{"id":15872,"date":"2022-12-22T18:10:28","date_gmt":"2022-12-22T17:10:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15872"},"modified":"2022-12-28T20:47:39","modified_gmt":"2022-12-28T19:47:39","slug":"bioeconomia-para-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/bioeconomia-para-el-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Bioeconom\u00eda para el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_15873\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Triangle-poster.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-15873\" class=\"wp-image-15873 colorbox-15872\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Triangle-poster.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"671\" data-id=\"15873\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Triangle-poster.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Triangle-poster-201x300.jpg 201w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-15873\" class=\"wp-caption-text\">Del cartel del film \u00abEl tri\u00e1ngulo de la tristeza\u00bb, Palma de Oro en Cannes, 2022.<\/p><\/div>\n<p>Galde 39, negua 2023 invierno. Santiago Eraso.-<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #ff0000; font-size: 14pt;\">Entre cometas y motos de agua, veleros y yates de lujo<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Hace unos meses termin\u00e9 de leer Bioeconom\u00eda para el siglo XXI <a class=\"simple-footnote\" title=\"VV.AA., Bioeconom\u00eda para el siglo XXI. Actualidad de Nicholas Georgescu-Roegen, Los libros de la Catarata, Madrid, 2022.\" id=\"return-note-15872-1\" href=\"#note-15872-1\"><sup>1<\/sup><\/a>, una excelente recopilaci\u00f3n de textos sobre Nicholas Georgescu-Roegen, editados por Luis Arenas, Jos\u00e9 Manuel Naredo y Jorge Riechmann. El autor, nacido en 1906 en Ruman\u00eda y exiliado a EE. UU., donde muri\u00f3 en 1994, en su empe\u00f1o por corregir la desconexi\u00f3n que los saberes contempor\u00e1neos establecen entre disciplinas cient\u00edficas, naturales, sociales o humanistas, llam\u00f3 \u00abbioeconom\u00eda\u00bb a su forma de abordar los estudios que llevaba a cabo, que luego se han conocido como \u00abeconom\u00eda ecol\u00f3gica\u00bb. \u00c9l se opon\u00eda a la l\u00f3gica de la especializaci\u00f3n de los saberes que domina la ciencia contempor\u00e1nea y reflexionaba sobre las implicaciones econ\u00f3micas que tienen otros campos del conocimiento como la demograf\u00eda, la pol\u00edtica, la \u00e9tica y la ecolog\u00eda.<\/p>\n<p>Este heterodoxo matem\u00e1tico, economista y estad\u00edstico public\u00f3 en 1971 La ley de la entrop\u00eda y el proceso econ\u00f3mico <a class=\"simple-footnote\" title=\"Nicholas Georgescu-Roegen, La ley de la entrop\u00eda y el proceso econ\u00f3mico, Fundaci\u00f3n Argentaria \u2013 Visor distribuciones, Madrid, 1996.\" id=\"return-note-15872-2\" href=\"#note-15872-2\"><sup>2<\/sup><\/a>, obra que ha sido reconocida a\u00f1os despu\u00e9s como uno de los estudios m\u00e1s importantes de las ciencias sociales de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Como se\u00f1alan los editores, esta publicaci\u00f3n puso las bases para una revoluci\u00f3n en la teor\u00eda econ\u00f3mica moderna y marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en el an\u00e1lisis de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos. De hecho, a pesar de que su influencia es a\u00fan limitada porque la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la econom\u00eda sigue imponiendo sus criterios para \u00abmedir\u00bb el mundo, algunas de sus teor\u00edas se emplearon para redactar Los l\u00edmites del crecimiento <a class=\"simple-footnote\" title=\"Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers y William W. Behrems, The Limitsto Growth, Universe Books, Nueva York, 1972.