{"id":15200,"date":"2022-07-02T18:56:33","date_gmt":"2022-07-02T16:56:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=15200"},"modified":"2022-07-07T10:23:32","modified_gmt":"2022-07-07T08:23:32","slug":"con-luces-largas-los-jovenes-comunistas-y-la-izquierda-soberanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/con-luces-largas-los-jovenes-comunistas-y-la-izquierda-soberanista\/","title":{"rendered":"Con luces largas: Los jo\u0301venes comunistas y la izquierda soberanista"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_15201\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/trini.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-15201\" class=\"wp-image-15201 size-full colorbox-15200\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/trini.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"330\" data-id=\"15201\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/trini.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/trini-300x171.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-15201\" class=\"wp-caption-text\">Gazte Asanblada en la Plaza Trinidad de Donostia.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Los nuevos j\u00f3venes comunistas sacuden el tablero de la izquierda soberanista<\/span><\/h3>\n<p>Galde 37, ura 2022 verano. Alberto Surio.-<\/p>\n<p>El auge de GKS en la juventud de tradici\u00f3n rupturista complica la apuesta de EH Bildu por un &#8216;frente amplio&#8217; y rompe los esquemas de un discurso electoral de escaso voltaje ideol\u00f3gico<\/p>\n<p>El choque registrado en la \u00faltimas semanas entre Alderdi Zaharreko Gazte Asanblada y Gazte Abertzale Sozialistak deja al descubierto una marejada de fondo que se ha ido gestando en los \u00faltimos a\u00f1os. Una colisi\u00f3n in\u00e9dita, que ha estallado en la cara a EH Bildu y a Sortu en un momento aparentemente dulce para su estrategia pol\u00edtica de apertura a nuevos sectores sociales y pol\u00edticos, que tiene su primer objetivo en las elecciones municipales y forales de 2023 y que se plantea como horizonte la constituci\u00f3n de una nueva mayor\u00eda desde la izquierda soberanista a la tradicional hegemon\u00eda del PNV. Las pretensiones desde EH Bildu de rebajar el voltaje ideol\u00f3gico a la din\u00e1mica electoral han saltado por los aires.<\/p>\n<p>El &#8216;Frente Amplio&#8217; que preconiza Arnaldo Otegi, para unir a todos los soberanistas de izquierda -a los socialdem\u00f3cratas, a los socialistas y a los comunistas- en un nuevo bloque hist\u00f3rico se ha topado con el principio de realidad y con una serie de contradicciones que han ido fragu\u00e1ndose entre bambalinas. El sector m\u00e1s ideologizado de los j\u00f3venes curtidos en el universo rupturista se ha desligado de la apuesta pragm\u00e1tica y posibilista iniciada por la izquierda abertzale con el cambio de estrategia que supuso hace m\u00e1s diez a\u00f1os el fin de la violencia de ETA y su inserci\u00f3n en el juego institucional.<\/p>\n<p>El desmarque no implica un riesgo de involuci\u00f3n que amenace con una vuelta atr\u00e1s o con el riesgo de la aparici\u00f3n de una ETA aut\u00e9ntica, similar a la fractura que se registr\u00f3 en su momento en el seno del IRA entre quienes defend\u00edan el abandono de las armas y los que propugnaban la vuelta a la violencia. El pulso no se sit\u00faa en esas coordenadas. Tampoco tiene que ver con la escisi\u00f3n de ATA, planteada como una disidencia en el colectivo de presos de ETA, que se envuelve en la bandera de la amnist\u00eda, que ha cuestionado desde un principio el cambio de estrategia en relaci\u00f3n con los beneficios penitenciarios, y que no ha conseguido cambiar la actual relaci\u00f3n de fuerzas entre los reclusos condenado por delitos de terrorismo. Pero la disputa por la rivalidad juvenil es visible y se escenifica con crudeza en los \u00faltimos meses en determinados municipios de Gipuzkoa. Un fen\u00f3meno nuevo que, por otra parte, concede inesperadamente al PNV una baza muy valiosa a la hora de hurgar en las contradicciones internas de su principal adversario electoral y pol\u00edtico.