{"id":15568,"date":"2022-09-30T12:38:24","date_gmt":"2022-09-30T10:38:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15568"},"modified":"2022-10-12T18:05:14","modified_gmt":"2022-10-12T16:05:14","slug":"las-sociedades-de-las-emergencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/las-sociedades-de-las-emergencias\/","title":{"rendered":"Las sociedades de las emergencias"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/crisis580.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15572 colorbox-15568\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/crisis580.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"532\" data-id=\"15572\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/crisis580.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/crisis580-300x275.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000; font-size: 14pt;\"><strong>Justicia clim\u00e1tica, derechos humanos y decrecimiento<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o. Maria Jos\u00e9 Guerra Palmero.-<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pol\u00edtica y qu\u00e9 gobierno necesitamos para un mundo asolado por pandemias, guerras, crisis de refugiados, inflaci\u00f3n desatada y, situado como marco ineluctable, en las coordenadas de la emergencia clim\u00e1tica? La invitaci\u00f3n de Galde a reflexionar sobre este asunto nos hace conscientes de la impotencia que sentimos ante la p\u00e9rdida de un mundo, el del ayer, en el que determinadas certidumbres nos permit\u00edan cierta \u00abhabitabilidad\u00bb\u2014al menos a los sectores privilegiados, a los ganadores de la globalizaci\u00f3n neoliberal\u2014, y otro, nuevo e ignoto, que nos desaf\u00eda, pr\u00e1cticamente, en todos los aspectos de la existencia. Nuestra manera de vivir y de convivir pol\u00edticamente parece haber caducado ante la irrupci\u00f3n no de meras crisis, tal como apunta Innenarity en su texto, sino de aut\u00e9nticas emergencias. Hemos transitado, en lo local y en lo global, desde el barrio o el pueblo hasta el planeta, a una era marcada por un alto grado de estr\u00e9s personal, social y planetario. Se nos ha impuesto una constelaci\u00f3n sem\u00e1ntica sembrada de alarmas, alertas y urgencias que nos precipita en la desesperaci\u00f3n y parece impedirnos hasta pensar. La inmediatez y el sensacionalismo de los medios de comunicaci\u00f3n y los efectos virales de las redes sociales nos paralizan o nos precipitan a decir lo primero que se nos viene a la cabeza que suele ser desatinado y desafortunado. Los gur\u00fas parecen haber sepultado a los fil\u00f3sofos, y muchos de estos \u00faltimos se han reciclado en las formas mercantilizadas del video en YouTube o del Twitter. Frente a la desaz\u00f3n s\u00f3lo nos proponen <em>mind fulness<\/em>.<\/p>\n<p>Los primeros a\u00f1os veinte del siglo XXI, en suma, nos aparecen desquiciados. Intentar\u00e9 dar unas pinceladas sobre la era de las emergencias que sobre todo representa un reto enorme para ajustar nuestras teor\u00edas de la justicia porque las gentes perdedoras de la globalizaci\u00f3n, las generaciones futuras, el resto de las especies que pueblan el planeta y el mismo clima, del que dependemos, sentencian la obsolescencia de nuestros marcos de referencia por provincianos y limitados y plantean la necesidad de dar un nuevo impulso a nuestra intelecci\u00f3n \u00e9tica y pol\u00edtica. Pero no s\u00f3lo eso: la exigencia de una transformaci\u00f3n radical de nuestras sociedades para adaptarse, mitigar y generar resiliencia ante la emergencia clim\u00e1tica y la crisis energ\u00e9tica exige que cada uno de nosotros, solos y en comunidad, cambiemos radicalmente nuestros h\u00e1bitos y costumbres. Las instituciones tienen que incorporar ya su propia agenda clim\u00e1tica y no como reclamo ret\u00f3rico, sino como efectiva transformaci\u00f3n. \u00bfTiene que ser esto tan negativo como lo perge\u00f1amos? \u00bfEstamos abocados a caer en las redes de la imaginaci\u00f3n dist\u00f3pica y a resignarnos? \u00bfNo hay manera de pensar que quiz\u00e1 tengamos una gran oportunidad para cultivar la vida buena o el buen vivir a partir de las urgencias por cambiar?