{"id":12773,"date":"2020-09-28T11:36:02","date_gmt":"2020-09-28T09:36:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12773"},"modified":"2020-10-08T21:31:55","modified_gmt":"2020-10-08T19:31:55","slug":"renta-basica-y-trasformacion-post-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/renta-basica-y-trasformacion-post-capitalista\/","title":{"rendered":"Renta B\u00e1sica y trasformaci\u00f3n post-capitalista"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CadenasDigitales.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12775 colorbox-12773\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CadenasDigitales.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"234\" data-id=\"12775\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CadenasDigitales.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/CadenasDigitales-300x121.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o. David Casassas.-<\/p>\n<p><strong>Renta b\u00e1sica y transformaci\u00f3n post-capitalista<sup><a id=\"post-12773-footnote-ref-1\" href=\"#post-12773-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup>*\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo actual camina sobre los escombros de un pacto social reducido a cenizas. Como es sabido, en las postrimer\u00edas de la Segunda Guerra Mundial, las \u00e9lites capitalistas se mostraron dispuestas a articular e institucionalizar un acuerdo con las clases trabajadoras en virtud del cual estas contar\u00edan con la garant\u00eda de cierta seguridad material mediada por el empleo y el acceso a ciertos paquetes de pol\u00edticas asistenciales. A cambio, esas \u00e9lites se aseguraban el control de la producci\u00f3n o, dicho al rev\u00e9s, las clases trabajadoras aceptaban renunciar expl\u00edcitamente al objetivo central de los movimientos emancipatorios que la modernidad hab\u00eda conocido hasta la fecha: el control, por parte de las clases populares, de la vida econ\u00f3mica -producci\u00f3n y reproducci\u00f3n- o, si se prefiere, el control, por parte de esas mismas clases, de sus vidas. Hoy, perdida esa seguridad material como consecuencia de oleadas sucesivas de recortes neoliberales, precarizaci\u00f3n de las condiciones de trabajo, financiarizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica y re-feudalizaci\u00f3n de los mercados, conviene preguntarse qu\u00e9 tipo de respuesta puede y, quiz\u00e1s, debe sentirse legitimada a ofrecer la poblaci\u00f3n trabajadora que habita nuestras sociedades. Si aquello que se obtuvo gracias a los grandes consensos post-1945 se desvanece, \u00bfadquiere renovado sentido recuperar, por lo menos como objetivo pol\u00edtico, aquello a lo que se renunci\u00f3 en el momento de la firma de tales pactos? Y en particular: \u00bfpuede la renta b\u00e1sica actuar como herramienta, precisamente, para impugnar los actuales modos de vida, empezando por las actuales formas de trabajo, y para ir tejiendo unas relacionalidades ubicadas no ya fuera de la l\u00f3gica neoliberal, sino, incluso, m\u00e1s all\u00e1 de las l\u00f3gicas disciplinantes propias del grueso de las formaciones sociales capitalistas? \u00bfPuede el actual contexto de derrota hist\u00f3rica de las clases trabajadoras abrir verdaderas ventanas de oportunidad para dibujar otros paisajes y abrir otros caminos? Si tanto est\u00e1 perdido, \u00bfpuede que nos hallemos en condiciones de ponernos a pensar c\u00f3mo asaltar ese \u201ctodo\u201d al que se renunci\u00f3? Permit\u00e1monos la met\u00e1fora: \u00bfseremos capaces de vivir fuera del zoo? Nacidos en cautividad, los animales no humanos no pueden ser liberados en la naturaleza porque no han desarrollado la capacidad de (sobre)vivir en ella. \u00bfSeremos nosotros y nosotras capaces de aminorar la marcha, mirar con calma a nuestro alrededor, sin v\u00e9rtigos excesivos, y hacernos con una cultura y un acervo de pr\u00e1cticas orientadas a la reapropiaci\u00f3n del derecho a decidir nuestras vidas?