{"id":14971,"date":"2022-03-24T13:22:56","date_gmt":"2022-03-24T12:22:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=14971"},"modified":"2022-03-30T15:18:41","modified_gmt":"2022-03-30T13:18:41","slug":"periskopioa-ciudades-en-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/periskopioa-ciudades-en-la-memoria\/","title":{"rendered":"Periskopioa: Ciudades en la memoria"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/odessa-escalera-potemkin.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14973 colorbox-14971\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/odessa-escalera-potemkin.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"326\" data-id=\"14973\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/odessa-escalera-potemkin.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/odessa-escalera-potemkin-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 36 &#8211; primavera\/2022.\u00a0 Jas\u00f3n &amp; Argonautas.-<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Hacen un desierto y lo llaman paz (T\u00e1cito)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Aunque en estos d\u00edas de sangre y muerte parezca trivial, los argonautas seguimos surcando azules mares de tinta y recogiendo al vuelo en los puertos las historias que vemos o nos cuentan. Esta es la raz\u00f3n del viaje y no otra: poner o\u00eddo m\u00e1s que a las voces, al eco de las peque\u00f1as cosas. Sin detenernos en los frutos del Comercio y de la Industria nos acercamos curiosos a las gentes de las ciudades a las que arribamos por ver qu\u00e9 libros leen, qu\u00e9 historias narran, qu\u00e9 im\u00e1genes guardan, crean, les divierten o aterran. En fin, atendemos esos sutiles m\u00e1rgenes de la vida de los que se ocupa lo que llamamos cultura. Hace ya a\u00f1os que perdimos el rumbo a la C\u00f3lquida y que sospechamos que los vellocinos no son de oro sino in\u00fatiles pellejos rancios mal curtidos.<\/p>\n<p><strong>I.-<\/strong> Dice \u00cdtalo Calvino (<em>Las ciudades invisibles<\/em>) que \u201clas ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, pero trueques que no lo son s\u00f3lo de mercanc\u00edas, son tambi\u00e9n trueques de palabras, de deseos, de recuerdos\u201d. En s\u00edntesis, son lugares de cultura.<\/p>\n<p>Nuestra nave Argos fondea hoy frente a la ciudad de Odesa, la que llaman <em>Perla del Mar Negro.<\/em> Aseguran los estudiosos que ya en tiempos de la antigua Grecia, Herodoto visit\u00f3 su primitivo asentamiento y se interes\u00f3 por los pueblos que all\u00ed habitaban: griegos, escitas, s\u00e1rmatas y las legendarias amazonas. A\u00fan hoy, dicen, abundan restos griegos en la ciudad. El poeta Aleksandr Pushkin vivi\u00f3 y escribi\u00f3 en Odesa a principios del siglo XIX, y la describe como la ciudad donde \u201ctodo a Europa huele y respira\u201d y donde se pod\u00eda hablar franc\u00e9s y leer prensa europea; lugar de artistas, cient\u00edficos, intelectuales y nobleza veraneante rusa y polaca en su mayor parte. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, la ciudad era considerada una de las m\u00e1s confortables y avanzadas de Europa por sus comunicaciones, servicios p\u00fablicos de agua, alcantarillado y pavimentaci\u00f3n, hospitales, balnearios y centros de educaci\u00f3n y cultura. Las \u00f3peras se cantaban en ruso, polaco, alem\u00e1n, italiano y franc\u00e9s y sus bulliciosas calles albergaban cerca de mil caf\u00e9s y restaurantes, templos de estilo bizantino, teatros, museos, palacios y bellos edificios residenciales de decoraci\u00f3n italiana, francesa o armenia, adem\u00e1s de la c\u00e9lebre escalinata que inmortalizara Sergu\u00e9i Eisenstein en <em>El acorazado Potemkin<\/em>.