{"id":1487,"date":"2013-11-21T10:40:20","date_gmt":"2013-11-21T09:40:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=1487"},"modified":"2025-10-23T18:18:15","modified_gmt":"2025-10-23T16:18:15","slug":"los-mil-lenguajes-de-la-protesta-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/los-mil-lenguajes-de-la-protesta-social\/","title":{"rendered":"Los mil lenguajes de la protesta social"},"content":{"rendered":"<p><strong>Marta Pascual Rodr\u00edguez.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Frente al clamoroso silencio de unos medios de comunicaci\u00f3n controlados, la protesta social encuentra grietas a trav\u00e9s de las cuales manifestarse: Un grupo de personas entra en una enorme sucursal del Banco de Santander, en Sevilla, y se arranca a bailar con arte una rumba rave: \u201cBanquero, t\u00fa tienes el dinero, y yo el mundo entero\u201d. Los encargados de seguridad les empujan a la calle mientras siguen cantando, bailando y palmeando. Esta grabaci\u00f3n se cuelga en la red y es descargada por miles de personas. Un ejemplo entre cientos de los resquicios por los que se cuela y multiplica la denuncia social sostenida en la canci\u00f3n, el baile, la poes\u00eda, el humor.<!--more--><\/p>\n<p>Los movimientos sociales cr\u00edticos, se preguntan desde siempre c\u00f3mo hacerse o\u00edr, c\u00f3mo estar presentes en la calle y multiplicar voluntades. La protesta siempre ha estado trufada de creatividad. Manifestaciones, esl\u00f3ganes, pintadas, acciones de calle, han mostrado el ingenio y la lucidez popular. Mayo del 68 fue quiz\u00e1 un momento de eclosi\u00f3n en el que tomaron protagonismo herramientas de denuncia que renovaban los modos cl\u00e1sicos de expresi\u00f3n propios del movimiento obrero. En esta renovaci\u00f3n se embarcaron la poes\u00eda o las artes pl\u00e1sticas, y nacieron espacios h\u00edbridos: arte conceptual, body art, performances, marcados por la espontaneidad y la ruptura.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos encontramos de nuevo una explosi\u00f3n de lenguajes con los que hacer protesta. Las manifestaciones se llenan de batukadas, masas que bailan y disfraces. La red distribuye con velocidad viral c\u00f3mo se estampa una tarta sobre la cara de una pol\u00edtica. <i>Yomango<\/i>, en un cuidado manual electr\u00f3nico, ofrece atenci\u00f3n al \u201cyomangante\u201d y ayuda t\u00e9cnica rigurosa para desarrollar la pr\u00e1ctica del hurto pol\u00edtico en grandes almacenes. Los cientos de folios que empapelaban la puerta del sol en la acampada del 15M en Madrid reun\u00edan dosis de creatividad que envidiar\u00eda cualquier agencia publicitaria (\u201cNo hay pan para tanto chorizo\u201d, \u201cYes, we camp\u201d, \u201cManos arriba, esto es un contrato\u201d\u2026)<\/p>\n<p>Son comunicaciones breves, certeras e ingeniosas. Concentradas, pero f\u00e1cilmente comprensibles. Herramientas urgentes que no adoptan los modos de la argumentaci\u00f3n compleja, no se enredan en la pregunta sobre la calidad art\u00edstica ni est\u00e1n en guerra con la obviedad de los mensajes.<\/p>\n<p>Es de justicia reconocer que desde muy atr\u00e1s las artes han movido conciencias y voluntades. El cine de Ken Loach, el Guernica de Picasso, el teatro de se Sanchis Sinisterra, las novelas de Gopegui, las canciones de Labordeta\u2026 Esta lista es seguro interminable.<\/p>\n<p>Pero nos referiremos aqu\u00ed a pr\u00e1cticas expresivas recientes, quiz\u00e1 m\u00e1s \u201chumildes\u201d que se encuentran a menudo en territorios mixtos, a caballo entre la m\u00fasica, el baile, la palabra, la acci\u00f3n directa o el teatro de calle\u2026 Creaciones colectivas o an\u00f3nimas, que se apropian de espacios a\u00fan no totalmente controlados: la calle, las redes electr\u00f3nicas y las conciencias despiertas de muchas personas.