{"id":2275,"date":"2014-05-06T16:52:05","date_gmt":"2014-05-06T14:52:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2275"},"modified":"2025-10-23T18:18:10","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:10","slug":"otras-voces-feministas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/otras-voces-feministas\/","title":{"rendered":"Otras Voces Feministas"},"content":{"rendered":"<p>(Galde 05, invierno\/2014, Dossier Feminismo -s-).\u00a0En la primavera de 2006, un grupo de mujeres vinculadas desde antiguo al feminismo impulsamos una corriente de opini\u00f3n a la que dimos el nombre de \u201cOtras Voces Feministas\u201d y sacamos a la luz un escrito con el t\u00edtulo de \u201cUn feminismo que tambi\u00e9n existe\u201d. Nuestra intenci\u00f3n era propiciar un debate enriquecedor tanto en el \u00e1mbito feminista como en la opini\u00f3n p\u00fablica en general. En sucesivos escritos y debates fuimos perfilando nuestra concepci\u00f3n del feminismo y de sus tareas, que podr\u00edamos resumir en lo que sigue.<\/p>\n<p>El feminismo surgi\u00f3 como un movimiento social de denuncia de la discriminaci\u00f3n y opresi\u00f3n de las mujeres y de reivindicaci\u00f3n de derechos a favor de la igualdad y de la libertad. En este proceso se fueron creando lazos identitarios para afirmarse y potenciar la lucha colectiva. Esta necesaria estrategia deriv\u00f3, en algunas corrientes feministas, hacia posiciones que acabaron dise\u00f1ando una identidad femenina opuesta a una identidad masculina, con tal rigidez que pareci\u00f3 dividir a la humanidad en dos bloques enfrentados, los hombres y las mujeres.<\/p>\n<p>Para explicitar estas identidades, se dise\u00f1aron una serie de rasgos basados en los estereotipos al uso. Y se dibuj\u00f3 un panorama en el que las mujeres (o la mujer, como se dio en decir) aparec\u00edan siempre como v\u00edctimas o dominadas y los hombres como dominadores. Esta posici\u00f3n plantea, en nuestra opini\u00f3n, una serie de problemas. La dificultad que entra\u00f1a describir la supuesta feminidad y masculinidad a partir de unos estereotipos que son siempre abstracciones o incluso deformaciones de la realidad. El hecho de que no se contemplen las diferencias entre las mujeres, diferencias debidas a distintos factores y que var\u00edan en funci\u00f3n del tiempo y del espacio. Se da una imagen idealizada de las mujeres y negativa del conjunto de los hombres, con la consiguiente dificultad para conseguir implicar a estos en el apoyo a la lucha feminista. La victimizaci\u00f3n, combinada con la super-protecci\u00f3n, debilita a las mujeres, no ayuda a su autoestima, les dificulta tomar en sus manos el propio destino. Presentar identidades tan arraigadas conlleva una visi\u00f3n est\u00e1tica de la realidad e implica reconocer la casi imposibilidad de cambio.<\/p>\n<p>Pero en <i>Otras Voces Feministas <\/i>hemos dado un paso m\u00e1s en el an\u00e1lisis de las identidades. Las Jornadas celebradas en Granada (6-7 diciembre de 2009) con la participaci\u00f3n de mujeres y hombres transexuales y transg\u00e9nero fueron un revulsivo para ese pensamiento feminista basado en dos sexos tan r\u00edgidamente diferenciados. Las personas transexuales y transg\u00e9nero, en la medida en que se han definido y reivindicado como tales, desaf\u00edan la permanencia de esos dos sexos tan claramente delimitados y obligan a replantear los g\u00e9neros, concebidos por el feminismo como la construcci\u00f3n cultural que se asienta sobre dos sexos biol\u00f3gicos entre los que hay un muro\u00a0 infranqueable, \u00a0y nos\u00a0 obligan incluso a repensar el sujeto de la revuelta feminista y sus objetivos.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de la heterosexualidad como norma social y sexual ha sido una constante del feminismo del que se reivindica <i>Otras Voces.<\/i> El no a la heterosexualidad obligatoria ha formado parte de la defensa de la libertad sexual, pero ha sido asimismo la base por la que se empez\u00f3 a cuestionar una sociedad construida sobre dos sexos que se complementan. Una muestra de la rigidez de la divisi\u00f3n entre hombres y mujeres ha sido la de establecer una sexualidad masculina depredadora y sumamente activa frente a una sexualidad femenina difusa y pasiva, junto a una concepci\u00f3n m\u00e1s bien puritana del sexo, que lleva a sectores feministas a rechazar radicalmente la prostituci\u00f3n o cualquier manifestaci\u00f3n p\u00fablica del cuerpo de la mujer o de la sexualidad. Defendemos el sexo como placer y apoyamos toda pr\u00e1ctica sexual que sea libremente consentida. \u00a0Hemos criticado las pol\u00edticas que contribuyen a aumentar la marginaci\u00f3n de las mujeres que ejercen la prostituci\u00f3n y nos hemos mostrado partidarias del reconocimiento de derechos; siempre sin dejar de denunciar la prostituci\u00f3n forzada y la actividad de las mafias.