{"id":1471,"date":"2013-11-21T01:39:19","date_gmt":"2013-11-21T00:39:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=1471"},"modified":"2025-10-23T18:17:15","modified_gmt":"2025-10-23T16:17:15","slug":"en-torno-a-la-desobediencia-civil-y-la-noviolencia-en-euskadi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/en-torno-a-la-desobediencia-civil-y-la-noviolencia-en-euskadi\/","title":{"rendered":"En torno a la desobediencia civil y la noviolencia en Euskadi"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h1><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/marcha-bardenas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1359 colorbox-1471\" alt=\"Marcha a las Bardenas\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/marcha-bardenas-300x207.jpg\" width=\"300\" height=\"207\" data-id=\"1359\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/marcha-bardenas-300x207.jpg 300w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/marcha-bardenas-1024x707.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/h1>\n<h1><span style=\"font-size: small;\">Rafa Sainz de Rozas.<\/span><\/h1>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\">Un Estado de Derecho supone la existencia de un marco normativo regulador de la convivencia, lo que no implica necesariamente su car\u00e1cter democr\u00e1tico, ni que la ciudadan\u00eda lo sienta como propio. Esa aceptaci\u00f3n, as\u00ed como la disposici\u00f3n a obedecerlo m\u00e1s all\u00e1 de la pura coacci\u00f3n legal, es m\u00e1s bien consecuencia de los consensos existentes, en un momento y unas circunstancias espec\u00edficas, sobre la legitimidad del sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico al que sirva. Consensos cuya calidad democr\u00e1tica, a su vez, depender\u00e1 de que ese marco garantice derechos civiles, sociales y pol\u00edticos que representan, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, hitos esenciales de la Lucha por el Derecho, y cuyo logro nunca ha sido consecuencia del acatamiento de las reglas establecidas, sino del cuestionamiento de tales consensos.<!--more-->\n<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por eso, en un momento en que el sistema, lejos de garantizar esos logros, exige recortarlos en aras de su propia supervivencia, incidir en ese cuestionamiento representa un ejercicio de disidencia democr\u00e1tica particularmente l\u00facido. De ah\u00ed el inter\u00e9s que de un tiempo a esta parte ha cobrado la reflexi\u00f3n sobre el significado y el potencial del a desobediencia, la no colaboraci\u00f3n, la resistencia civil noviolenta, como instrumentos para la transformaci\u00f3n social: no s\u00f3lo en su dimensi\u00f3n movilizadora de cara a la acci\u00f3n pol\u00edtica sino, ante todo, por su capacidad para cuestionar, apelando a valores de justicia compartidos por la comunidad, el fundamento mismo de la obediencia a las leyes, que no es otro que el de su legitimidad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las presentes l\u00edneas quieren ser una contribuci\u00f3n a esa reflexi\u00f3n, al hilo de los rasgos definitorios de la desobediencia civil (DC) que, en Euskadi, pueden ser reconocidos en las campa\u00f1as practicadas por diversos movimientos sociales. Nos ocuparemos en particular de la influencia ejercida, tanto en sus medios como en sus fines, por uno de ellos en particular: la opci\u00f3n por la no-violencia.<\/p>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\"><b>Movimientos sociales y disidencia noviolenta en la historia reciente del Pa\u00eds Vasco<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ya desde los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n, y conforme el estado de derecho iba ofreciendo v\u00edas de participaci\u00f3n pol\u00edtica, los por entonces incipientes movimientos sociales no tardan en ver c\u00f3mo muchas de sus iniciativas no s\u00f3lo carecen de cauce por la v\u00eda institucional, sino que \u00e9sta parece dise\u00f1ada para negarlas en lo sustancial. Sus consiguientes llamamientos a la desobediencia contienen, en particular en el \u00e1mbito del antimilitarismo, el feminismo y el ecologismo, dos rasgos que entroncan directamente con la DC:<\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Por un lado, frente al modelo tradicional de \u201cacumulaci\u00f3n de fuerzas\u201d en torno a una vanguardia revolucionaria, a la espera del triunfo definitivo tras la \u201clucha final\u201d, la desobediencia era preconizada como v\u00eda para ir abriendo espacios aut\u00f3nomos en que disfrutar ya de espacios de libertad, ya sea mediante la infracci\u00f3n deliberada de normas, ya mediante la creaci\u00f3n de espacios autogestionados.