{"id":13217,"date":"2020-12-22T11:52:55","date_gmt":"2020-12-22T10:52:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=13217"},"modified":"2021-02-05T16:36:19","modified_gmt":"2021-02-05T15:36:19","slug":"con-luces-largas-el-golpismo-sale-de-sus-cuarteles-de-invierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/con-luces-largas-el-golpismo-sale-de-sus-cuarteles-de-invierno\/","title":{"rendered":"Con luces largas: El golpismo sale de sus cuarteles de invierno"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_13219\" style=\"width: 538px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/ultras.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13219\" class=\"wp-image-13219 size-full colorbox-13217\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/ultras.jpg\" alt=\"\" width=\"528\" height=\"341\" data-id=\"13219\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/ultras.jpg 528w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/ultras-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-13219\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">De izquierda a derecha, los generales retirados Alberto Asarta, Manuel Mestre, Agust\u00edn Rosety y Fulgencio Coll, candidatos de Vox en las elecciones de 2019.<\/span><\/p><\/div><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #ff0000;\">El sector m\u00e1s ultra de los mandos del Ej\u00e9rcito exhibe su malestar contra el Gobierno de coalci\u00f3n y coloca la vieja cuesti\u00f3n militar sobre la mesa<\/span><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>Galde 31, negua\/2021\/invierno. Alberto Surio.-<\/div>\n<p>El Gobierno de coalici\u00f3n PSOE-Unidas Podemos ha logrado con la aprobaci\u00f3n de los Presupuestos Generales del Estado un margen de maniobra suficiente para aguantar en la pr\u00e1ctica toda la legislatura. Lo hace con el respaldo de los partidos que apoyaron la investidura de Pedro S\u00e1nchez, y con ERC y Euskal Herria Bildu como compa\u00f1eros de viaje, lo que ha dado pie a una tormenta pol\u00edtica y medi\u00e1tica de proporciones considerables en la medida en la que tambi\u00e9n sirve de br\u00fajula para orientar la legislatura hacia la izquierda. De esta forma, se cortocircuita por ahora un posible movimiento del PSOE hacia el centro-derecha de Ciudadanos. Porque este acercamiento que hubiera tenido efectos en una reordenaci\u00f3n auton\u00f3mica era visto desde \u00e1mbitos pol\u00edticos de la periferia con una gran desconfianza.<\/p>\n<p>En este contexto convulso ha reaparecido un factor que parec\u00eda ya encauzado en los \u00faltimos a\u00f1os como el militar. La difusi\u00f3n de un chat de antiguos mandos militares con comentarios de tono golpista -\u00abhay que fusilar a 26 millones de hijos de puta\u00bb, se\u00f1alaba en el mismo un general de Divisi\u00f3n del Ej\u00e9rcito del Aire ya jubilado- y la divulgaci\u00f3n de un manifiesto firmado tambi\u00e9n por oficiales retirados que cargan contra el Gobierno de coalici\u00f3n, y alertan del peligro que sufre la unidad de Espa\u00f1a, dejan al descubierto un conflicto de alcance a\u00fan desconocido pero bien revelador: la debilidad de la cultura democr\u00e1tica en un amplio sector de los mandos del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol y sus ligazones con el franquismo. Un fen\u00f3meno que no es nuevo ni que sorprende, pero que plantea una cuesti\u00f3n que no fue abordada suficientemente al inicio de la Transici\u00f3n. Es decir, en qu\u00e9 medida qued\u00f3 intacto el sistema heredado de la dictadura.