{"id":18089,"date":"2025-03-28T11:02:18","date_gmt":"2025-03-28T10:02:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=18089"},"modified":"2025-10-23T19:36:19","modified_gmt":"2025-10-23T17:36:19","slug":"entendiendo-la-era-trump-entre-wilson-y-westphalia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/entendiendo-la-era-trump-entre-wilson-y-westphalia\/","title":{"rendered":"Entendiendo la era Trump, entre Wilson y Westphalia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/trump11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-18091 colorbox-18089\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/trump11.jpg\" alt=\"\" width=\"888\" height=\"682\" data-id=\"18091\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/trump11.jpg 888w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/trump11-300x230.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/trump11-768x590.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 888px) 100vw, 888px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 48. Udaberria 2025 Primavera. Ion Ansa.-<\/p>\n<p>El que fuera el diputado m\u00e1s joven de la Tercera Rep\u00fablica Francesa, socialista y amigo del pueblo vasco, Jean Jaur\u00e9s, pag\u00f3 con su vida su compromiso por una paz justa. Idea de paz que iba m\u00e1s all\u00e1 de la ausencia de la guerra, de una \u201cpaz armada\u201d. Distinci\u00f3n \u00fatil esta entre la paz armada y la paz justa, en un tiempo en el que lo segundo parece haber desaparecido completamente del horizonte de lo posible.<\/p>\n<p>En aquella guerra entre potencias coloniales que el bueno de Jaur\u00e9s combati\u00f3 sin \u00e9xito, durante las masacres de Verd\u00fan y las carnicer\u00edas de las trincheras del frente occidental, en los hogares alemanes a\u00fan retumbaban las matanzas que el pueblo alem\u00e1n sufri\u00f3 tres siglos antes en Magdeburgo (1631) y en tantos pueblos y campos en aquella Alemania devastada por una guerra que dur\u00f3 treinta a\u00f1os y dej\u00f3 millones de cad\u00e1veres (Un tercio de su poblaci\u00f3n) tirados en caminos y aldeas.<\/p>\n<p>En 1648, diplom\u00e1ticos y delegaciones de todas las grandes y peque\u00f1as potencias de Europa, plenipotenciarios de pr\u00edncipes poderosos y de otros que no lo eran tanto, negociaban en Osnabruck y M\u00fcnster, a la par que los suecos asediaban Praga, defendida por los soldados imperiales. Los primeros llevaban meses recogiendo noticias del frente con la esperanza de mejorar su posici\u00f3n negociadora, y, en la l\u00ednea del frente trataban de avanzar lo m\u00e1ximo posible con la esperanza de que la paz se firmara un poco m\u00e1s tarde y poder tomar, as\u00ed, m\u00e1s plazas.<\/p>\n<p>Porque la paz armada tambi\u00e9n es, casi siempre, una paz negociada. Y la paz de Westfalia fue, como todos los tratados de paz y todas las guerras interestatales, una cuesti\u00f3n pol\u00edtica. El tratado m\u00e1s importante, el de m\u00e1s calado, y el que mayores consecuencias tuvo para Europa puede que jam\u00e1s. No supuso una paz duradera, ni trajo garant\u00edas de no repetici\u00f3n, y, por supuesto, no fue una paz justa. Hubo vencedores y vencidos. Pero estableci\u00f3 unas nuevas reglas de juego. Reglas bajo las cuales, de una u otra manera, seguimos actuando hoy en d\u00eda, las de la soberan\u00eda inviolable de los Estados como actores decisivos de las relaciones internacionales.<\/p>\n<p>Bajo esta premisa westfaliana se construy\u00f3 un Nuevo Orden Mundial en Yalta unas pocas d\u00e9cadas despu\u00e9s del asesinato de Jaur\u00e9s, aunque, para entonces, la semilla de una gobernanza mundial que transcendiera los estrechos intereses de los Estados (Estados-Naci\u00f3n ya perfectamente establecidos como tales) hab\u00eda sido sembrada. El presidente Wilson, frustrado estadista y feliz polit\u00f3logo, no andaba tan desencaminado, despu\u00e9s de todo, en sus proyectos tachados de idealistas por sus detractores. Lo que hab\u00eda ocurrido entre 1939 y 1945 fue tan terror\u00edfico que la prioridad de aquella generaci\u00f3n de pol\u00edticos europeos era, ante todo, preservar el bien com\u00fan de la paz. La partici\u00f3n de Alemania a finales de esa d\u00e9cada fue, sin embargo, una dura prueba de que los intereses que mandaban eran, en realidad, los de las potencias vencedoras.