<\/span><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En el contexto de las campa\u00f1as mencionadas, no hab\u00eda lugar para una vanguardia armada, ni desde el punto de vista de los principios ni desde una perspectiva pr\u00e1ctica, al <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">pervertir <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">la concepci\u00f3n misma de la transformaci\u00f3n social radical que se preconizaba. No es por tanto casual <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">la desconfianza que la DC siempre gener\u00f3 en aquellos \u00e1mbitos que, en alg\u00fan momento, pudieron contemplar la lucha armada como \u00abuna lucha popular m\u00e1s\u201d.<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Criminalizaci\u00f3n y legitimidad<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">No por ello dejaron de ser tildadas muchas de ellas de antidemocr\u00e1ticas, cuando no de filoterroristas, desde \u00e1mbitos gubernamentales y policiales. Una criminalizaci\u00f3n que, no siendo ciertamente exclusiva de Euskadi, encontr\u00f3 sin embargo un caldo de cultivo espec\u00edfico en sus circunstancias hist\u00f3ricas y pol\u00edticas. Entre ellas interesa aqu\u00ed destacar el consenso, compartido por partidos y medios de comunicaci\u00f3n mayoritarios, en torno a la necesidad de consolidar el incipiente entramado institucional democr\u00e1tico, amenazado por el terrorismo y la involuci\u00f3n, atribuyendo a sus actores el monopolio del debate pol\u00edtico. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">E<\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">n pa\u00edses con un r\u00e9gimen de libertades m\u00e1s asentado, en cambio, la acci\u00f3n pol\u00edtica extraparlamentaria a trav\u00e9s de iniciativas ciudadanas no era percibida, necesariamente, como una opci\u00f3n anti-sistema<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. La propia discusi\u00f3n sobre la legitimidad de la DC, que eventualmente las acompa\u00f1aba, discurr\u00eda tambi\u00e9n en t\u00e9rminos m\u00e1s maduros: se trataba de determinar lo que aportaba a la profundizaci\u00f3n democr\u00e1tica de un sistema en el que la ciudadan\u00eda, circunscrita a los sistemas formales de participaci\u00f3n,<\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"> corr\u00eda el riesgo de acabar limit\u00e1ndose a aprobar o rechazar en bloque los hechos consumados, hasta dimitir de su papel para convertirse en clientes del Estado. En ese contexto, la DC adquir\u00eda un car\u00e1cter de \u201cpiedra de toque del Estado Democr\u00e1tico de Derecho\u201d<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote2sym\"><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">No es casual por tanto que sea en \u00e9l donde, desde mediados del siglo pasado, tanto la Ciencia pol\u00edtica como la Filosof\u00eda del Derecho se han venido ocupando de los presupuestos de legitimaci\u00f3n de las infracciones de la ley dirigidas a lograr un cambio en la ley, o en los programas del gobierno, cuando sean conscientes, abiertas, p\u00fablicas, simb\u00f3licas y no-violentas, y apelen al propio sentido de justicia de la comunidad en la que tengan lugar<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote3sym\"><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. <\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Definiendo la desobediencia<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En los rasgos enunciados ha buscado la DC, hist\u00f3ricamente, justificaci\u00f3n como opci\u00f3n leg\u00edtima en un sistema de libertades: <\/span><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En primer lugar, hablamos de <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>actos no conformes a la legalidad, que pueden consistir tanto en comportamientos activos (hacer lo prohibido) como pasivos (no hacer lo ordenado)<\/b><\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Es decir, un acto de DC no \u201cse hace\u201d simplemente, sino que \u201cse comete\u201d<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote4sym\"><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">.<\/span><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En segundo lugar, debe tratarse de <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>actos p\u00fablicos y abiertos<\/b><\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Resulta comprensible que as\u00ed deba ser, si tenemos en cuenta que el objetivo ha de ser llegar a los m\u00e1s amplios estratos de la sociedad. Por tanto, hay que posibilitar el conocimiento de las razones de los disidentes, y al tiempo mantener abiertos los canales de negociaci\u00f3n. Por otra parte, con ello se subraya la convicci\u00f3n moral de quien realiza en acto de DC, que somete sus principios de justicia a la consideraci\u00f3n del resto de sus conciudadanos<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote5sym\"><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">.