{"id":19336,"date":"2025-07-23T08:55:46","date_gmt":"2025-07-23T06:55:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=19336"},"modified":"2025-10-27T08:55:58","modified_gmt":"2025-10-27T07:55:58","slug":"colombia-y-el-eln-una-paz-escurridiza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/colombia-y-el-eln-una-paz-escurridiza\/","title":{"rendered":"Colombia y el ELN, una paz escurridiza."},"content":{"rendered":"<p>Colombia es el \u00fanico pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina donde una guerrilla, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN), fundada hace sesenta y un a\u00f1os, mantiene tenazmente su lucha contra el Estado ejerciendo la violencia sistem\u00e1tica en su acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Al ELN perteneci\u00f3 el sacerdote espa\u00f1ol Manuel P\u00e9rez -\u00abcomandante Poliarco\u00bb- quien lo comand\u00f3 entre 1978 y 1998. El cura P\u00e9rez tambi\u00e9n form\u00f3 parte de la comandancia de la \u00abCoordinadora guerrillera Sim\u00f3n Bol\u00edvar\u00bb, constituida a fines de los 80 para unificar acciones de guerra y para negociar la paz. En su creaci\u00f3n participaron las principales guerrillas del pa\u00eds: el Movimiento 19 de abril (M-19), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n (EPL) y el ELN.<\/p>\n<p>La firma del primer acuerdo de paz se produjo en 1990, entre el M-19 y el gobierno de Virgilio Barco. Fue pionero en Colombia -y el primero firmado entre un Estado y una guerrilla en Latinoam\u00e9rica en la \u00e9poca contempor\u00e1nea- y contribuy\u00f3 decisivamente al proceso constituyente de Colombia en 1991, desencadenando la firma de nuevos acuerdos con otras guerrillas, como el EPL. Las FARC y el ELN se mantuvieron al margen y no participaron en la elaboraci\u00f3n de la nueva Constituci\u00f3n. Las FARC, finalmente, firmar\u00edan la paz con el presidente Santos en 2017.<\/p>\n<p>Sin embargo, con el ELN, todas las negociaciones han fracasado. Lo intentaron los presidentes Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos. Durante el gobierno de Duque, quien ya era poco proclive a la negociaci\u00f3n, el ELN atent\u00f3 con un carro bomba contra la Escuela de Cadetes de Polic\u00eda de Bogot\u00e1 en enero de 2019, dejando 23 muertos. Cualquier posible acuerdo qued\u00f3 sepultado.<\/p>\n<p>Ahora es el turno de Petro, quien lleg\u00f3 decidido a superar todas las violencias organizadas. Part\u00eda de un planteamiento correcto: la paz ampliar\u00eda la precaria democracia colombiana y permitir\u00eda lograr unas condiciones de vida dignas para toda la naci\u00f3n, incluyendo las regiones m\u00e1s excluidas. Ahora bien, a ese planteamiento le falt\u00f3 el empuje suficiente como para lograr una transformaci\u00f3n real en los territorios m\u00e1s olvidados, aquellos donde el ELN opera. En un pa\u00eds tan desigual como Colombia, la paz es una condici\u00f3n para el desarrollo, pero el coste de retrasar ese esfuerzo transformador mientras \u00e9sta se negocia, es muy elevado.<\/p>\n<p>Y llegamos a la situaci\u00f3n actual. Los combates librados en la regi\u00f3n del Catatumbo entre el ELN y el \u00abFrente 33\u00bb, unas disidencias de las FARC que les disputaban parte del territorio, provocaron nada menos que 106 muertos y 55 mil desplazados. Petro acus\u00f3 al ELN de cometer cr\u00edmenes de lesa humanidad, lo tild\u00f3 de narcotraficante y dio por finalizadas las negociaciones. Ahora, la distancia entre Petro y el ELN es tan grande que el Gobierno ha decidido retomar los bombardeos, los que hab\u00eda suspendido el propio Petro por sus efectos sobre la poblaci\u00f3n civil. As\u00ed que, aunque en su toma de posesi\u00f3n se hab\u00eda propuesto conseguir la \u00abpaz total\u00bb, esa paz se est\u00e1 mostrando muy escurridiza.