{"id":14302,"date":"2022-01-12T09:58:34","date_gmt":"2022-01-12T08:58:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=14302"},"modified":"2022-01-23T01:29:29","modified_gmt":"2022-01-23T00:29:29","slug":"entrevista-a-javier-moreno-luzon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/entrevista-a-javier-moreno-luzon\/","title":{"rendered":"Entrevista a Javier Moreno Luzo\u0301n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #ff0000;\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Retrato-Moreno-Luzo\u0301n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14305 colorbox-14302\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Retrato-Moreno-Luzo\u0301n.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"390\" data-id=\"14305\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Retrato-Moreno-Luzo\u0301n.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Retrato-Moreno-Luzo\u0301n-300x202.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #ff0000;\">Resulta dif\u00edcil exagerar la relevancia de Am\u00e9rica en la identidad nacional espa\u00f1ola a lo largo del \u00faltimo siglo<\/span><\/p>\n<p>Galde 35 negua 2022 invierno. Rafael Ruzafa entrevista a <strong>Javier Moreno Luz\u00f3n<\/strong>, catedr\u00e1tico de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Pol\u00edticos en la Universidad Complutense de Madrid, su labor investigadora parte de la historia pol\u00edtica de la Restauraci\u00f3n (1875-1923) y desemboca en el estudio del nacionalismo espa\u00f1ol. En la entrevista est\u00e1 muy presente su reciente obra <a href=\"https:\/\/www.marcialpons.es\/libros\/centenariomania\/9788417945930\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Centenarioman\u00eda. Conmemoraciones hisp\u00e1nicas y nacionalismo espa\u00f1ol<\/em><\/a> (Marcial Pons, 2021), por donde transitan los usos y consumos de las relaciones Espa\u00f1a-Am\u00e9rica y del Quijote en procesos que alcanzan la actualidad. Aprovechamos la oportunidad de consultarle sobre las implicaciones pol\u00edticas de los rituales conmemorativos, sobre su interiorizaci\u00f3n por la poblaci\u00f3n y sobre el papel que desempe\u00f1an los historiadores.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfSufrimos una pandemia conmemorativa? \u00bfDesde cu\u00e1ndo? \u00bfAfecta a todos los pa\u00edses?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. El historiador Pierre Nora, pionero en el estudio de los lugares de memoria, hablaba ya en 1992 de una cierta bulimia conmemorativa, que se hab\u00eda manifestado con fuerza en el bicentenario de la Revoluci\u00f3n Francesa. Desde entonces, la <em>conmemoracionitis<\/em> no ha dejado de crecer, y en ella se han mezclado varias tendencias culturales y pol\u00edticas: por un lado, la rememoraci\u00f3n de los conflictos violentos del siglo XX y el homenaje a sus v\u00edctimas, que han adquirido un gran prestigio social; por otro, la construcci\u00f3n y renovaci\u00f3n de identidades colectivas a trav\u00e9s de genealog\u00edas de grupo, nacionales en su mayor parte pero tambi\u00e9n de otros tipos (\u00e9tnicas, de g\u00e9nero, de orientaci\u00f3n sexual, etc\u00e9tera). Ha afectado a casi todos los pa\u00edses, dentro de un mundo interconectado, en el que los refugios identitarios sirven de contrapunto a los fen\u00f3menos globales.<\/p>\n<p><strong>-El nacionalismo espa\u00f1ol, objeto de buena parte de tu investigaci\u00f3n, se legitima y se celebra a partir de ciertas fiestas y de ciertas efem\u00e9rides\u2026<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. Como todos los nacionalismos, el espa\u00f1ol ha precisado de algunos mitos y s\u00edmbolos compartidos, que sirven para cohesionar a la comunidad que se trata de construir y preservar. Los nacionalistas, no s\u00f3lo los gobernantes y los miembros de alg\u00fan partido o asociaci\u00f3n sino tambi\u00e9n otros agentes culturales, contribuyen a reformularlos y difundirlos. Entre las herramientas que utilizan destaca, en efecto, la celebraci\u00f3n de determinadas fechas marcadas con l\u00e1piz rojo en el calendario, bien anuales, como las fiestas nacionales, bien con una periodicidad m\u00e1s amplia, como los centenarios y sus variantes. Se trata de un fen\u00f3meno que, como los propios movimientos nacionalistas, se consolid\u00f3 a lo largo del siglo XIX y vivi\u00f3 una edad dorada en sus \u00faltimas d\u00e9cadas y en las primeras del XX, y que resurgi\u00f3 a finales del mismo.