<\/span><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En tercer lugar, los actos de DC son <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>voluntarios y conscientes<\/b><\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. El sujeto, de haberlo querido, los hubiera podido evitar. La persona sabe que est\u00e1 infringiendo un mandato que le afecta, y opta por hacerlo en ejercicio de su libertad. Por otra parte, la actuaci\u00f3n tiene un car\u00e1cter moral: se realiza exclusivamente sobre la base de lo que el sujeto considera que es su deber, y no buscando satisfacer sus intereses o inclinaciones. En este sentido, suele aludirse a la disposici\u00f3n a aceptar el castigo como muestra de que su actuaci\u00f3n es \u201cen conciencia\u201d.<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p lang=\"\" style=\"padding-left: 30px;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">A primera vista, este requisito parece consustancial a la DC, a la que distinguir\u00eda de determinadas manifestaciones de delincuencia convencional basada en el incumplimiento de un deber. As\u00ed, a trav\u00e9s de \u00e9l, cabr\u00eda diferenciar la figura del objetor fiscal de la del defraudador de impuestos, o la del insumiso del desertor que s\u00f3lo busca verse eximido del servicio a t\u00edtulo particular. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Ciertamente, existe una actuaci\u00f3n \u201cen conciencia\u201d, una \u00e9tica principialista a partir de la cual el desobediente define y pone en pr\u00e1ctica su iniciativa pol\u00edtica. Pero conviene insistir en que lo que caracteriza a dicha \u00e9tica no es el hecho de que sus adherentes est\u00e9n ciegamente convencidos de la verdad de sus posiciones, sino la libertad en el proceso de formaci\u00f3n de esa conciencia, as\u00ed como el entronque de la misma en valores de justicia<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote6sym\"><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Es decir, los actos de DC no se basan en una conciencia particular, sino que apelan al sentido de justicia de la comunidad sobre la que pretenden influir. Se distinguir\u00edan as\u00ed los desobedientes civiles de los objetores de conciencia, cuya acci\u00f3n, en principio, no necesitar\u00eda basarse en las creencias comunes, sino precisamente en el hecho de que existe una diferencia entre \u00e9stas y las que ellos profesan<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote7sym\"><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. <\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"\" style=\"padding-left: 30px;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Ahora bien, en una sociedad democr\u00e1tica, para que la desobediencia a la ley, adem\u00e1s de resultar moral, consiga apelar a las bases en que se sostiene la convivencia, es necesario que dicho c\u00f3digo moral entre en una perspectiva unificante con los Derechos Humanos. En la medida en que sea as\u00ed, la conciencia de la que parte el desobediente no se basar\u00e1 en una \u00e9tica de la convicci\u00f3n que demanda tolerancia, sino que se asentar\u00e1 m\u00e1s bien sobre una \u00e9tica de la responsabilidad, desde la cual las razones que impulsan al desobediente representan elementos de una relaci\u00f3n dialogada entre \u00e9ste y la sociedad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Las campa\u00f1as de desobediencia practicadas en Euskadi hicieron referencia expl\u00edcita desde un primer momento a este aspecto, conscientes de que en \u00e9l reside gran parte del potencial transformador de este tipo de disidencia. Es en este contexto en el que ha de entenderse la aceptaci\u00f3n del castigo<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote8sym\"><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">, requisito tradicional de la DC que, en el caso de la practicada en el Pa\u00eds Vasco, ha de ser matizado en el sentido de que nunca ha sido presentada por los desobedientes civiles como prueba de la sinceridad o del car\u00e1cter moral de su gesto desobediente, sino m\u00e1s bien como resultado de una criminalizaci\u00f3n cuestionada en su legitimidad.<\/span><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Un cuarto requisito relaciona tradicionalmente la DC con el <\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>car\u00e1cter no-violento y simb\u00f3lico de la acci\u00f3n<\/b><\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Efectivamente, la no-violencia aparece como parte consustancial de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de las manifestaciones de DC m\u00e1s notorias que se han dado a lo largo de la historia, y en Euskadi ha venido jugando un papel determinante en relaci\u00f3n con la discusi\u00f3n en torno a la compatibilidad de la DC con el uso de la violencia para fines pol\u00edticos.