{"id":16920,"date":"2024-01-13T11:22:14","date_gmt":"2024-01-13T10:22:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=16920"},"modified":"2024-04-04T18:00:44","modified_gmt":"2024-04-04T16:00:44","slug":"influencia-de-la-crisis-climatica-en-los-recursos-hidricos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/influencia-de-la-crisis-climatica-en-los-recursos-hidricos\/","title":{"rendered":"Influencia de la crisis clim\u00e1tica en los recursos h\u00eddricos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/agua23.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16925 colorbox-16920\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/agua23.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"326\" data-id=\"16925\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/agua23.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/agua23-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 43, Negua 2024 Invierno.\u00a0Peio Oria.-<\/p>\n<p>En la actualidad, 3600\u00a0millones de personas carecen de un acceso adecuado al agua por lo menos durante un mes al a\u00f1o, cifra que se estima que superar\u00e1 los 5000\u00a0millones en 2050, seg\u00fan datos de Naciones Unidas.<\/p>\n<p>No somos demasiado conscientes de la globalidad del fen\u00f3meno del cambio clim\u00e1tico que opera en la Tierra a una velocidad in\u00e9dita en cientos de miles de a\u00f1os ni de los posibles fen\u00f3menos en cascada relacionados con los impactos en un mundo cuya complejidad e interconexiones se extienden a cualquier rinc\u00f3n de la geograf\u00eda terrestre, incluidas aquellas que ata\u00f1an a la precipitaci\u00f3n y al ciclo hidrol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Debemos mentalizarnos para ello. La forma poco habitual de llover cada vez ganar\u00e1 m\u00e1s protagonismo. Cada d\u00e9cima de calentamiento implica que el aire, en promedio, puede albergar m\u00e1s vapor de agua y dar lugar a manifestaciones atmosf\u00e9ricas m\u00e1s violentas, especialmente si ese vapor lleva aparejado un cambio de fase, como ocurre con las tormentas que dejan mucha agua en poco tiempo. Parece adem\u00e1s que el aumento de esos extremos es mayor a escalas temporales peque\u00f1as, de una o pocas horas. Paralelamente una mayor frecuencia de ciertos patrones atmosf\u00e9ricos propicias temporadas secas de muchas semanas o meses de duraci\u00f3n. Entonces no cae una gota, se multiplica la tasa de evaporaci\u00f3n y se agudiza la sequedad del suelo y la intensidad de los periodos secos, porque hoy sabemos precisamente que el aumento de la evaporaci\u00f3n retroalimenta esa falta de lluvias.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1les son esos impactos reales de un r\u00e9gimen h\u00eddrico perturbado? En el caso de las lluvias torrenciales, aparte de las consabidas inundaciones de tipo fluvial, cabe citar al arrastre de sedimentos, erosi\u00f3n de los suelos, desprendimiento de terrenos en pendiente, taponamientos, embalsamientos, afecci\u00f3n a las redes de abastecimiento y saneamiento, da\u00f1os a infraestructuras o consecuencias negativas sobre la producci\u00f3n de los cultivos agrarios. En este \u00faltimo caso, adem\u00e1s, si el agua no llega en meses considerados cr\u00edticos como aqu\u00ed, puede ser el periodo entre noviembre y abril, tendremos una clara merma de las cosechas. No es s\u00f3lo aqu\u00ed, esto ya est\u00e1 sucediendo en todo el planeta. Un ejemplo sonado es el de la selva amaz\u00f3nica que atraviesa su peor sequ\u00eda en muchas d\u00e9cadas. Al tratarse de una masa forestal tan grande y con una contribuci\u00f3n regional tan significativa en el aporte de agua a la atm\u00f3sfera, en la fijaci\u00f3n del carbono y al ser adem\u00e1s un refugio de biodiversidad sin parang\u00f3n est\u00e1 por ver c\u00f3mo la influencia de este desajuste se propaga por todo el sistema clim\u00e1tico terrestre y, peor a\u00fan, si no nos estamos aproximando demasiado a un punto de no retorno, que desestabilizar\u00eda otras componentes del clima planetario.<\/p>\n<p>Otro punto cr\u00edtico es el \u00c1rtico, que se calienta entre 2 y 4 veces m\u00e1s r\u00e1pido que el resto del planeta. Pero no se habla tanto de que estos territorios se est\u00e1n volviendo mucho m\u00e1s verdes y h\u00famedos. La entrada de una mayor cantidad de agua dulce en el ciclo hidrol\u00f3gico de esta parte del planeta guarda escondidos enormes impactos en forma de fen\u00f3menos extremos, poco perceptibles a miles de kil\u00f3metros de distancia, pero que ya est\u00e1n ah\u00ed: Deshielos primaverales mucho m\u00e1s s\u00fabitos al aumentar la cobertura nivosa sobre millones de kil\u00f3metros cuadrados y la actividad del periodo de fusi\u00f3n, de una mayor generaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de materia vegetal al aumentar las precipitaciones l\u00edquidas y subir las temperaturas (con un riesgo multiplicado de grandes incendios forestales) o de un mayor aporte de agua dulce a las corrientes marinas, con la influencia que esto puede acarrear en el intercambio de calor, nutrientes y salinidad, fundamentales en la maquinaria del clima global.