<\/p>\n<p><strong>-Ejemplos, por favor.<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. El espa\u00f1olismo decant\u00f3 algunas efem\u00e9rides significativas, en torno a epopeyas como la Guerra de la Independencia \u2013el 2 de mayo y el centenario de 1908-1914\u2013 o el descubrimiento y conquista de Am\u00e9rica \u2013el 12 de octubre\u2013, as\u00ed como a prop\u00f3sito del culto a ciertos iconos, como Miguel de Cervantes y su obra maestra, <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/el-ingenioso-hidalgo-don-quijote-de-la-mancha-6\/html\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Don Quijote de la Mancha<\/em><\/a>, consagrados asimismo en sus centenarios, entre 1905 y 1916. Esos elementos, nucleares en el imaginario espa\u00f1ol, han perdurado, con altibajos, hasta la actualidad.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfCalaron estos mensajes en la poblaci\u00f3n general espa\u00f1ola, se trasladaron a la vida cotidiana?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. Mi estudio muestra la complejidad de estas celebraciones, en las que ya a comienzos del siglo XX interven\u00edan m\u00faltiples actores: autoridades, intelectuales y creadores, una variopinta sociedad civil y sus medios de prensa. Se multiplicaron las publicaciones, los monumentos y exposiciones, las iniciativas acad\u00e9micas, las funciones teatrales y los desfiles. A mi juicio, la participaci\u00f3n de gentes corrientes en estos eventos resultaba muy significativa: por ejemplo, en el centenario del <em>Quijote<\/em> o en el de la Guerra de la Independencia hubo toda clase de actos para reivindicar la contribuci\u00f3n de cada lugar a las glorias patrias. Los protagonistas han cambiado en tiempos recientes, pero el impacto social de las principales conmemoraciones est\u00e1 asegurado.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfSe hizo un uso pol\u00edtico, suscitaron enfrentamientos?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. En las conmemoraciones se observan a menudo diversas interpretaciones enfrentadas acerca del pasado, lo cual puede derivar en el rechazo a los festejos de algunos sectores de la poblaci\u00f3n. En el caso espa\u00f1ol, durante el siglo XX se han cruzado al menos dos l\u00edneas de fractura: de una parte, las visiones de la historia sostenidas por conservadores y cat\u00f3licos han chocado con las de sus enemigos, liberales o progresistas; de otra, el nacionalismo espa\u00f1ol ha tenido que afrontar los desaf\u00edos de los movimientos nacionalistas subestatales, que rechazaron las celebraciones espa\u00f1olas. Baste se\u00f1alar las sucesivas fiestas oficiales m\u00e1s importantes \u201314 de abril, 18 de julio\u2013 y la presencia de fechas rivales, como el 11 de septiembre en Catalu\u00f1a. Todo ello ha hecho muy dif\u00edcil encontrar conmemoraciones compartidas por la mayor\u00eda, aunque los elementos fundamentales del imaginario espa\u00f1ol que he citado antes han alcanzado una continuidad y un consenso notables.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 papel jug\u00f3 Am\u00e9rica en la especificidad espa\u00f1ola?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. La vertiente transnacional de las identidades nacionales tiene una importancia indudable, y los historiadores hemos aprendido a verla hace bien poco, al calor de los enfoques transnacionales y globales que se imponen en el \u00e1mbito acad\u00e9mico. A partir del \u00faltimo decenio del siglo XIX, las celebraciones nacionalistas, y hasta la propia definici\u00f3n de la espa\u00f1olidad, dieron un peso cada vez mayor a Am\u00e9rica, m\u00e1s a\u00fan cuando la p\u00e9rdida de las colonias ultramarinas en 1898 impuls\u00f3 un proyecto m\u00e1s ret\u00f3rico que pr\u00e1ctico, una especie de imperio de sustituci\u00f3n, que obtuvo una acogida entusiasta al otro lado del Atl\u00e1ntico. Espa\u00f1a no representaba ya una amenaza imperialista, sino un referente cultural, mientras que el verdadero peligro proced\u00eda de Estados Unidos, por lo que cundi\u00f3 el acercamiento a la <em>madre patria<\/em>. A la vez, el flujo de emigrantes espa\u00f1oles form\u00f3 comunidades deseosas de mostrar su valor. Todo eso explica el protagonismo de las delegaciones que envi\u00f3 Espa\u00f1a a los centenarios de las independencias americanas de 1910-1911, algo parad\u00f3jico e inimaginable hasta entonces. Las conmemoraciones espa\u00f1olistas se empaparon de americanismo.