<\/p>\n<p>En un recorrido desordenado y necesariamente incompleto aparece <a href=\"http:\/\/elcrepusculodelladrillo.wordpress.com\/\">El crep\u00fasculo del ladrillo<\/a>, una Opera bufa que denuncia la especulaci\u00f3n inmobiliaria, con un libreto del economista ecol\u00f3gico Jos\u00e9 Manuel Naredo, interpretada por la <a href=\"http:\/\/solfonica.wordpress.com\/\">orquesta Solf\u00f3nica<\/a>, una formaci\u00f3n musical nacida en la acampada de la Puerta del Sol. Podemos seguir con las <i>aulas en la calle<\/i>, desarrolladas de forma masiva en muchas ciudades del estado para protestar contra la Ley de Educaci\u00f3n. Miles de personas ense\u00f1ando y aprendiendo en espacios abiertos. Proliferan las <i>batukadas<\/i> con car\u00e1cter pol\u00edtico: Samba de Rua, Ecobloco, Kontrabloko\u2026 que acompa\u00f1an concentraciones, fiestas o bloques cr\u00edticos de manifestaciones. Resisten los Graffitis, hijos de la pintada clandestina. Crece la pintura mural: En <i>Esto es una Plaza<\/i>, un mural inmenso muestra a unos obreros en plena fiebre de la construcci\u00f3n, talando el simb\u00f3lico madro\u00f1o al que la osa mira desconsolada. Peque\u00f1as pintadas hechas con plantilla y spray se aparecen en las paredes de muchas ciudades: Sin ti\u2026 soy yo, repite en los muros un mensaje feminista. Una silueta que representa la cara de Aznar con orejas de burro se acompa\u00f1a del texto \u201casnar\u201d. Entre la palabra y la est\u00e9tica, las camisetas son tambi\u00e9n soporte de la denuncia, como aquellas que imitan logos de grandes empresas: Tontorola, Caca Culo\u2026 Un colectivo de contrapublicidad, <i>Consumehastamorir<\/i>, genera im\u00e1genes que se burlan del discurso publicitario.<\/p>\n<p>El propio cuerpo se vuelve en ocasiones lienzo o muro de expresi\u00f3n. Una performer, escribe sobre su piel con un cuchillo la palabra \u201cperra\u201d, un insulto que recae sobre muchas mujeres violadas y asesinadas en Centroam\u00e9rica, y lo muestra en p\u00fablico. <a href=\"http:\/\/www.fundacionrobo.org\/\">Fundaci\u00f3n Robo<\/a>, iniciativa para la creaci\u00f3n colectiva que practica seg\u00fan sus palabras el <i>populismo musical<\/i> ha editado varios discos con canciones de autor\u00eda difusa y\/o colectiva que re\u00fanen denuncia y humor. <i>La revoluci\u00f3n no ser\u00e1 televisada<\/i>, <i>Clase obrera d\u00f3nde est\u00e1, la, la, la<\/i>. Su facci\u00f3n literaria ha publicado <i>Asaltos<\/i>, colecciones de minirelatos que participan de esa intenci\u00f3n cr\u00edtica. Una palanca m\u00e1s para organizar el descontento.<\/p>\n<p>Los <i>fanzines<\/i>, soporte hace d\u00e9cadas del comic underground, han servido a culturas marginadas para expresar su resistencia. La creaci\u00f3n feminista <a href=\"http:\/\/www.pikaramagazine.com\/\">Pikara Magazine<\/a> es un buen ejemplo. La careta de <i>Anonymous<\/i> se ha convertido en un icono y una denuncia ante la propiedad del conocimiento. El <i>Teatro de la Escucha<\/i> o el <i>Teatro Foro<\/i> en sus diferentes versiones se muestran en peque\u00f1os locales, pero muchas veces lo hacen en las calles, convirtiendo la denuncia en acci\u00f3n dram\u00e1tica y viceversa. La <i>flashmob<\/i> es otro fen\u00f3meno creciente que salpica la red con insistencia. One billion rising fue una propuesta internacional de baile simult\u00e1neo y multitudinario contra la violencia patriarcal. Un grupo irrumpe en una oficina de empleo cantando. Decenas de mujeres coreograf\u00edan en la calle <i>Vencimos al patriarcado del norte y del sur. Ya no soy una mu\u00f1eca vestida de azul<\/i> parodiando a Rafaela Carr\u00e1. Sevillanas indignadas, villancr\u00edticos, canciones populares que transforman sus letras para hacer mofa del sobreconsumo, para denunciar las nucleares, las redadas, o re\u00edrse de Eurovegas. Los videos que graban y muestran desalojos, los cortos de la serie <i>Clases ara Wert<\/i>, los blogs, los miles de creaciones radicales que se agitan en las redes sociales llegan a millones de pensamientos con mensajes transgresores contagiosos.<\/p>\n<p>Estas muestras de expresi\u00f3n re\u00fanen ingredientes poderosos: Transmiten mensajes pol\u00edticos sencillos y con fuerza comunicativa. Mensajes que no pierden radicalismo, pero si el habitual tono serio por ser cantados, bailados, por usar la iron\u00eda.