{"id":13149,"date":"2020-12-22T09:28:02","date_gmt":"2020-12-22T08:28:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=13149"},"modified":"2021-02-04T15:26:26","modified_gmt":"2021-02-04T14:26:26","slug":"punitivismo-y-violencias-sexuales-contra-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/punitivismo-y-violencias-sexuales-contra-las-mujeres\/","title":{"rendered":"Punitivismo y violencias sexuales contra las mujeres"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MozasDibujo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13152 colorbox-13149\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MozasDibujo.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"702\" data-id=\"13152\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MozasDibujo.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/MozasDibujo-248x300.jpg 248w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Una interpretaci\u00f3n intencionada patriarcal de los cr\u00edmenes sexuales<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Galde 31, negua\/2021\/invierno. B\u00e1rbara Tard\u00f3n Recio.-<\/p>\n<p>Existe una falsa premisa \u2014creo que intencionadamente elaborada\u2014 que apunta al hecho de que los cr\u00edmenes sexuales contra las mujeres han sido secundarios en su consideraci\u00f3n social. Aunque es evidente que el control de la libertad sexual de las mujeres y de sus cuerpos siempre fue, y es, el fin instrumental central al orden pol\u00edtico patriarcal, como historiadora, parto de que a\u00fan sigue latente que la violaci\u00f3n y las m\u00faltiples violencias sexuales han sido siempre motivo de preocupaci\u00f3n en la Historia de la Humanidad.<\/p>\n<p>La perturbaci\u00f3n que ha generado la violaci\u00f3n de los cuerpos de las mujeres no es emp\u00e1tica, sino que se constituye bajo una finalidad intencionada y, sobre todo, racionalizada: seguir perpetuando el control de la libertad y de la autonom\u00eda sexual de las mujeres mediante disciplinas que buscan distraer de lo que de verdad debe ser erradicado. De hecho, el neoliberalismo clasista \u2014racista y punitivista\u2014 es desde hace d\u00e9cadas un gran aliado de esta misma estrategia. Por eso, en todos los lugares, la ultraderecha \u2014y parte de la derecha\u2014 est\u00e1 ofuscada con la pena de muerte y la cadena perpetua, tambi\u00e9n para los agresores sexuales.<\/p>\n<p>Siempre ha existido una obsesi\u00f3n hacia una respuesta penal ejemplarizante frente a las violencias sexuales, que termina conquistando, silenciosamente, parte del discurso sobre los propios cr\u00edmenes sexuales \u2014incluso dentro del feminismo\u2014, ensombreciendo as\u00ed los elementos centrales sobre los que debe pivotar una pol\u00edtica feminista dirigida a erradicar las violencias sexuales.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, el neoliberalismo tambi\u00e9n ha seducido a algunas feministas juristas, que han considerado, por ej., que en la sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos (dic. 2019) \u2014que condenaba a tres acusados a 38 a\u00f1os de c\u00e1rcel por una violaci\u00f3n grupal\u2014, existe para los agresores grupales algo llamado \u201cefectos disuasorios\u201d.<\/p>\n<p>La Historia nos demuestra, sin embargo, que una pena m\u00e1s alta jam\u00e1s ha disuadido a ning\u00fan hombre para dejar de cometer un delito ni, mucho menos, uno de los m\u00e1s prevalentes y normalizados: la violaci\u00f3n. Focalizar la batalla en los delitos obvia centrar el an\u00e1lisis en lo que necesita ser sacudido. De este modo, se evita hablar de la cultura de la violaci\u00f3n, de los mitos y prejuicios naturalizados que arropan la ideolog\u00eda que sostiene el ejercicio de cualquier forma de violencia sexual.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre cuando obviamos exigir al Estado su responsabilidad incuestionable de poner a disposici\u00f3n de las v\u00edctimas y supervivientes recursos especializados de atenci\u00f3n integral. Por ello, cuando nos atrevemos a formular, casi instintivamente, que un agresor sexual merece la pena de c\u00e1rcel m\u00e1s estratosf\u00e9rica posible, lo que hacemos es seguir inmortalizando una de las grandes falacias patriarcales: considerar que s\u00f3lo el sistema penal puede determinar el da\u00f1o que infringe la violencia sexual en sus v\u00edctimas. Y, al mismo tiempo, forjamos otro de los intocables mitos neoliberales, aquel que subraya la responsabilidad individual como premisa central, invisibilizando la responsabilidad del Estado, de la sociedad y, en especial, de las estructuras que integran el sistema patriarcal.