{"id":2286,"date":"2014-05-06T17:20:38","date_gmt":"2014-05-06T15:20:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2286"},"modified":"2025-10-23T18:18:10","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:10","slug":"la-economia-feminista-entre-la-teoria-y-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-economia-feminista-entre-la-teoria-y-la-politica\/","title":{"rendered":"La econom\u00eda feminista: entre la teor\u00eda y la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">(Galde 05, invierno\/2014, Dossier Feminismo -s-).\u00a0Seminario de Econom\u00eda Feminista de BCN  <a class=\"simple-footnote\" title=\"En el Seminario de Econom\u00eda Feminista de BCN participan Cristina Carrasco Bengoa, Carme D\u00edaz Corral, In\u00e9s Marco Lafuente, Rosa Ortiz Monera y Marina S\u00e1nchez Cid.\" id=\"return-note-2286-1\" href=\"#note-2286-1\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n<p><b>\u00a0Los antecedentes <\/b><\/p>\n<p>Aunque con antecedentes m\u00e1s remotos que datan del siglo XIX, lo que hoy se conoce como econom\u00eda feminista se inicia en los a\u00f1os sesenta del siglo XX, coincidiendo y no por casualidad con la llamada segunda ola del feminismo, caracterizada esta \u00faltima por un gran impulso de la teor\u00eda feminista como pensamiento independiente e innovador. \u00a0\u00a0Tanto desde el mundo acad\u00e9mico como desde el movimiento feminista, se inicia con fuerza la cr\u00edtica metodol\u00f3gica y conceptual a las tradiciones existentes en las distintas disciplinas y se comienza a realizar propuestas de nuevas perspectivas te\u00f3ricas. La econom\u00eda no ser\u00e1 ajena a este proceso. Ahora bien, a diferencia de otras disciplinas que han sido m\u00e1s permeables y m\u00e1s flexibles para aceptar rupturas conceptuales, estas nuevas propuestas no han incidido en lo que es el cuerpo central del an\u00e1lisis econ\u00f3mico. Y de ah\u00ed que la econom\u00eda feminista se haya desarrollado de forma absolutamente paralela a la econom\u00eda dominante.<\/p>\n<p>La econom\u00eda feminista realiza un profundo cuestionamiento del discurso econ\u00f3mico androc\u00e9ntrico dominante lo que conduce a una ruptura total con el enfoque establecido. Como bien dice Picchio (2005) la econom\u00eda feminista representa la construcci\u00f3n de un paradigma alternativo como \u00fanica manera apropiada de abordar conjuntamente el proceso de producci\u00f3n de mercanc\u00edas y el de reproducci\u00f3n social de la poblaci\u00f3n; condiciones de vida y condiciones de producci\u00f3n, instituciones fundamentales (familia, Estado y mercado), la econom\u00eda monetarizada y la que no lo est\u00e1. Una caracter\u00edstica interesante de la econom\u00eda feminista que cabe destacar, a diferencia de otras disciplinas, ha sido su amplia aceptaci\u00f3n y asunci\u00f3n por los movimientos sociales. Lo cual ha representado una enorme riqueza para su desarrollo al desplazarse continuamente entre lo acad\u00e9mico y lo pol\u00edtico. En consecuencia, la econom\u00eda feminista es un pensamiento en construcci\u00f3n, con un amplio abanico de miradas y propuestas, dif\u00edcil de encorsetar en un esquema r\u00edgido, lo que le otorga una gran ventaja frente a las ideas construidas como pensamiento \u00fanico.<\/p>\n<p><b>Los fundamentos<\/b><\/p>\n<p>A pesar de la diversidad de ideas que constituyen la econom\u00eda feminista, se pueden identificar algunas que la fundamentan y que la identifican frente a otras corrientes de pensamiento econ\u00f3mico-pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En primer lugar, la econom\u00eda feminista realiza una cr\u00edtica profunda al enfoque de la disciplina econ\u00f3mica por fijar su objeto de estudio dentro de los l\u00edmites estrechos del mercado, considerando como no econ\u00f3micos los trabajos que no se desarrollan bajo relaciones capitalistas de producci\u00f3n. Se critica la estructura dualista y jer\u00e1rquica que confiere total reconocimiento