{"id":14112,"date":"2021-10-01T10:04:53","date_gmt":"2021-10-01T08:04:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=14112"},"modified":"2021-10-19T19:05:50","modified_gmt":"2021-10-19T17:05:50","slug":"afganistan-los-talibanes-como-solucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/afganistan-los-talibanes-como-solucion\/","title":{"rendered":"Afganist\u00e1n: \u00bfLos talibanes como soluci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taliban1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14115 colorbox-14112\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taliban1.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"423\" data-id=\"14115\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taliban1.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taliban1-300x219.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"s2\">Galde 34, udazkena\/2021\/oto\u00f1o.\u00a0 <em>Victor M. Amado.-\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p>La toma de Kabul por parte de los talibanes y la marcha de las tropas de los Estados Unidos y de la OTAN de Afganist\u00e1n pon\u00edan fin a una presencia iniciada veinte a\u00f1os antes, tras los atentados del 11-S de 2001. Este abandono, que ya anunci\u00f3 Barak Obama en su \u00faltimo mandato, que Donald Trump puso en marcha en las conversaciones de Doha con los talibanes en 2020 y que Biden ha materializado, contribuye a ese halo de territorio ind\u00f3mito del pa\u00eds centroasi\u00e1tico, mitificaci\u00f3n alentada ya desde los relatos de Connolly de 1834 o de Rudyard Kipling en su libro \u201cKim\u201dde 1901. Tambi\u00e9n ha contribuido a ello la experiencia sovi\u00e9tica en dicho pa\u00eds (invasi\u00f3n en diciembre de 1979 y retirada en febrero de 1989) y este \u00faltimo per\u00edodo, protagonizado por Estado Unidos y la OTAN. Los que hemos tenido experiencia en la zona sabemos de la multitud de factores que caracterizan a este pa\u00eds: complejidad interna producto de su diversidad \u00e9tnico-identitaria, estructura patriarcal generalizada y escasa articulaci\u00f3n territorial que, determinada por su orograf\u00eda influye de manera importante en su escasa cohesi\u00f3n. Pero no son sus recursos naturales, sino su posici\u00f3n geoestrat\u00e9gica, cruce de lo que Mackinder denomin\u00f3 <em>hinterlands<\/em> de potencias regionales como Rusia, Ir\u00e1n, Pakist\u00e1n, India y China, lo que explica su importancia. Por tanto, y m\u00e1s all\u00e1 de las mitificaciones, lo que se est\u00e1 produciendo en Afganist\u00e1n y en ese espacio que el polit\u00f3logo Zbigniew Brzezinski denomin\u00f3 como los \u201cBalcanes eurasi\u00e1ticos\u201d (Paid\u00f3s, 1998), es el resurgimiento del \u201cgran juego\u201d, expresi\u00f3n con la que Connolly llam\u00f3 a las rivalidades que se dieron entre los imperios del XIX en este territorio.<\/p>\n<p>La presencia de ej\u00e9rcitos extranjeros en un pa\u00eds no se puede eternizar, por lo que la salida de las tropas norteamericanas y de la OTAN de Afganist\u00e1n era algo que hab\u00eda que hacer. La sensaci\u00f3n que uno tiene sobre el terreno es que ning\u00fan momento es bueno para tal decisi\u00f3n, pero veinte a\u00f1os de presencia muy costosa en vidas humanas, sobre todo y abrumadoramente afganas, aunque tambi\u00e9n norteamericanas y europeas, es un tiempo m\u00e1s que suficiente de estancia militar en un pa\u00eds. Hay que recordar que la guerra de 2003 que inici\u00f3 Bush Jr. tuvo como objetivo capturar a Sadam Hussein y poner fin a su r\u00e9gimen, pero tambi\u00e9n propiciar en el Irak post-Sadam el desarrollo de un sistema democr\u00e1tico que sirviera de modelo para el resto del Medio Oriente. Esta idea de estabilizar el Medio Oriente era gregaria de las teor\u00edas del intelectual israel\u00ed y miembro del <em>Likud<\/em> Natan Sharansky. En su libro \u201cThe Case For Democracy: The Power of Freedom to Overcome Tyranny and Terror\u201d (2004), defend\u00eda la idea de la escasa posibilidad que hab\u00eda de que se dieran conflictos armados entre democracias por lo que, si los sistemas democr\u00e1ticos se