<\/p>\n<p>Los navegantes que salen del puerto nos dan noticia de otras ciudades que se extienden por la vasta llanura ucraniana: Kiev; J\u00e1rkov, Donetsk, Zaporiyia, Lviv, tambi\u00e9n conocida como Le\u00f3polis, patrimonio de la Humanidad por su herencia cultural y arquitect\u00f3nica. De J\u00e1rkov destacan quienes la han visitado su potencia econ\u00f3mica, sus centros industriales y de alta tecnolog\u00eda inform\u00e1tica.<\/p>\n<p>Escuchamos decir a los viajeros que no se debe abandonar Kiev sin haber visto su catedral de Santa Sof\u00eda, famosa por sus antiguos frescos y mosaicos. Desde su campanario cuentan que se puede disfrutar la hermosa vista de la ciudad y ver brillar las c\u00fapulas doradas de sus otras iglesias y monumentos. Quienes se interesen por las vanguardias art\u00edsticas, no dejar\u00e1n de visitar en el Museo Nacional de Arte Ucraniano algunos trabajos de uno de los m\u00e1s grandes artistas nacidos en la ciudad: Kazimir Malevich, ide\u00f3logo del suprematismo y quien primero prescindi\u00f3 de la realidad visible para fundar su obra exclusivamente en la fuerza del color y la geometr\u00eda. Su concepto de la abstracci\u00f3n total, la supremac\u00eda de la nada, quedar\u00eda plasmada en su <em>Cuadrado negro sobre fondo blanco.<\/em><\/p>\n<p><strong>II.- <\/strong>Ucrania, tan lejana y tan pr\u00f3xima. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de todo lo dicho, no en el transcurso de siglos ni en d\u00e9cadas, sino cuando se hayan publicado estas l\u00edneas en <em>Galde<\/em> y la maquinaria de la destrucci\u00f3n b\u00e9lica haya cumplido probablemente ya su funesta misi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de las ciudades de Ucrania y de sus desdichados habitantes? Eros y T\u00e1natos. Impulso de vida, placer y supervivencia ayer, hoy pulsi\u00f3n de muerte y destrucci\u00f3n. Congoja de Ucrania en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Odesa naci\u00f3 Anna Ajm\u00e1tova, poeta sensible y brillante, le\u00edda hoy en numerosas lenguas, y a la que el estalinismo persigui\u00f3 hasta destruirla moral y f\u00edsicamente por considerarla \u201crepresentante del pantano literario reaccionario apol\u00edtico\u201d. La misma falacia t\u00f3xica con la que ahora no se agrede a un pa\u00eds soberano y se aniquila a su poblaci\u00f3n sino que se \u201clibera Ucrania de fascistas\u201d. Dej\u00f3 Ajm\u00e1tova constancia de su propio sufrimiento y del de su generaci\u00f3n, tambi\u00e9n de su esperanza triste, en versos terribles:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Tanto que hacer el d\u00eda de hoy:<br \/>\n<\/em><em>matar la memoria, asesinar el dolor,<br \/>\n<\/em><em>convertir el coraz\u00f3n en roca<br \/>\n<\/em><em>y todav\u00eda disponerse a vivir de nuevo.<\/em><\/p>\n<p>Volveremos los argonautas a surcar nuestros peque\u00f1os mares de tinta, arribaremos a otros puertos y continuaremos preguntando a sus moradores por sus banales aficiones: sus actores favoritos, las novelas de su vida, si conocen tal o cual canci\u00f3n, porque el logro de la democracia y la libertad es una dura conquista que sirve, entre otras muchas cosas, para tener derecho a defender lo trivial. Poder discutir apasionadamente, pongamos por caso, de un estreno de cine o del \u00faltimo libro le\u00eddo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 36 &#8211; primavera\/2022.\u00a0 Jas\u00f3n &#038; Argonautas.-\u00a0Aunque en estos d\u00edas de sangre y muerte parezca trivial, los argonautas seguimos surcando azules mares de tinta y recogiendo al vuelo en los puertos las historias que vemos o nos cuentan. 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