{"id":16246,"date":"2023-10-02T18:46:39","date_gmt":"2023-10-02T16:46:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=16246"},"modified":"2023-10-21T17:23:52","modified_gmt":"2023-10-21T15:23:52","slug":"el-traslado-de-la-coleccion-de-patrimonio-industrial-mueble","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/el-traslado-de-la-coleccion-de-patrimonio-industrial-mueble\/","title":{"rendered":"El traslado de la colecci\u00f3n de patrimonio industrial mueble"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/nave-industrial.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16251 colorbox-16246\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/nave-industrial.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"273\" data-id=\"16251\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/nave-industrial.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/nave-industrial-300x141.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><b><span style=\"color: #ff0000;\">Una oportunidad para la reflexi\u00f3n<\/span><\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Galde 42, Udazkena 2023 Oto\u00f1o. Ainara Mart\u00ednez Mat\u00eda<sup><a id=\"post-16246-footnote-ref-2\" href=\"#post-16246-footnote-2\">[1]<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u00bfEs el nuestro un pa\u00eds industrial? Si hacemos caso de los mensajes que, incansablemente, nos llegan a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n y las redes sociales la respuesta parece estar cada d\u00eda m\u00e1s cerca del no: noticias sobre porcentajes de ocupaci\u00f3n hotelera, n\u00famero de visitantes, regulaci\u00f3n de las visitas guiadas en ciudades\u2026 y, por supuesto, la sempiterna referencia a nuestra gastronom\u00eda proyectan una imagen mucho m\u00e1s pr\u00f3xima al sector servicios, con el turismo como buque insignia de la econom\u00eda vasca. Otras fuentes, como el Eustat, revelan que en la capv el peso espec\u00edfico del sector secundario es un nada desde\u00f1able 24 % de nuestro PIB, superior, desde luego, al 6,5% de las actividades tur\u00edsticas. Curiosamente, si preguntamos a quienes aqu\u00ed vivimos y a quienes nos visitan, la impresi\u00f3n general parece ajustarse m\u00e1s a estos datos estad\u00edsticos. La mayor\u00eda coinciden (coincidimos) en identificar de manera inequ\u00edvoca Pa\u00eds Vasco e industria. Cierto es que tambi\u00e9n habr\u00e1 consenso en admitir que el tejido fabril vasco \u00abya no es lo que era\u00bb, y que las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes parecen estar ya desconectadas de esa identidad asentada sobre el olor de la taladrina, pero existe todav\u00eda un imaginario suficiente en el que fundamentar la narraci\u00f3n de un pasado, un presente y, qu\u00e9 duda cabe, un futuro industrial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En cualquier caso, hubo un momento en que la importancia de la industria para los territorios vascos era tan evidente, tan poco discutida, que las instituciones apostaron, incluso, por crear un museo que mostrara lo que hab\u00eda significado por estos lares. En la d\u00e9cada de 1980, en un contexto de brutal crisis econ\u00f3mica, con cientos de empresas cerrando sus puertas y otras muchas sumergidas en dram\u00e1ticos procesos de reconversi\u00f3n, el Gobierno Vasco plante\u00f3 la creaci\u00f3n del Museo de la T\u00e9cnica del Pa\u00eds Vasco. La historia de este proyecto frustrado se ha contado en numerosas ocasiones, y no es objeto de estas l\u00edneas. Baste decir que estas casi cuatro d\u00e9cadas de azarosa (in)existencia han dado como resultado una colecci\u00f3n m\u00e1s de 2.000 piezas (custodiada y gestionada por el Departamento de Cultura del ejecutivo vasco) que podemos merecidamente reivindicar como una de las m\u00e1s relevantes del estado espa\u00f1ol. No s\u00f3lo contiene m\u00e1quinas y herramientas; tambi\u00e9n cuenta con cat\u00e1logos, fotograf\u00edas, maquetas, planos, letreros, documentos, muebles\u2026 Una representaci\u00f3n tan variada como fascinante de lo que siglo y medio de revoluci\u00f3n industrial ha supuesto en nuestro entorno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">A principios del siglo XXI, esta colecci\u00f3n (que inicialmente se custodi\u00f3 en las antiguas naves de ferrocarril de la Compa\u00f1\u00eda Orconera, en Lutxana-Barakaldo) hab\u00eda sido trasladada a Bilbao, y ocupaba dos plantas de un edificio industrial ya en desuso:el de la empresa Consonni, en la Ribera de Zorrotzaurre. All\u00ed fue donde, en 2012, cuatro historiadoras miembros de la Asociaci\u00f3n Vasca de Patrimonio Industrial y Obra P\u00fablica (Mar\u00eda Molinuevo Zaballa, Mar\u00eda Romano Vallejo, Amaia Apraiz Sahag\u00fan y yo misma) tomamos contacto profesional con aquellos dos millares largos de objetos. Las labores que realizamos hasta 2020 pueden conocerse a trav\u00e9s de las intervenciones que las integrantes del equipo hemos realizado en distintos congresos especializados, y en otras publicaciones firmadas por personas ajenas a estos trabajos. Merece la pena destacar que gracias a ellas llegamos a un conocimiento profundo de la colecci\u00f3n que nos permiti\u00f3 abordar las etapas sucesivas con la seguridad de contar con criterios bien sustentados. Adem\u00e1s, durante los ocho a\u00f1os que dedicamos a estas tareasse produjo un cambio