{"id":15271,"date":"2022-07-02T18:16:25","date_gmt":"2022-07-02T16:16:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15271"},"modified":"2022-07-08T09:44:57","modified_gmt":"2022-07-08T07:44:57","slug":"la-encrucijada-saharaui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/la-encrucijada-saharaui\/","title":{"rendered":"La encrucijada saharaui"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SaharaBandera.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15273 colorbox-15271\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SaharaBandera.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"561\" data-id=\"15273\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SaharaBandera.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SaharaBandera-300x290.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 37, uda 2022 verano. Teresa Aramburu.-<\/p>\n<p>El pasado mes de marzo el gobierno de Pedro S\u00e1nchez modific\u00f3 bruscamente la posici\u00f3n del Estado espa\u00f1ol respecto al conflicto saharaui con un movimiento que supon\u00eda t\u00e1citamente el reconocimiento de la soberan\u00eda marroqu\u00ed sobre el Sahara Occidental y el apoyo al plan de autonom\u00eda para la zona presentado por Marruecos en 2007. Hay que recordar que, previamente, el 20 de diciembre de 2020, el gobierno de Donald Trump hab\u00eda hecho lo propio, dejando atr\u00e1s el apoyo de los EE. UU. a las resoluciones de NN.UU. sobre el derecho de autodeterminaci\u00f3n del pueblo saharaui, y provocando un realineamiento de fuerzas geoestrat\u00e9gicas en el Magreb.<\/p>\n<p>Objetivamente, el cambio de postura del gobierno espa\u00f1ol representa una vergonzante marcha atr\u00e1s y un rechazo expl\u00edcito a seguir comprometido con el cumplimiento de las resoluciones internacionales sobre el Sahara. Representa asimismo sumarse a las tesis de los EE.UU. para la regi\u00f3n, en un momento en el que, adem\u00e1s, la OTAN se dispone a aprobar una nueva estrategia para su \u201cflanco Sur\u201d, contando para ello con el concurso de Mauritania, Marruecos y T\u00fanez, frente a la influencia (e injerencia) rusa en la zona a trav\u00e9s de Argelia, y de otros pa\u00edses como Libia y Mali.<\/p>\n<p>El giro protagonizado por el Gobierno de S\u00e1nchez supone tambi\u00e9n -y as\u00ed ha sido entendido por el Frente Polisario- una nueva traici\u00f3n a los representantes oficiales del pueblo saharaui, que se suma a la que se cometi\u00f3 ya en noviembre de1975 con la firma, en plena Marcha Verde, de los acuerdos tripartitos que supusieron en aquel entonces el reparto del territorio saharaui entre Marruecos y Mauritania.<\/p>\n<p>Pero, junto a todo ello, el cambio de posici\u00f3n del gobierno espa\u00f1ol -y las respuestas provocadas tanto desde el Frente Polisario como desde Argelia- representan tambi\u00e9n un paso atr\u00e1s en la necesaria y serena reflexi\u00f3n que el conflicto saharaui viene reclamando desde hace a\u00f1os.<\/p>\n<p>En efecto, desde que el r\u00e9gimen marroqu\u00ed ocup\u00f3 el territorio del Sahara Occidental, la situaci\u00f3n ha ido inclin\u00e1ndose lenta pero inexorablemente del lado de sus intereses. Unos intereses que pasan por controlar los importantes recursos naturales de la zona que, adem\u00e1s de las grandes minas de fosfatos de Bucraa (en los \u00faltimos dos a\u00f1os Marruecos ha duplicado la producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de este mineral), abarca tambi\u00e9n el banco de pesca sahariano, as\u00ed como yacimientos de petr\u00f3leo, gas, hierro, cobre o uranio. Y unos intereses que pasan asimismo por afianzar el ideal nacionalista y expansionista del \u201cGran Marruecos\u201d propugnado por la monarqu\u00eda alauita.<\/p>\n<p>Uno de los exponentes m\u00e1s claros de la favorable evoluci\u00f3n del conflicto saharaui hacia el lado marroqu\u00ed es la situaci\u00f3n demogr\u00e1fica del territorio, especialmente desde que, a mediados de los a\u00f1os 90, se iniciara un gran movimiento de colonizaci\u00f3n por parte de Marruecos que ha tra\u00eddo como resultado que en el Sahara ocupado vivan ahora aproximadamente medio mill\u00f3n de personas, cuando en 1997 el entonces mediador de la ONU, James Baker, calculaba que el n\u00famero de votantes ante el refer\u00e9ndum que pensaba organizar en 1998 se situar\u00eda \u201cen torno a las 80.000\u201d personas. Estos colonos marroqu\u00edsocupan adem\u00e1s, de manera creciente, los puestos de trabajo en las principales actividades econ\u00f3micas del Sahara, adem\u00e1s de recibir importantes subsidios y ayudas -tanto en dinero como en especie- por parte del gobierno de Marruecos.