{"id":15551,"date":"2022-09-30T12:42:08","date_gmt":"2022-09-30T10:42:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15551"},"modified":"2022-10-12T14:06:45","modified_gmt":"2022-10-12T12:06:45","slug":"la-crisis-de-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-crisis-de-la-crisis\/","title":{"rendered":"La crisis de la crisis"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/crisis1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15554 colorbox-15551\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/crisis1.jpg\" alt=\"\" width=\"395\" height=\"313\" data-id=\"15554\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/crisis1.jpg 395w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/crisis1-300x238.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 395px) 100vw, 395px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o.\u00a0Luis Garagalza. Michael Marder.-<\/p>\n<p>El siglo XXI parece haberse empe\u00f1ado en hacernos tomar conciencia de un modo generalizado de que todo, o casi todo, en nuestra cultura est\u00e1 en crisis. La sospecha que en el siglo XIX asaltaba a algunos poetas y fil\u00f3sofos \u201cmalditos\u201d, que desconfiaban de las certezas de la visi\u00f3n mec\u00e1nica del mundo, que anunciaban la \u201cmuerte de Dios\u201d o que sent\u00edan el <em>spleen <\/em>en la gran urbe, volvi\u00e9ndolos marginales y sospechosos de no participar en la marcha triunfal de la historia, parece haberse extendido en la actualidad por toda nuestra conciencia colectiva.<sup><a id=\"post-15551-footnote-ref-2\" href=\"#post-15551-footnote-2\">[1]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>A diferencia de las grandes culturas tradicionales, que tuvieron un car\u00e1cter m\u00e1s bien est\u00e1tico, pues lograban mantenerse en equilibrio respetando un canon sin apenas modificaciones, la cultura occidental se caracteriza, al igual que su filosof\u00eda, por ser fruto de la crisis de la arcaica cosmovisi\u00f3n mito-po\u00e9tica griega y por haberse mantenido, desde entonces, en una especie de crisis permanente que la ha arrojado en el interior de la historia. Hemos dado por supuesto que la filosof\u00eda consigui\u00f3 la haza\u00f1a de romper con el mito, liberando a la raz\u00f3n de sus oscuras dependencias, para seguir s\u00f3lo sus propias indicaciones, con la condici\u00f3n de respetar y \u201csalvar\u201d lo que se nos da en la experiencia sensible. De este modo, la filosof\u00eda, viajando en la cresta de su propia crisis, a la que finalmente sucumbi\u00f3, habr\u00eda preparado el surgimiento de la ciencia, inicialmente de la f\u00edsica, que pronto se fragment\u00f3 en una infinidad de disciplinas especializadas.<\/p>\n<p>La crisis total que desde el comienzo de la filosof\u00eda occidental moldea sus formas de pensamiento y sus aplicaciones pr\u00e1cticas llega al punto actual donde la propia noci\u00f3n de la crisis est\u00e1 en crisis. Cuando nos damos cuenta de que estamos rodeados de crisis pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales, medioambientales y psicol\u00f3gicas, se hace evidente que la crisis es nada m\u00e1s y nada menos que nuestra realidad y que afecta a todos los pliegues y complejidades de lo real. Poco a poco, el concepto de crisis pierde su sentido al extenderse por doquier y distender al propio ser, o sea, pasa al territorio del sinsentido por su proliferaci\u00f3n excesiva en los medios de comunicaci\u00f3n, en los discursos pol\u00edticos o en las nuevas conflagraciones, que nos hacen olvidar lo que, hasta ese momento, estaba atrayendo nuestra atenci\u00f3n y nos preocupaba al present\u00e1rsenos como el fen\u00f3meno o proceso mas cr\u00edtico de los posibles (y as\u00ed sucesivamente)<\/p>\n<p>Como consecuencia de su inflaci\u00f3n discursivo-experiencial, la crisis est\u00e1 sufriendo hoy en d\u00eda una normalizaci\u00f3n absolutamente anormal, una normalizaci\u00f3n que se opone al sentido de ese concepto. Cuanto m\u00e1s invocamos la crisis, menos la pensamos<strong>.<\/strong> Podemos decir, quiz\u00e1s, que, despu\u00e9s de su surgimiento con motivo de la crisis de la arcaica cosmovisi\u00f3n mito-po\u00e9tica griega, el pensamiento occidental establece una mitolog\u00eda no-cr\u00edtica o no consciente de s\u00ed misma: la mitolog\u00eda de la raz\u00f3n, la mitolog\u00eda del progreso, y ahora mismo \u2014cuando estas creaciones de la nueva mitolog\u00eda ya han perdido su fuerza persuasiva\u2014 la mitolog\u00eda de la propia crisis. Se trata de una enorme desensibilizaci\u00f3n de nuestra cognici\u00f3n, de nuestros sentidos y de nuestros afectos frente a esta presencia constante que hace que el comienzo se nos postule, de un modo habitual, como el insuperable fin.