{"id":13744,"date":"2021-06-22T09:36:51","date_gmt":"2021-06-22T07:36:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=13744"},"modified":"2021-07-21T18:00:47","modified_gmt":"2021-07-21T16:00:47","slug":"cultura-pospandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/cultura-pospandemia\/","title":{"rendered":"Cultura pospandemia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/atientas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13746 colorbox-13744\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/atientas.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"515\" data-id=\"13746\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/atientas.jpg 450w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/atientas-262x300.jpg 262w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em>Se retrocede con seguridad,<br \/>\n<\/em><em>pero se avanza a tientas<\/em> (M. Benedetti)<\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>Galde 33 uda\/2021\/verano.\u00a0Santiago Burutxaga.-<\/div>\n<div>\n<p>Nunca en la vida de las actuales generaciones se hab\u00eda producido un colapso m\u00e1s repentino, que repercutiese en todo el conjunto de actividades humanas y que lo hiciera en todos los lugares al mismo tiempo. La pandemia es un desaf\u00edo sin precedentes que requiere respuestas tambi\u00e9n sin precedentes en todos los \u00e1mbitos sociales y econ\u00f3micos, si bien no todos han sido afectados de la misma forma. El complejo sistema cultural est\u00e1 siendo uno de los m\u00e1s da\u00f1ados.<\/p>\n<p><strong>I.- Una respuesta espont\u00e1nea. <\/strong>Durante los primeros meses de las restricciones, los museos, teatros y otros equipamientos se autoimpusieron la misi\u00f3n de no abandonar a su p\u00fablico. Las manifestaciones culturales penetraron en los hogares a trav\u00e9s de las pantallas como nunca antes lo hab\u00edan hecho y, en su mayor parte, de forma gratuita. La digitalizaci\u00f3n y el <em>streaming<\/em> hicieron posibles en el sal\u00f3n de casa los conciertos, las \u00f3peras, el cine y las visitas virtuales a museos de cualquier lugar del mundo. Incluso el teatro busc\u00f3 formas in\u00e9ditas de conexi\u00f3n a trav\u00e9s de <em>zoom <\/em>y <em>whatsapp<\/em>. Fue una explosi\u00f3n solidaria, emotiva, en la que la cultura jug\u00f3 un papel terap\u00e9utico. Seg\u00fan un estudio del CIS, un 49% de las personas encuestadas manifestaron que el mayor disfrute cultural les hab\u00eda hecho \u201csentirse mejor\u201d.<\/p>\n<p>Finalizada esta excitaci\u00f3n que respond\u00eda a la gravedad del momento, y cuando ya se intuye la pospandemia, la magnitud de la crisis en la mayor\u00eda de los sectores culturales profesionales se hace patente en toda su crudeza. La paralizaci\u00f3n de la actividad, total o parcial, durante este a\u00f1o y medio ha supuesto una aut\u00e9ntica cat\u00e1strofe para las econom\u00edas m\u00e1s precarias, a lo que se suma la sensaci\u00f3n de orfandad ante la tardanza e ineficacia de las ayudas p\u00fablicas. El analista Alberto Fern\u00e1ndez Torres en un informe sobre la situaci\u00f3n de las artes esc\u00e9nicas(<sup><a id=\"post-13744-footnote-ref-2\" href=\"#post-13744-footnote-2\">[1]<\/a><\/sup>) lo sintetiza as\u00ed: \u201cLa cultura ha estado ah\u00ed, entre la gente, cumpliendo un papel positivo y relevante, pero hay motivos para suponer que esa presencia no ha permeabilizado de manera sensible en la percepci\u00f3n social y pol\u00edtica acerca de la cultura\u201d.<\/p>\n<p><strong>II.- Macro y micro cultura<\/strong>. No sin recelos y pol\u00e9micas, el concepto de lo que se entiende por cultura se ha ido haciendo m\u00e1s extenso en las \u00faltimas d\u00e9cadas, pasando a designar un conjunto de actividades que engloban desde las artes y las humanidades cl\u00e1sicas hasta los videojuegos, la publicidad, la moda, entre otras profesiones creativas. Es lo que en el lenguaje tecnocr\u00e1tico y economicista de las empresas y los organismos internacionales se llaman Industrias Culturales y Creativas (ICC).