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfPuede hablarse de una relaci\u00f3n especial sostenida en el tiempo?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. En la esfera p\u00fablica espa\u00f1ola ganaron terreno las asociaciones hispanoamericanistas, que consiguieron convertir el 12 de octubre en una fiesta nacional permanente en 1918, despu\u00e9s de su oficializaci\u00f3n en Argentina. Bautizado como d\u00eda de la Raza \u2013entendida, por lo general, como una civilizaci\u00f3n, m\u00e1s que como un organismo \u00e9tnico-biol\u00f3gico\u2013 se expandi\u00f3 por Espa\u00f1a y otros pa\u00edses. Lo justificaba la celebraci\u00f3n de las gestas espa\u00f1olas y se pod\u00eda declinar en sentido progresivo, enfatizando los lazos culturales y las posibilidades de futuro, o conservador, como herencia de la monarqu\u00eda y de la evangelizaci\u00f3n. De hecho, la fiesta ha seguido en vigor hasta la actualidad, con distintos nombres (de la Raza, de la Hispanidad, fiesta nacional a secas) y se convirti\u00f3 en 1987, en v\u00edsperas del quinto centenario del <em>descubrimiento<\/em>, en la fecha m\u00e1s destacada del calendario oficial espa\u00f1ol. Hasta se celebr\u00f3 por parte de ambos bandos durante la Guerra Civil. En mi opini\u00f3n, resulta dif\u00edcil exagerar la relevancia de Am\u00e9rica en la identidad nacional espa\u00f1ola a lo largo del \u00faltimo siglo. Hay en ese factor una querencia imperial, una vocaci\u00f3n misionera que da sentido a la pol\u00edtica exterior y un orgullo no ya de pertenecer a, sino de encabezar, una comunidad global caracterizada, seg\u00fan sus partidarios, por una lengua, por una religi\u00f3n y hasta por una psicolog\u00eda colectiva com\u00fan.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfPercibes colisi\u00f3n con discursos de rechazo de la presencia espa\u00f1ola, como los del presidente mexicano con motivo del bicentenario de aquella independencia?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. Ya en los a\u00f1os noventa del siglo XX, con ocasi\u00f3n del quinto centenario, hubo pol\u00e9micas sobre el significado de la efem\u00e9ride y sus connotaciones violentas, e incluso genocidas, subrayadas por las fuerzas indigenistas. A comienzos del XXI, estas cr\u00edticas se vieron avaladas por varios gobiernos de izquierdas en Am\u00e9rica Latina, y las declaraciones de L\u00f3pez Obrador no son sino la continuaci\u00f3n de esas tendencias. En el caso de M\u00e9xico, adem\u00e1s, hay que comprender que su propio nacionalismo, en la versi\u00f3n que sali\u00f3 reforzada de la revoluci\u00f3n de 1910, tuvo un car\u00e1cter antiespa\u00f1ol muy marcado, al tiempo que tend\u00eda a identificar a la naci\u00f3n mexicana con el mundo precolombino y los pueblos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p><strong>-Lecturas enfrentadas del pasado que nos alcanzan hoy mismo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. S\u00ed: en contraste con ese refuerzo de los nacionalismos populistas latinoamericanos, en nuestros d\u00edas se levanta un espa\u00f1olismo que, como reacci\u00f3n interna al <em>proc\u00e9s<\/em> independentista catal\u00e1n, ha esgrimido los mitos espa\u00f1oles tradicionales, en una versi\u00f3n neoconservadora y neoimperial. As\u00ed se explica que, en la tercera d\u00e9cada del siglo XXI, algunos c\u00edrculos intelectuales y las derechas reivindiquen, como hace cien a\u00f1os, la obra civilizadora de Espa\u00f1a en sus dominios ultramarinos, frente a la llamada <em>leyenda negra<\/em>. La naci\u00f3n espa\u00f1ola, que como muchas otras naciones surgi\u00f3 como sujeto de soberan\u00eda en la \u00e9poca contempor\u00e1nea, se confunde con la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica de los siglos XVI-XVIII, y a los espa\u00f1oles de hoy se les considera herederos de descubridores y conquistadores. Todo esto coincide, adem\u00e1s, con una ola antirracista y anti-imperialista que derriba estatuas en las ciudades americanas y europeas. Unos piensan que los espa\u00f1oles deben pedir perd\u00f3n, otros que han de enorgullecerse de lo realizado por sus ancestros.