desarrollaban en el Oriente Medio, dicha regi\u00f3n ser\u00eda mucho m\u00e1s estable. Como se vio con posterioridad, los resultados de tal apuesta geopol\u00edtica fueron los contrarios. Es m\u00e1s, en la descomposici\u00f3n del Irak post-Sadam se halla una de las causas del nacimiento y proliferaci\u00f3n del <em>Daesh<\/em>. Pero a diferencia del caso iraqu\u00ed, el objetivo de la intervenci\u00f3n de los Estados Unidos y de la OTAN en Afganist\u00e1n fue claro: acabar con el santuario afgano de <em>Al Qaeda<\/em>, que en aquel momento era la amenaza terrorista m\u00e1s importante ya que puso en marcha la \u201cyihad global\u201d. En ese sentido, y este ha sido el mensaje de Biden, la misi\u00f3n se habr\u00eda cumplido, ya que la organizaci\u00f3n de Bin Laden se fue debilitando fruto de una combinaci\u00f3n de inelegancia y operativos militares incluido la \u201cneutralizaci\u00f3n\u201dde Osama Bin Laden el 2 de mayo de 2011, que de forma tan exhaustiva e implacable llev\u00f3 a la pantalla Kathryn Bigelow en 2012 en \u201cLa noche m\u00e1s oscura\u201d.<\/p>\n<p>Establecer un sistema democr\u00e1tico en Afganist\u00e1n nunca fue el objetivo ni prioritario ni determinante, aunque s\u00ed estabilizarlo. Para ello, desde de la llegada de Karzai a la presidencia del pa\u00eds en 2001, a la vez que se luchaba contra los talibanes se restableci\u00f3 la \u201cLoya Yirga\u201d o Asamblea afgana, en un intento de dotar a Afganist\u00e1n de un sistema de m\u00ednima formalidad democr\u00e1tica. Esto fue acompa\u00f1ado, si no por una agenda de g\u00e9nero, s\u00ed por una apertura que dot\u00f3 a algunos segmentos de las mujeres afganas, b\u00e1sicamente las de los n\u00facleos urbanos, de unas mayores cotas de libertad. Todo esto siempre dentro de una sociedad, la afgana, compuesta por un conjunto de grupos \u00e9tnicos muy tradicionalistas, conservadores y profundamente rigoristas en cuanto a la pr\u00e1ctica del Islam, mayoritariamente sun\u00ed, aunque con una presencia muy notable en el centro del pa\u00eds de los <em>hazara<\/em>, musulmanes chi\u00eds de origen persa. Las elecciones celebradas en 2014 supusieron que por primera vez en medio siglo el tr\u00e1nsito de un gobierno civil a otro de la misma naturaleza se diera mediante elecciones y no de manera cruenta. Aquel proceso electoral recibi\u00f3 un impulso decisivo por la administraci\u00f3n Obama ya que ten\u00eda claro que era el principio del fin de la presencia militar norteamericana en el pa\u00eds, m\u00e1s a\u00fan cuando la amenaza yihadista se hab\u00eda desplazado al Medio Oriente de la mano del <em>Daesh<\/em>. Desde entonces, el periplo de democr\u00e1tico de este pa\u00eds no ha sido nada f\u00e1cil. Primeramente, las dificultades para reconocer los resultados de los comicios por parte de los dos contendientes en liza, Ghani y Abdullah Abdullah, que llev\u00f3 a hacer una auditoria electoral a la UE y los Estados Unidos entre agosto y septiembre de 2014. Segundo, porque los gobiernos conformados por t\u00e1ndem Ashraf Ganhi y Abdullah Abdullah supusieron una cohabitaci\u00f3n tan problem\u00e1tica como coyuntural. Y, en tercer lugar, por la peculiar cultura pol\u00edtica de un pa\u00eds muy patriarcal y cl\u00e1nico, en el que se desarrollaron unos \u00e1mbitos de corrupci\u00f3n propios de este tipo de estados fallidos. Mientras tanto, los talibanes se fueron fortaleciendo militarmente, al mismo tiempo que, aunque fuera solo en las formas de cara al exterior, este movimiento empez\u00f3 a desarrollar un cierto <em>aggiornamento<\/em>, y decidieron seguir ese viejo proverbio afgano de que ninguna potencia extrajera consigue doblegar a su pueblo.