\" id=\"return-note-15872-3\" href=\"#note-15872-3\"><sup>3<\/sup><\/a>, el c\u00e9lebre informe encargado por el Club de Roma al MIT (Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts). En este documento, por primera vez de forma oficial, se advert\u00eda que, si segu\u00eda el incremento de poblaci\u00f3n, la industrializaci\u00f3n, la producci\u00f3n de alimentos, la explotaci\u00f3n de recursos naturales y la contaminaci\u00f3n alcanzar\u00edamos el pr\u00f3ximo siglo -en el que ahora ya estamos- los l\u00edmites absolutos de crecimiento posible. Ya han transcurrido cincuenta a\u00f1os y, para nuestra desgracia, todav\u00eda hoy el sistema productivo contin\u00faa expandi\u00e9ndose y, en consecuencia, tal y como se predijo, nuestros ecosistemas se est\u00e1n transformando en un sentido imprevisible.<\/p>\n<p>Aplicando a la econom\u00eda los principios de la termodin\u00e1mica, es decir, que la energ\u00eda ni se crea ni se destruye solo se trasforma (1\u00ba principio) y, que en esa transformaci\u00f3n, la energ\u00eda pierde calidad y se degrada, disminuyendo as\u00ed sus posibilidades para el aprovechamiento humano (2\u00ba principio), Georgescu-Roegen expuso que toda producci\u00f3n econ\u00f3mica es la creaci\u00f3n de un conjunto de bienes y servicios, pero al mismo tiempo de males y perjuicios que hay que tener en cuenta para valorar y medir mejor los l\u00edmites razonables de cada proceso productivo.<\/p>\n<p>Georgescu-Roegen fue precursor del t\u00e9rmino decrecimiento y muy cr\u00edtico con el concepto de desarrollo sostenible. Cre\u00eda que, en esencia, la ciencia econ\u00f3mica deb\u00eda tener una finalidad \u00e9tica para mejorar las condiciones de vida de los m\u00e1s pobres, respetando siempre los l\u00edmites impuestos por la naturaleza. Nunca se cans\u00f3 de se\u00f1alar que la econom\u00eda convencional se concibe exenta de responsabilidades sociales, a la vez que niega la importancia de los factores culturales en las decisiones de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo. \u00abEl m\u00e1ximo de cantidad de vida \u2013dec\u00eda- exige una tasa m\u00ednima de agotamiento de los recursos naturales, porque todo exceso para satisfacer necesidades no vitales lleva consigo una menor cantidad de vida en el futuro\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, la vida humana no puede desligarse del conflicto intergeneracional que exige elegir entre excesos presentes y vidas futuras. El antrop\u00f3logo, investigador y activista ecosocial Emilio Santiago Mui\u00f1o suele hablar del placer de vivir a escala humana o de la lujosa pobreza y nos recuerda que Georgescu-Roegen, frente a los estilos materiales de vida de las \u00e9lites, siempre fue partidario de una econom\u00eda popular que redistribuyera lo suficiente como para asegurar a todos los seres humanos la cobertura de sus necesidades b\u00e1sicas sin tener que renunciar al principio democr\u00e1tico de la organizaci\u00f3n social y sin incurrir en derivas autoritarias. Es decir, la justa medida entre la autorregulaci\u00f3n y la normativizaci\u00f3n institucional necesaria. En cierto sentido, propon\u00eda modificar los marcos culturales que definen el placer de vivir, para ligarlo a un consumo m\u00e1s cualitativo que cuantitativo, al ocio inmaterial y a tipos de trabajo m\u00e1s estimulante y menos vinculado al productivismo innecesario.<\/p>\n<p>Parafraseando a la activista brasile\u00f1a, Marcia Tiburi, cuando se refiere a los movimientos sociales latinoamericanos y su relaci\u00f3n con la vida buena, es necesario activar con la pr\u00e1ctica otras formas de pensar la econom\u00eda porque, en definitiva, esta no es m\u00e1s que una manera de relacionarnos, una suma de intercambios entre los seres del mundo vivo. En este sentido, es muy importante escuchar las teor\u00edas que el eco-feminismo ha avanzado sobre las diferentes teor\u00edas relacionadas con los cuidados, cuando proponen pensarlos como el centro de toda actividad econ\u00f3mica y no solamente un sector espec\u00edfico relacionado con los trabajos sin remunerar, casi siempre desempe\u00f1ados todav\u00eda por mujeres. Es decir, el cuidado en el sentido m\u00e1s amplio de la atenci\u00f3n escrupulosa que debemos prestar al mundo, en su dimensi\u00f3n natural, social y cultural.