{"id":15446,"date":"2022-09-30T12:50:43","date_gmt":"2022-09-30T10:50:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15446"},"modified":"2022-10-06T17:55:37","modified_gmt":"2022-10-06T15:55:37","slug":"breve-nota-en-torno-al-fin-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/breve-nota-en-torno-al-fin-del-mundo\/","title":{"rendered":"Breve nota en torno al fin del mundo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/earth1-copia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15478 size-full colorbox-15446\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/earth1-copia.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"580\" data-id=\"15448\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/earth1-copia.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/earth1-copia-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/earth1-copia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\"> Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o.\u00a0Santiago Alba Rico.-\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ser\u00eda muy tranquilizador que estuvi\u00e9semos padeciendo una \u201ccrisis\u201d o incluso muchas combinadas o concomitantes, pues nuestra experiencia humana es que de las crisis, m\u00e1s o menos magullados, se sale: el Real Madrid vuelve a ganar, el gobierno depuesto deja su lugar a otro nuevo e incluso despu\u00e9s de la guerra vuelven a nacer ni\u00f1os. La \u201ccrisis\u201d se inscribe siempre en un suelo de estabilidad y de continuidad incuestionables; y es esa estabilidad la que parece estar hoy amenazada. Es verdad que siempre es dif\u00edcil reconocer desde dentro un cambio epocal o incluso un cambio de mundo, pero la novedad de nuestra \u00e9poca (una \u00e9poca que se sabe consciente de su inscripci\u00f3n en la Historia) es que, por primera vez, la sociedad global se piensa a s\u00ed misma en t\u00e9rminos de \u201ccolapso\u201d. Precedido por la exploraci\u00f3n dist\u00f3pica en la ficci\u00f3n (series y novelas), este concepto, hasta hace poco de uso muy minoritario y muy t\u00e9cnico, se ha incorporado de pronto al acervo del \u201csentido com\u00fan\u201d como un modo de describir al mismo tiempo una amenaza y una impotencia. Me importa menos saber cu\u00e1nto hay de fundamentado en este rubro, cu\u00e1ntos son los peligros ciertos y cu\u00e1nto hay de neurastenia social, que llamar la atenci\u00f3n sobre esta percepci\u00f3n in\u00e9dita y sobre las reacciones -digamos- psicol\u00f3gicas o culturales que genera.<\/p>\n<p>De entrada dejar\u00e9 claro que, a mi juicio, todas estas \u201ccrisis en racimo\u201d, con sus causas inmediatas m\u00e1s o menos reversibles (la financiera del 2008, la de la pandemia del 2020, la energ\u00e9tica del 2022) se inscriben en una \u201clarga duraci\u00f3n\u201d de la que el capitalismo, y el capitalismo neoliberal, son s\u00f3lo vectores de aceleraci\u00f3n. A finales del siglo pasado, el historiador ingl\u00e9s Eric Hobsbawm hab\u00eda alertado sobre una \u201cruptura\u201d hist\u00f3rica decisiva. Dec\u00eda que, en t\u00e9rminos evolutivos, el equilibrio entre \u201clas fuerzas responsables de la transformaci\u00f3n del homo sapiens\u201d y las fuerzas \u201cresponsables de la reproducci\u00f3n y estabilidad de las colectividades humanas\u201d, mantenido durante siglos -desde el comienzo del neol\u00edtico-, se hab\u00eda roto de pronto, y de manera definitiva, en favor de las primeras. Hobsbawm acababa con esta conclusi\u00f3n: \u201cese (nuevo) desequilibrio, que quiz\u00e1s supera la capacidad de comprensi\u00f3n de los seres humanos, supera por cierto la capacidad de control de las instituciones sociales y pol\u00edticas humanas\u201d. Las fuerzas de la transformaci\u00f3n evolutiva, ahora sin freno, incluyen factores tecnol\u00f3gicos y econ\u00f3micos sobre todo, pero tambi\u00e9n subjetivos.<\/p>\n<p>Creo que todos los nacidos despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial nacimos -y seguimos naciendo- en un mundo en el que las fuerzas de la conservaci\u00f3n han perdido la partida y cuya complejidad material deja objetivamente poco margen para la intervenci\u00f3n consciente, deliberada y compartida en la sala de m\u00e1quinas. Naturalmente sigue existiendo la pol\u00edtica, pero los propios pol\u00edticos son conscientes de los l\u00edmites de su actuaci\u00f3n, derivados no de una conjura o del Ibex 35 (que en todo caso se beneficia) sino de esta emancipaci\u00f3n de la complejidad general. Por supuesto no es indiferente que se tomen o no medidas sociales (los ERTE u otros) en caso de pandemia o que la UE decida o no cambiar sus \u201cpol\u00edticas de austeridad\u201d para consensuar unos Fondos generosos concedidos a los gobiernos nacionales a fin de amortiguar el golpe, pero siempre se mantienen entre las paredes de un edificio global -compacto y articulado- que se ha vuelto demasiado grande e inmanejable como para intentar tocar sus cimientos. El cambio cambia solo; y apenas si podemos poner alguna china en sus ruedas, con la esperanza no tanto de recuperar el equilibrio cuanto de aminorar la velocidad. De alguna manera se acept\u00f3 hace tiempo que el \u201csistema\u201d marcha sin intervenci\u00f3n de nadie; lo que pasa es que antes cre\u00edamos que se mov\u00eda por s\u00ed mismo en nuestro favor y ahora que marcha, sin conductor, hacia el abismo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo reaccionamos ante esta conciencia de \u201ccompleja espontaneidad hacia el abismo\u201d? \u00bfFrente a este convicci\u00f3n de que las instituciones sociales y pol\u00edticas est\u00e1n fuera de nuestra comprensi\u00f3n y, a\u00fan peor, fuera de nuestro control?