<\/p>\n<p>Por otra parte, no creemos que se pueda establecer una causa \u00fanica de la opresi\u00f3n y discriminaci\u00f3n de las mujeres. La complejidad de nuestra sociedad nos lleva a considerar diversos aspectos que contribuyen a mantener esta situaci\u00f3n en la que permanece a\u00fan la superioridad masculina. Es evidente que la educaci\u00f3n que hemos heredado, basada en la desigualdad, juega tambi\u00e9n un papel determinante en el mantenimiento de la discriminaci\u00f3n de las mujeres. No es de menor importancia el papel que juega la estructura familiar que, a pesar de los cambios, todav\u00eda reproduce, en muchos casos, roles diferenciados y asumidos. Todav\u00eda hoy, la atenci\u00f3n y cuidado de los hijos, la dedicaci\u00f3n al cuidado de las personas dependientes y la conciliaci\u00f3n de estas actividades con la vida laboral recaen casi en exclusiva sobre las mujeres y constituyen factores de primer orden que dificultan su independencia y autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Hemos procurado contrarrestar la idea, a menudo impl\u00edcita en declaraciones feministas, que culpabiliza al g\u00e9nero masculino, es decir, a los hombres por el mero hecho de serlo, de la violencia contra las mujeres, y que presenta al g\u00e9nero femenino, es decir, al conjunto de las mujeres, como v\u00edctimas del dominio masculino. Son culpables los individuos que cometen delito, que ejercen violencia, y son v\u00edctimas las personas que la sufren, pero unos y otras tienen historia propia. Existen causas que llevan a los hombres a la violencia, y entre ellas sobresale el hecho de ser socializados en una masculinidad agresiva; y existen consecuencias para las mujeres que las llevan a necesitar ayuda, protecci\u00f3n, pero tambi\u00e9n autoestima y empuje para superar su situaci\u00f3n. Es peligroso y destructivo para la causa que perseguimos no valorar que la gran mayor\u00eda de los hombres no maltrata y necesitamos su colaboraci\u00f3n, y la gran mayor\u00eda de las mujeres no sufre maltrato (hablamos de nuestra sociedad, evidentemente), y ello nos da fuerzas para combatir la violencia y apoyar a quienes la sufren.<\/p>\n<p>Explicar la violencia de g\u00e9nero por una \u00fanica causa, el dominio o poder de los hombres sobre las mujeres, abre el interrogante de por qu\u00e9 entonces no maltratan y agreden todos los hombres que han sido educados en el mismo o similar contexto cultural y social. Solo una minor\u00eda de hombres (menos del 10%) maltratan, aunque a su vez sean demasiados. Por otra parte, hay hombres con conductas machistas que no ejercen violencia contra mujeres. Las causas de dicha violencia hay que buscarlas en la interacci\u00f3n de condicionantes sociales y \u00a0caracter\u00edsticas particulares de esos individuos que maltratan.<\/p>\n<p>Las mujeres que nos hemos agrupado en torno a estas posiciones no tenemos la misma opini\u00f3n sobre todas y cada una de las cuestiones que componen la agenda feminista, pero creemos que es importante suscitar estos debates sin complejos y sin miedo a parecer \u201cpol\u00edticamente incorrectas\u201d. Nuestro objetivo inmediato es enriquecer el pensamiento feminista, contribuir a descubrir la complejidad y los matices que son consustanciales a las relaciones sociales. Nuestras miras est\u00e1n puestas en conseguir una sociedad m\u00e1s justa, m\u00e1s libre y m\u00e1s igualitaria.<\/p>\n<p>Hoy el panorama es muy dif\u00edcil. El ataque sin precedentes del gobierno del PP a los derechos de la ciudadan\u00eda y, en especial, de las mujeres son de tal envergadura que pueden hacernos retroceder d\u00e9cadas en aspectos tan fundamentales como la coeducaci\u00f3n y la ense\u00f1anza p\u00fablica, los derechos sexuales y reproductivos, el control de la propia sexualidad, el derecho a un trabajo digno y a una vida aut\u00f3noma, el precario Estado de bienestar. El movimiento feminista ha salido de nuevo a la calle para reivindicar el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y sobre nuestra capacidad de ser madres. Se hace imprescindible una movilizaci\u00f3n continuada de denuncia y de resistencia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.otrasvocesfeministas.org\/\" target=\"_blank\">www.otrasvocesfeministas.org\/<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paloma Ur\u00eda R\u00edos. (Galde 05, invierno\/2014, Dossier Feminismo -s-). En la primavera de 2006, un grupo de mujeres vinculadas desde antiguo al feminismo impulsamos una corriente de opini\u00f3n a la que dimos el nombre de \u201cOtras Voces Feministas\u201d y sacamos a la luz un escrito con el t\u00edtulo de \u201cUn feminismo que tambi\u00e9n existe\u201d. 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