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 de leer Bioeconom\u00eda para el siglo XXI en una playa mientras contemplaba a la gente gozar del tiempo de descanso. Era una de esas im\u00e1genes populares de las que se podr\u00eda deducir que es posible compartir el placer de vivir juntos, aunque tengamos distintas formas de hacerlo. En el trasfondo del paisaje se vislumbraban diferentes costumbres y rituales, casi como un espejo de nuestra existencia. En este sentido, me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n el contraste que hab\u00eda entre un padre con una ni\u00f1a que disfrutaban discretamente jugando con una simple cometa y el exhibicionismo de otras personas que hac\u00edan piruetas en el agua alardeando con sus estruendosas motos de agua. La misma diferencia que se percib\u00eda entre algunos veleros navegando con el impulso del viento y los ostentosos yates de recreo, que consumen altas dosis de gas\u00f3leo.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda que el Museo Guggenheim de Bilbao celebraba el 25 aniversario de su fundaci\u00f3n el 18 de octubre de 1997, un crucero transatl\u00e1ntico de lujo con 645 privilegiados turistas zarpaba por primera vez desde Getxo (Bizkaia) a Miami. La met\u00e1fora de gran nav\u00edo de titanio, que tantas veces se ha empleado como imaginario de este museo, se convierte en pesadilla cuando la realidad de ese otro palacio flotante para privilegiados nos pone ante el espejo de la cultura del despilfarro clasista. Seguramente, muchos de aquellos turistas tampoco tendr\u00edan pudor en desplazarse a alguna de esas gigantescas estaciones artificiales para deportes de nieve que, mientras se derriten los casquetes polares o los glaciares de todo el mundo, se est\u00e1n construyendo en pleno desierto de Arabia Saud\u00ed o en Emiratos \u00c1rabes o, en menor medida, sin ir tan lejos, en los mismos Pirineos.<\/p>\n<p>Son ejemplos de modos diametralmente opuestos de entender el ocio que ejemplifican las teor\u00edas sobre la entrop\u00eda de Georgescu-Roegen seg\u00fan la cual toda actividad de producci\u00f3n, movimiento, calefacci\u00f3n, refrigeraci\u00f3n, iluminaci\u00f3n etc, implica la degradaci\u00f3n irreversible de una cierta cantidad de energ\u00eda que, por lo tanto, ya no puede utilizarse al final del proceso y, por tanto, su empe\u00f1o por entender la econom\u00eda como un subsistema necesariamente integrado en los ciclos de la naturaleza y no al rev\u00e9s, como se empe\u00f1a la ortodoxia econ\u00f3mica dominante.<\/p>\n<p>Estas representaciones del poder econ\u00f3mico pueden configurar una amplia lista de relatos del absurdo que han conformado el inconsciente cultural de la modernidad capitalista y nuestra subjetividad consumista, que est\u00e1 atravesada por una condici\u00f3n individualista del deseo, aderezada con buenas dosis de ret\u00f3rica libertariana: defensa absoluta de la libertad como derecho natural que no puede ser interferido de ning\u00fan modo; una concepci\u00f3n de las personas como individuos que gozan, sobre todo, del derecho de propiedad absoluta sobre s\u00ed mismos y, por extensi\u00f3n, el pleno derecho a la libertad ilimitada de mercado; un rechazo absoluto de cualquier medida igualitaria o de f\u00f3rmulas sociales que intenten aplicar pautas a la libertad, por tanto la justificaci\u00f3n de un Estado m\u00ednimo y que, adem\u00e1s, est\u00e9 al servicio de sus intereses particulares.<\/p>\n<p>El artista Robert Smithson, uno de los fundadores del land-arto arte de la tierra, en su ensayo \u00abEntrop\u00eda y los nuevos monumentos\u00bb <a class=\"simple-footnote\" title=\"Robert Smithson, \u00abEntropy and the new monuments\u00bb, Artforum, junio 1966.\" id=\"return-note-15872-4\" href=\"#note-15872-4\"><sup>4<\/sup><\/a>, retom\u00f3 los argumentos de Georgescu-Roegen en torno a la relaci\u00f3n entre entrop\u00eda, valor y placer de vivir para subrayar una tendencia ineluctable en el desarrollo econ\u00f3mico y que \u00e9l denominaba el \u00abdesag\u00fce de energ\u00eda\u00bb que produce una suerte de inversi\u00f3n temporal por la cual lo obsoleto no proviene del pasado, sino del futuro. Las ruinas ya no ser\u00edan el residuo desolado de la historia que, utilizando la figura del Angelus Novus del pintor Paul Klee, Walter Benjamin describi\u00f3 en su Tesis sobre la filosof\u00eda de la historia (1940), sino la fr\u00eda normalidad del porvenir. La monta\u00f1a de residuos entr\u00f3picos que se acumula en los paisajes naturales aparecen as\u00ed como la consecuencia l\u00f3gica de la proliferaci\u00f3n del despilfarro y del lujo.