<\/p>\n<p><strong>La disputa ideol\u00f3gica.- <\/strong>Se trata, en esencia, de una disyuntiva de tipo ideol\u00f3gico y pol\u00edtico por la hegemon\u00eda en el espacio de la juventud vasca de corte radical. Gazte Koordinadora Sozialista, y el Movimiento Socialista en el que se engloba, enarbola la bandera del comunismo, adaptado, dicen sus promotores, a las condiciones sociales, culturales y econ\u00f3micas del siglo XXI. Una sociedad sin clases ante un fen\u00f3meno de precarizaci\u00f3n y desempleo entre los j\u00f3venes que les lleva a esgrimir algunos principios hist\u00f3ricos de la izquierda revolucionaria, que denuncia el sistema burgu\u00e9s y el Estado, que practica la lucha ideol\u00f3gica, que es h\u00e1bil en la propaganda de agitaci\u00f3n. Un cl\u00e1sico en las fuerzas que suelen integrar los denomiandos &#8216;frentes obreros&#8217;.<\/p>\n<p>GKS se ha convertido en un fen\u00f3meno novedoso aunque hunde sus ra\u00edces en un determinado contexto social e hist\u00f3rico, y tambi\u00e9n en un humus de frustraci\u00f3n que a\u00fan debe ser analizado con cierta precisi\u00f3n desde la sociolog\u00eda. El embri\u00f3n en el que nace es Ikasle Abertzaleak, la antigua organizaci\u00f3n estudiantil de la izquierda abertzale, que se alej\u00f3 de ella por entender que su evoluci\u00f3n hacia el reformismo y su implicaci\u00f3n en el juego institucional eran incompatibles con su posici\u00f3n en favor de la impugnaci\u00f3n del modelo socioecon\u00f3mico y pol\u00edtico. La izquierda abertzale opt\u00f3 por Ikama para contrarrestar el desmarque de Ikasle, pero estos \u00faltimos mantienen su fuerza y parece que se afianzan en su hegemon\u00eda en el \u00e1mbito universitario.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente GKS empieza a adue\u00f1arse del espacio juvenil, y ganar la batalla por la mayor\u00eda a otras organizaciones como Ernai, de la l\u00ednea oficial, con ese discurso de dureza y exigencia &#8216;revolucionaria&#8217;, que algunos recuerda la ret\u00f3rica del izquierdismo en los a\u00f1os 60.<\/p>\n<p>La paradoja del auge de GKS es surge en un contexto de enorme desmoviilzaci\u00f3n de una parte considerable de los j\u00f3venes hacia la pol\u00edtica. Las elevadas cifras de abstenci\u00f3n son particularmente altas entre los menores de 30 a\u00f1os y la desafecci\u00f3n de los j\u00f3venes hacia la pol\u00edtica tradicional y hacia los partidos cl\u00e1sicos es una evidencia, m\u00e1s all\u00e1 de que lo que pervive es el compromiso en determinadas causas sectoriales.<\/p>\n<p>Uno de los pulsos m\u00e1s expl\u00edcitos gira alrededor del movimiento feminista. Itaia es la organizaci\u00f3n de mujeres ligada a Mugimendu Sozialista mientras Bilgune Feminista es la que pertenece a la l\u00ednea oficial mayoritaria. El debate ha alcanzado una notable dimensi\u00f3n en las redes sociales con un cruce frontal de acusaciones en las que las feministas de la izquierda abertzale atribuyen a GKS de un serio retroceso en relaci\u00f3n a la ideolog\u00eda de g\u00e9nero. Un extremo que Mugimendu Sozialista niega rotundamente, aunque considere que el feminismo no puede disociarse de la reivindicaci\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>Curiosamente, el mensaje de GKS ha conectado con ese sector de los j\u00f3venes educado en un discurso muy ideologizado por parte de la izquierda abertzale, pero no se plantea en t\u00e9rminos identitarios, ni nacionalistas, sino en claves de una readaptaci\u00f3n del discurso obrerista. Hijos de clases medias