{"id":18516,"date":"2025-10-15T17:25:33","date_gmt":"2025-10-15T15:25:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18516"},"modified":"2025-10-23T19:36:16","modified_gmt":"2025-10-23T17:36:16","slug":"la-energia-nuclear-como-batalla-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-energia-nuclear-como-batalla-cultural\/","title":{"rendered":"La energ\u00eda nuclear como batalla cultural"},"content":{"rendered":"<p>El debate sobre la energ\u00eda nuclear est\u00e1 de regreso. Un debate que, si al menos en Espa\u00f1a, se consideraba zanjado desde la moratoria pactada en los a\u00f1os 90, hoy regresa en una coyuntura energ\u00e9tica, clim\u00e1tica y geopol\u00edtica in\u00e9dita. En el caso espa\u00f1ol, adem\u00e1s, el debate se enmarca en el contexto espec\u00edfico del inicio del calendario de \u201capag\u00f3n nuclear\u201d que deber\u00e1 empezar en 2027 y finalizar en 2035 con el cierre de las cinco centrales a\u00fan activas: Almaraz en C\u00e1ceres, Trillo en Guadalajara, Asc\u00f3 y Vandell\u00f3s en Tarragona, y Cofrentes en Valencia. Todo ello perfila un nuevo frente de batalla cultural para el que es urgente actualizar los relatos. Porque si las batallas culturales son siempre endiabladas y la cuesti\u00f3n nuclear es particularmente controvertida, esta se da en un clima \u2013en el sentido metaf\u00f3rico y literal de la palabra\u2013 muy distinto del que acompa\u00f1\u00f3 el movimiento antinuclear a finales del siglo XX.<\/p>\n<div id=\"attachment_18519\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-18519\" class=\"size-large wp-image-18519 colorbox-18516\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/central-nuclear-dukovany-republica-checa_5c5750af_230915184639_1280x853-1024x682.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"682\" data-id=\"18519\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/central-nuclear-dukovany-republica-checa_5c5750af_230915184639_1280x853-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/central-nuclear-dukovany-republica-checa_5c5750af_230915184639_1280x853-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/central-nuclear-dukovany-republica-checa_5c5750af_230915184639_1280x853-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/central-nuclear-dukovany-republica-checa_5c5750af_230915184639_1280x853.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><p id=\"caption-attachment-18519\" class=\"wp-caption-text\">Nuclear power plant Dukovany, view from National Nature Reserve Mohelenska serpentine steppe, Mohelno, Trebic district, Vysocina region, Czech Republic<\/p><\/div>\n<p>La principal diferencia es que la actual crisis energ\u00e9tica no es solo pol\u00edtica o econ\u00f3mica sino estructural. Es un hecho que los combustibles f\u00f3siles se agotan y, aunque hay nuevas oportunidades de explotaci\u00f3n, nefastas en t\u00e9rminos ambientales, como la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo y gas de los fondos oce\u00e1nicos, nadie discute ya que el tiempo de la energ\u00eda barata se acaba y nuestro modelo de desarrollo con \u00e9l. No es la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, no es la guerra comercial de Trump, no son solo los fallos de dise\u00f1o en la implantaci\u00f3n de las renovables. Son los l\u00edmites f\u00edsicos del planeta. Es cierto que el uranio tambi\u00e9n es un recurso finito y poco abundante \u2013presente por cierto en las rocas de Groenlandia, que tanto codicia ahora Estados Unidos\u2013 pero su rentabilidad energ\u00e9tica es tan elevada que su eventual carencia en un futuro medianamente lejano no parece argumento suficiente para contener nuestra voracidad. Sabemos tambi\u00e9n que las renovables no podr\u00e1n sustituir completamente a las f\u00f3siles porque la electrificaci\u00f3n total no es viable; que sin duda son parte de la soluci\u00f3n, aunque para ello deban resolverse a\u00fan muchos escollos t\u00e9cnicos, pero la idea de un futuro en el que nuestro crecimiento se sostenga exclusivamente con renovables es una fantas\u00eda. Se mire como se mire, no hay energ\u00eda suficiente.