{"id":13853,"date":"2021-03-25T11:52:28","date_gmt":"2021-03-25T10:52:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=13853"},"modified":"2021-10-23T16:56:39","modified_gmt":"2021-10-23T14:56:39","slug":"trans-en-el-punto-de-mira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/trans-en-el-punto-de-mira\/","title":{"rendered":"Trans* en el punto de mira"},"content":{"rendered":"<div><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Translgtbi02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13857 colorbox-13853\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Translgtbi02.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"293\" data-id=\"13857\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Translgtbi02.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Translgtbi02-300x152.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<div>Galde 32 udaberria\/2021\/primavera. Josebe Iturrioz.-<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mi objetivo no es realizar una disquisici\u00f3n sobre leyes, no quiero estar todo el rato perdida en el dato, citando una y otra vez las mismas cosas. Se trata de se\u00f1alar un conflicto pol\u00edtico, social y humano. Est\u00e1n pasando tantas cosas en los \u00faltimos a\u00f1os que es dif\u00edcil reaccionar, pensar con calma. La fuerza que ha tomado el feminismo desborda las propias estructuras del movimiento feminista y se han introducido voces del poder hegem\u00f3nico -voces que no conocen las estructuras, ni la historia del propio feminismo aut\u00f3nomo y aut\u00f3ctono- hasta tal punto, que podemos empezar a hablar ya de un feminismo eminentemente blanco, heterosexual y burgu\u00e9s cuya \u00fanica lucha se centra en dos cuestiones: la transexualidad y la prostituci\u00f3n. Estos son ahora los problemas de la agenda pol\u00edtica feminista, todo lo dem\u00e1s, la violencia machista, la violencia sexual en la infancia, las violaciones, la explotaci\u00f3n, la trata y la econom\u00eda giran en torno a estos dos pilares. Reduce el prisma desde donde se puede hablar: en este momento el cuerpo violador, ped\u00f3filo, maltratador, es el trans y no la masculinidad hegem\u00f3nica. Es una feminidad bastarda, una mujer trans la que es violador, agresor; es el cuerpo peligroso. No se quiere ver como un cuerpo especialmente enviolentado y vulnerabilizado, no importa las violaciones o la violencia que haya padecido, de eso no se quiere hablar.<\/div>\n<div>\n<p>A los trans masculinos ni se les ve, ni se les espera. Tan s\u00f3lo son le\u00eddos como hombres para desacreditar su experiencia y su voz pol\u00edtica. Aunque hayamos sido muchos los que hemos crecido en el feminismo, ahora se nos expulsa porque somos el enemigo. Mientras las trans femeninas son peligrosas por no tener vagina, los trans masculinos, aunque tengan vagina, son el enemigo. Mientras tanto, poco hablamos de la masculinidad hegem\u00f3nica y su violencia. Sectores del feminismo pactan con la ultraderecha y ahora la pelea est\u00e1 insertada en nuestro bando; ya no nos atacan los fundamentalistas cat\u00f3licos, ahora se nos dispara en nombre del feminismo. El bloqueo de la ley trans es un tiro en la nuca al colectivo trans.<\/p>\n<p>La bronca se ha instalado en el seno del feminismo, las redes sociales desvirt\u00faan los debates y al mismo tiempo intensifican la violencia. Y casi sin tiempo para respirar somos muchas las que nos preguntamos \u00bfQu\u00e9 ha pasado? \u00bfCu\u00e1ndo nos hemos convertido en el enemigo? Durante a\u00f1os han sido muchas las activistas y militantes feministas que han intentado complejizar la mirada, tratando de comprender hasta d\u00f3nde hunde sus ra\u00edces la violencia machista. Y ahora nos enfrentamos a un movimiento reduccionista y esencialista que caricaturiza los conceptos y las posiciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Reducir la identidad a una marca biol\u00f3gica, tratar de dividir la sociedad en machos y hembras es tirar a la basura los \u00faltimos cien a\u00f1os de historia del pensamiento feminista. Una de las estrategias pol\u00edticas del feminismo de los 60, 70 y 80 del siglo pasado consist\u00eda en combatir el determinismo biol\u00f3gico rebatiendo que las mujeres, por el mero hecho de nacer con co\u00f1o, no pod\u00edan ser predeterminadas a una posici\u00f3n social. Un co\u00f1o no te hace m\u00e1s d\u00e9bil, ni m\u00e1s vulnerable, no te prepara para la maternidad, ni hace que debas vender tu vida por amor. Todo esto tiene que ver con las relaciones de poder establecidas por un r\u00e9gimen que instaura unas relaciones jer\u00e1rquicas concretas y define a las mujeres como hembras, procreadoras y cuidadoras silenciadas.<\/p>\n<p>Este sistema machista es el mismo que naturaliza la heterosexualidad y necesita para funcionar hombres y mujeres identificables. Se trata de una estructura que sostiene la producci\u00f3n social y condena a los cuerpos diagnosticados como mujeres a una posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n, es decir, de productoras y cuidadoras de la especie humana. As\u00ed nos lo explicaba Wittig en su Pensamiento Heterosexual (1992): \u201cLa continua presencia de los esclavos y los amos proviene de la misma creencia. Como no existen esclavos sin amos, no existen mujeres sin hombres\u201d y a\u00f1ad\u00eda: \u201cLa categor\u00eda de sexo es una categor\u00eda pol\u00edtica que funda la sociedad en cuanto heterosexual\u201d.