{"id":2159,"date":"2014-05-05T16:47:52","date_gmt":"2014-05-05T14:47:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=2159"},"modified":"2025-10-23T18:18:11","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:11","slug":"nada-esta-escrito-los-arabes-se-han-puesto-en-pie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/nada-esta-escrito-los-arabes-se-han-puesto-en-pie\/","title":{"rendered":"Nada est\u00e1 escrito. Los \u00e1rabes se han puesto en pie"},"content":{"rendered":"<p>(Galde 05, invierno 2014).\u00a0Entre los t\u00f3picos que maneja la superioridad cultural euroc\u00e9ntrica, el del fatalismo \u00e1rabe siempre ha tenido un lugar privilegiado, aun con distintas formulaciones. Lawrence de Arabia, en la mejor tradici\u00f3n orientalista, populariz\u00f3 el <i>\u00a1maktub!<\/i> beduino (\u201c\u00a1estaba escrito!\u201d), muy \u00fatil a la hora de ignorar la larga historia araboisl\u00e1mica de disidencia y librepensamiento, y sentenci\u00f3 con \u00e9l simb\u00f3licamente el control colonial de Oriente Pr\u00f3ximo tras la Primera Guerra Mundial. Un siglo despu\u00e9s otro <i>\u00a1maktub!<\/i> ha servido tanto para interpretar con euforia impresionista las revueltas populares como para liquidarlas con paternal condescendencia: era inevitable, se rumia, a la primavera \u00e1rabe le ten\u00eda que seguir el oto\u00f1o islamista; y a la revoluci\u00f3n, la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo peor es que esta forma de pensar lo \u00e1rabe desde fuera hab\u00eda acabado permeando en los propios \u00e1rabes, como se lamentaba Samir Kassir, intelectual liban\u00e9s asesinado por sicarios en 2005, en su libro <i>De la desgracia de ser \u00e1rabe<\/i> (Almuzara, 2006), un cl\u00e1sico del ensayismo \u00e1rabe contempor\u00e1neo. Las revueltas de 2011 acabaron con la par\u00e1lisis y rectificaron, entre otras cosas, esa mirada estr\u00e1bica de la que se dol\u00eda Kassir, si bien no se puede decir lo mismo del eurocentrismo, que a la postre parece haber salido reforzado. Pero ya nada puede volver a ser como era en la percepci\u00f3n de lo \u00e1rabe, ni aqu\u00ed ni all\u00ed, a pesar de que as\u00ed lo querr\u00edan muchos poderes f\u00e1cticos tanto del Norte como del Sur. Un ciclo de cambios radicales est\u00e1 en marcha.<\/p>\n<p>Hace tres a\u00f1os nos afan\u00e1bamos en comprender c\u00f3mo se hab\u00eda producido el despertar \u00e1rabe, incluso si \u00e9ste era tal y realmente los \u00e1rabes no hab\u00edan estado tan dormidos (v\u00e9ase nuestro art\u00edculo \u201cSiete claves para el despertar \u00e1rabe\u201d, <i>El Pa\u00eds<\/i>, 15.4.2011). Hab\u00eda que entender c\u00f3mo en pocos meses ca\u00edan cuatro dictadores (Ben Ali, Mubarak, Gadafi, Saleh). Se buscaban las claves en la juventud de la poblaci\u00f3n, en su nivel de educaci\u00f3n y acceso a las nuevas tecnolog\u00edas y en su exclusi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y participaci\u00f3n tradicionales. Se apuntaba a la capacidad movilizadora de la comunicaci\u00f3n y la socializaci\u00f3n en red, tanto de las nuevas redes tecnol\u00f3gicas como de las m\u00e1s cl\u00e1sicas, todav\u00eda fuertes en las sociedades \u00e1rabes, de car\u00e1cter familiar, vecinal, gremial o sindical. Se insist\u00eda en el papel de Al-Yazira como gestor de una nueva conciencia pan\u00e1rabe, de unos \u00e1rabes puestos en pie que hac\u00edan o\u00edr su voz con dignidad. Y se abr\u00eda el interrogante del futuro del islamismo y de los militares, que ya hab\u00edan asomado la cabeza a la busca de su cuota de \u201crevoluci\u00f3n\u201d . Aunque sin duda es pronto para hacer balance \u2014tres a\u00f1os no es tiempo en t\u00e9rminos de revoluci\u00f3n\u2014 algunas conclusiones s\u00ed pueden extraerse. La principal es que nada est\u00e1 escrito, y que las revueltas \u00e1rabes contin\u00faan.