{"id":16568,"date":"2024-03-18T13:56:14","date_gmt":"2024-03-18T12:56:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=16568"},"modified":"2025-05-21T15:07:22","modified_gmt":"2025-05-21T13:07:22","slug":"con-luces-largas-quien-teme-al-lobo-feroz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/con-luces-largas-quien-teme-al-lobo-feroz\/","title":{"rendered":"Con luces largas. \u00bfQui\u00e9n teme al lobo feroz?"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16569\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/trio-2016.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-16569\" class=\"wp-image-16569 size-full colorbox-16568\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/trio-2016.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"445\" data-id=\"16569\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/trio-2016.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/trio-2016-300x230.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-16569\" class=\"wp-caption-text\">La alianza PNV-PSE se repetir\u00e1, pero quiz\u00e1 sea su \u00faltima legislatura.<\/p><\/div>\n<p>Galde 44, Udaberria 2024 Primavera. Alberto Surio.-<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Entre el desgaste y la pulsi\u00f3n de cambio<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\">El aterrizaje de EH Bidu en las aguas templadas del posibilismo y su moderaci\u00f3n discursiva aten\u00faan el factor miedo de la clase media a un triunfo hipot\u00e9tico de la izquierda independentista<\/span><\/p>\n<p>El 21 de abril, las elecciones vascas van a marcar el rumbo pol\u00edtico en medio de un relato sobre la crisis en la eficacia de los servicios p\u00fablicos, en especial de la Sanidad. El tradicional debate identitario en Euskadi atraviesa un momento de bajo perfil y evidente desfondamiento. La sociedad vasca ha pasado la p\u00e1gina de la violencia de ETA desaparecida hace m\u00e1s de una d\u00e9cada y no considera prioritaria la discusi\u00f3n sobre el nuevo estatus de autogobierno. Esto no significa que el asunto haya desaparecido ni que el conflicto nacionalista se haya disuelto como un azucarillo en el agua. El \u2018problema nacional\u2019 permanece latente, pero en cierta forma adormecido, aun cuando el encaje del autogobierno vasco en una estructura plurinacional del Estado constitucional espa\u00f1ol sigue siendo ua asignatura pendiente que aparece y reaparece en el escenario de la actualidad como un Guadiana del sentido de la oportunidad.<\/p>\n<p>El movimiento pendular en la ciudadan\u00eda vasca tras a\u00f1os de fuerte efervescencia nacional tras una traum\u00e1tica Transici\u00f3n se acerca ahora hacia un punto de posibilismo que ha perforado incluso en los sectores del abertzalismo sociol\u00f3gico m\u00e1s radical, tambi\u00e9n como consecuencia del empantanamiento del proceso independentista catal\u00e1n Los propios partidos nacionalistas lo saben muy bien. Basta que lean con detenimiento qu\u00e9 dicen las encuestas al respecto. Las &#8216;cosas del comer&#8217; marcan la pauta en una sociedad que sigue teniendo un fuerte sentimiento de pertenencia y en la que el soberanismo es claramente mayoritario, incluido el derecho a decidir, con todos sus matices.<\/p>\n<p>La segunda clave del momento vasco es un proceso evidente de relevo generacional. Una elite dirigente est\u00e1 de salida y el relevo de I\u00f1igo Urkullu lo representa a la perfecci\u00f3n. Una sustituci\u00f3n que genera ciertas dudas en el PNV, en donde desde hace tiempo se asum\u00eda que Urkullu no aportaba nuevos votos, que el desgaste en la gesti\u00f3n empezaba a pasarle factura y que era el momento propicio del cambio de cartel. De ah\u00ed la apuesta por Imanol Pradales, un profesor universitario con la marca Deusto que representa a la perfecci\u00f3n la apuesta del establishment jeltzale por un nuevo rostro que mantengan las pol\u00edticas