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 al Movimiento Feminista de Euskal Herria con 19 a\u00f1os pensaba que el objetivo del feminismo no era re-esencializar los sexos, sino que m\u00e1s bien se trataba de desdibujarlos; no me imaginaba como parte de un movimiento que necesita mantener la segregaci\u00f3n de los ba\u00f1os y los vestuarios. Y mucho menos un feminismo que abogara por un deporte segregado por sexos, naturalizando as\u00ed la fuerza en el cuerpo masculino y la debilidad en el cuerpo de las mujeres. Pensaba que se trataba de conseguir una sociedad donde triunfara la androginia. Imaginar una sociedad sin patriarcado era so\u00f1ar con un mundo donde hombres y mujeres no tuvieran sentido, donde la heterosexualidad no fuera la norma y todas las dem\u00e1s no tuvi\u00e9ramos que definirnos en relaci\u00f3n a las identidades heteros.<\/p>\n<p>Fij\u00e9monos en las siglas del movimiento LGTBIQ+: n\u00f3tese que ya no entran las letras porque lo que tratamos de nombrar son un sin fin de cuerpos que no caben en las categor\u00edas de la identidad heterosexual, aunque estas siglas tambi\u00e9n son reduccionistas ya que no nombran una identidad, sino m\u00e1s bien visibilizan cuerpos disidentes. Resulta parad\u00f3jico tener que ordenar todas las identidades en cajones para que las identidades supremacistas subsistan. As\u00ed nos encontramos con muchas mujeres que se definen como lesbianas pero que la mayor parte de su vida han estado ancladas a la heterosexualidad, o mujeres que se definen como bixesuales y nunca han estado con un t\u00edo, maricas que pueden enrollarse con bolleras y viceversa, y personas asexuales que se entienden fuera del marco de la heterosexualidad. Esta idea de definir a todos los raros no es m\u00e1s que un ejercicio para salvar la normalidad, manteniendo el sentido de los cuerpos que representan las identidades hegem\u00f3nicas de la sociedad. Ahora nos acusan de \u201cborrar a las mujeres\u201d y atacan al colectivo trans mientras hacen pactos con la masculinidad hegem\u00f3nica y verdaderamente asesina. Pero si el sujeto del feminismo es la mujer, quiere decir que Margaret Thatcher o Macarena Orona son m\u00e1s sujeto del feminismo que Carla Antonelli o Laura Bughalo. Es lo que tiene encarnar los sujetos pol\u00edticos en identidades. Y si este concepto -identidad- ya es complicado en filosof\u00eda, matem\u00e1ticas y ciencias naturales, en lo social es una bomba de relojer\u00eda.<\/p>\n<p>La identidad es cambiante y lo que entendemos como \u201cyo\u201d est\u00e1 siempre cruzado por m\u00faltiples ejes de opresi\u00f3n. As\u00ed fue como entendimos que el machismo se conecta con otras violencias como el racismo, la lesbofobia, la transfobia, el capacitismo, el especismo\u2026 No se trata de generar un movimiento segregado que da carnets a sus integrantes seg\u00fan su marca biol\u00f3gica, sino de entender y luchar contra estas formas de opresi\u00f3n y violencias que operan conectadas. El feminismo y otras formas de lucha no tienen que ver con cuerpos esencializados y bien identificados como las grandes v\u00edctimas del patriarcado, sino con generar agencia y capacidad de lucha para muchos cuerpos enviolentados, vulnerabilizados y expropiados por un sistema que entrelaza muy bien las formas de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, el feminismo hegem\u00f3nico coloca en el punto de mira al colectivo menos peligroso de la sociedad: el colectivo trans. Niega la autodeterminaci\u00f3n de g\u00e9nero, le da miedo que se le desordene la sociedad, teme m\u00e1s que le viole una persona trans que un hombre como dios manda. No cuestiona la heterosexualidad como r\u00e9gimen sexual que define a los g\u00e9neros como complementarios y por oposici\u00f3n, y contra todo pron\u00f3stico, se al\u00eda discursivamente con la ultraderecha y deja de darle de lleno al patriarcado para instalar la violencia en el seno del movimiento feminista. Resulta incre\u00edble que quien entiende perfectamente que con tu cuerpo hagas lo que quieras en el caso del aborto, despu\u00e9s se oponga a la autogesti\u00f3n del g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Josebe Iturrioz. (Activista Transfeminista).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 32 udaberria\/2021\/primavera.\u00a0Josebe Iturrioz.-\u00a0 Parad\u00f3jicamente, el feminismo hegem\u00f3nico coloca en el punto de mira al colectivo menos peligroso de la sociedad: el colectivo trans. Niega la autodeterminaci\u00f3n de g\u00e9nero, le da miedo que se le desordene la sociedad, teme m\u00e1s que le viole una persona trans que un hombre como dios manda.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13858,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,5],"tags":[],"class_list":["post-13853","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-miradas","category-politica","revista-galde-n32"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13853","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13853"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13853\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13853"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13853"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13853"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}