y de los veteranos dirigentes del MLNV se enrolan ahora en este movimiento en favor de una nueva &#8216;revoluci\u00f3n proletaria&#8217; para desconcierto de sus padres. Lo que en el resto del Estado puede suponer Vox como se\u00f1uelo para atraer a j\u00f3venes desde el ultranacionalismo espa\u00f1ol, en Euskadi se ha convertido en un polo &#8216;comunista&#8217; que ha roto los esquemas cl\u00e1sicos, basados sobre todo en la perpetuaci\u00f3n del eje nacionalistas-no nacionalistas. Si la victoria electoral de Podemos en 2015 ya comenz\u00f3 a resquebrajar aquella dicotom\u00eda, ahora esta nueva &#8216;guerra&#8217; -muy agudizada en el espacio de Internet- trastoca tambi\u00e9n los diagn\u00f3sticos.<\/p>\n<p>En este momento lo que pide sobre todo GKS es ganar la batalla del reconocimiento frente a la izquierda abertzale, a cuyos dirigentes acusa de negarles el pan y la sal. La batalla por el control de los gaztetxes, en primer lugar, y ahora la disputa por las txosnas de verano ponen de relieve los dos frentes m\u00e1s simb\u00f3licos de esa rivalidad creciente. Los \u00faltimos enfrentamientos han encendido las luces rojas de alarma y la consigna oficial, ahora, pasa por imponer un herm\u00e9tico c\u00f3digo de silencio que intente rebajar la tensi\u00f3n. pero la hostilidad es latente y ese pulso por el espacio juvenil no va a desaparecer, aunque pueda amortiguarse.<\/p>\n<p><strong>La rec\u00e1mara hist\u00f3rica<\/strong>.- El conflicto tiene en la rec\u00e1mara algunas referencias hist\u00f3ricas, aunque pueda ser exagerado y descontextualizado realizar algunas comparaciones. En su d\u00eda, en el seno de ETA, bajo la dictadura, ya alumbr\u00f3 esa colisi\u00f3n entre los sectores m\u00e1s abertzales y el espectro de la \u00f3rbita m\u00e1s revolucionaria y marxista, que despu\u00e9s dar\u00eda paso a ETA berri y a partidos como LKI y EMK. El choque en aquel momento giraba m\u00e1s en torno al eje abertzalismo-internacionalismo. Posteriormente, en los \u00faltimos a\u00f1os, la discusi\u00f3n de las ponencias Mugarri y Zutik en el seno del MLNV sobre el futuro de la estrategia pol\u00edtico-militar eclips\u00f3 la gestaci\u00f3n de esta izqquierda revolucionaria en el seno de una parte de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>En todo caso, el mayor problema surge a la hora de reconducir la crisis. GKS pide a EH Bildu y a Sortu que les reconozcan y que abandonen una estrategia que, consideran, pasa por obviarles. A su vez, las organizaciones afines a la izquierda abertzale les responsabilizan de querer &#8216;controlar&#8217; el movimiento popular, de hacerse con su propia red de gaztetxes socialistas, y de buscar ahora su financiaci\u00f3n en las txosnas de verano con una estrategia agresiva de provocaci\u00f3n. Los pr\u00f3ximos meses se presentan de alta intensidad y las fiestas del verano van a ser un term\u00f3metro revelador de esa pugna.<\/p>\n<p>La contestaci\u00f3n -que todos inissten en negar que se trate de una disidencia- va a obligar a EH Bildu y a Sortu a definir una estrategia de respuesta. No es f\u00e1cil, porque cualquier discurso de dureza puede interpretarse como un reame al victimismo que esgrime GKS. Algunos airean la posibilidad de que en un futuro este movimiento &#8216;socialista&#8217; frag\u00fce candidaturas electorales alternativas a la izquierda abertzale. Es absolutamente prematuro dibujar este escenario. Los propios aludidos lo descartan en privado de forma tajante. En principio, GKS se sit\u00faa sobre todo en el terreno de la abstenci\u00f3n. La sombra hipot\u00e9tica de las CUP queda muy lejos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Los nuevos j\u00f3venes comunistas sacuden el tablero de la izquierda soberanista Galde 37, ura 2022 verano. 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