{"id":18653,"date":"2025-07-01T07:43:51","date_gmt":"2025-07-01T05:43:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18653"},"modified":"2025-10-23T19:37:18","modified_gmt":"2025-10-23T17:37:18","slug":"eta-drogas-y-rumores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/eta-drogas-y-rumores\/","title":{"rendered":"ETA, drogas y rumores"},"content":{"rendered":"<p>El 17 de septiembre de 1988 ETA asesin\u00f3 a un hostelero de Santurce, Jos\u00e9 Luis Barrios, bajo la acusaci\u00f3n de ser traficante de drogas. Unos meses antes hab\u00eda hecho lo mismo con otros dos empresarios hosteleros del bajo Deba, Sebasti\u00e1n Aizpiri y Patxi Zabaleta. Tres casos que nos muestran una de las caras de ETA quiz\u00e1s no demasiado investigada por la historiograf\u00eda pero que ha tenido una gran repercusi\u00f3n simb\u00f3lica hasta hoy, la justificaci\u00f3n del asesinato sobre la acusaci\u00f3n de ser traficantes de drogas.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de las drogas se convirti\u00f3 en uno de los objetivos estrat\u00e9gicos de ETA hacia inicios de los a\u00f1os ochenta, cuando la banda comenz\u00f3 a debatir sobre el origen de este fen\u00f3meno y su repercusi\u00f3n social. Fue as\u00ed como se\u00f1al\u00f3 al Estado como m\u00e1ximo responsable de la expansi\u00f3n de las drogas entre la juventud vasca y, de hecho, le acusaba de introducir hero\u00edna entre \u00e9sta con el objetivo de desmovilizarla pol\u00edticamente y, por extensi\u00f3n, desmovilizar al movimiento independentista. En realidad, tal y como se\u00f1ala el historiador Pablo Garc\u00eda en su trabajo ETA y la conspiraci\u00f3n de la hero\u00edna, la cruzada contra la droga form\u00f3 parte fundamental de la estrategia armada de ETA para construir naci\u00f3n y consolidar estructuras de contrapoder en oposici\u00f3n al Estado. Para llevar a cabo sus objetivos pusieron en marcha dos virulentas campa\u00f1as desde inicios de los ochenta hasta 1992 que se saldaron con una treintena de asesinatos. La primera campa\u00f1a se extendi\u00f3 hasta mediados de los ochenta y, en muchos casos, la acusaci\u00f3n de traficante era una justificaci\u00f3n para asesinar por la negativa a pagar el llamado impuesto revolucionario, tal y como le pas\u00f3 a Arturo Quintanilla, que muri\u00f3 asesinado delante de su mujer y su hija en Hernani en 1983.<\/p>\n<p>La segunda etapa se inici\u00f3 hacia 1988, y fue una respuesta estrat\u00e9gica a la debilidad interna que la banda encaraba. La mala prensa de los atentados de Hipercor (1987) y la casa cuartel de Zaragoza (1987); la creciente colaboraci\u00f3n con Francia que hab\u00eda llevado a la detenci\u00f3n de algunos jefes etarras e ir\u00eda finiquitando aquel territorio como su santuario log\u00edstico; la firma del Pacto Ajuria Enea de lucha contra el terrorismo desde el plano institucional (1988); y la incipiente condena al terrorismo desde la propia sociedad vasca \u2013donde destac\u00f3 Gesto por la Paz, fundado en 1986-, le fue pasando factura y se encontr\u00f3 en la necesidad de un cambio de estrategia. Ah\u00ed fue donde encontr\u00f3 en las drogas un fil\u00f3n justificador, m\u00e1xime cuando el contexto de finales de los ochenta resultaba propicio, pues el miedo a estas generaba una enorme alarma social \u2013sobre todo el fen\u00f3meno del SIDA- y una aversi\u00f3n hacia aquellos que se enriquec\u00edan con el tr\u00e1fico de estupefacientes. Ah\u00ed fue cuando ETA pas\u00f3 a la ofensiva e inici\u00f3 su segunda campa\u00f1a.<\/p>\n<p>En realidad, esta campa\u00f1a fue m\u00e1s importante para la rama juvenil JARRAI -algo l\u00f3gico, por otra parte, pues este fen\u00f3meno afectaba fundamentalmente a j\u00f3venes-, que le dedic\u00f3, si bien no la centralidad de sus debates, s\u00ed un espacio propio, tal y como se desprende de sus actas internas. El asunto tuvo la suficiente trascendencia como para que, en el verano de 1988, el mismo en que mataron a Barrios, JARRAI lanzara una potente campa\u00f1a contra las drogas que estuvo articulada en dos frentes, el institucional y el de la movilizaci\u00f3n popular, al tiempo que se\u00f1alaban directamente al PSOE -en sus palabras, con la ayuda de los dem\u00e1s partidos, PNV, EE y EA- como principal responsable del fen\u00f3meno. En su actuaci\u00f3n en el campo institucional, propon\u00edan incluir mociones en los ayuntamientos con el objetivo de \u201ccrear contradicciones a los partidos con sus propias bases\u201d, en alusi\u00f3n a PNV, PSOE, EE y EA, que presupon\u00edan las iban a rechazar.