<\/p>\n<p>En este panorama de urgencia, la nuclear regresa como lo que siempre fue pero en un escenario m\u00e1s acuciante, encarnando la eterna promesa de un crecimiento sin fin, perfecta compa\u00f1era de un mito del progreso que nos resistimos a abandonar. Un mundo sin fin es precisamente el t\u00edtulo del c\u00f3mic m\u00e1s vendido en Francia en el a\u00f1o 2022, firmado por el ilustrador Christophe Blain y el ingeniero Jean-Marc Jancovici, un defensor del sector nuclear at\u00edpico, hist\u00f3ricamente vinculado con el movimiento ecologista e inventor del m\u00e9todo de contabilidad de carbono que se utiliza en todo el mundo para medir las emisiones de CO2. Adem\u00e1s del \u00e9xito de ventas, la obra dio lugar a un sinf\u00edn de controversias, tribunas cruzadas en los medios generalistas, pol\u00e9micas en el festival de comic de Angoul\u00eame e incluso acciones de agit-prop en librer\u00edas en las que activistas antinucleares se hac\u00edan pasar por representantes de la editorial para meter folletos de contestaci\u00f3n entre sus p\u00e1ginas. Jancovici es claro al respecto: solo la energ\u00eda nuclear nos permitir\u00e1 seguir viviendo en la bonanza y solo ella podr\u00e1 hacerlo adem\u00e1s sin aumentar la huella de carbono. En resumen, nuclear o barbarie.<\/p>\n<p>El caso de Un mundo sin fin es interesante por varias razones. Primero porque muestra c\u00f3mo lo que llamamos batalla cultural se puede dar literalmente en el campo de la cultura. La obra, un excelente ensayo divulgativo sobre el funcionamiento y los parabienes de la energ\u00eda nuclear, ha servido para aglutinar los principales argumentos del debate en un pa\u00eds como Francia, campe\u00f3n de la implantaci\u00f3n nuclear en el mundo que hoy se encuentra con un parque de centrales enorme y envejecido, reactores cerrados y una necesidad urgente de financiaci\u00f3n. El comic de Blain y Jancovici ha servido para renovar el largo idilio de la sociedad francesa con la energ\u00eda nuclear y los sacrificios presupuestarios que supone. Y segundo porque Jancovici, con su perfil ecologista pero institucional, propone como principal argumento su condici\u00f3n de energ\u00eda \u201cclim\u00e1ticamente sostenible\u201d por su bajo nivel de emisiones de CO2. La dimensi\u00f3n clim\u00e1tica es el segundo elemento que distingue el debate nuclear actual del que se dio en otros momentos, cuando el aumento de la temperatura media del planeta, aunque se conoc\u00eda, no era considerado un problema. En t\u00e9rminos de batalla cultural, es un giro de narrativa importante: de ser la energ\u00eda m\u00e1s destructiva seg\u00fan el imaginario del siglo XX, la nuclear ha pasado a ser la mejor alineada con los objetivos de desarrollo sostenible. Un ejercicio de greenwashing que ha tenido adem\u00e1s como consecuencia reventar la unidad del movimiento ecologista. Si, hace d\u00e9cadas, ser ecologista era ser antinuclear, hoy esta equivalencia est\u00e1 mucho menos clara.<\/p>\n<p>Que la energ\u00eda nuclear posea una d\u00e9bil huella de carbono es una realidad f\u00edsica pero encierra una paradoja dif\u00edcil de ignorar. \u00bfC\u00f3mo puede ser ecol\u00f3gica una energ\u00eda cuyo funcionamiento b\u00e1sico es un arma de destrucci\u00f3n de escala planetaria? \u00bfUna energ\u00eda que, cuando falla, es la m\u00e1s letal de todas? \u00bfUna energ\u00eda cuyos residuos m\u00e1s contaminantes \u2013los llamados residuos de alta actividad, provenientes del combustible gastado de las centrales\u2013 permanecen activos, es decir radiactivos, durante 100.000 a\u00f1os? Solo obviando el peque\u00f1o problema de una toxicidad que supera cualquier marco imaginable y de unos riesgos de seguridad que siempre encaran nuevos imprevistos, se puede decir que la nuclear es, adem\u00e1s de la compa\u00f1era perfecta para el crecimiento sin fin, tambi\u00e9n para un futuro sin amenazas ambientales.