<\/p>\n<p>1. <i>El Ej\u00e9rcito no es la soluci\u00f3n<\/i>. Nunca lo ha sido, por m\u00e1s que haya tutelado la etapa poscolonial de grandes pa\u00edses, como Egipto, Irak o Siria. Con el triunfo inicial de las revueltas se abrieron tres inc\u00f3gnitas sobre el papel de las Fuerzas Armadas: cu\u00e1l ser\u00eda su relaci\u00f3n con los islamistas, si continuar\u00edan con sus pujos populistas y si lograr\u00edan mantener el Estado dentro del Estado que representan. Cuando en el verano de 2012 Egipto eligi\u00f3 democr\u00e1ticamente y por primera vez un presidente civil, \u00e9ste, Mohamed Morsi, un \u00abhermano musulm\u00e1n\u00bb, hubo de hacer frente a todo ello: su fracaso a la hora de manipular estos tres registros es, en buena medida, el fracaso de la primera experiencia democr\u00e1tica egipcia. El golpe de Estado de julio de 2013 y la deriva autoritaria y represiva del Gobierno tutelado por los militares han evidenciado que para el Ej\u00e9rcito el enemigo no es el islamismo, sino el menor cuestionamiento de su <i>statu quo<\/i>, incluso en la hipot\u00e9tica circunstancia de que la amenaza provenga de EEUU. El pasado mes de febrero el nuevo dictador, el mariscal Al Sisi, viaj\u00f3 a Mosc\u00fa en medio de los rumores del anuncio de su candidatura a la presidencia de la Rep\u00fablica, y recibi\u00f3 el apoyo de la c\u00fapula pol\u00edtica y militar rusa. En plena campa\u00f1a medi\u00e1tica contra EEUU en la mayor parte de los medios egipcios, este gesto ha confirmado la tesis cr\u00edtica, poco mantenida en Occidente, de que el Ej\u00e9rcito es parte del problema, no la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. <i>La tutela de Occidente siempre pesa<\/i>&#8230; Libia se enfrenta hoy a un grave problema de legitimidad, que tiene su origen en c\u00f3mo se resolvi\u00f3 la sublevaci\u00f3n de Bengasi. La intervenci\u00f3n sobre el terreno de la OTAN y del Consejo de Cooperaci\u00f3n del Golfo, contraviniendo el mandato de Naciones Unidas, que s\u00f3lo les encomendaba la protecci\u00f3n de la poblaci\u00f3n civil mediante zonas de exclusi\u00f3n \u00e1rea, decant\u00f3 la guerra a favor de la oposici\u00f3n a Gadafi, el Consejo Nacional de Transici\u00f3n, pero al mismo tiempo priv\u00f3 a \u00e9ste de una incontestable legitimidad nacional. El delirio gadafiano llamado \u201cYamahiriya\u201d, un r\u00e9gimen unipersonal mezcla de estructuras tribales y neoliberalismo rentista, se vino abajo, sin que hubiera recambio estatal sino tribal. En Libia todo est\u00e1 por hacer, desde las estructuras m\u00e1s b\u00e1sicas del Estado hasta la configuraci\u00f3n de una sociedad civil inclusiva. Los grupos armados que cuestionan la legitimidad del Congreso General de la Naci\u00f3n, heredero del Consejo Nacional de Transici\u00f3n, ponen de manifiesto que una revoluci\u00f3n tutelada por Occidente ha de sobreponerse siempre a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>3. <i>No hay futuro neocolonial.<\/i> La guerra siria no es s\u00f3lo, ni siquiera sobre todo, una guerra civil. Para desgracia de los sirios, en su suelo se dirimen varias guerras, algunas hist\u00f3ricas \u2014la de EEUU contra Rusia, la del Baaz contra los Hermanos Musulmanes, la de Hizbol\u00e1 por su supervivencia\u2014 y otras futuras \u2014la de Arabia Saud\u00ed contra Ir\u00e1n, la de Israel por el mantenimiento de la ocupaci\u00f3n, la de los yihadistas como raz\u00f3n de ser. Que el conflicto se resuelva a satisfacci\u00f3n del pueblo sirio no es posible mientras los intereses neocoloniales marquen el rumbo de Oriente Pr\u00f3ximo. En 1949, un armisticio, a\u00fan hoy en vigor, puso fin al enfrentamiento armado entre los j\u00f3venes Estados \u00e1rabes y el tambi\u00e9n joven Estado de Israel. Lo peor que le puede pasar a Siria es que sea protagonista de otro armisticio a la palestina, lo que supone, salvando las distancias, otras tantas d\u00e9cadas en estado de espera neocolonial. Y es lo previsible.