actuales \u00abfrente a los populismos de derechas e izquierdas\u00bb. Eclecticismo peneuvista en estado puro, producto de la factor\u00eda de Sabin Etxea. Un hombre fajado en la gesti\u00f3n y en la labor de equipo para dirigir coaliciones complejas y para frenar de paso el avance de la izquierda independentista, que tiene a favor el viento de la pulsi\u00f3n de cambio en juna parte del electorado. Y, en concreto, que mantenga la alianza PNV-PSE al frente de las instituciones vascas. A pesar de sus roces y sus tensiones, esta entente a\u00fan tiene cuerda para una legislatura. Despu\u00e9s, el futuro no est\u00e1 escrito.<\/p>\n<p><strong>Marca envejecida<\/strong>. El PNV necesita como el comer un relevo generacional que le vuelva a conectar con los j\u00f3venes una vez que compraba que su marca es percibir con creciente distancia por los menores de 40 a\u00f1os. Pradales necesita cortejar a este sector de votantes, que sienten cada vez su desafecci\u00f3n hacia los pol\u00edticos y que genera un caldo de cultivo de fuerte oposici\u00f3n al actual modelo de ejecutivo. Se les ve avejentados, apoltronados, en una sociedad que tiene una grav\u00edsima crisis demogr\u00e1fica y que est\u00e1 mutando a una rapidez de v\u00e9rtigo. La hist\u00f3rica dicotom\u00eda nacionalistas-no nacionalista empieza a ser una categor\u00eda de pasado.<\/p>\n<p>El problema del distanciamiento hacia la marca jeltzale tiene que ver con la fatiga tras a\u00f1os de hegemon\u00eda institucional y una crisis en la gesti\u00f3n en \u00e1reas bien sensibles como la Sanidad, la educaci\u00f3n o la Ertzaintza, con serios problemas en c\u00f3mo encauzar la conflictividad en la funci\u00f3n p\u00fablica. Adem\u00e1s, el sector del &#8216;voto de orden&#8217; de centroderecha que en su momento se decant\u00f3 por el PNV como un muro de contenci\u00f3n frente a EH Bildu en 2015 puede verse atra\u00eddo por el PP de Alberto N\u00fa\u00f1ez Feij\u00f3o, que, por ejemplo, se a envite en la bandera de la seguridad p\u00fablica, un asunto que comienza a generar cierta inquietud transversal entre los electores de los partidos mayoritarios. Es un fen\u00f3meno que est\u00e1 presente en todas las ciudades europeas.<\/p>\n<p>La polarizaci\u00f3n entre el PNV y EH Bildu est\u00e1 servida en bandeja, aunque todos prefieren guardar algunas cartas. El PNV de Pradales tocara la fibra del nacionalismo de bienestar, aunque mira por el rabillo del ojo el protagonismo alcanzado por EH Bildu que le pisa los talones. Juega con la baza a favor de que el PSE ha decidido mantener su coalici\u00f3n con los jeltzales. El papel del PNV como aliado de Pedro S\u00e1nchez deja claro que el sistema de las alianzas no se va a romper. Peneuvistas y socialistas seguir\u00e1n gobernando juntos, entre otras razones porque S\u00e1nchez necesita a los jeltzales como una pieza determinante para terminar su sobresaltada legislatura. Al PNV y a EH Bildu. La izquierda independentista vasca tambi\u00e9n ha apostado por el relevo generacional con Peleo Otxandiano, un cambio de ciclo con el que quiere querer abrirse a nuevos sectores sociales y pol\u00edticos con la mirada puesta, en especial, en el mundo de Elkarrekin Podemos y Sumar, frustrado por la divisi\u00f3n interna. EH Bildu se ha envuelto en la bandera de una nueva gobernanza participativa frente al modelo del PNV, que considero agotado, impulsa unas nuevas pol\u00edticas p\u00fablicas desde el \u00e1mbito progresista, y se decide a superar discursos de confrontaci\u00f3n con una campa\u00f1a \u2018soft\u2019, muy plana, que evita pol\u00e9micas, y con que Otxandiano quiere ganarse a la clase media. Quiz\u00e1 puedan extraerse varias conclusiones de este movimiento. La primera, que, ciertamente, EH Bidu ha dejado de dar miedo en importantes sectores de clases medias que se movilizaron en 2015 para desalojarles del poder en Gipuzkoa. Y es que aquella experiencia