<\/p>\n<p>Identificar la nuclear con la sostenibilidad rompe la baraja tambi\u00e9n en t\u00e9rminos econ\u00f3micos. Debido sobre todo a la gesti\u00f3n de los residuos \u2013parte del combustible de las centrales se recicla pero esto representa un impacto min\u00fasculo comparado con su magnitud temporal y su nivel de toxicidad\u2013 la nuclear tiene unos costes de mantenimiento extraordinariamente altos, lo que la convierte en un sector industrialmente poco rentable. Pero calificarla como \u201cenerg\u00eda sostenible\u201d permite atraer hacia ella las ayudas p\u00fablicas destinadas a mitigar el cambio clim\u00e1tico y favorecer la transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Esta es probablemente la raz\u00f3n por la que en 2023 la Uni\u00f3n Europea la incluy\u00f3 dentro de la taxonom\u00eda de \u201cenerg\u00edas verdes\u201d, cediendo a las presiones de pa\u00edses como Francia, que necesita alargar la vida \u00fatil de sus centrales. Una estrategia a la que tambi\u00e9n podr\u00eda sumarse Espa\u00f1a si se replantea su calendario de cierre.<\/p>\n<p>Este es a grandes rasgos el tel\u00f3n de fondo para el debate sobre el futuro de las centrales en Espa\u00f1a. Solo en este verano de 2025, hemos visto al Ministerio de Transici\u00f3n Ecol\u00f3gica abrirse a la posibilidad, ecol\u00f3gicamente cuestionable, de alargar el calendario de cierre y a las empresas propietarias (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) llevar a la justicia la pelea millonaria por unos residuos que, comprensiblemente, nadie quiere en su territorio. De momento, la llamada \u201csoluci\u00f3n transitoria\u201d es que cada central almacene los suyos hasta que se construya el \u201calmac\u00e9n geol\u00f3gico profundo\u201d previsto para nada menos que 2070. Para completar el cuadro, las y los representantes auton\u00f3micos se debaten entre las posiciones heredadas y sus coyunturas particulares. Es as\u00ed como, por ejemplo, partidos tradicionalmente antinucleares como ERC buscan las palabras para explicar que no est\u00e1n en contra de mantener abiertas Asc\u00f3 y Vendell\u00f3s mientras que el PP, hist\u00f3ricamente antiecologista y pronuclear, se niega a eliminar la ecotasa a la central de Alamaraz.<\/p>\n<p>Si las confrontaciones pol\u00edticas se ganan o se pierden en el terreno del relato, el movimiento antinuclear va a necesitar en los pr\u00f3ximos a\u00f1os importantes esfuerzos en el campo de la narrativa, del lenguaje, de las representaciones y de los imaginarios, especialmente en dos aspectos: para argumentar la evidente insostenibilidad ecol\u00f3gica de este tipo de energ\u00eda pero, sobre todo, para hacer el duelo por los tiempos de la abundancia. Ni con las renovables, que t\u00e9cnicamente no llegan, ni con la nuclear que, adem\u00e1s de su toxicidad extrema y que se mide en tiempos geol\u00f3gicos, es un agujero negro para las arcas p\u00fablicas. El mundo del crecimiento sin l\u00edmites, basado en una energ\u00eda tambien ilimitada, el mundo sin fin con el que sue\u00f1an los Jancovicis de occidente \u2013ecologistas pero \u201cprogresistas\u201d en el sentido de creyentes en el mito del progreso\u2013 no van a volver. Ese duelo es la batalla cultural m\u00e1s dif\u00edcil porque, como todo duelo, antes que colectivo, es individual.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El debate sobre la energ\u00eda nuclear est\u00e1 de regreso. Un debate que, si al menos en Espa\u00f1a, se consideraba zanjado desde la moratoria pactada en los a\u00f1os 90, hoy regresa en una coyuntura energ\u00e9tica, clim\u00e1tica y geopol\u00edtica in\u00e9dita. 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