{"id":18662,"date":"2025-07-23T12:27:50","date_gmt":"2025-07-23T10:27:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18662"},"modified":"2025-10-23T19:37:18","modified_gmt":"2025-10-23T17:37:18","slug":"el-equivocado-rumbo-de-la-union-europea-hacia-el-rearme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/el-equivocado-rumbo-de-la-union-europea-hacia-el-rearme\/","title":{"rendered":"El equivocado rumbo de la Uni\u00f3n Europea hacia el rearme"},"content":{"rendered":"<p>Tras su ratificaci\u00f3n, el 27 de mayo pasado, por parte del Consejo de Asuntos Generalesya est\u00e1 en marcha el plan de rearme anunciado unas semanas antes por la presidenta de la Comisi\u00f3n Europea, Ursula von der Leyen. En dicho Consejo se aprob\u00f3 la creaci\u00f3n de un fondo dotado con 150.000 millones de euros para dedicar al cap\u00edtulo de defensa en los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os. De este modo, mediante la emisi\u00f3n de deuda conjunta respaldada por la Uni\u00f3n Europea, comienza a tomar cuerpo el proceso para hacer frente a la amenaza rusa y a los desplantes y exigencias estadounidenses, con vistas a una autonom\u00eda estrat\u00e9gica que todav\u00eda queda lejana.<\/p>\n<p>De ese modo el fondo de Acci\u00f3n de Seguridad Para Europa (SAFE, en sus siglas en ingl\u00e9s) pondr\u00e1 a disposici\u00f3n de los miembros de la UE cr\u00e9ditos blandos a devolver en 45 a\u00f1os, con diez a\u00f1os de carencia para la devoluci\u00f3n del principal.En contra de la propuesta que en su d\u00eda plante\u00f3 Espa\u00f1a, no habr\u00e1 subvenciones a fondo perdido, sino \u00fanicamente cr\u00e9ditos que computar\u00e1n en la deuda de cada uno de los pa\u00edses que utilicen esta v\u00eda de financiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se espera que su activaci\u00f3n permita incrementar de manera r\u00e1pida y significativa la inversi\u00f3n en defensa, permitiendo al mismo tiempo que aumente tanto la cooperaci\u00f3n entre los pa\u00edses participantes -debe haber al menos dos pa\u00edses implicados en cada operaci\u00f3n-, como la capacidad productiva del sector industrial de la defensa-incluyendo una cl\u00e1usula de preferencia comunitaria que exige que dichos cr\u00e9ditos solo puedan emplearse para adquirir material fabricado por empresas con sede en alg\u00fan pa\u00eds de la UE y que al menos un 65% de su contenido sea fabricado en esos pa\u00edses. El fondo se abre tambi\u00e9n a Ucrania y a los pa\u00edses con los que la UE ha establecido una Asociaci\u00f3n de Seguridad y Defensa -Noruega, Moldavia, Corea del Sur, Jap\u00f3n, Albania, Macedonia del Norte y Reino Unido-.<\/p>\n<p>Si se cumple lo anunciado por Von der Leyen, la activaci\u00f3n de SAFE no es m\u00e1s que el principio de un largo proceso que contempla otras l\u00edneas de acci\u00f3n financiadas por presupuestos nacionales (hasta un total estimado de 650.000 millones de euros); todo ello mediatizado de manera muy directa por lo acordado en la reciente Cumbre dela OTAN, con un nuevo marco presupuestario que previsiblemente fija un calendario de siete a\u00f1os para alcanzar el 5% del PIB de cada uno de los 32 miembros de la Alianza Atl\u00e1ntica dedicado a la defensa, con un primer tramo del 3,5% por los conceptos que actualmente se consideran formalmente gasto en defensa y otro 1,5% dedicado a infraestructuras de inter\u00e9s para la defensa.<\/p>\n<p>Estos datos definen una din\u00e1mica que parece no solo imparable, sino incluso necesaria. As\u00ed es al menos c\u00f3mo lo entienden los responsables comunitarios y la pr\u00e1ctica totalidad de los gobiernos nacionales, con posturas que apenas var\u00edan entre los que ponen por delante la necesidad de independizarse de Estados Unidos y los que defienden que es la \u00fanica manera de hacer frente a la amenaza de Rusia. Sea como sea, la experiencia acumulada ense\u00f1a que son ya muchas las ocasiones en las que los Veintisiete han proclamado su intenci\u00f3n de dotarse de suficientes medios militares para poder defender sus propios intereses sin tener que subordinarse a ning\u00fan actor externo, y son tambi\u00e9n muchas las veces que el nivel de ambici\u00f3n comunitario se ha quedado por debajo de esa reiteradamente proclamada autonom\u00eda estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>De hecho, once a\u00f1os despu\u00e9s de la anexi\u00f3n rusa de Crimea, ocho desde que Angela Merkel declar\u00f3 que EEUU no era un socio fiable y m\u00e1s de tres desde la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, ni la Estrategia Global (2016) ni la Br\u00fajula Estrat\u00e9gica (2022) han logrado satisfacer las expectativas creadas. Eso no quiere decir, evidentemente, que no se hayan producido algunos avances con el objetivo de evitar que la autonom\u00eda estrat\u00e9gica termine por ser un sue\u00f1o roto. Pero ante los dos retos ahora renovados vuelve a quedar claro que para superarlos es imprescindible salirse dr\u00e1sticamente del carril en el que hasta ahora se ha desarrollado la pol\u00edtica exterior, de seguridad y defensa de la Uni\u00f3n. Un carril que establece un proceso de toma de decisiones lastrado por la regla de la unanimidad, lo que como m\u00ednimo ralentiza y debilita cualquier propuesta desde su arranque.