<\/p>\n<p>Para entonces, los Estados Unidos hab\u00edan resuelto sus debates internos entre aislacionistas convencidos y expansionistas, a favor de estos \u00faltimos, que se lanzaron ahora sin ning\u00fan l\u00edmite a ejercer de gendarmes planetarios. Eliminado el antagonista sovi\u00e9tico, la cuesti\u00f3n fundamental parec\u00eda resuelta, la victoria econ\u00f3mica, pol\u00edtica, cultural e ideol\u00f3gica hab\u00eda sido total. En esas condiciones, la gobernanza a trav\u00e9s de organizaciones globales no era, en realidad, m\u00e1s que una formalidad.<\/p>\n<p>Quienes dise\u00f1aron una globalizaci\u00f3n al servicio de la acumulaci\u00f3n de capitales de sus \u00e9lites en detrimento de otras, posiblemente obviaron que las victorias en pol\u00edtica internacional, hasta donde sabemos, solo pueden ser relativas y temporales. Ya la Administraci\u00f3n Obama empez\u00f3 a ser consciente de los l\u00edmites de entender el mundo y sus relaciones de poder en los t\u00e9rminos en los que los hac\u00eda su predecesor George W. Bush, en su cruzada cuasi-religiosa entre el bien y el mal. Desde entonces, los gobiernos estadounidenses tratan de reposicionarse en una emergente realidad de concurrencia acelerada.<\/p>\n<p>Los BRICS no son un bloque equiparable al de la OTAN. Ni siquiera son un bloque. En su seno habitan intereses contrapuestos, ideolog\u00edas a priori incompatibles y ni siquiera pueden so\u00f1ar con el nivel de convergencia que han logrado las democracias liberales occidentales. Los BRICS s\u00ed son un s\u00edntoma, por un lado, de la p\u00e9rdida del poder relativo occidental en el mundo y, por otro, un desaf\u00edo frontal a las normas que han regido el dominio norteamericano global, especialmente, en su retaguardia comercial, diplom\u00e1tica e, hipot\u00e9ticamente, monetaria.<\/p>\n<p>Pero, como en Westfalia, quienes se sientan a la mesa negociadora para decidir las reglas del juego, primero tienen que ganarse en el campo de batalla el derecho a estar en esa mesa. La Federaci\u00f3n Rusa se ha sentido lo suficientemente amenazada, pero, sobre todo, lo suficientemente capaz, para asumir el desaf\u00edo de una confrontaci\u00f3n con un proxy de la OTAN. Los intereses rusos son democr\u00e1ticamente ileg\u00edtimos y la paz no ser\u00e1 justa, sino armada porque, no hace falta recordarlo, aqu\u00ed manda la fuerza. La de la fuerza no es una ley nueva, pero esta vez no ha habido ning\u00fan Jaur\u00e9s dispuesto a sacrificar su vida por un camino alternativo.<\/p>\n<p>Al margen de las consecuencias que la guerra ha tra\u00eddo para Rusia (Hundimiento del rublo, p\u00e9rdida de activos, semieconom\u00eda de guerra, inflaci\u00f3n\u2026), y superando la llamativa derrota de su \u201cplan A\u201d de cambio de r\u00e9gimen en Ucrania en invierno del 2022, en el nuevo escenario la victoria de Putin es triple: obtiene por la fuerza y de facto conectar la pen\u00ednsula de Crimea v\u00eda terrestre con territorio ruso, salv\u00e1ndola de su precaria posici\u00f3n geogr\u00e1fica; obtiene (obtendr\u00e1) la eliminaci\u00f3n de lo que ellos consideran la amenaza existencial ucraniana. Pero, sobre todo y ante todo, negocian su futuro (y el nuestro) <em>t\u00eate \u00e0 t\u00eate <\/em>con sus (de nuevo) \u201csocios\u201d estadounidenses. Esto \u00faltimo es, sin duda, la mayor victoria del Kremlin, su regreso a la arena internacional como agente relevante. Nada que ver con la poderosa URSS que repart\u00eda juego en la conferencia de Helsinki en aquel remoto 1975, pero digno logro considerando la situaci\u00f3n de un Estado al borde del precipicio que recogi\u00f3 el actual dirigente ruso en nochevieja de 1999. Su papel ser\u00e1 secundario ante los gigantes China y USA y no podr\u00e1 determinar el desenlace de los acontecimientos mundiales venideros, pero salvaguarda lo m\u00e1s preciado para todos los gobernantes rusos desde los zares hasta los primeros bolcheviques: su soberan\u00eda Westfaliana.