fundamental, quiz\u00e1s el m\u00e1s decisivo en la historia reciente de estos artefactos. Desde el centro de patrimonio cultural vasco se tom\u00f3 en 2015 la decisi\u00f3n de abrir al p\u00fablico la colecci\u00f3n, que hasta entonces s\u00f3lo hab\u00eda podido ser contemplada parcialmente con motivo de algunas exposiciones tem\u00e1ticas. Eso tuvo dos consecuencias inmediatas. Por un lado,\u00a0 iniciar un programa de visitas, primero limitadas a grupos escolares y asociaciones culturales y pronto dirigidas al p\u00fablico en general, abriendo la nave un d\u00eda a la semana. Por otro, recuperar mec\u00e1nica y funcionalmente algunas de las piezas all\u00ed expuestas, para dotar a la colecci\u00f3n de mejores recursos interpretativos. As\u00ed, desde 2018 se ha intervenido una decena de piezas: la maqueta del convertidor Bessemer, dos cableadoras de la Compa\u00f1\u00eda Franco-Espa\u00f1ola de Cables y Alambres, un laminador para dientes de horca, un telar para tejidos el\u00e1sticos, una caramelera, la maquinaria del reloj de las oficinas de Altos Hornos de Vizcaya, una peque\u00f1a cordelera, un torno para copiar hormas de zapatos y una cerradora de latas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Por tanto, cuando en 2021 la colecci\u00f3n volvi\u00f3 a ser trasladada, para regresar, curiosa y quiz\u00e1s parad\u00f3jicamente, a las naves en que estuvo previsto crear aquel museo industrial todav\u00eda no materializado, la situaci\u00f3n era muy diferente a la de dos d\u00e9cadas antes. Cuando las piezas abandonaron Orconera, no exist\u00eda ninguna previsi\u00f3n de que fueran a ser mostradas, m\u00e1s all\u00e1 de alg\u00fan pr\u00e9stamo puntual. Ahora, de vuelta en las mismas instalaciones, nos encontr\u00e1bamos con una colecci\u00f3n parcialmente abierta al p\u00fablico, con un programa estable de visitas y una mejora sistem\u00e1tica de sus contenidos. Lo que es m\u00e1s: este segundo traslado ha ido acompa\u00f1ado de un proyecto expositivo, pues el edificio sur se ha concebido como almac\u00e9n visitable, algo que ni siquiera se hab\u00eda planteado en las etapas anteriores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Todo ello nos da una ocasi\u00f3n inmejorable para la reflexi\u00f3n, para resituar el papel que este excelente elenco de objetos industriales tiene en la sociedad vasca actual y para reevaluar su capacidad de transmitir significados en pleno siglo xxi. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene un dep\u00f3sito de patrimonio mueble industrial (pues eso es hoy Orconera) en una sociedad que, como indic\u00e1bamos al arrancar este art\u00edculo, parece haber inter\u00e9s en encaminar hacia la econom\u00eda de servicios? \u00bfPuede reducirse este espacio (casi 1.500 m<sup>2 <\/sup>distribuidos en dos naves, de los cuales la mitad son accesibles al p\u00fablico) a un recurso tur\u00edstico que ciertas personas elegir\u00e1n si es que tienen tiempo despu\u00e9s de cumplir con las visitas obligadas? No parece que deba ser esa su vocaci\u00f3n, sino, m\u00e1s bien, la de dirigirse a transmitir significados relevantes sobre nuestro pasado, presente y futuro industrial. Pues, si bien todos los objetos custodiados est\u00e1n ya en desuso (muchos de ellos han llegado all\u00ed precisamente por obsolescencia, ajenos ya a la pr\u00e1ctica productiva actual), la interpretaci\u00f3n que se les da se hace desde el presente, y pretende dar herramientas para imaginar el futuro. Una colecci\u00f3n as\u00ed es mucho m\u00e1s que su valor testimonial, que es enorme; y si por algo destaca, es por sus muchas capacidades: despertar vocaciones, conectar experiencias intergeneracionales, fomentar valores como la igualdad, cuestionar modelos econ\u00f3micos y sistemas de trabajo, concienciar sobre el papel de los modelos productivos en el cambio clim\u00e1tico\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">En definitiva, debemos actuar con ambici\u00f3n, y no aspirar \u00fanicamente a contar la historia de la industrializaci\u00f3n vasca a trav\u00e9s de una recopilaci\u00f3n de objetos de diferentes \u00e9pocas, testimonio de tecnolog\u00edas diversas. La recopilaci\u00f3n, por la propia intrahistoria de la colecci\u00f3n, siempre generar\u00e1 disonancias y contar\u00e1 con vac\u00edos dif\u00edciles de soslayar. La reflexi\u00f3n que debemos iniciar a partir de aqu\u00ed, con la colecci\u00f3n de patrimonio industrial mueble ya trasladada a Orconera y abierta regularmente al p\u00fablico, es c\u00f3mo vamos a lograr que la sociedad conecte con esta realidad industrial y en qu\u00e9 medida la interpretaci\u00f3n de aquellos objetos puede resultar \u00fatil en este prop\u00f3sito. Pues el patrimonio cultural, tambi\u00e9n el industrial, s\u00f3lo tiene sentido si cuenta con una comunidad que lo respalda, lo salvaguarda y tiene vocaci\u00f3n de transmitirlo.<\/span><\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-16246-footnote-2\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Presidenta de la secci\u00f3n espa\u00f1ola del Comit\u00e9 Internacional para la Conservaci\u00f3n del Patrimonio Industrial (ticcih-Espa\u00f1a). <a href=\"#post-16246-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/span><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 42, Udazkena 2023 Oto\u00f1o. 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