<\/p>\n<p>A finales de 2019 estas industrias culturales eran uno de los pilares de la econom\u00eda europea, con una facturaci\u00f3n de 643.000 millones de euros, lo que representaba el 4,4% del PIB de la UE, dando empleo a m\u00e1s de 7,6 millones de personas y manteniendo, adem\u00e1s, un crecimiento sostenido en el tiempo. Para situarnos, la contribuci\u00f3n de las ICC era mayor que lo que aportaban las telecomunicaciones, la industria farmac\u00e9utica o la del autom\u00f3vil (<sup><a id=\"post-13744-footnote-ref-3\" href=\"#post-13744-footnote-3\">[2]<\/a><\/sup>). Puede parecer mucho, pero pi\u00e9nsese que nadie se sustrae a los servicios que ofrecen estas empresas, sea cuando se adquiere una entrada para un espect\u00e1culo, se compra un libro, se oye m\u00fasica, se ven v\u00eddeos, o se juega a trav\u00e9s de Internet.<\/p>\n<p>Sin embargo este gran y complejo sistema cultural es sumamente fr\u00e1gil. M\u00e1s del 90% de sus empresas son muy peque\u00f1as, u organizaciones sin \u00e1nimo de lucro. Un tercio de los profesionales creativos son aut\u00f3nomos que trabajan a menudo al margen del empleo regulado. Las grandes instituciones p\u00fablicas y privadas se nutren de ellos para proveerse de bienes y servicios.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 la pandemia, esta econom\u00eda cultural y creativa se vio fuertemente afectada, experimentando en su conjunto p\u00e9rdidas superiores al 30% de su facturaci\u00f3n. Sin embargo, algunos sectores han sido particularmente castigados; en la m\u00fasica y las artes esc\u00e9nicas estas p\u00e9rdidas llegaron al 75% y el 90%, respectivamente. Un shock del que pueden tardar mucho tiempo en recuperarse. En el caso espa\u00f1ol este desplome tiene caracter\u00edsticas particulares puesto que los sectores culturales se estaban reponiendo de lo que se ha denominado una \u201cd\u00e9cada perdida\u201d; la que comenz\u00f3 en 2008 y provoc\u00f3 la ca\u00edda del gasto p\u00fablico y el poder adquisitivo de las familias.En 2019, por ejemplo, las artes esc\u00e9nicas no hab\u00edan llegado a los niveles de n\u00famero de espectadores y recaudaci\u00f3n que ten\u00edan en 2008. En el Pa\u00eds Vasco los escenarios hab\u00edan perdido en ese periodo m\u00e1s de 250.000 espectadores.<\/p>\n<p>Es evidente que no todos los sectores culturales han sufrido por igual. Mientras que la m\u00fasica en vivo, el teatro, el cine o los museos han visto desplomarse sus cifras, la industria audiovisual se ha visto favorecida. Las grandes plataformas tecnol\u00f3gicas (Facebook, Apple, Amazon, Google) han anunciado beneficios extraordinarios durante la pandemia (obscenos, habida cuenta su alt\u00edsimo nivel de elusi\u00f3n fiscal). La consigna \u201cqu\u00e9date en casa\u201d ha disparado las suscripciones y el consumo de videojuegos.<\/p>\n<p><strong>III.- Atender lo urgente y necesario<\/strong>. A lo largo de 2020 las asociaciones de los sectores culturales m\u00e1s asfixiados por la par\u00e1lisis de su medio de vida se han echado a las calles utilizando todos sus recursos para reclamar ayudas p\u00fablicas y la consideraci\u00f3n de \u201cesencial\u201d para su actividad. Sin embargo, este clamor de que la actividad cultural es necesaria (adem\u00e1s de segura) no ha pasado de ser una afirmaci\u00f3n poco explicada y matizada que no ha calado en el debate social y tampoco en la respuesta institucional. No es que no se hayan adoptado medidas, sino que estas han pecado de lentitud, descoordinaci\u00f3n, poca adecuaci\u00f3n a la heterogeneidad de la producci\u00f3n cultural y, sobre todo, de falta de ambici\u00f3n. No han existido, de momento, los planes de choque globales que la dimensi\u00f3n del naufragio requer\u00eda, ni el pacto de Estado que se reclama.