al mundo p\u00fablico y a la econom\u00eda mercantil y se ampl\u00edan las fronteras de la econom\u00eda para incluir la econom\u00eda no monetizada en los circuitos econ\u00f3micos. Lo cual obliga a desarrollar nuevos marcos anal\u00edticos y a\u00a0 reformular los conceptos centrales utilizados por el an\u00e1lisis econ\u00f3mico. Esta nueva mirada permite hacer visible la relaci\u00f3n entre los distintos trabajos necesarios para la subsistencia de las personas. Si bien el trabajo de mercado permite tener acceso a una fuente de dinero necesaria para adquirir bienes en el mercado, el trabajo dom\u00e9stico familiar es fundamental para las tareas de cuidados y necesario para reproducir a toda la poblaci\u00f3n y, en particular, a la fuerza de trabajo necesaria para el trabajo de mercado. Este an\u00e1lisis ha permitido establecer la falsa autonom\u00eda del sistema mercantil capitalista y su dependencia en el trabajo no asalariado desarrollado desde los hogares. Por otra parte, con esta nueva mirada, se visibilizan las enormes desigualdades entre mujeres y hombres derivadas de la adjudicaci\u00f3n social e ideol\u00f3gica de los distintos trabajos. La responsabilidad asumida por las mujeres en el trabajo dom\u00e9stico les impide estar en las mismas condiciones que los hombres en el trabajo de mercado, lo cual deriva en mayor carga de trabajo, problemas de organizaci\u00f3n del tiempo, salarios m\u00e1s bajos, menores pensiones, etc. En definitiva, una pobreza espec\u00edfica de las mujeres.<\/p>\n<p>En segundo lugar,<i> <\/i>aparece lo que se ha venido a denominar trabajo de cuidados o simplemente el cuidado, espacio que desde la econom\u00eda feminista se acostumbra a designar como econom\u00eda del cuidado. A diferencia del trabajo de mercado cuyo objetivo final es la producci\u00f3n de un bien o servicio que permita obtener un beneficio econ\u00f3mico (si se trata de una empresa privada), el trabajo realizado desde los hogares tiene como fin al cuidado de las personas a lo largo del ciclo vital, con las dependencias espec\u00edficas que implica cada etapa de la vida y en sus distintas dimensiones: cuidados directos afectivos y emocionales, cuidado del entorno, cuidado de las relaciones, cuidados en la salud y en las dependencias espec\u00edficas, producci\u00f3n de determinados bienes y servicios, gestiones diversas para el buen funcionamiento del hogar, etc. Todo ello hace del hogar el nicho b\u00e1sico donde las personas sentimos y vivimos los primeros lazos afectivos, donde aprendemos a relacionarnos y emocionarnos, donde crecemos y nos desarrollamos, donde nos socializamos y adquirimos los primeros valores, donde comemos, descansamos y nos reponemos cada d\u00eda, donde realizamos una parte importante de nuestra vida cotidiana, la que tiene que ver con intereses y humanidades que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del funcionamiento del mercado. Todo lo que en conjunto se ha denominado la tarea civilizadora de las mujeres, que no es otra cosa que el haber apostado por la vida, incluso en circunstancias hist\u00f3ricas muy dif\u00edciles y complejas. De ah\u00ed que, si el trabajo de cuidados tiene como objetivo el cuidado de la vida en sus aspectos tanto f\u00edsicos como emocionales, dicha actividad es la que debiera servir de referente y no la actividad desarrollada en el mercado. Este desplazamiento del eje y objetivo social y econ\u00f3mico representa un profundo cambio de paradigma y es el tercer gran eje de la econom\u00eda feminista.<\/p>\n<p>La econom\u00eda feminista es rupturista, en el sentido de que antepone al mercado y al beneficio la vida de las personas, su bienestar, sus condiciones de vida. Y en este bienestar, sit\u00faa al cuidado como elemento central. La econom\u00eda feminista apela a la l\u00f3gica de la vida frente a la l\u00f3gica del capital. Es un pensamiento transformador que obliga a cambiar el paradigma.