tambi\u00e9n les vacun\u00f3 frente a ciertos errores de gesti\u00f3n y de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica. La segunda gran derivada es que esta apuesta por el reformismo institucional que parece asumido por su electorado deja tambi\u00e9n su rastro de contradicciones. Los sectores m\u00e1s concienciados en la movilizaci\u00f3n social empiezan a sentir cierto desconcierto por la rapidez de este giro. La aparici\u00f3n del Mugimendu Socialista es la pieza que falta en ese tablero y cubre un hueco que hist\u00f3ricamente hab\u00eda ocupado la izquierda abertzale tradicional. Puede que la l\u00ednea \u2019socialista\u2019, ortodoxa con fuerza entre los j\u00f3venes de GKS, no tenga un especial reflejo electoral, pero s\u00ed es cierto que los cr\u00edticos han recogido la bandera del activismo social que parec\u00eda tradicionalmente ligado a la izquierda abertzale. El riesgo de desmovilizaci\u00f3n en un segmento del activismo &#8216;borroka&#8217; puede ser una realidad en la medida en que los ritmos del pragmatismo de EH Bildu son de alta velocidad. El desencuentro entre ELA y la formaci\u00f3n soberanista en determinadas cuestiones va a ir seguramente a m\u00e1s y es un revelador bot\u00f3n de muestra de hasta qu\u00e9 punto la estrategia soberanista ha sido fuerte \u00e9poca de resistencia, pero cuando toca modular y adecuarse al principio de realidad surgen las tensiones. La direcci\u00f3n de EH Bildu est\u00e1 atrapada porque, por un lado, las encuestas avalan su l\u00ednea ideol\u00f3gica. A la vez, supedita casi todo a buscar salidas a la cuesti\u00f3n de los presos. Y busca compensar determinadas cr\u00edticas con mensajes en los que se demuestre que la lucha soberanista conlleva tambi\u00e9n determinados mensajes de cambio econ\u00f3mico y social, Su apuesta por el asunto de la vivienda, a favor de la ley del Congreso aprobada por el Gobierno, ilustra esa simbiosis de lo social y nacional que EH Bildu proyecta en los gobiernos del Sinn F\u00e9in en Irlanda. UN ejemplo de cooperaci\u00f3n inst555L.<\/p>\n<p>La llave del PSE En el \u00e1mbito de la izquierda, el PSE liderado por Eneko Andueza intenta abrirse un espacio en un tetro de operaciones muy marcado por la polarizaci\u00f3n de PNV y EH Bildu, con un discurso socialdem\u00f3crata que intenta el equilibrio entre el desmarque respecto a los jeltzales, condicionado por su experiencia de aliado, y el rechazo a una entente de izquierdas con la izquierda abertzale mientras no haga autocr\u00edtica de lo que la violencia de ETA. Los socialistas esperan que el viento de un Pedro S\u00e1nchez insufle energ\u00eda al PSE, pero la coyuntura fr\u00e1gil de la legislatura, con el caso Koldo y la pol\u00e9mica por la ley de amnist\u00eda, dejan claro que la situaci\u00f3n se sustenta todav\u00eda en pies de barro. Solo una luz verde a los Presupuestos proyectar\u00eda se\u00f1ales m\u00e1s s\u00f3lidas de que a S\u00e1nchez le sigue funcionando el manual de resistencia. Mientras tanto, en semejante achique de espacios, el PSE tiene la esperanza de ser la llave de la futura alianza y convertirse en una pieza cualitativa en el tablero pol\u00edtico vasco que garantiza la estabilidad.<\/p>\n<p>En este mismo escenario, la catastr\u00f3fica imagen de divisi\u00f3n entre Sumar y Podemos, muy mediatizada por su pugna en Madrid, desmoviliza al electorado a la izquierda de la socialdemocracia que en su d\u00eda vio con ilusi\u00f3n el nacimiento de una alternativa distinta. El desencanto y la frustraci\u00f3n pueden ser capitalizados por EH Bildu, que tiene un sector potencial de crecimiento en este \u00e1mbito y en el voto joven que podr\u00eda ser la verdadera sorpresa de los comicios<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 44, Udaberria 2024 Primavera. Alberto Surio.- Entre el desgaste y la pulsi\u00f3n de cambio. 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