<\/p>\n<p>Su autor\u00eda es colectiva, an\u00f3nima o difusa. En l\u00ednea con la filosof\u00eda del copyleft, la creaci\u00f3n popular se apropia y transforma -sin pudor y por derecho- textos, m\u00fasicas o anuncios. Y esta fuerza grupal despliega una inesperada potencia creativa.<\/p>\n<p>Son herramientas que se valen de la sorpresa y la perplejidad, muchas veces de la provocaci\u00f3n, para llegar a un p\u00fablico inespec\u00edfico y desprevenido. Mensajes cargados de un humor que provocan complicidad. Ante una fuerte subida del transporte p\u00fablico decenas de personas vestidas de gala irrumpieron con copas de cava en los vagones, denunciando que el metro se hab\u00eda convertido en un lujo. Interrumpir una intervenci\u00f3n del ministro de finanzas portugu\u00e9s con un chorro de carcajadas es algo que las fuerzas del orden no tienen previsto. La ridiculizaci\u00f3n deslegitima. El humor puede ser un instrumento de demolici\u00f3n. Y la risa es ant\u00eddoto contra el miedo.<\/p>\n<p>Se despliegan en lugares que escapan -al menos en parte- al control del poder: La calle, los espacios p\u00fablicos e Internet. La calle es el espacio del encuentro directo, abierto, gratuito y heterog\u00e9neo. Pero tambi\u00e9n lo son las bibliotecas, las oficinas bancarias y las grandes superficies, escenarios donde la protesta aborda a los viandantes. Con la necesaria ayuda del descomunal altavoz de Internet. El acceso masivo a las redes electr\u00f3nicas deja recovecos por los que se cuela la televisi\u00f3n en steaming, los blogs, los cortos de youtube, las ciberacciones, las convocatorias de las redes sociales, las im\u00e1genes escondidas por el poder.<\/p>\n<p>Son modos de protesta que cambian las reacciones de la opini\u00f3n p\u00fablica y debilitan los cl\u00e1sicos argumentos represivos basados en acusaciones de violencia, desorden o amenaza. Llevar a prisi\u00f3n a alguien que se cuela en un cocktail, haci\u00e9ndose pasar por hombre de estado y despliega una pancarta en la que denuncia la irresponsabilidad de Europa ante el cambio clim\u00e1tico, no tiene buena prensa ante el gran p\u00fablico. Las fuerzas del orden act\u00faan sin duda, pero su intervenci\u00f3n se torna f\u00e1cilmente caricaturizable. Hasta el punto que el Estado ha necesitado modificar el c\u00f3digo penal para ampliar el marco de criminalizaci\u00f3n de la protesta.<\/p>\n<p>El sistema busca hacer desaparecer las protestas inc\u00f3modas. Borrar las pintadas y colocar en la retaguardia de las manifestaciones un cami\u00f3n de limpieza que va dejando la calzada impoluta tras el paso de la \u00faltima manifestante. Los medios de comunicaci\u00f3n omiten, minimizan o distorsionan las noticias que muestran la protesta social.<\/p>\n<p>Frente a estas pr\u00e1cticas de represi\u00f3n e invisibilzaci\u00f3n, la creatividad social inventa f\u00f3rmulas que alcanzan p\u00fablicos nuevos. La rabia colectiva, organizada, genera una energ\u00eda creadora de alcance creciente. Una esperanza para el cambio.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marta Pascual Rodr\u00edguez.\u00a0 Frente al clamoroso silencio de unos medios de comunicaci\u00f3n controlados, la protesta social encuentra grietas a trav\u00e9s de las cuales manifestarse: Un grupo de personas entra en una enorme sucursal del Banco de Santander, en Sevilla, y se arranca a bailar con arte una rumba rave: \u201cBanquero, t\u00fa tienes el dinero, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,12,5],"tags":[],"class_list":["post-1487","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-dossier","category-miradas","category-politica","revista-galde-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1487"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18928,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487\/revisions\/18928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}