<\/p>\n<p><strong>-Cervantes y el Quijote tambi\u00e9n han sido piezas muy utilizadas en el tablero de la centenarioman\u00eda\u2026<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. El culto cervantino comparte la predilecci\u00f3n de los nacionalismos culturales por los grandes escritores o genios que encarnan el <em>Volksgeist<\/em>, el esp\u00edritu nacional. Como Shakespeare, Goethe o Dante. Cervantes se convirti\u00f3, en los a\u00f1os interseculares de la <em>centenarioman\u00eda<\/em>, en el mejor representante de la cultura espa\u00f1ola y, tambi\u00e9n, de la comunidad hispanoamericana. En torno a 1905 \u2013el tercer centenario de la primera parte del <em>Quijote<\/em>\u2013 y a 1916 \u2013el de la muerte de Cervantes\u2013 se buscaron en ambos, el personaje y su creador, las claves del ser nacional e hisp\u00e1nico, que sol\u00edan encontrarse en la hidalgu\u00eda. M\u00e1s a\u00fan, esa forma de ser y entender el mundo, generosa e idealista, se contrapon\u00eda con el materialismo y la vulgaridad del mundo anglosaj\u00f3n, ejemplificado por Estados Unidos. Y de esa manera Miguel de Cervantes, que nunca pis\u00f3 Am\u00e9rica, se erigi\u00f3 en el genio de la Raza. En aquellos centenarios se orquestaron grandes celebraciones en Am\u00e9rica. A ambos lados del Oc\u00e9ano se levantaron monumentos y el <em>Quijote<\/em> entr\u00f3 en las escuelas. Como ocurr\u00eda con otros grandes mitos, tambi\u00e9n los cervantinos pod\u00edan entenderse de varias maneras: para los conservadores, defend\u00edan los valores de la monarqu\u00eda cat\u00f3lica; para los progresistas, el anhelo de justicia frente a la tiran\u00eda. Pero, al igual que las del <em>descubrimiento<\/em>, estas celebraciones sobrevivieron a los vaivenes pol\u00edticos y se reprodujeron en 1947 -centenario del nacimiento de Cervantes-, en 2005 y en 2016. Adem\u00e1s, se consolidaron liturgias como las del d\u00eda del Libro, festejado desde la d\u00e9cada de los treinta cada 23 de abril, supuesta fecha del fallecimiento del escritor, que se prolong\u00f3 hasta adquirir, en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, un car\u00e1cter cuasi-religioso, con la lectura p\u00fablica del <em>Quijote<\/em>, la biblia nacional espa\u00f1ola. Son, seguramente, el emblema y la fiesta menos conflictivos de nuestro calendario.<\/p>\n<p><strong>-H\u00e1blanos, por favor, del debate acad\u00e9mico sobre la memoria colectiva, y de d\u00f3nde te ubicas al respecto.<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. Los estudios sobre la memoria han proliferado desde el \u00faltimo decenio del siglo XX y abarcan no s\u00f3lo las conmemoraciones nacionalistas sino tambi\u00e9n las relaciones entre historia y memoria, los testimonios de las v\u00edctimas, la museificaci\u00f3n del pasado o la justicia transicional, por mencionar tan s\u00f3lo algunos campos relevantes. Se ha hablado de un <em>giro mnem\u00f3nico<\/em> en las ciencias sociales. A mi juicio, el debate acad\u00e9mico se ha centrado en distinciones conceptuales poco productivas y a veces oscuras, sobre memoria social, cultural, colectiva, hist\u00f3rica, etc\u00e9tera; y el grueso de los trabajos depende de un enfoque de raigambre durkheimiana, que piensa tan s\u00f3lo en t\u00e9rminos de cohesi\u00f3n ritual y que anula a los agentes individuales, aplastados por memorias comunes que se conciben como objetos y no como procesos. Yo practico la historia cultural de la pol\u00edtica, pendiente de los actores que dan sentido a sus acciones y de los conflictos entre ellos. La conmemoraci\u00f3n, creo, puede entenderse como parte de la vida p\u00fablica, una arena en la que se encuentran y pugnan diversos individuos y organizaciones. Como mi maestro Santos Juli\u00e1, frente al predominio de Durkheim, prefiero recurrir a Max Weber.