<\/p>\n<p>No es posible en la extensi\u00f3n de este art\u00edculo detallar las medidas que desde ayuntamientos, diputaciones y gobiernos vasco y central se han puesto en marcha para mitigar el impacto de la crisis en las empresas culturales. Ha habido bonos para incentivar el consumo, las programaciones municipales se han volcado en dar trabajo a sus artistas locales y la promesa de fondos europeos, junto con lo no gastado debido al cierre de equipamientos, han permitido el incremento presupuestario para este a\u00f1o. Sin embargo, de la improvisaci\u00f3n de muchas de las medidas adoptadas puede dar muestra el hecho de que el Gobierno Vasco haya tenido que multiplicar casi por seis la partida de ayudas prevista para este a\u00f1o debido a la avalancha de solicitudes (de 1,1 a cerca de 6 millones de euros), o que esta misma instituci\u00f3n solo fuera capaz de adjudicar el a\u00f1o pasado el 17% delos fondos previstos para ayudas a la cultura dado que muchos de los afectados no pudieron justificar su p\u00e9rdida de ingresos, lo que muestra tanto la precariedad y marginalidad de sus econom\u00edas como la poca idoneidad de ciertos procedimientos administrativos para los creadores aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p>Por fin, a mediados del mes de mayo pasado, el ministro Rodr\u00edguez Uribes ha presentado lo m\u00e1s parecido a un plan para la recuperaci\u00f3n de sector cultural durante los pr\u00f3ximos tres a\u00f1os. En total estar\u00e1 dotado con 525 millones de euros procedentes de los fondos europeos (el 1,1% del Plan de Recuperaci\u00f3n, Transformaci\u00f3n y Resiliencia, frente al 3,2% que reclama el sector, su porcentaje de aportaci\u00f3n al PIB). El gran beneficiado con 200 millones ser\u00e1 el Hub Audiovisual Espa\u00f1ol, al que tambi\u00e9n se destinar\u00e1n fondos de otros ministerios. El objetivo expuesto por el ministro es apoyar la digitalizaci\u00f3n, la internacionalizaci\u00f3n y la captaci\u00f3n de capital, lo que traducido significa: videojuegos y producci\u00f3n de films y series para las plataformas internacionales. El resto del dinero ir\u00e1 destinado a crear una plataforma digital de museos, a programas de formaci\u00f3n y para mejorar la oferta cultural en \u00e1reas rurales.El esperado man\u00e1 de las ayudas Next Generation EU pasar\u00e1 sin apenas rozar a la cultura en vivo -la m\u00e1s necesitada-, con el previsible empobrecimiento de estas artes y la consiguiente p\u00e9rdida de diversidad cultural.<\/p>\n<p><strong>IV.- A la b\u00fasqueda de otro horizonte.<\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de que las organizaciones sectoriales y las administraciones logren llegar a acuerdos positivos para agilizar las ayudas, pacten desgravaciones fiscales y cr\u00e9ditos en condiciones preferentes, e, incluso, se lancen campa\u00f1as que estimulen la demanda, hay algunas reflexiones que las humanidades y las artes han de hacer sobre su propia praxis, sobre todo las que requieren la presencia viva del p\u00fablico para existir. El momento de hacerlo es ahora, cuando la gravedad de la crisis induce a ensayar innovaciones.<\/p>\n<p>La salida no puede ser volver al lugar en que se estaba, puesto que ya era muy problem\u00e1tico: poca inversi\u00f3n p\u00fablica y fuertes desigualdades socioecon\u00f3micas derivadas de la precariedad laboral y la exclusi\u00f3n que dejaban fuera de la vida cultural a amplios sectores de la poblaci\u00f3n. El gasto medio por persona en cultura en Espa\u00f1a (incluyendo telefon\u00eda e Internet) era en 2018 de 274 \u20ac, cien euros menos que en 2008. Junto a esto, una debilidad empresarial que deja patente tanto la diversidad y dispersi\u00f3n del sector cultural como, a veces, el rechazo a integrarse en una econom\u00eda regulada. Fortalecer la sostenibilidad de aut\u00f3nomos y empresas parece obligado ante la incertidumbre del tiempo pospandemia.