<\/p>\n<p>Frente a ello, las oficialmente 170.000 personas que viven en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en pleno desierto argelino, lo hacen en una situaci\u00f3n de extrema pobreza y privaci\u00f3n, en base principalmente a la solidaridad y la cooperaci\u00f3n internacional. Pero es que, adem\u00e1s, se trata de un colectivo que vive as\u00ed desde hace m\u00e1s de 45 a\u00f1os, entre un incierto presente y la esperanza cada vez menor en un futuro que nunca acaba de llegar. En ese contexto, no es extra\u00f1o que cada vez se produzcan m\u00e1s abandonos de los campamentos y que muchos j\u00f3venes que -gracias a los programas de ayuda internacional- tienen la oportunidad de estudiar y formarse en Europa, no quieran ya regresar a los mismos cuando terminan sus estudios. Y es que la pregunta est\u00e1 ah\u00ed: \u00bfCu\u00e1nto tiempo m\u00e1s puede aguantar una poblaci\u00f3n en esas condiciones? \u00bfHasta d\u00f3nde puede llegar la ilusi\u00f3n de ganar una desigual guerra contra Marruecos mientras la gente vive en la postraci\u00f3n y la desesperanza cotidianas?<\/p>\n<p>Es cierto que aceptar el regreso a los territorios ocupados y negociar un estatuto de autonom\u00eda -y un mecanismo democr\u00e1tico de refrendo de este- para el Sahara es un camino lleno de obst\u00e1culos. Pese a sus ofrecimientos en ese sentido, el r\u00e9gimen marroqu\u00ed, sabedor de su fuerza y de los apoyos internacionales con los que cuenta, no lo va a poner f\u00e1cil. De hecho, en la propuesta de autonom\u00eda que est\u00e1 sobre la mesa \u2013 que es b\u00e1sicamente la que se present\u00f3 en 2007- Marruecos se reserva, entre otras cosas, el control sobre los recursos naturales. Sin embargo, la \u00fanica forma de intentar revertir en parte la situaci\u00f3n, puede que sea precisamente esa: negociar un amplio estatuto de autonom\u00eda -para lo que los saharauis contar\u00edan probablemente con m\u00e1s apoyo internacional que el que ahora tienen- y reorganizar la lucha pol\u00edtica contra el r\u00e9gimen marroqu\u00ed desde el propio Sahara ocupado, dejando atr\u00e1s varias d\u00e9cadas de postraci\u00f3n y abandono en medio del desierto.<\/p>\n<p>Qui\u00e9rase o no, en alg\u00fan momento el Frente Polisario tendr\u00e1 que reflexionar sobre cu\u00e1l es la mejor estrategia posible, no ya para ganar la guerra, cosa a todas luces improbable, sino para devolver un m\u00ednimo de esperanza a la poblaci\u00f3n saharaui. Porque, de seguir la historia por los actuales derroteros, es muy posible que la situaci\u00f3n no haga sino empeorar. Empeorar por el des\u00e1nimo y la desafecci\u00f3n de una buena parte de la poblaci\u00f3n. Y empeorar en el plano internacional al convertirse cada vez m\u00e1s el Sahara en una pieza m\u00e1s del tablero de ajedrez de la geopol\u00edtica.<\/p>\n<p>Ahora bien, para que un cambio de esas caracter\u00edsticas pueda darse en alg\u00fan momento, para que los derechos humanos de la poblaci\u00f3n saharaui, y no una improbable -al menos a corto plazo- soberan\u00eda sobre el territorio, sean los que marquen el norte de la estrategia, para que el Frente Polisario aborde un balance sereno de lo acaecido durante las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas, para que todo ello pueda suceder, giros como el protagonizado por el gobierno de Pedro S\u00e1nchez, no s\u00f3lo no ayudan, sino que complican notablemente las cosas.<\/p>\n<p>Porque abordar la problem\u00e1tica saharaui desde la geopol\u00edtica -posici\u00f3n que se ha visto reforzada ahora por el gobierno espa\u00f1ol- aleja de la escena la perspectiva de los derechos humanos de la poblaci\u00f3n, y vuelve a poner en primer plano la ret\u00f3rica belicista de los \u00faltimos a\u00f1os que s\u00f3lo favorece los intereses de Marruecos. Si el gobierno espa\u00f1ol desea una salida m\u00ednimamente democr\u00e1tica para el futuro del Sahara, una salida que ponga en primer t\u00e9rmino la situaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n saharaui, deber\u00eda haber intensificado el di\u00e1logo y la reflexi\u00f3n con el Frente Polisario y la b\u00fasqueda de espacios de encuentro, en lugar de adoptar posiciones unilaterales que, en el fondo, dificultan a\u00fan m\u00e1s la soluci\u00f3n del problema.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Galde 37, uda 2022 verano. 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