<\/p>\n<p>Entre el exceso compulsivo, basado en una concepci\u00f3n de la libertad caprichosa, y la restricci\u00f3n m\u00e1xima y autoritaria puede estar la moderaci\u00f3n de lo suficiente que todas las personas podamos asumir. Yayo Herrero en Ausencias y extrav\u00edos <a class=\"simple-footnote\" title=\"Yayo Herrero L\u00f3pez, Ausencias y extrav\u00edos, Revista Contexto, Madrid, 2021.\" id=\"return-note-15872-5\" href=\"#note-15872-5\"><sup>5<\/sup><\/a> nos recuerda que necesitamos sumar y multiplicar, pero en un mundo con l\u00edmites hay que reivindicar, sobre todo, la precauci\u00f3n de restar y el imperativo pol\u00edtico de dividir. En una cultura de la desmesura del crecimiento se siente repugnancia al pensar en la desaceleraci\u00f3n, el freno, el descenso, la suficiencia, pero eso es justamente lo que debemos hacer. Introducir la ecolog\u00eda en la cultura implica hacerse cargo de los conceptos de l\u00edmite y renuncia. Es decir, asumir restricciones y racionamientos (raci\u00f3n y raz\u00f3n) que respondan a acuerdos establecidos con criterios democr\u00e1ticos y responsabilidad social mutua, que compaginen las necesidades y obligaciones comunes sin menoscabo de las libertades y los derechos individuales b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Aprender a dividir entre las que somos ayuda a pensar en qu\u00e9 vida puede ser esa en la que quepamos todas y no dejemos a nadie atr\u00e1s. Cu\u00e1nto queda y a cu\u00e1nto tocamos son preguntas pol\u00edticas centrales. Por eso es imprescindible echar bien las cuentas, porque ya no salen si seguimos con los mismos criterios de explotaci\u00f3n. \u00danicamente salen si se miden como cuenta de resultados, si los beneficios en forma de dinero, luz o combustible alcanzan solo a unos pocos y \u00abse olvida\u00bb \u2013subraya Herrero que hay que dividirlos entre miles de millones de seres humanos, un enorme denominador que obliga a repensar los conceptos de abundancia y escasez.<\/p>\n<p>Aunque la igualdad sea una utop\u00eda, no por eso vamos a renunciar a un mundo donde las diferencias econ\u00f3micas y sociales no sean tan grandes como con las que ahora existen y, por tanto, podemos exigir y tambi\u00e9n ser consecuentes para que la distribuci\u00f3n de los bienes y recursos sea m\u00e1s justa. Hoy, parafraseando a Yayo Herrero, la rebeli\u00f3n contra los l\u00edmites es el peor de los extrav\u00edos. Y restar y dividir, un ejercicio de amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"simple-footnotes\"><p class=\"notes\">Notes:<\/p><ol><li id=\"note-15872-1\">VV.AA., Bioeconom\u00eda para el siglo XXI. Actualidad de Nicholas Georgescu-Roegen, Los libros de la Catarata, Madrid, 2022. <a href=\"#return-note-15872-1\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-15872-2\">Nicholas Georgescu-Roegen, La ley de la entrop\u00eda y el proceso econ\u00f3mico, Fundaci\u00f3n Argentaria \u2013 Visor distribuciones, Madrid, 1996. <a href=\"#return-note-15872-2\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-15872-3\">Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers y William W. Behrems, The Limitsto Growth, Universe Books, Nueva York, 1972. <a href=\"#return-note-15872-3\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-15872-4\">Robert Smithson, \u00abEntropy and the new monuments\u00bb, Artforum, junio 1966. <a href=\"#return-note-15872-4\">&#8617;<\/a><\/li><li id=\"note-15872-5\">Yayo Herrero L\u00f3pez, Ausencias y extrav\u00edos, Revista Contexto, Madrid, 2021. <a href=\"#return-note-15872-5\">&#8617;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 39, negua 2023 invierno. 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