<\/p>\n<p>Podemos constatar, en primer lugar, que diagn\u00f3sticos como el de Ulrich Beck respecto a las sociedades del riesgo se han intensificado y redoblado. Ya no s\u00f3lo sabemos que la calamidad, m\u00e1s que la cat\u00e1strofe, ser\u00e1 inevitable, sino que varias tipolog\u00edas de calamidades, esto es, de desastres ocasionados por la ceguera humana ante las consecuencias funestas del funcionamiento de la econom\u00eda, est\u00e1n ya aqu\u00ed y tenemos que generar, en tiempo r\u00e9cord porque estamos con el agua al cuello, modalidades de respuesta eficaces para poder no s\u00f3lo sobrevivir como sociedades decentes y civilizadas, sino incluso como especie <em>sapiens <\/em>que habita la Tierra.<\/p>\n<p>Espero que, a estas alturas, a nadie le parezca exagerada la caracterizaci\u00f3n de las sociedades de las emergencias. Ya s\u00e9 que los negacionistas no lo compartir\u00e1n porque de su negaci\u00f3n esperan que se derive el mantenimiento de su confort y de sus privilegios. No obstante, en estado de alarma hemos vivido todos y todas en el planeta los \u00faltimos a\u00f1os. Desde marzo de 2020 con la emergencia sanitaria local, nacional y global ocasionada por la pandemia de Covid-19, tuvimos que hacernos cargo de una sacudida brutal que nos inclinaba a la distop\u00eda. No obstante, el shock provocado por este acontecimiento planetario, debido a la agencia de un humilde virus, no debe hacer olvidar otras emergencias casi silenciadas.<\/p>\n<p>Vivo en las Islas Canarias, en la frontera sur de Europa, y desde el 2019 se inici\u00f3 la reactivaci\u00f3n de la llamada ruta atl\u00e1ntica, repitiendo un episodio de crisis humanitaria que hab\u00edamos vivido ya del 2006 al 2008, aproximadamente. La llegada de pateras y cayucos ha sido constante en estos a\u00f1os de pandemia como episodio local, espa\u00f1ol y europeo, de una emergencia migratoria que tambi\u00e9n puede ser conceptualizada globalmente. Pr\u00e1cticamente no hay d\u00eda ni noche que Salvamento Mar\u00edtimo no rescate a ni\u00f1os, ni\u00f1as, mujeres y hombres de las fauces del mar y, a pesar de esto, el saldo de muertes no cesa de aumentar. Hoy por hoy, la ruta canaria es la m\u00e1s letal de todo el planeta y nos obliga a mirar a \u00c1frica subsahariana como territorio especialmente afectado por la emergencia clim\u00e1tica en el que el desierto avanza provocando sequ\u00eda, crisis alimentaria y una desolaci\u00f3n que empuja a los refugiados ambientales hacia lugares m\u00e1s habitables. Vamos viendo como el concepto de habitabilidad tiene que convertirse en piedra angular. Aqu\u00ed es donde nos vemos obligados a introducir la categor\u00eda sustantiva de \u00abjusticia clim\u00e1tica\u00bb y no podemos seccionarla de la defensa de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Las poblaciones m\u00e1s afectadas por los efectos del cambio clim\u00e1tico son las que menos responsabilidad tienen en su producci\u00f3n. Efectivamente, ya nos van llegando a todos los pa\u00edses s\u00edntomas graves de la enfermedad del clima (inundaciones, olas de calor, sequ\u00edas, grandes incendios&#8230;), pero determinadas \u00e1reas han sido mucho m\u00e1s afectadas y, adem\u00e1s, dada la geopol\u00edtica de los recursos y de las din\u00e1micas de la globalizaci\u00f3n, son las m\u00e1s castigadas por los baj\u00edsimos niveles de desarrollo humano. \u00bfC\u00f3mo afrontar la perspectiva de que la actual emergencia migratoria se incremente exponencialmente debido a la emergencia clim\u00e1tica? En los a\u00f1os noventa del siglo pasado las teor\u00edas de la justicia global abordaban el problema de la redistribuci\u00f3n planetaria de los recursos junto con el auge de los enfoques basados en el desarrollo humano sostenible y asum\u00edamos deberes de cooperaci\u00f3n global, al menos en el plano ret\u00f3rico de las organizaciones internacionales y de esto ha quedado como remanente la agenda 2030 de los ODS. La ola belicista que se desat\u00f3 tras la ca\u00edda de las Torres gemelas de Nueva York, y que ha te\u00f1ido de sangre el mapa mundial desde Afganist\u00e1n a Libia, y la gran recesi\u00f3n de 2008 causada por las hipotecas subprime que nos repercuti\u00f3 como crisis de deuda nacional opacaron el prestigio de la justicia global. Ahora, no s\u00f3lo deber\u00edamos desempolvarlas sino contextualizarlas convenientemente en torno a los imperativos de la justicia clim\u00e1tica. Para muchos es una certeza, en un oc\u00e9ano de incertidumbres, que los pa\u00edses causantes de la emergencia clim\u00e1tica debemos decrecer, que deben decrecer las \u00e9lites que van en jet privado y que consumen millones de litros de agua en regar campos de golf, esto es, que debemos aprender a conjugar decrecimiento con justicia, con equidad y con redistribuci\u00f3n. Y que la tarea es local, nacional, transnacional, pensando en Europa, y, por supuesto, global.