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfEntr\u00f3 este debate en la academia espa\u00f1ola de forma paralela al conjunto de la academia occidental, o internacional?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. En Espa\u00f1a hubo excelentes trabajos tempranos, como los de Paloma Aguilar, y el grueso de la atenci\u00f3n se la ha llevado la memoria de la Guerra Civil y los primeros a\u00f1os de la dictadura franquista. De hecho, hoy se entiende como memoria hist\u00f3rica o memoria democr\u00e1tica la reivindicaci\u00f3n de los vencidos por Franco, y, m\u00e1s all\u00e1 de las pol\u00edticas reparadoras, se buscan entre ellos h\u00e9roes inspiradores de las causas pol\u00edticas del presente. Se abre paso adem\u00e1s la investigaci\u00f3n sobre la memoria del terrorismo y, desde luego, el an\u00e1lisis de las conmemoraciones nacionalistas ha dado lugar a una literatura bastante nutrida. De una manera o de otra, con cierto retraso pero con bastante fuerza, la academia espa\u00f1ola se ha incorporado a las tendencias internacionales.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfTienen, o tenemos, los historiadores un papel de sostenedores\/cuestionadores de la memoria colectiva en su dimensi\u00f3n institucional? \u00bfDebemos permanecer \u00abmansos\u00bb o \u00abcr\u00edticos\u00bb ante las diversas pol\u00edticas que se ponen en marcha a partir de la definici\u00f3n consensuada de qu\u00e9 hay que recordar y qu\u00e9 olvidar, por seguir con el aserto de Renan?<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. Los historiadores, desde los mismos inicios de la profesi\u00f3n contempor\u00e1nea, han participado en las conmemoraciones pol\u00edticas, las han alimentado y se han beneficiado de ellas. Sigue siendo as\u00ed, y no es raro encontrarse con colegas que se ponen al servicio de proyectos gubernamentales o partidistas, a\u00fan a riesgo de tergiversar nuestro conocimiento del pasado. En el choque entre nacionalismos que hemos vivido en Espa\u00f1a durante la d\u00e9cada pasada, este fen\u00f3meno ha alcanzado niveles bochornosos. A mi juicio, la historiograf\u00eda es otra cosa, una disciplina en contacto con las preocupaciones ciudadanas pero sustentada por el rigor en la investigaci\u00f3n, que puede aprovechar las conmemoraciones para poner de relieve sus hallazgos y debates en la discusi\u00f3n p\u00fablica. En este sentido, rebelarse contra los mitos y la propaganda forma parte de nuestras obligaciones.<\/p>\n<p><strong>Recomi\u00e9ndanos lecturas sobre estos temas, tanto cl\u00e1sicas como actuales.<\/strong><\/p>\n<p>J.M.L. Para iniciarse en el tema, hay que recurrir a Maurice Halbwachs, <em>La m\u00e9moire collective<\/em> (1950); Eric Hobsbawm y Terence Ranger (eds.), <em>The Invention of Tradition <\/em> (1983); y Pierre Nora (ed.), <em>Les lieux de m\u00e9moire<\/em> (1992). Tambi\u00e9n a George Mosse, John Gillis, Michael Geisler, Jay Winter, Maurizio Ridolfi o Margaret MacMillan. Para el caso espa\u00f1ol, recomendar\u00eda dos libros muy \u00fatiles, aunque haya discrepancias entre sus autores, uno de Paloma Aguilar, <em>Pol\u00edticas de la memoria y memorias de la pol\u00edtica<\/em> (2008); y otro de Santos Juli\u00e1, <em>Elogio de la Historia en tiempo de Memoria<\/em> (2011). Asimismo, deben leerse los de Jos\u00e9 \u00c1lvarez Junco, Carlos Serrano, David Marcilhacy, Marcela Garc\u00eda Sebastiani o Gustavo Alares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 35 negua 2022 invierno. Rafael Ruzafa entrevista a Javier Moreno Luz\u00f3n, catedr\u00e1tico de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Pol\u00edticos en la Universidad Complutense de Madrid, su labor investigadora parte de la historia pol\u00edtica de la Restauraci\u00f3n (1875-1923) y desemboca en el estudio del nacionalismo espa\u00f1ol. 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