<\/p>\n<p>En cuanto al frente de movilizaci\u00f3n popular, que iba dirigido sobre todo al sector juvenil, destacaron las campa\u00f1as en las fiestas patronales de los pueblos y municipios vascos. Se contemplaba que estas durasen \u201ctodo el verano, teniendo como punto \u00e1lgido las fiestas de cada pueblo\u201d. Esto \u00faltimo no resultaba extra\u00f1o pues eran estos espacios hegemonizados en gran medida por el nacionalismo vasco radical y considerados estrat\u00e9gicos en su labor de difusi\u00f3n de ideario y de atracci\u00f3n y captaci\u00f3n de nuevos militantes. Para difundir su visi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n de las drogas en estos eventos sociales, se propon\u00edan pintadas como \u201ccuelgues de camellos o de picoletos ofreciendo jeringuillas\u201d e incluso se planteaba denunciar \u201ca traficantes del pueblo o incluso el generar movilizaci\u00f3n para exigir que se vaya\u201d. Los considerados responsables del fen\u00f3meno en Euskadi, el gobierno del PSOE, tambi\u00e9n eran aludidos con slogans como \u201cBarrionuevo asesino. Tirapu camello\u201d (en alusi\u00f3n al ministro de Interior del PSOE Jos\u00e9 Barrionuevo y al Gobernador Civil de Guip\u00fazcoa, tambi\u00e9n socialista, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Go\u00f1i Tirapu) o \u201cponga un pico en su vida. Es un consejo del Ministerio del Interior\u201d.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de esta campa\u00f1a de verano nos lleva a c\u00f3mo se articul\u00f3 el primer paso para la justificaci\u00f3n del asesinato, que era el de la exclusi\u00f3n y deshumanizaci\u00f3n del objetivo. JARRAI se hab\u00eda autoproclamado juez popular, al dictaminar primeramente si la persona era o no traficante, y luego imponer su pena, que iba desde la expulsi\u00f3n del municipio al asesinato. Y esta \u00faltima fue precisamente la sentencia de Sebasti\u00e1n Aizpiri, Patxi Zabaleta y Jos\u00e9 Luis Barrios, todos ellos asesinados este a\u00f1o. Los tres casos presentaron patrones comunes. Aizpiri, Zabaleta y Barrios hab\u00edan convertido sus negocios hosteleros en rentables actividades econ\u00f3micas, algo que pudo dar lugar habladur\u00edas o rencores entre vecinos y conocidos. El hecho de que alguien de la comunidad prosperara y ascendiera de clase social generaba suspicacias y envidias en conocidos de toda la vida. Si adem\u00e1s de ello aparec\u00edan unos pasquines an\u00f3nimos acus\u00e1ndolo de algo que pod\u00eda encajar con ciertas conjeturas sobre el origen de tal prosperidad, el poder del rumor aumentaba as\u00ed como las emociones que lo sustentaban, como bien se\u00f1ala el historiador Alain Corbin en La ciudad de los can\u00edbales- y con ello, a posteriori, la justificaci\u00f3n del asesinato. La traducci\u00f3n social de la envidia encontr\u00f3 aqu\u00ed uno de sus nichos. \u201cCuando el r\u00edo suena, agua lleva\u201d, pensar\u00edan muchos, y as\u00ed, el \u201calgo habr\u00e1 hecho\u201d tan asentado y manido para justificar los asesinatos de ETA se convert\u00eda en \u201cera traficante\u201d, diluyendo de esta manera la responsabilidad moral.<\/p>\n<p>En esta disoluci\u00f3n de la responsabilidad, el poder del rumor result\u00f3 fundamental. Las campa\u00f1as de difamaci\u00f3n p\u00fablica fueron una realidad a la que se enfrentaron muchas de estas v\u00edctimas antes de ser asesinados. En el caso de Aizpiri y Zabaleta ambos probaron, incluso publicando una nota en la prensa, su total desvinculaci\u00f3n con el mundo de la droga. Barrios por su parte no prest\u00f3 atenci\u00f3n cuando unos pasquines con su nombre aparecieron por las calles de Santurce. Dio igual que intentaran defenderse o que hicieran o\u00eddos sordos y trataran de seguir con su vida, el resultado en los tres casos fue el mismo. Murieron abatidos por las balas de ETA.<\/p>\n<p>Las reacciones sociales a estos asesinatos fueron dispares. En el caso de los tres hosteleros citados, los actos de condena fueron multitudinarios, verdaderas expresiones de indignaci\u00f3n y rabia. No obstante, \u00e9stas tuvieron que convivir con las expresiones p\u00fablicas de regocijo por tales muertes, como le ocurri\u00f3 a la familia de Barrios que, en la manifestaci\u00f3n de condena por el asesinato, al pasar en silencio por delante de la Herriko Taberna vieron c\u00f3mo sacaron unos bafles a la calle con la m\u00fasica a todo volumen y la canci\u00f3n \u201cm\u00e1ndalos, m\u00e1ndalos a la mierda, que se piquen, que se piquen ellos y sus amigos los maderos\u201d, a ritmo punk, en alusi\u00f3n a las drogas (picarse significa pincharse de hero\u00edna). Una simple prueba de c\u00f3mo convivieron estas familias con el poder de los rumores a nivel local, el poder de la acusaci\u00f3n y hasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar el estigma. Las v\u00edctimas, por su parte, vivieron una doble victimizaci\u00f3n. Todav\u00eda hoy se escuchan justificaciones a esos asesinatos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 17 de septiembre de 1988 ETA asesin\u00f3 a un hostelero de Santurce, Jos\u00e9 Luis Barrios, bajo la acusaci\u00f3n de ser traficante de drogas. Unos meses antes hab\u00eda hecho lo mismo con otros dos empresarios hosteleros del bajo Deba, Sebasti\u00e1n Aizpiri y Patxi Zabaleta. 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