<\/p>\n<p>Lo hace de la mano de Trump, soldado del excepcionalismo norteamericano, que llega al poder pol\u00edtico por unas causas que acertamos a definir (fracaso de las promesas neoliberales, desigualdades econ\u00f3micas, rupturas de pactos democr\u00e1ticos, decadencia cultural, nihilismo cronificado, fin del <em>Dream<\/em> americano\u2026), pero cuyas consecuencias nos son tan imprevisibles que nos desconciertan y nos condenan a la zozobra intelectual. La luz jauresiana se apaga ante un horizonte que nos es imposible siquiera imaginar como pac\u00edfico. El proyecto Trumpista mundial ha cosechado ya esta inapelable victoria: el futuro que imaginamos es peor que el presente que vivimos. Una enmienda a la totalidad a las premisas que han inspirado a todos los hijos y nietos de la Ilustraci\u00f3n que, ante resistencias reaccionarias, se han dejado guiar durante dos siglos por la esperanza pol\u00edtica de un futuro siempre mejor y de una teleolog\u00eda que desaparece brutalmente de nuestro repertorio cognitivo.<\/p>\n<p>De la misma forma que desconocemos lo contempor\u00e1neo hasta que deja de serlo, desconocemos lo que en realidad est\u00e1 ocurriendo ahora mismo. La aceleraci\u00f3n de los acontecimientos sugiere un nuevo reparto del poder mundial, con tendencias a las suma cero en la concurrencia planetaria, y abandono de los proyectos Wilsonistas como gobernanzas supranacionales y soberan\u00edas compartidas como v\u00edas hacia la prosperidad global.<\/p>\n<p>El fin de la guerra de Ucrania (con el cobro con intereses por las inversiones realizadas incluido) es coherente con el <em>Pivotto Asia<\/em> de Obama: La regi\u00f3n del As\u00eda Pac\u00edfico (O el concepto lleno de intencionalidad introducido por los japoneses del \u201cIndo pac\u00edfico\u201d) es ahora su prioridad. En este contexto, cuando Trump dice querer desentenderse de Europa lo que en realidad quiere decir es que quiere vasallizarla (m\u00e1s). No sabemos el n\u00famero de aranceles que al final nos impondr\u00e1, ni las exigencias en materia de seguridad que nos aplicar\u00e1, ni el lenguaje con el que nos despreciar\u00e1. Pero sabemos el lugar perif\u00e9rico que en la idea de su orden mundial nos reserva.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n soberanista de las potencias que cuentan con poder soberano factual en el mundo (un pu\u00f1ado de ellos, en realidad), nos obliga a repensar, otra vez, la escala de la soberan\u00eda europea. De Gaulle, soberanista conservador donde los hubiera, ten\u00eda raz\u00f3n en sus sospechas hacia el \u201camigo\u201d norteamericano, y, quiz\u00e1, en su Europa que llegaba hasta Vladivostok. Pero en el mundo actual y del ma\u00f1ana no est\u00e1 claro si la escala de los Estado-Naci\u00f3n Europeos pueda hacer ni siquiera cosquillas a los colosos westfalianos. Hoy y ma\u00f1ana, la escala soberana a considerar ser\u00e1 la europea o no ser\u00e1. Y no estamos preparados. El punto en el que nos situamos se parece m\u00e1s a un momento preJaur\u00e9siano, a un punto intermedio entre Westfalia y Wilson. Trump y Putin parecen haberlo entendido perfectamente. Nosotros, hace un tiempo que dejamos de entender casi nada.<\/p>\n<p><strong>Ion Ansa<\/strong><br \/>\nAnalista pol\u00edtico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 48. Udaberria 2025 Primavera. Ion Ansa.- Hoy y ma\u00f1ana, la escala soberana a considerar ser\u00e1 la europea o no ser\u00e1. Y no estamos preparados. El punto en el que nos situamos se parece m\u00e1s a un momento preJaur\u00e9siano, a un punto intermedio entre Westfalia y Wilson. Trump y Putin parecen haberlo entendido perfectamente. 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