<\/p>\n<p><strong>El imaginario de la erosi\u00f3n<\/strong>. Hay que encuadrar estos movimientos en un cuadro ret\u00f3rico que la derecha espa\u00f1ola ha construido en la actual coyuntura para erosionar y deslegitimar al Ejecutivo de la alianza PSOE-Unidas Podemos a partir del mismo debate de la investidura y que se ha acentuado con la negociaci\u00f3n de los apoyos presupuestarios. Un caldo de cultivo que fomenta un ultranacionalismo espa\u00f1ol de nuevo cu\u00f1o, que se retroalimenta con el independentismo catal\u00e1n, y que enlaza con la idea de la &#8216;Antiespa\u00f1a&#8217; que la derecha reaccionaria ya construy\u00f3 durante los tiempos de la Segunda Rep\u00fablica y que sirvi\u00f3 de coartada para el golpe de julio de 1936. Toda una estrategia de persecuci\u00f3n y eliminaci\u00f3n del adversario desde una defensa excluyente y sectaria de una idea, la de la &#8216;patria.&#8217; Un discurso que ahora busca la ca\u00edda del actual Ejecutivo mediante una radicalizaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica que asuste al PSOE y precipite un giro pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En buena medida, la trascendencia p\u00fablica de ambos hechos -el chat y el escrito- que intentan ser minimizados por el Ministerio de Defensa, permiten que aflore a la superficie una realidad bien palpable: la extraordinaria presencia que tienen las ideas reaccionarias de Vox en un sector de la c\u00fapula de las Fuerzas Armadas. M\u00e1s all\u00e1 de los reconocimientos de lealtad al orden constitucional, lo cierto es que todos los estudios realizados sobre la intenci\u00f3n de voto en colegios electorales con militares censados lo atestiguan con una notable elocuencia. Vox arrasa en los mismos. Y es que la escisi\u00f3n espa\u00f1olista del Partido Popular tiene tir\u00f3n en sectores castrenses. El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya alertaba a sus m\u00e1s allegados en su d\u00eda que no se pon\u00eda suficientemente en valor su contribuci\u00f3n desde el poder a \u00absujetar\u00bb al nacionalismo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En ese sentido, el crecimiento de la extrema derecha en Espa\u00f1a ha permitido al franquismo sociol\u00f3gico y cultural salir de los cuarteles de invierno y le ayuda en su pretensi\u00f3n de conectar con unas nuevas generaciones que no conocieron la dictadura. Ese es el tel\u00f3n de fondo sociol\u00f3gico de la superaci\u00f3n de algunos prejuicios y del desparpajo con el que vuelven determinadas tesis de la Espa\u00f1a m\u00e1s negra. El golpismo ideol\u00f3gico vuelve por sus fueros aunque en esta ocasi\u00f3n sustituya los correajes en las salas de banderas por la guerra de tuiter y la batalla en las redes sociales.<\/p>\n<p>En cierta forma, el regreso de la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n militar -una constante en la historia de Espa\u00f1a, esa que era la m\u00e1s triste porque siempre terminaba mal, como escrib\u00eda el poeta Gil de Biedma- evidencia que se ha agotado el ciclo iniciado por el PSOE en 1982. Aquella victoria electoral de Felipe Gonz\u00e1lez, despu\u00e9s del &#8216;tejerazo&#8217; en 1981, se interpret\u00f3 como una &#8216;normalizaci\u00f3n&#8217;, en el comportamiento del Ej\u00e9rcito, que hist\u00f3ricamente hab\u00eda tenido numerosas tentaciones de intervenir en la vida pol\u00edtica ya desde los pronunciamientos del siglo XIX. El Ej\u00e9rcito acataba la legalidad constitucional -tambi\u00e9n estaba en juego la entrada en la Comunidad Econ\u00f3mica Europea- y asum\u00eda la llegada de la izquierda moderada al poder aunque la Constituci\u00f3n ya le garantizaba en el art\u00edculo octavo su labor en defensa de la unidad y la integridad de Espa\u00f1a. Una menci\u00f3n que, por ejemplo, nunca gust\u00f3 a Xabier Arzalluz, presidente del PNV, que lo ve\u00eda como una sombra de &#8216;democracia a la turca&#8217;. El mismo Arzalluz revel\u00f3 una vez una anc\u00e9cdota significativa. Tras