<\/p>\n<p>As\u00ed, las limitaciones de la estrategia de la administraci\u00f3n Obama de combinar \u201cestabilizaci\u00f3n\u201d y lucha contra los talibanes comenzaron a evidenciarse al final del segundo mandato dem\u00f3crata. Fue entonteces cuando Barak Obama, con Biden como vicepresidente, empez\u00f3 a considerar una nueva v\u00eda no explorada: los talibanes. Esta idea la materializ\u00f3 Trump cuando en 2018 comenzaron las conversaciones con estos en Doha, pa\u00eds de acogida del exilio de los l\u00edderes de este grupo. Su enviado especial, Zalmay Khalilzad, inici\u00f3 un di\u00e1logo con los talibanes con el objetivo de incluirlos en un gobierno de unidad nacional transitorio. Estas conversaciones finalizaron el 29 de febrero de 2020 cuando Mike Pompeo, Secretario de Estado norteamericano, firmaba en Doha con el l\u00edder talib\u00e1n Abdul Baradar el conocido como \u201cAcuerdo para Traer la Paz\u201d, excluyendo del mismo al gobierno oficial de Afganist\u00e1n de Ashraf Ganhi. Se fijaba un calendario para la retirada definitiva de los Estados Unidos y de sus aliados del pa\u00eds con una condici\u00f3n clara: que los talibanes no permitieran que el territorio afgano fuese utilizado para planear o llevar a cabo acciones que amenazaran la seguridad de Estados Unidos. Desde ese preciso momento, los talibanes supieron que si intensificaban su \u201creconquista\u201dse har\u00edan con el poder total del pa\u00eds en un lapso corto de tiempo, ya que desde ese preciso instante el apoyo directo y de la Casa Blanca a las fuerzas de seguridad afganas ten\u00eda fecha de caducidad. Esta fue m\u00e1s clara cuando Biden fij\u00f3 el 31 de agosto 2021 como d\u00eda tope para poner fin a su presencia militar, tal y como estipulaba el acuerdo de Doha. El resto, ya lo vimos en directo.<\/p>\n<p>Ahora se ha iniciado en Afganist\u00e1n un nuevo tiempo que es el de dejar, como apunt\u00f3 Biden, el pa\u00eds en manos de sus propios habitantes (eufemismo para decir en manos de los talibanes, por la v\u00eda de los hechos). A su vez, las canciller\u00edas occidentales, empezando por la de Washington y pasando por la de Bruselas, han consentido, que no reconocido, al recientemente formado gobierno talib\u00e1n del Emirato Isl\u00e1mico de Afganist\u00e1n. Mientras que la ONU hace lo que puede para mantener la ayuda humanitaria en un pa\u00eds cuyo \u00fanico interlocutor es el gobierno talib\u00e1n. Con esta decisi\u00f3n Washington persigue \u201cencapsular\u201d la cuesti\u00f3n afgana y convertirla en un asunto interno (guerra civil de baja intensidad, estado fallido\u2026) en el que las potencias regionales y mundiales act\u00faen exclusivamente en territorio afgano. Por tanto, ni los derechos humanos ni lo que podr\u00edamos denominar como \u201cagenda de g\u00e9nero\u201d determinar\u00e1n de forma prioritaria las \u201crelaciones\u201d con Afganist\u00e1n desde las canciller\u00edas occidentales, sino que ser\u00e1n la no extensi\u00f3n de la inestabilidad afgana m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras y, sobre todo, que este pa\u00eds no sea santuario del yihadismo global, los que definan las mismas. Y mucho menos lo ser\u00e1n desde la perspectiva de los pa\u00edses que, con este nuevo escenario, salen ganando en el \u201cgran juego\u201d, como son China, Rusia y Pakist\u00e1n de manera clara y, de forma indirecta, Ir\u00e1n y Turqu\u00eda. Diplomacias, sobre todo la de Pek\u00edn, que siguen a rajatabla una premisa fundamental en su pol\u00edtica exterior: \u201cno entrar en los asuntos internos de los pa\u00edses\u201d, vulneraci\u00f3n de derechos humanos incluidos. Con estos nuevos aliados los talibanes tendr\u00e1n sus ventajas, pero tambi\u00e9n sus limitaciones, ya que cada uno de los pa\u00edses que les apoyan tienen a su vez agendas espec\u00edficas. Pero tampoco al nuevo gobierno de Kabul le faltar\u00e1n modelos de pa\u00edses en el mundo que, instaurados en islamismo rigorista son reconocidos internacionalmente. En definitiva, la ganancia es clara, la perdida inmensa, pero el tiempo nos dir\u00e1 si la decisi\u00f3n tomada fue la menos mala, o la peor.<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel Amado Castro.<br \/>\nProfesor de Historia Contempor\u00e1nea de la UPV-EHU.<br \/>\nParticip\u00f3 en la auditoria de las elecciones de 2014 en Afganist\u00e1n como observador electoral internacional de la UE.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 34, udazkena\/2021\/oto\u00f1o.\u00a0 Victor M. 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