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, centrar el debate en la respuesta penal hacia los agresores sexuales \u2014como hacen muchos medios, ciertos grupos pol\u00edticos y algunas feministas\u2014 apuntala tambi\u00e9n la hist\u00f3rica percepci\u00f3n de considerar que los condenados son \u201clos otros\u201d, \u201clos desviados\u201d, \u201clos violadores incontrolables\u201d, \u201clos que no respetan la ley\u201d (K. Bumiller). Frente al hecho de que el 99% de los agresores sexuales son hombres (Macroencuesta de violencia de g\u00e9nero, 2019), s\u00f3lo un \u00ednfimo n\u00famero de ellos han sido condenados. Entre otros motivos, porque el sistema judicial sigue siendo un espacio sombr\u00edo para las v\u00edctimas, que no se atreven a llamar a su puerta.<\/p>\n<p>Hay que seguir pensando en el impacto que los mitos asociados a las violencias sexuales causan en la vida de las mujeres y, sobre todo, en la de las v\u00edctimas. Esos mitos llevan siglos sometiendo a las mujeres a un escrutinio, casi inquebrantable, que privilegia las palabras y la experiencia de los hombres. Por ello, los delitos sexuales, se significan como \u201cterror\u00edficos\u201d, pero se interpretan desde una l\u00f3gica masculina y patriarcal, que ennoblece el sistema penal como central a la respuesta (Clare McGlynn). Los falsos mitos consiguen sembrar una \u201cduda patriarcal\u201d sobre la v\u00edctima y sobre la gravedad de los actos que comete el agresor. Y la huella de esa duda es tal, que convierte en m\u00e1s culpable a la v\u00edctima que al propio \u00abdelito\u00bb.<\/p>\n<p>El deliberado discurso punitivista provoca que la voz de las v\u00edctimas vuelva a estar silenciada. Por ello, focalizar la respuesta solamente en el punitivismo est\u00e1 expresando que, como siempre, las mujeres son sospechosas hasta que no se demuestre lo contrario. \u201cLa verdad\u201d s\u00f3lo depender\u00e1 del sistema penal. Se afirma incluso \u2014en nombre de las v\u00edctimas\u2014 que ellas desean un castigo lo m\u00e1s ejemplarizante posible.<\/p>\n<p>Pero las investigaciones realizadas durante a\u00f1os por expertas y asociaciones feministas apuntan a elementos que no se corresponden con ese imaginario social. Lo primero que desea la mayor\u00eda de las v\u00edctimas que llegan al sistema judicial es que las crean. Para muchas de estas mujeres, una sentencia favorable es <em>per se<\/em> un acto de reparaci\u00f3n del da\u00f1o sufrido, aunque algunas afirman que, de haber sabido lo doloroso que es el proceso judicial, nunca hubieran denunciado (Amnist\u00eda Internacional). Pero tambi\u00e9n hay que preguntarse si las mujeres s\u00f3lo quieren la condena del agresor. \u00bfNo desear\u00e1n tambi\u00e9n que las instituciones las traten dignamente? \u00bfno preferir\u00e1n recibir una compensaci\u00f3n del agresor o del Estado? Posiblemente, como algunas se\u00f1alan, necesiten el perd\u00f3n y reconocimiento del da\u00f1o del propio agresor, que ser\u00e1 tambi\u00e9n central en su proceso de reparaci\u00f3n, como les sucede a algunas de las que ha sufrido, durante largo tiempo, abusos sexuales de un padre o de un hermano.<\/p>\n<p>El derecho es a veces perpetuador de mitos y estereotipos. As\u00ed, la propia asociaci\u00f3n que se hace entre la violaci\u00f3n y la violencia f\u00edsica es una evidencia del fracaso del sistema penal para proteger a las mujeres de su autonom\u00eda sexual. Lo han constatado las demandas del movimiento feminista, que no deben de ser manipuladas ni por el derecho, ni por las instituciones, cuyo deber es prevenir y asistir \u00edntegramente a todas las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas penales punitivistas y populistas \u00fanicamente van a seguir generando un profundo da\u00f1o en las mujeres y, sobre todo, van a seguir perpetuando su falta de reconocimiento. Es decir, van a seguir encubriendo y normalizando las violencias sexuales.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 45\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Ba\u0301rbara Tardo\u0301n Recio. Asesora del Ministerio de Igualdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>-AMNIST\u00cdA INTERNACIONAL (2018). <em>Ya es hora de que me creas<\/em>. Madrid: Amnist\u00eda Internacional Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>-DUR\u00c1N, M, (2012). <em>Valoraci\u00f3n social de la violencia sexual. <\/em>IX Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnolog\u00eda y G\u00e9nero.<\/p>\n<p>-ERIKSSON, M. (2011). <em>Defining Rape: Emerging Obligations for States under International Law?<\/em>. Leiden-Boston: M. Nijhoff Publishers.<\/p>\n<p>-McGLYNN, C. (2011). <em>Feminism, Rape and the Search for Justice<\/em>. Oxford UP, 31, pp. 825<\/p>\n<\/div>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 31, negua\/2021\/invierno. B\u00e1rbara Tard\u00f3n Recio.- Focalizar la batalla en los delitos sexuales obvia centrar el an\u00e1lisis en lo que necesita ser sacudido. 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