<\/p>\n<p>Aunque en lugar de Rearme 2030 el plan haya sido ahora rebautizado como Plan Preparaci\u00f3n 2030, es innegable su apuesta militarista. Todo hace pensar que en la mente de sus promotores est\u00e1 la idea de que el camino para garantizar la seguridad de los Veintisiete y para reequilibrar el orden de seguridad continental est\u00e1 \u00fanicamente empedrado con armas y con presupuestos para dotarse de ellas, convencidos equivocadamente de que m\u00e1s armas significa autom\u00e1ticamente m\u00e1s seguridad. Una idea que no solo deja fuera al resto de los componentes no militares de la seguridad, sino que nos hace ver la distancia que queda por recorrer para que esos medios militares (muchos o pocos) est\u00e9n sometidos e integrados en una estructura de mando y control de naturaleza esencialmente civil. En la UE no existe esa estructura; de ah\u00ed que, sin cuestionar la necesidad de contar con medios militares de disuasi\u00f3n y de \u00faltimo recurso para defender nuestros leg\u00edtimos intereses sin depender de otros, lo m\u00ednimo que cabe reclamar es que ese esfuerzo en el \u00e1mbito militar vaya acompa\u00f1ado de otro para dotarnos de los mecanismos pol\u00edticos que nos permitan tener una voz com\u00fan en el escenario internacional. En esencia, es operar como un solo Estado. Y de eso no hay nada en el plan actual.<\/p>\n<p>Por otra parte, dado que el grueso del esfuerzo anunciado se asigna a los gobiernos nacionales, a la espera de que decidan aprovechar el relajamiento acordado de las reglas fiscales y las facilidades adicionales del BEI, no cabe dar por hecho que todos se van a activar al mismo nivel ni que, como resultado, la UE resulte m\u00e1s fuerte y capaz. Resulta evidente, como nos demuestra la situaci\u00f3n actual tras variados e incumplidos Planes de Desarrollo de Capacidades, que esa v\u00eda lleva a una absurda duplicidad en ciertos \u00e1mbitos, sin que se logre cubrir las necesidades comunes que tantas veces se han ya identificado. La suma de las capacidades de cada uno de los ej\u00e9rcitos nacionales no da como resultado la fortaleza del conjunto y solo la mutualizaci\u00f3n del coste servir\u00eda para cubrir cuanto antes las carencias actuales y para orientar el trabajo a realizar con vistas a reducir el grado de dependencia industrial de suministradores externos (es decir, de EEUU).<\/p>\n<p>A eso se a\u00f1ade que, enfrentados a la dif\u00edcil tarea de atender necesidades infinitas con recursos finitos, lo que los Veintisiete hagan en el cap\u00edtulo militar terminar\u00e1 por desembocar inevitablemente en la desatenci\u00f3n de otros componentes del gasto p\u00fablico. Son demasiadas ya las ocasiones en las que se opta por primar las demandas de la seguridad del Estado -garantizar la integridad territorial y defender las fronteras exteriores frente a amenazas externas-, como si las pol\u00edticas p\u00fablicas centradas en la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n no fuesen igual de relevantes para mantener la paz social y, por tanto, la seguridad bien entendida. La crisis econ\u00f3mica (2008) y la pandemia (2020), junto a los efectos de una globalizaci\u00f3n desigual que est\u00e1 dejando a muchos atr\u00e1s, ha vuelto a plantear la necesidad de complementar ese enfoque con el de la seguridad humana. Un paradigma que entiende que tan importante es la defensa frente a enemigos externos, como el bienestar social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico del conjunto de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es obvio que la ansiada autonom\u00eda estrat\u00e9gica resulta inalcanzable en el plazo de los cuatro a\u00f1os mencionados por Von der Leyen; lo que supone asumir que la dependencia de Washington va a seguir siendo inevitable. Pero es que, aunque milagrosamente se alineara la voluntad de los Veintisiete para dotarse de los medios necesarios para responder a cualquier nivel de amenaza que pueda plantear Rusia o cualquier otro actor, es bien sabido que no existe una industria de defensa europea capaz de atender el grueso de las necesidades que puedan plantear sus ej\u00e9rcitos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras su ratificaci\u00f3n, el 27 de mayo pasado, por parte del Consejo de Asuntos Generalesya est\u00e1 en marcha el plan de rearme anunciado unas semanas antes por la presidenta de la Comisi\u00f3n Europea, Ursula von der Leyen. 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