<b> <\/b>Cuestionar el modelo vigente representa pensar un mundo com\u00fan para mujeres y hombres m\u00e1s all\u00e1 del discurso dominante; y m\u00e1s all\u00e1 de la simple idea de igualdad. La econom\u00eda feminista est\u00e1 proponiendo otra manera de mirar el mundo, otra forma de relaci\u00f3n con el mundo, donde la econom\u00eda se piense y realice para las personas.<\/p>\n<p>Las ideas que fundamentan la econom\u00eda feminista \u2013las condiciones de reproducci\u00f3n y el bienestar de las personas- nos conducen a un concepto m\u00e1s amplio e integrador, el de sostenibilidad de la vida humana; concepto que pretende integrar los distintos procesos que tienen como objetivo la vida de las personas en sus diversas dimensiones. Sostenibilidad que supone una relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre humanidad y naturaleza, y entre mujeres y hombres. <i><\/i><\/p>\n<p><b>El desaf\u00edo pol\u00edtico<\/b><\/p>\n<p>El desaf\u00edo pol\u00edtico se concreta en aceptar que es la sociedad en su conjunto la que debe asumir el cuidado de su poblaci\u00f3n y no asignarlo a un \u00fanico sector -las mujeres-, desplazando con ello hacia los hogares toda la tensi\u00f3n que conlleva la gesti\u00f3n del cuidado. Es la sociedad quien debe hacerse cargo de organizarlo de tal manera de dar respuesta a las necesidades humanas, sin que las personas que ejerzan de cuidadoras est\u00e9n determinadas por alguna categor\u00eda social como clase, sexo o etnia. Se plantea que la responsabilidad del cuidado no deber\u00eda ser privada ni individual, sino social y pol\u00edtica. Avanzar en esta l\u00ednea significar\u00eda comenzar a revalorizar el trabajo de cuidados a la vez que reconocer la aportaci\u00f3n a la sociedad y al bienestar de este tipo de trabajo, y as\u00ed romper con la centralidad del trabajo mercantil como eje del funcionamiento social en t\u00e9rminos generales y como generador de derechos sociales en t\u00e9rminos m\u00e1s espec\u00edficos. Esta propuesta representa un cambio total, ya que exige: una reorganizaci\u00f3n de los tiempos y los trabajos (mercantil y de cuidados), cambios en la vida cotidiana, una nueva estructura de consumo y de producci\u00f3n y, por supuesto, un cambio de valores.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><strong>\u00a0Referencias bibliogr\u00e1ficas de inter\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>Bosch, Anna, Cristina Carrasco y Elena Grau (2005). \u00abVerde que te quiero violeta. Encuentros y desencuentros entre feminismo y ecologismo\u00bb, en Enric Tello,\u00a0<i>La historia cuenta<\/i>, Barcelona: Ediciones El Viejo Topo, 321-346.<\/p>\n<p>Carrasco, Cristina (2009). \u201cMujeres, sostenibilidad y deuda social\u201d,\u00a0<i>Revista de Educaci\u00f3n<\/i>, N\u00famero extraordinario, pp. 160-191.<\/p>\n<p>P\u00e9rez, Amaia (2006).\u00a0<i>Perspectivas feministas en torno a la econom\u00eda: el caso de los cuidados<\/i>. Madrid: Consejo Econ\u00f3mico y Social, Colecci\u00f3n Estudios, 190.<\/p>\n<p>Picchio, Antonella (2005), \u00abLa econom\u00eda pol\u00edtica y la investigaci\u00f3n sobre las condiciones de vida\u00bb, en Gemma Cair\u00f3 y Maribel Mayordomo (comp.),\u00a0<i>Por una econom\u00eda sobre la vida. Aportaciones desde un enfoque feminista<\/i><i>,<\/i>\u00a0Barcelona: Icaria, 17-34.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-2286-1\">En el Seminario de Econom\u00eda Feminista de BCN participan Cristina Carrasco Bengoa, Carme D\u00edaz Corral, In\u00e9s Marco Lafuente, Rosa Ortiz Monera y Marina S\u00e1nchez Cid. <a href=\"#return-note-2286-1\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seminario de Econom\u00eda Feminista de Barcelona. (Galde 05, invierno\/2014, Dossier Feminismo -s-). La econom\u00eda feminista es rupturista, en el sentido de que antepone al mercado y al beneficio, la vida de las personas, su bienestar, sus condiciones de vida. Y en este bienestar, sit\u00faa al cuidado como elemento central. 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