalidad de las decisiones legislativas y al menos las m\u00e1s importantes de las ejecutivas directamente al pueblo, que debiera pronunciarse, por ejemplo, a trav\u00e9s de votaciones semanales, ser\u00eda una muestra consumada de esa democracia populista. Todos votando todo el tiempo sobre todo: impuestos, tipos de inter\u00e9s, planes hidrol\u00f3gicos. Las preferencias de cada uno traducidas &#8211;si es que eso es posible, pero esa es otra historia&#8211; directamente en una voluntad general, sin que medien deliberaciones p\u00fablicas, ponderaci\u00f3n de razones, b\u00fasqueda de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 las \u00faltimas l\u00edneas resulten un tanto melanc\u00f3licas. No quieren serlo. Si acaso, aspiran a ser una invitaci\u00f3n a la autoconciencia cr\u00edtica, a\u00a0 no ignorar que, como en el poema de Brecht, que \u00abtambi\u00e9n el odio contra la bajeza desfigura la cara. Tambi\u00e9n la ira contra la injusticia pone ronca la voz\u00bb. Quiz\u00e1 la mejor lecci\u00f3n de la historia del ideal democr\u00e1tico, del que, con sus carencias y limitaciones, tambi\u00e9n forman parte nuestras democracias, sea una prudente cautela respecto a lo que podemos hacer.<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-2848-1\">Este texto recoge algunas partes adaptadas de la conclusi\u00f3n de F\u00e9lix Ovejero,\u00a0<i>\u00bfIdiotas o ciudadanos?. El 15-M y la teor\u00eda de la democracia,\u00a0<\/i>Montesinos, Barcelona, 2012. <a href=\"#return-note-2848-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-2848-2\">Este texto recoge algunas partes adaptadas de la conclusi\u00f3n de F\u00e9lix Ovejero,\u00a0<i>\u00bfIdiotas o ciudadanos?. El 15-M y la teor\u00eda de la democracia,\u00a0<\/i>Montesinos, Barcelona, 2012. <a href=\"#return-note-2848-2\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00e9lix Ovejero. (Galde 02, primavera\/2013). Este texto recoge algunas partes adaptadas de la conclusi\u00f3n de F\u00e9lix Ovejero: \u00bfIdiotas o ciudadanos?. El 15-M y la teor\u00eda de la democracia. Notes:Este texto recoge algunas partes adaptadas de la conclusi\u00f3n de F\u00e9lix Ovejero,\u00a0\u00bfIdiotas o ciudadanos?. 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