la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n, pregunt\u00f3 al socialista Enrique M\u00fagica como se hab\u00eda podido transigir con ese art\u00edculo tan controvertido. El l\u00edder jeltzale dijo entonces que M\u00fagica la respondi\u00f3 cabizbajo: \u00abEsa es la condici\u00f3n\u00bb. Los socialistas consiguieron encauzar el factor militar y la entrada en la OTAN contribu\u00eda al proceso. En cualquier caso, el pacto constitucional implicaba borr\u00f3n y cuenta nueva. Nunca hubo depuraci\u00f3n de mandos franquistas y, m\u00e1s a\u00fan, el imaginario del r\u00e9gimen anterior ha estado bien presente en este estamento, que se caracteriza por una fort\u00edsima endogamia interna que se transmite de generaci\u00f3n a generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todo caso, a esa Constituci\u00f3n ahora se abraza una extrema derecha que la combati\u00f3 con gran beligerancia en 1978. Basta recordar al respecto los discursos incendiarios de Blas Pi\u00f1ar, l\u00edder de Fuerza Nueva, contra la Carta Magna en la que ve\u00eda la mano del Partido Comunista.<\/p>\n<p><strong>El &#8216;enemigo interior&#8217;.<\/strong> Esta etapa que comenz\u00f3 en 1982 se ha terminado. Es verdad que la composici\u00f3n del Ej\u00e9rcito tambi\u00e9n ha reflejado los cambios sociales y que la supresi\u00f3n del Servicio Militar obligatorio, por ejemplo, implic\u00f3 una verdadera revoluci\u00f3n. Su protagonismo en los \u00faltimos a\u00f1os en misiones humanitarias internacionales o en los \u00faltimos meses en la lucha contra la pandemia implican una mutaci\u00f3n en su imagen tradicional. Pero la pervivencia de algunas de sus viejas inercias mantiene un serio lastre para su modernizaci\u00f3n definitiva y devuelve el estigma del combate contra el &#8216;enemigo interior&#8217; que form\u00f3 parte de su ADN durante d\u00e9cadas. El problema, apunta Od\u00f3n Elorza, diputado socialista en el Congreso, radica en la necesidad de ser m\u00e1s exigente en la erradicaci\u00f3n de focos extremistas mediante una revisi\u00f3n en el sistema de ascensos y en la formaci\u00f3n que se ofrecen en las academias militares. Que los oficiales que salgan de las mismas salgan de verdad con una cultura democr\u00e1tica y c\u00edvica.<\/p>\n<p>Que en el Estado espa\u00f1ol integrado en la Uni\u00f3n Europea no existan ya condiciones para un golpe militar cl\u00e1sico no quiere decir que el riesgo de involuci\u00f3n real ha desaparecido. Porque la extrema derecha empieza a condicionar muchos discursos p\u00fablicos y tambi\u00e9n mediatiza el discurso conservador. Es un fen\u00f3meno que trasciende al Estado espa\u00f1ol y que se ha visto en las tesis de Donald Trump en el seno del Partido Republicano norteamericano, con su negativa a admitir los resultados y la demonizaci\u00f3n de los dem\u00f3cratas. La radicalizaci\u00f3n que se observa en el \u00e1mbito conservador es un fen\u00f3meno internacional, pero que en Espa\u00f1a hunde sus ra\u00edces en su historia m\u00e1s traum\u00e1tica y en la reaparici\u00f3n de algunos de sus viejos fantasmas familiares. La estrategia de tensi\u00f3n m\u00e1s rupturista alentada desde la extrema derecha alimenta de paso el discurso de Unidas Podemos y coloca a S\u00e1nchez en una tesitura complicada. Pero, en el fondo, pone de manifiesto la necesidad de renovaci\u00f3n que tiene un sistema pol\u00edtico como el espa\u00f1ol y su clara fatiga de materiales.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 31, negua\/2021\/invierno. Alberto Surio.- La divulgaci\u00f3n de un manifiesto firmado por oficiales militares retirados deja al descubierto la debilidad de la cultura democr\u00e1tica en un amplio sector de los mandos del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. 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