<\/p>\n<p>Algunos, es verdad, se aferran a\u00fan al optimismo tecnol\u00f3gico, pero en general, y de un trazo grueso, las reacciones sociales podr\u00edan dividirse en dos. Tenemos, por un lado, lo que C\u00e9sar Rendueles llamar\u00eda \u201cun colapsismo oracular o neopastoral\u201d; es decir, un colapsismo autocomplaciente que, como las ficciones dist\u00f3picas, ocultan una parad\u00f3jica delectaci\u00f3n. No me refiero -o no solo- a ciertas voces del ecologismo m\u00e1s catastr\u00f3fista, casi siempre bien documentadas, sino a cierta izquierda difusa \u201cde bar\u201d que, resignada a la impotencia, y con un espanto sincero, ve en todo caso en el colapso un recambio de la revoluci\u00f3n ya imposible; ve el colapso, en definitiva, con esperanzas, como la \u00fanica forma de empezar de nuevo de cero, m\u00e1s all\u00e1 del propio neol\u00edtico, motor inicial de todas las fatales aceleraciones que nos conducen a la cat\u00e1strofe. En cierta izquierda, en efecto, se ha producido un desplazamiento de la cr\u00edtica al capitalismo a la cr\u00edtica de la civilizaci\u00f3n, un movimiento inicialmente sensato que a veces conduce a la defensa nost\u00e1lgica de un mundo ad\u00e1nico, auroral, sin coches ni ordenadores, claro, pero tambi\u00e9n sin arados ni ovejas. Un ejemplo acendrado de esta nostalgia radical es el reciente libro de Christopher Ryan, <em>Civilizados hasta la muerte<\/em>, en el que la denuncia precisa de los males del capitalismo se acompa\u00f1a de una reivindicaci\u00f3n axiol\u00f3gica de las sociedades forrajeras de cazadores y recolectores, cuyo modelo \u201ccultural\u201d anima a restablecer. Dentro de este \u201ccolapsismo esperanzado\u201d -indicio de crisis civilizacional- hay que incluir, como en las postrimer\u00edas del Imperio romano, algunas formas \u201cmorales\u201d de animalismo, veganismo, y ascetismo postmoderno.<\/p>\n<p>La otra reacci\u00f3n cada vez m\u00e1s frecuente, y mucho m\u00e1s preocupante, es el conspiracionismo, que aument\u00f3 exponencialmente durante la pandemia y que ha acabado reuniendo, a izquierda y derecha, a movimientos antivacunas, anticapitalistas, magufos y reaccionarios. En un mundo que se percibe sin control, cuya complejidad queda fuera de nuestra comprensi\u00f3n y en la que no podemos intervenir, \u00bfqu\u00e9 ventajas tienen las conspiraciones? La de que las hacen sujetos identificables dotados de voluntad, a los que se puede nombrar y que eventualmente se podr\u00edan desactivar. Que los virus no sean de origen \u201cnatural\u201d, que las farmac\u00e9uticas se dobleguen a la maldad de un Fumanch\u00fa que querr\u00eda controlarnos a trav\u00e9s de chips intravenosos, que Gates o Soros provoquen crisis y hambrunas, que la OTAN haya provocado una guerra en Ucrania en favor de EEUU o que la NASA lleve d\u00e9cadas ocult\u00e1ndonos las im\u00e1genes que demuestran que la Tierra es plana, son ideas muy tranquilizadoras mediante las cuales, de alg\u00fan modo, suprimimos al mismo tiempo la complejidad y el azar, tantas veces asociados. Creo que hay tres preguntas a las que la humanidad ha sabido responder con m\u00e1s o menos tino a lo largo de la Historia y cuya respuesta hoy se desvanece en las tinieblas. La primera es \u201cqu\u00e9 significan las cosas\u201d. La segunda \u201cqui\u00e9n tiene el poder\u201d. La tercera \u201ccu\u00e1nto tiempo nos queda\u201d. Creo que la dificultad sin precedentes para responder a estas cuestiones de antropolog\u00eda elemental explican en buena parte la facilidad con la que incluso personas hasta hace poco sensatas se dejan tentar en la penumbra por la explicaciones conspirativas. La \u201ccrisis\u201d es sobre todo una crisis de conocimiento (un exceso de claridad que hace apetecible la oscuridad) y una crisis de seguridad (la inseguridad respecto del mundo en el que van a vivir nuestros hijos). La b\u00fasqueda de culpables en una complejidad irresponsable es una tentaci\u00f3n, si se quiere, antropol\u00f3gica y metaf\u00edsica, pero tambi\u00e9n social: los conspiranoicos tienden a unirse -al menos virtualmente- mucho m\u00e1s que los defensores de la Sanidad P\u00fablica o del derecho a la vivienda. No es raro, por tanto, que el nuevo \u201cfascismo\u201d o destropopulismo reaccionario se vea alimentado por este cardumen promiscuo y confuso de ciudadanos sin asideros ni respuestas.<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<br \/>\nEnsayista y escritor<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 38, udazkena 2022 oto\u00f1o.\u00a0Santiago Alba Rico.-\u00a0El cambio cambia solo; y apenas si podemos poner alguna china en sus ruedas, con la esperanza de aminorar la velocidad. 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