<\/p>\n<p>Hay que resaltar que el ELN goza de muy mala imagen y que la inmensa mayor\u00eda de la sociedad est\u00e1 en contra de su acci\u00f3n. Sus m\u00e9todos de lucha, adem\u00e1s de emboscadas al ej\u00e9rcito, han inclu\u00eddo el secuestro de miles de civiles -que se liberan a cambio de rescates-, cientos de voladuras de oleoductos, secuestro de aviones y siembras de minas antipersona, por no hablar del reclutamiento forzado de ni\u00f1os. No ser\u00e1 f\u00e1cil borrar de la memoria la\u00a0\u00abmasacre de Machuca\u00bb, ocurrida en Antioquia en 1998, cuando la voladura de un oleoducto produjo un incendio que acab\u00f3 con la vida de 84 personas; o el secuestro de docenas de personas que atend\u00edan un oficio religioso en la Iglesia La Mar\u00eda, en el Valle del Cauca, al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>Con estos antecedentes, quienes hayan seguido los en\u00e9simos intentos de llegar a un acuerdo de paz entre los sucesivos gobiernos colombianos y el ELN concluir\u00e1n que es misi\u00f3n imposible y que la causa es la nula voluntad negociadora de la guerrilla. Sin embargo, si se analizan a fondo las complejidades de la situaci\u00f3n, tambi\u00e9n cabe concluir que es mejor retomar las negociaciones. Por supuesto, existen enormes retos y son numerosos los factores a considerar. V\u00e9anse algunos:<\/p>\n<p>El primero es la presencia del ELN en unos doscientos veinte municipios de los mil doscientos que conforman el conjunto de Colombia, una presencia que se apoya en m\u00e1s de seis mil combatientes y en un discurso de cambio social. En zonas como Catatumbo y Arauca, fronterizas con Venezuela, la presencia del ELN es determinante y mayor que la del propio Estado. El ELN dispone adem\u00e1s de infraestructuras de apoyo en las grandes ciudades y tambi\u00e9n en Venezuela. Las relaciones entre la guerrilla y ese pa\u00eds son estrechas, antiguas y, adem\u00e1s de pol\u00edticas, econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Otro factor a tener en cuenta son los recursos econ\u00f3micos de que el ELN dispone. Provienen de secuestros, extorsiones y del cobro de \u00abimpuestos\u00bb al cultivo y tr\u00e1fico de coca y a las ganancias de la miner\u00eda ilegal -oro, diamantes, colt\u00e1n- en \u00absus\u00bb territorios. Tambi\u00e9n, de los acuerdos con Venezuela para explotar y gestionar parte de sus recursos mineros. En fin, un factor desincentivador m\u00e1s para la paz lo constituyen los posibles riesgos de atentado que correr\u00edan los miembros de la guerrilla si dejan las armas, lo que no ha sido infrecuente entre los desmovilizados de otras organizaciones.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfpesan tanto estos factores como para impedir una voluntad de paz en el ELN? En Colombia hay miradas que as\u00ed lo ven y que reclaman su derrota o, al menos, su debilitamiento para doblegar a su dirigencia. Y, si bien es posible que los mencionados factores pesen en alg\u00fan dirigente instalado c\u00f3modamente en Venezuela, haci\u00e9ndole rechazar la paz, la mayor\u00eda de los alzados sin duda elegir\u00edan dejar de una vez las armas, integrarse con garant\u00edas en la vida civil y gozar de oportunidades formativas y de empleo.<\/p>\n<p>Seguir las voces que cuestionan el camino de la negociaci\u00f3n tal vez llevar\u00eda a expulsar al ELN de algunos territorios -lo que ya ha sucedido en el pasado-, pero su derrota por las armas parece harto dif\u00edcil. La guerrilla ha mostrado en todo momento su capacidad de mantenerse activa, pol\u00edtica y militarmente, con su discurso en pro de la justicia social. Adem\u00e1s, apostar por la derrota dificulta trazar una ruta alternativa para resolver el conflicto.<\/p>\n<p>As\u00ed que, a la pregunta de si debe insistirse en la salida negociada, hay que responder que s\u00ed, que es mejor opci\u00f3n, y que deber\u00eda ser posible si se hace una lectura adecuada de la acci\u00f3n pol\u00edtica del ELN y de sus planteamientos.<\/p>\n<p>Vayamos, pues, a sus demandas. El ELN considera de plena vigencia el \u00abManifiesto de Simacota\u00bb que lanz\u00f3 al pa\u00eds el 7 de enero de 1965, una declaraci\u00f3n que apuntaba a las causas de fondo de las pugnas: las enormes desigualdades, la pobreza, la concentraci\u00f3n de la propiedad de la tierra, la confrontaci\u00f3n Este-Oeste\u2026 Denunciaba all\u00ed la \u00abviolencia reaccionaria desatada por los diversos gobiernos\u00bb, a su aliado el \u00abimperialismo\u00bb, y defend\u00eda la lucha revolucionaria como \u00fanico camino.