<\/p>\n<p>4. <i>El Golfo es sagrado<\/i>. El Golfo no se puede tocar, pero hay que tocarlo. Demasiado petr\u00f3leo en juego. El caso paradigm\u00e1tico es Bahr\u00e9in, desde 1995 sede de la V Flota de la Marina de EEUU. No se alzaron contra ella en 2011 los trabajadores, los estudiantes y las mujeres de las zonas chi\u00edes marginadas del reparto de la riqueza nacional, sino que protestaban contra una minor\u00eda sectaria que gestionaba el pa\u00eds a costa de m\u00e1s de la mitad de su poblaci\u00f3n. Pero la geopol\u00edtica de la regi\u00f3n exige estabilidad, no democracia, de modo que Arabia Saud\u00ed (con sus tropas), Qatar (con su silencio en Al-Yazira) y EEUU (ausente aunque presente), se encargaron de aplastar la revuelta bahrein\u00ed de la primavera de 2011. Y ah\u00ed siguen vigilantes: si la Plaza de la Perla de Manama, s\u00edmbolo nacional, ya no tiene perla y est\u00e1 vac\u00eda, las calles y barrios de la peque\u00f1a isla de Bahr\u00e9in acogen cada viernes las protestas pac\u00edficas de una sociedad que no calla a pesar de la violenta represi\u00f3n. De lo que pase en Bahr\u00e9in depende el futuro del Golfo, que es lo mismo que decir del petr\u00f3leo mundial que por \u00e9l circula.<\/p>\n<p>5. <i>La fuerza de lo peque\u00f1o.<\/i> Esta es una de las lecciones inesperadas que T\u00fanez ha dado al mundo. Un peque\u00f1o vendedor ambulante, en una peque\u00f1a ciudad de provincias de un peque\u00f1o pa\u00eds del Mediterr\u00e1neo se inmol\u00f3 harto de la indignidad de su vida cotidiana, pero en su gesto reside la grandeza de las revueltas \u00e1rabes. T\u00fanez ha seguido dando otras lecciones: el islamismo puede ser democr\u00e1tico; los triunfos electorales no est\u00e1n re\u00f1idos con la b\u00fasqueda de consensos; la movilizaci\u00f3n civil continuada acaba por condicionar las decisiones pol\u00edticas; los intelectuales tienen un papel que cumplir en las transiciones democr\u00e1ticas&#8230; Rachid Al-Ghannouchi, l\u00edder del islamismo tunecino, forz\u00f3 a comienzos de 2014 la renuncia del Gobierno de su partido, Ennahda, para favorecer la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n. Ghannouchi ha afirmado recientemente en Washington que \u201cen una etapa de transici\u00f3n como la actual, en que las instituciones a\u00fan son muy j\u00f3venes, no es posible que una mayor\u00eda del 51% constituya un Gobierno estable, sino que las principales corrientes y partidos han de participar en el poder mediante un amplio Gobierno transitorio que se ocupe de lograr la estabilidad y fortalecer la democracia y las instituciones\u201d. Es una llamada, no hay que olvidarlo, que viene del islamismo tunecino, mayoritario electoralmente, y que echa por tierra el car\u00e1cter intransigente que se le atribuye al islamismo.<\/p>\n<p>6. <i>Los consensos son tan posibles como fr\u00e1giles<\/i>. No hay conflicto insoluble, por m\u00e1s que se entrecrucen los problemas. En Yemen, la transici\u00f3n pactada entre la oposici\u00f3n y los partidarios del presidente Ali Abadallah Saleh muestra un camino posible. La Conferencia del Di\u00e1logo Nacional busca desde septiembre de 2013, a pesar de las dificultades, la forma de redactar una Constituci\u00f3n que a\u00fane la diversidad intr\u00ednseca del pa\u00eds (geogr\u00e1fica, econ\u00f3mica, ideol\u00f3gica, identitaria). Las intromisiones extranjeras, cada vez m\u00e1s evidentes, se lo est\u00e1n poniendo dif\u00edcil: los \u00faltimos choques entre huthis (una tribu zaid\u00ed, rama del Islam a mitad de camino entre la ch\u00eda y la sunna) y salafistas yihadistas reproducen a escala local la pugna entre Ir\u00e1n y Arabia Saud\u00ed por controlar el futuro de la regi\u00f3n. Los yemen\u00edes, dice la Premio Nobel de la Paz Tawakkul Karman, son conscientes de esta amenaza y est\u00e1n dispuestos a frenarla continuando con sus movilizaciones en demanda de verdadera democracia: la Universidad de San\u00e1 sigue siendo el centro de la revuelta. En Yemen, casi siempre olvidado por los analistas europeos, se sintetiza el car\u00e1cter transversal de todas las revueltas \u00e1rabes.<\/p>\n<p>Luz G\u00f3mez es profesora de Estudios \u00c1rabes e Isl\u00e1micos de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid. Acaba de publicar <i>BDS por Palestina. El boicot a la ocupaci\u00f3n y el apartheid israel\u00edes<\/i> (Ediciones del Oriente y del Mediterr\u00e1neo).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luz G\u00f3mez. (Galde 05, invierno 2014). Las revueltas de 2011 acabaron con la par\u00e1lisis y rectificaron cosas en el mundo \u00e1rabe, si bien no se puede decir lo mismo del eurocentrismo, que a la postre parece haber salido reforzado. 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