<\/p>\n<p>La modernidad, por su parte, tambi\u00e9n ser\u00eda el resultado de la crisis de la cultura medieval, sacudida por el surgimiento de la burgues\u00eda y por el movimiento humanista, que apuestan por la afirmaci\u00f3n de una conciencia individual en una lucha por liberarse de la autoridad y del peso de la tradici\u00f3n. El sujeto renacentista, respondiendo a esa crisis, descubre su propia fuerza creadora en virtud de un retorno a (y de) los or\u00edgenes tanto del paganismo cl\u00e1sico como del judeo-cristianismo. Esta fuerza encuentra un campo enorme de expresi\u00f3n en el arte y en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica para, luego, ser aplicada en los dem\u00e1s campos de la cultura y de la vida social e individual. La creatividad humana se desata de los c\u00e1nones tradicionales, que la conten\u00edan y reten\u00edan en el terreno seguro del dogma, para tomar conciencia de s\u00ed misma, auto-reconocerse y auto-afirmarse, penetrando en territorios hasta entonces inexplorados.<\/p>\n<p>La conciencia va, as\u00ed, a descubrirse a s\u00ed misma accediendo, como ocurre, por ejemplo, con la filosof\u00eda kantiana, a la autoconciencia: la raz\u00f3n se postula a s\u00ed misma como el fundamento (de la necesidad y universalidad) del conocimiento cient\u00edfico, que ya no necesita apoyarse en la \u201ccosa en s\u00ed\u201d. Seg\u00fan esta filosof\u00eda, con la que culmina la Ilustraci\u00f3n, es la actividad del entendimiento la que proporciona las formas vac\u00edas capaces de recibir y ordenar la pluralidad de los fen\u00f3menos que se dan en la experiencia. Sin embargo, la crisis no se desvanece con el surgimiento de la autoconciencia moderna, sino que, por el contrario, se agudiza en tanto en cuanto pasa por un proceso de interiorizaci\u00f3n como el que provoca la cr\u00edtica, sobre todo la emblem\u00e1tica autocr\u00edtica de la raz\u00f3n pura. La fuerza \u201cpurificante\u201d e imparable de la raz\u00f3n genera una nueva crisis, que ahora resulta ser interior; una crisis que, por volverse excesiva, deja de hacerse cargo de la autocr\u00edtica. En vez de eso, descarga su negatividad extrema hacia el exterior, amenazando con la destrucci\u00f3n del planeta habitable.<\/p>\n<p>Esa nueva crisis, interior y excesiva, podr\u00eda derivar de la propia pretensi\u00f3n de superar la crisis mediante la purificaci\u00f3n de la raz\u00f3n. Pues la b\u00fasqueda de pureza apunta en direcci\u00f3n a la \u201cforma\u201d (pura), inconscientemente valorada y cargada de connotaciones positivas en la medida que se descarga y se separa de la \u201cmateria\u201d (siempre desvalorizada, tambi\u00e9n de un modo inconsciente, como impura, en una t\u00e1cita repetici\u00f3n del gesto gn\u00f3stico).De este modo, al purificarse, la raz\u00f3n se vac\u00eda de contenido, se separa del \u201cmundo de la vida\u201d, renuncia a cualquier contacto con el \u201cn\u00f3umeno\u201d, con \u201cla cosa en s\u00ed\u201d, para limitarse a ejercer una funci\u00f3n ordenadora de los fen\u00f3menos, a los que apenas llega a tocar \u2013 para evitar que la manchen.<\/p>\n<p>Si, como hemos mencionado, la modernidad era el resultado de la crisis de la cultura medieval, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda, entonces, el resultado de la crisis de la crisis, es decir de la meta-crisis que se ha instalado en las formas vac\u00edas (por cuanto que vaciadas) de la cultura, la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la vida ps\u00edquica y social? Lo m\u00e1s urgente en nuestro actual momento hist\u00f3rico no es identificar correctamente esos resultados, sino realizar un cambio radical del discurso y del pensamiento, con sus pr\u00e1cticas asociadas, alej\u00e1ndonos del propio concepto de crisis. Pues, este concepto ya ha agotado su utilidad como herramienta de diagn\u00f3stico y como medio de tratamiento. Nos queda todav\u00eda por nombrar aquello que, aun habi\u00e9ndose instalado y enraizado ya entre nosotros, viene de mas all\u00e1 de la crisis, trayendo una negatividad que supera a aquella que resuena en, y a la cual alude, el verbo griego <em>krinein<\/em> (que adem\u00e1s de la crisis nos da el discernimiento y la cr\u00edtica, una elecci\u00f3n y una decisi\u00f3n). Y esta es la tarea irrecusable del pensamiento en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Luis Garagalza. Profesor de la UPV\/EHU<br \/>\nMichael Marder. Profesor Ikerbasque en la UPV\/EHU<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-15551-footnote-2\">Habr\u00eda que matizar, tambi\u00e9n, tras la crisis de la globalizaci\u00f3n, que dicha sospecha se ha extendido, casi exclusivamente, por la conciencia colectiva de una de las partes, la llamada \u201coccidental\u201d, que integran ese mundo multipolar que parece estarse constelando en la actualidad. <a href=\"#post-15551-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o.\u00a0Luis Garagalza. Michael Marder.- El siglo XXI parece haberse empe\u00f1ado en hacernos tomar conciencia de un modo generalizado de que todo, o casi todo, en nuestra cultura est\u00e1 en crisis. La sospecha que en el siglo XIX asaltaba a algunos poetas y fil\u00f3sofos \u201cmalditos\u201d, que desconfiaban de las certezas de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15555,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,5],"tags":[],"class_list":["post-15551","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier","category-politica","revista-galde-n38"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15551\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15555"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}