<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p lang=\"\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Noviolencia desobediente: Identidad y utilidad<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Y es que desde finales de la d\u00e9cada de los ochenta, sectores cada vez m\u00e1s amplios de la sociedad vasca comprenden que la violencia con fines pol\u00edticos, adem\u00e1s de constituir<\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"> una aberraci\u00f3n \u00e9tica y un error pol\u00edtico de primer orden,<\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\"> se muestra incapaz de generar sinergias con otras formas de lucha que pretendan la transformaci\u00f3n social. El incontestable \u00e9xito cosechado por la insumisi\u00f3n al servicio militar puso de manifiesto, por otra parte, el contraste entre el potencial transformador de la DC y la creciente deslegitimaci\u00f3n social de toda iniciativa pol\u00edtica que pretendiera ser compatible con el uso de la violencia. Y no s\u00f3lo porque v\u00edas con tan distinto grado de legitimidad social se obstaculizaban mutuamente sino, ante todo, porque ese potencial estaba directamente relacionado con el papel fundamental que los principios de la noviolencia han venido desempe\u00f1ando en el dise\u00f1o y desarrollo de las campa\u00f1as de DC, y que puede ser analizado desde una triple vertiente:<\/span><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En primer lugar como herramienta de diagn\u00f3stico-an\u00e1lisis, partiendo de un concepto de violencia estructural que ser\u00eda, siguiendo a Galtung<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote9sym\"><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">, la causa de la diferencia evitable entre lo potencial y lo efectivo en t\u00e9rminos de reparto de recursos, as\u00ed como de acceso a las v\u00edas efectivas de decisi\u00f3n. La acci\u00f3n no-violenta se concibe, en esta l\u00ednea, como proceso de lucha por la justicia en el que el conflicto no ha de ser evitado, sino que ha de hacerse aflorar mediante la denuncia, la no cooperaci\u00f3n con las situaciones de violencia y la formulaci\u00f3n de alternativas en clave constructiva.<\/span><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En segundo lugar como identidad, al exigir coherencia entre los fines que el movimiento desobediente asume como propios y los medios de los que se dota para lograrlos. Desde este punto de vista, su opci\u00f3n por la no-violencia se formulaba a partir de la idea de que utilizar la violencia contra otra persona para alcanzar los propios objetivos es una forma de instrumentalizarla. Se relacionaba as\u00ed con el imperativo \u00e9tico kantiano que exige tratar a las dem\u00e1s personas como fines en s\u00ed mismos, y no como medios, y a partir del cual las iniciativas de DC en Euskadi han buscado que la acci\u00f3n no lesione la integridad de las personas ni impida el ejercicio de sus derechos b\u00e1sicos, con particular \u00e9nfasis en la necesidad de respetar y potenciar las condiciones que permiten a la persona expresar libremente sus ideas y actuar conforme a las mismas. <\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p lang=\"\" style=\"padding-left: 30px;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Esta importancia que la perspectiva no-violenta atribuye al modo en que fines y medios se condicionan mutuamente ha venido teniendo una doble consecuencia en las campa\u00f1as de DC en Euskadi: por un lado, de cara al movimiento mismo, la no-violencia se proyecta en la opci\u00f3n por formas organizativas que fomenten la corresponsabilidad en el acceso a la informaci\u00f3n y en la asunci\u00f3n de compromisos, impidan o al menos sirvan para sacar a la luz el sexismo en las relaciones y el modo de funcionar, y posibiliten sistemas de participaci\u00f3n y toma de decisiones tendentes al asamblearismo, m\u00e1s que a la estructura jer\u00e1rquica. Por otro lado, y de cara al exterior, no cabe duda de que la capacidad de propuesta por parte del movimiento se ve favorecida por la coherencia de la que dota la no-violencia a la combinaci\u00f3n de elementos identitarios y de la acci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En tercer lugar, y en relaci\u00f3n con este \u00faltimo aspecto, cabe analizar la no-violencia desde su dimensi\u00f3n de herramienta m\u00e1s eficaz para el logro de objetivos pol\u00edticos a trav\u00e9s de la DC, a causa de la capacidad persuasiva de que dota al discurso la coherencia entre fines y medios. En este sentido, la opci\u00f3n por la no-violencia no parte de una ingenua confianza en la naturaleza humana, sino de ser consciente de que el adversario, aunque no se \u201cconvierta\u201d, necesita justificar sus acciones, lo que hace mostrarse sensible al impacto que el conflicto pueda tener en la opini\u00f3n p\u00fablica. Esto es, la actitud desobediente asume que los objetivos, los medios y la propia viabilidad de una iniciativa de enfrentamiento al<\/span><\/span><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">poder depender\u00e1n de la legitimidad que ostente quien lo ejerza, as\u00ed como de las muy diversas razones que pueden estar en la base de la obediencia que lo sustenta.