<\/p>\n<p>En la actualidad, aunque el ELN ya no pretenda \u00abliberar\u00bb a toda Colombia a trav\u00e9s de una revoluci\u00f3n, no parece renunciar a un cambio profundo, al menos en los territorios que controla. Y, para un acuerdo de paz, defiende la necesidad de una amplia participaci\u00f3n de la sociedad civil en el proceso y la concreci\u00f3n de una agenda de transformaciones sociales. As\u00ed que, si se quiere avanzar en el di\u00e1logo con el ELN, tener en cuenta a cabalidad esas demandas parece una condici\u00f3n esencial y, adem\u00e1s, nada descabellada.<\/p>\n<p>Todo lo anterior nos lleva a las siguientes reflexiones. La primera, la participaci\u00f3n de la sociedad civil en la confecci\u00f3n de propuestas relativas a la mejora de las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n, en paralelo a las negociaciones de paz, es una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para el ELN. Los acuerdos firmados entre el gobierno y las FARC ya recog\u00edan la necesidad de pol\u00edticas p\u00fablicas solventes en salud, educaci\u00f3n, medioambiente, trabajo&#8230; y la de corregir las enormes desigualdades territoriales, pero los incumplimientos han sido considerables. Como expres\u00f3 Ruiz Massieu,\u00a0representante especial de la ONU para Colombia: \u00abSi el acuerdo se hubiera implementado de manera m\u00e1s profunda en los \u00faltimos ocho a\u00f1os, no tendr\u00edamos hoy situaciones como las que se viven en el Catatumbo o el Cauca\u00bb. As\u00ed que, en el proceso de di\u00e1logo con el ELN, se tendr\u00edan que abordar el cumplimiento de los incumplimientos.<\/p>\n<p>Segunda, un reto de igual calado lo constituye la desigualdad hist\u00f3rica en la distribuci\u00f3n de la tierra, lo que requiere profundizar en la reforma agraria para facilitar el acceso a la propiedad de los campesinos, ind\u00edgenas y afrocolombianos.<\/p>\n<p>Tercera, un escenario de paz permitir\u00eda avanzar en la autonom\u00eda pol\u00edtica y administrativa de los territorios y contemplar gobiernos descentralizados en los que el ELN podr\u00eda participar desde la legalidad. La estructura de los estados federales (EEUU, Alemania, Brasil\u2026) o de Espa\u00f1a, con sus comunidades aut\u00f3nomas, podr\u00edan servir de inspiraci\u00f3n para los di\u00e1logos de paz.<\/p>\n<p>Y cuarta, no menos importante: el ELN deber\u00eda mostrar su voluntad de paz. Facilitar un alto el fuego pactado ser\u00eda la mejor se\u00f1al, y el compromiso de abandonar los secuestros como arma de guerra ser\u00eda una gran noticia.<\/p>\n<p>En Colombia se han producido avances notables hacia la paz. El hecho de que miles de desmovilizados participen en la vida pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social del pa\u00eds, permite otear la \u00abpaz total\u00bb que propugna el presidente Petro. Los planes de su Gobierno para el Catatumbo recogidos en un\u00a0\u00abPacto Social\u00bb para su transformaci\u00f3n, son necesarios, pero hay que concretarlos. La paz lo permitir\u00eda, y permitir\u00eda que la sociedad exija esos cumplimientos. La paz beneficiar\u00eda al conjunto de la sociedad, harta de tantas violencias y, sobre todo, a quienes padecen los conflictos en las tierras que habitan. Y la paz favorecer\u00eda al ELN, pues le permitir\u00eda trabajar por las transformaciones sociales desde la legalidad de las instituciones democr\u00e1ticas. Guerrilla y gobierno le deben al pueblo colombiano los esfuerzos necesarios para firmarla. Petro ha dicho que no ha cerrado las puertas a la negociaci\u00f3n. Confiemos en que el ELN tampoco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colombia es el \u00fanico pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina donde una guerrilla, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN), fundada hace sesenta y un a\u00f1os, mantiene tenazmente su lucha contra el Estado ejerciendo la violencia sistem\u00e1tica en su acci\u00f3n pol\u00edtica. Al ELN perteneci\u00f3 el sacerdote espa\u00f1ol Manuel P\u00e9rez -\u00abcomandante Poliarco\u00bb- quien lo comand\u00f3 entre 1978 y 1998. 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