<\/p>\n<p>Por otro lado, en cuencas del sur del continente asi\u00e1tico, al piedemonte de las mayores cordilleras del planeta, la fusi\u00f3n de la nieve, el hielo y los glaciares ha exacerbado peligros como las crecidas de los r\u00edos amenazando la seguridad h\u00eddrica a largo plazo de muchos millones de personas. Gracias a la monitorizaci\u00f3n criosf\u00e9rica que ofrecen los sat\u00e9lites de alta resoluci\u00f3n espacial, entre 2000 y 2018 el balance total de masa de los glaciares de esa parte del mundo disminuy\u00f3 m\u00e1s de un 4\u00a0% lo que ha significado una notable reducci\u00f3n de la cubierta de nieve y un gran aumento del volumen de los lagos glaciares. Esto ha repercutido en la escorrent\u00eda fluvial en las cuencas de los grandes r\u00edos de esta regi\u00f3n del planeta. Hay casu\u00edsticas similares en algunas partes de los Andes, como en los glaciares y altiplanos bolivianos y peruanos. Y a\u00fan m\u00e1s cerca de nosotros, en 2022, la cubierta de nieve en los Alpes, crucial para alimentar los grandes r\u00edos europeos, se mantuvo muy por debajo de la media. Los Alpes fueron testigos de una p\u00e9rdida de masa glaciar sin precedentes, algo que sabemos que se ha exacerbado en 2023 y que se acentuar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s. Por otra parte, constatamos ya que en Europa aumenta la evaporaci\u00f3n y disminuye la humedad del suelo y los caudales fluviales durante el verano a causa de olas de calor y sequ\u00edas con una mayor duraci\u00f3n, extensi\u00f3n geogr\u00e1fica e intensidad. Esto no solo provoca problemas en la agricultura, sino que tambi\u00e9n puede llegar a afectar a la parada de centrales el\u00e9ctricas por falta de agua de refrigeraci\u00f3n, por lo que el impacto se propaga hasta el sector de la producci\u00f3n energ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Llegamos finalmente a nuestro peque\u00f1o txoko. Nos encontramos numerosos ejemplos en los \u00faltimos a\u00f1os de que el aumento de las temperaturas no solo ha acelerado el ciclo hidrol\u00f3gico, sino que tambi\u00e9n lo ha alterado claramente, incluso a nivel de una comunidad como Navarra. 2019 iba camino de ser un a\u00f1o especialmente seco hasta el pen\u00faltimo mes del a\u00f1o. Sin embargo, noviembre promedi\u00f3 en torno a 28 d\u00edas de precipitaci\u00f3n en Navarra y las acumulaciones de agua ese mes rondaron una tercera parte de lo que es normal anualmente en buena parte de la Comunidad Foral. La puerta abierta a borrascas atl\u00e1nticas entrando desde el Cant\u00e1brico tiene que ver con algo que estamos empezando a presenciar con demasiada frecuencia: Los r\u00edos atmosf\u00e9ricos, esas correas de transmisi\u00f3n que permiten transferir la humedad desde zonas tropicales y subtropicales hasta las latitudes medias y que abrazan a los grandes anticiclones, llevan m\u00e1s vapor de agua y persisten m\u00e1s tiempo. Algo parecido lo encontramos en 2021 y, hasta cierto punto, tambi\u00e9n en 2023. El presente a\u00f1o ha tenido un r\u00e9gimen de precipitaciones especialmente irregular. Se habl\u00f3 mucho de sequ\u00eda en la primera parte de la primavera, pero tambi\u00e9n hemos sabido que, seg\u00fan datos oficiales, los siniestros y da\u00f1os asegurados que han sido causados por la precipitaci\u00f3n torrencial y el granizo nunca fueron tan altos. De alguna manera el r\u00e9gimen de lluvias se mediterraneiza e incluso, en cierto modo y seg\u00fan la \u00e9poca del a\u00f1o, se tropicaliza. Tanto es as\u00ed que, en las \u00faltimas borrascas que nos est\u00e1n entrando desde el Atl\u00e1ntico, empezamos a ver claros indicios de caracter\u00edsticas ligadas a ciclones tropicales. Est\u00e1 por ver qu\u00e9 papel est\u00e1 jugando la temperatura superficial del agua de nuestros mares y oc\u00e9anos circundantes que, por cierto, se ha disparado como nunca a lo largo de 2023.<\/p>\n<p>Las conclusiones finales son claras. Ante un ciclo hidrol\u00f3gico cada vez m\u00e1s desequilibrado como consecuencia del cambio clim\u00e1tico y de las actividades humanas y con la certeza de que, hagamos lo que hagamos, los desajustes ir\u00e1n a m\u00e1s en el futuro es cr\u00edtico prepararse, mejorar las alertas tempranas y adaptarse, muy especialmente en los sectores del abastecimiento de agua potable, la agricultura y la preservaci\u00f3n de los ecosistemas. Parece esencial un tratamiento m\u00e1s avanzado del saneamiento del agua, as\u00ed como anticiparse a eventos de precipitaci\u00f3n cada vez m\u00e1s irregulares, por ejemplo, diversificando las fuentes de abastecimiento y almacenamiento. Necesitamos adem\u00e1s incidir en que hay que hacer enormes inversiones cient\u00edficas en la evaluaci\u00f3n y seguimiento de los recursos h\u00eddricos en todas las escalas y niveles.<\/p>\n<p><strong>Peio Oria, <\/strong>delegado de la Agencia Estatal de Meteorolog\u00eda (AEMET) en Navarra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 43, Negua 2024 Invierno. Peio Oria.-\u00a0No somos demasiado conscientes de la globalidad del fen\u00f3meno del cambio clim\u00e1tico que opera en la Tierra a una velocidad in\u00e9dita en cientos de miles de a\u00f1os ni de los posibles fen\u00f3menos en cascada que ata\u00f1en a la precipitaci\u00f3n y al ciclo hidrol\u00f3gico. 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