<\/p>\n<p>Desde las instituciones se est\u00e1 dando ya una fuerte presi\u00f3n para que la cultura se adapte a las soluciones digitales. La pandemia ha mostrado la fortaleza de las plataformas de contenidos digitales, y esta tendencia se incentivar\u00e1 y seguir\u00e1 increment\u00e1ndose. Lo har\u00e1 porque a trav\u00e9s de Internet el producto cultural reproducible puede optimizar sus impactos, abaratar sus costes y fidelizar a sus clientes, como lo est\u00e1 haciendo ya, por ejemplo, con la proliferaci\u00f3n de series. Se multiplican los beneficios de las plataformas, el sector audiovisual encuentra trabajo, aunque sea mal pagado, pero se avanza hacia ese estado de aceleraci\u00f3n social que el pensador alem\u00e1n Hartmut Rosa denuncia como una patolog\u00eda posmoderna. Un estado de excitaci\u00f3n permanente que presiona hacia el consumo compulsivo y r\u00e1pido, con una exigencia de innovaci\u00f3n continua, sin que nada deje huella. Todo lo contrario de lo que con sorna gallega defiende Manuel Rivas que debe preservarse: \u201clos libros demasiado largos y las pel\u00edculas demasiado lentas\u201d.<\/p>\n<p>Lo digital, tras fagocitar el cine, va ensanchando su universo haci\u00e9ndose hueco en la m\u00fasica, las artes pl\u00e1sticas, la edici\u00f3n literaria, los podcast, las industrias creativas soportadas en el copyright y todo lo que admita un soporte virtual. Las artes en vivo sufrir\u00e1n, m\u00e1s que nunca, su dificultad gen\u00e9tica para aumentar su productividad y los cambios de h\u00e1bitos de la sociedad tecnol\u00f3gica. Si no encuentran la manera de hacer ver su relevancia, corren el riesgo de desandar el camino recorrido por la democratizaci\u00f3n cultural del Siglo XX, y volver a ser solo patrimonio de las minor\u00edas cultivadas.<\/p>\n<p>Las artes pueden ser, leg\u00edtimamente, una diversi\u00f3n leve e intrascendente, o pueden optar por convertirse en un entretenimiento \u00fatil (como define Brecht) que pretenda incidir socialmente proponiendo \u201creflexiones que ayuden a caminar hacia ideas, actitudes y comportamientos que contribuyan positivamente a la vida ciudadana\u2026. Ser un lugar en que se puedan mostrar, experimentar y comprender las relaciones humanas de manera racional, ordenada y, por supuesto, entretenida, frente a la sensaci\u00f3n de caos, incomprensi\u00f3n y desorden que genera su contemplaci\u00f3n en la realidad social\u201d (Alberto Fern\u00e1ndez Torres. Op. Cit.).<\/p>\n<p>El espacio social pospand\u00e9mico, poblado de innumerables personas temerosas, conscientes de su fragilidad, desiguales y empobrecidas, ofrecer\u00e1 m\u00faltiples oportunidades para que brille aquella creatividad art\u00edstica que quiera ser transformadora, plena de significaciones y ofrezca consuelo e inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Santiago Burutxaga.<\/p>\n<p>P. S. Agradezco a Pello Guti\u00e9rrez la lectura cr\u00edtica de este art\u00edculo y sus aportaciones.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-13744-footnote-2\">Informe sobre las Artes Esc\u00e9nicas en Espa\u00f1a: distribuci\u00f3n, programaci\u00f3n y p\u00fablicos. Academia de AAEE (2020) <a href=\"#post-13744-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-13744-footnote-3\">EY Consulting. Rebuilding Europe. The cultural and creative economy before and after the COVID-19 crisis. January 2021 <a href=\"#post-13744-footnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 33 uda\/2021\/verano.\u00a0Santiago Burutxaga.- Nunca en la vida de las actuales generaciones se hab\u00eda producido un colapso m\u00e1s repentino. La pandemia es un desaf\u00edo sin precedentes que requiere respuestas en todos los \u00e1mbitos sociales y econ\u00f3micos. 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