<\/p>\n<p>Antes de escribir estas l\u00edneas se me apareci\u00f3 en la pantalla la expresi\u00f3n \u00abdecrecimiento para vivir sabroso\u00bb.Ven\u00eda, como ustedes pueden suponer, de Colombia, y me impact\u00f3 porque tenemos que aprender mucho de las gentes y pa\u00edses que siempre han vivido en situaciones de alarma y conflictos, de emergencia. Asimismo, podr\u00edamos atender a lo que queda de pueblos que no han perdido la memoria de su conexi\u00f3n con la naturaleza y que hablan del \u00abbuen vivir\u00bb. La cultura globalizada de origen anglosaj\u00f3n ha creado una industria de la felicidad individualista y consumista que ahora se revela absolutamente disfuncional para los desaf\u00edos que nos plantean las sociedades de las emergencias. La cooperaci\u00f3n es ya un imperativo funcional para afrontar las calamidades que hemos generado como capitalismo globalizado basado en el saqueo y en el expolio de las gentes y de los recursos de los pa\u00edses empobrecidos y sometidos a los caprichos de las muchas veces ruinosa inversi\u00f3n extranjera. De hecho, si nuestra especie sobrevivi\u00f3 en sus primeros estadios fue porque articul\u00f3 modalidades de cooperaci\u00f3n tanto entre humanos como con la naturaleza y los animales. Reconectar con nuestro suelo terrestre y respetar sus exigencias es ya obligatorio si no queremos precipitarnos al abismo.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos apostar por la utop\u00eda viable y posible, en la que lo local va a a tener un gran protagonismo, y rebajar mucho la soberbia de nuestra civilizaci\u00f3n tecno-optimista y depredadora. Debemos ponernos en disposici\u00f3n de aprender y de desear cambiar no s\u00f3lo para sobrevivir, sino incluso, para vivir mejor. Por dar una pista: las ciudades se han convertido en ratoneras de islas de calor y de atascos automovil\u00edsticos con un alto grado de contaminaci\u00f3n y de consumo de tiempo de vida en trayectos largu\u00edsimos. \u00bfDe verdad queremos seguir viviendo as\u00ed? Una pol\u00edtica municipal de cercan\u00edas, que acortara patrones de movilidad y modificara el urbanismo centrado en el coche liberar\u00eda tiempo para la vida familiar y personal, para la convivencia y para la alegr\u00eda. Si traduzco esta \u00faltima indicaci\u00f3n al plano del gobierno creo que tenemos que reconocer que lo m\u00e1s cercano, las pol\u00edticas locales, municipales y biorregionales tienen que ser prioritarias y sostenidas por unos estados que provean garant\u00edas b\u00e1sicas como la sanidad, la educaci\u00f3n y la atenci\u00f3n a la dependencia blindando los derechos sociales desde lo p\u00fablico.Tampoco debemos olvidar que necesitamos una gobernanza global para enfrentar desde pandemias hasta crisis migratorias. Una pol\u00edtica para la era de la emergencia clim\u00e1tica debe ser m\u00e1s democr\u00e1tica y cercana que nunca. La gesti\u00f3n del agua, la energ\u00eda, los alimentos, la vivienda y la movilidad son los asuntos prioritarios en los que todos y todas debemos estar implicados. Los poderosos juegan a las guerras utilizando el fr\u00edo y el hambre como armas estrat\u00e9gicas. Debemos construir una pol\u00edtica que cimiente una efectiva justicia clim\u00e1tica, asumiendo un decrecimiento con equidad, porque sin esa justicia no habr\u00e1 cobertura para los derechos humanos, que en suma, es lo que debemos salvar, sobre todas las cosas, en la era de las emergencias.<\/p>\n<p>Ha llegado la hora de los pactos verdes.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Jos\u00e9 Guerra Palmero.<br \/>\nCatedr\u00e1tica de Filosof\u00eda Moral en la Universidad de La Laguna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o. Maria Jos\u00e9 Guerra Palmero.- Salvar, sobre todas las cosas, los derechos humanos en la era de las emergencias. Los poderosos juegan a las guerras utilizando el fr\u00edo y el hambre como armas estrat\u00e9gicas. 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