<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">A partir de esta constataci\u00f3n, la apuesta por la no violencia propia de las campa\u00f1as de DC obedeci\u00f3, tambi\u00e9n, a consideraciones pragm\u00e1ticas: en la medida en que el sistema est\u00e9 m\u00e1s o menos legitimado democr\u00e1ticamente, la superioridad \u00e9tica de los medios con los que se expresa la disidencia acaba siendo determinante<\/span><\/span><sup><span style=\"font-size: xx-small;\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><a href=\"#sdfootnote10sym\"><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/sup><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Por eso me parece oportuno concluir que, en esa lucha de legitimidades, la DC contribuye a configurar de modo no convencional la voluntad pol\u00edtica colectiva de forma realmente dialogada con el poder, al posibilitar v\u00edas para establecer un di\u00e1logo racional y libre entre la persona desobediente y la sociedad a cuyo sentido de la justicia apela.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> RANDLE, M. (1994), Civil Resistance, Fontana Press, Londres, p. 179<\/span><\/span><\/p>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote2anc\">2<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> HABERMAS, J. (1983), \u201cZiviler Ungehorsam, Testfall f\u00fcr den demokratischen Rechtsstaat. Wider den autorit\u00e4ren Legalismus in der Bundesrepublik\u201d, en P. Glotz (ed.) Ziviler Ungehorsam im Rechtsstaat, Suhrkamp, Frankfurt am Main, pp. 29-53.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote3anc\">3<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> Por todos, BEDAU, H.A. (1961), \u201cOn Civil Disobedience\u201d, The Journal of Philosophy, vol. 58, 21, pp. 653-665.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote4anc\">4<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> UGARTEMENDIA ECEIZABARRENA, J.A. (1999), La desobediencia civil en el estado constitucional democr\u00e1tico, Marcial Pons, Madrid, p. 126.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote5anc\">5<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> GARZON VALD\u00c9S, E. (1981), \u201cAcerca de la desobediencia civil\u201d, Sistema, 42, p. 83.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote6anc\">6<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> ESTEVEZ ARAUJO, J.A. (1994), La Constituci\u00f3n como proceso y la desobediencia civil, Trotta, Madrid, p. 31.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\">7<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> FALCON TELLA, M.J. (2000), La desobediencia civil, Marcial Pons, Madrid, p. 76.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote8anc\">8<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> COHEN, M. (1969), \u201cCivil Disobedience in a Constitutional State\u201d, The Massachusetts Review, 10, p. 211.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"#sdfootnote9anc\">9<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> GALTUNG, J. (1981), \u201cContribuci\u00f3n espec\u00edfica de la irenolog\u00eda al estudio de la violencia: tipolog\u00eda\u201d, en La violencia y sus causas, Editorial de la UNESCO, p. 95.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\">10<\/a><span style=\"font-family: Univers,Arial,sans-serif;\"><span style=\"font-size: xx-small;\"> SHARP, G. (1973), The Politics of Nonviolent Action, Porter Sargent Publishers, Boston, p. 495 ss.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafa Sainz de Rozas. Un Estado de Derecho supone la existencia de un marco normativo regulador de la convivencia, lo que no implica necesariamente su car\u00e1cter democr\u00e1tico, ni que la ciudadan\u00eda lo sienta como propio. Esa aceptaci\u00f3n, as\u00ed como la disposici\u00f3n a obedecerlo m\u00e1s all\u00e1 de la pura coacci\u00f3n legal, es m\u00e1s bien consecuencia de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,2,5],"tags":[],"class_list":["post-1471","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-derechos-humanos","category-dossier","category-politica","revista-galde-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1471"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1471\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18739,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1471\/revisions\/18739"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}