<\/p>\n<p>El mundo del trabajo asalariado se asemeja a una noria que gira y gira y no se detiene, una noria de la que, por consiguiente, es dif\u00edcil bajar sin romperse la crisma. Tambi\u00e9n es dif\u00edcil encaramarse a ella: sus cestas van repletas y, adem\u00e1s, pasan por delante de nosotros a toda velocidad. Es, pues, una noria que al mismo tiempo engulle y expulsa. Por si fuera poco, quienes ruedan y ruedan metidos en las rebosantes canastas se muestran propensos a sentirse orgullosos de tener plaza en la bestia gir\u00f3vaga: en el parque de atracciones, uno tiende a estar contento, incluso a divertirse. Pero es una cuesti\u00f3n de tiempo: pasados d\u00edas, semanas, meses y a\u00f1os, quedar atrapados en el recinto se convierte en argumento para historias de terror y escalofr\u00edos. Sin embargo, tenemos la curiosa tendencia de aplaudir el supuesto logro de permanecer encerrados en el parque de la fatal atracci\u00f3n del trabajo asalariado: tal es la \u201cfalsa consciencia\u201d que este puede llegar a alimentar.<\/p>\n<p>La renta b\u00e1sica no ha llegado para destruir parques y norias. La renta b\u00e1sica ha llegado para hacer saltar por los aires las puertas del recinto y, tambi\u00e9n, para permitirnos accionar la palanca de freno del infausto giro de la noria. Salir del proletariado significa eso: equiparnos de recursos para sortear la desposesi\u00f3n capitalista y, a partir de ah\u00ed, decidir cu\u00e1ndo paramos y cu\u00e1ndo volvemos a poner en movimiento los engranajes de las distintas formas de trabajo, remunerado o no, que podamos querer para nuestras vidas. Por ello, salir del proletariado para nada implica salir del trabajo o negarnos como clase trabajadora. Todo lo contrario: salir del proletariado, poder des-proletarizarnos, significa abrir las puertas a la conformaci\u00f3n de nuevos grupos sociales de trabajadores y trabajadoras libres que, como tales, escogen las formas y los procesos de trabajo que verdaderamente sienten como propios. Bajo el capitalismo, el gran desincentivo con respecto al trabajo es el propio empleo, son las condiciones bajo las cuales este tiene lugar. Liber\u00e1ndonos de la necesidad de aceptar los empleos hoy disponibles, si es que realmente lo est\u00e1n, la renta b\u00e1sica nos permite recuperar y reformular los incentivos para trabajar, pues nos faculta para que lo hagamos en los espacios y de los modos que estimemos congruentes con lo que somos o tratamos de ir siendo. Los mundos del trabajo -de los trabajos- y los mundos del afecto -de los afectos- constituyen los espacios en los que nuestras vidas adquieren sentido. Que no nos amputen el deseo de habitarlos.<\/p>\n<p>Para ello, el orgullo es imprescindible. Pero no erremos a la hora de proyectarlo. No podemos mostrar conformidad y hasta entusiasmo por pertenecer a la clase de las gentes proletarizadas por el paso del rodillo de la desposesi\u00f3n capitalista. La poblaci\u00f3n afroamericana que se levant\u00f3 y se levanta para reclamar derechos civiles, la poblaci\u00f3n femenina que se organiza para romper cadenas adquieren, la una como la otra, un \u201corgullo de pertenencia\u201d que se entiende no porque sea un mero canto referido a una vulnerabilidad compartida que se estima insuperable -ello ahogar\u00eda cualquier intento de hacer o\u00edr esas voces-; ese \u201corgullo de pertenencia\u201d se explica porque existe la perspectiva din\u00e1mica no, por supuesto, de dejar de ser poblaci\u00f3n afroamericana o femenina, sino de dejar de ser poblaci\u00f3n subalterna, minorizada, por razones de etnia o de g\u00e9nero. Donde hay dominaci\u00f3n, no hay orgullo de grupo posible sin un horizonte de expectativas que apunte a la propia autodisoluci\u00f3n como grupo atropellado por el despotismo y la subalternidad. Lo mismo ocurre con la poblaci\u00f3n proletaria, que lo es porque la desposesi\u00f3n no ha dejado otra alternativa. Rozar\u00eda el patetismo si aliment\u00e1ramos el orgullo de ser ovejas encerradas en el redil, animales enjaulados en los zoos que abarrotan el mundo, mareados moradores de las cestas de la noria; en \u00faltimo t\u00e9rmino: esclavos a tiempo parcial, como dej\u00f3 dicho Arist\u00f3teles. En cambio, el orgullo de clase adquiere todo el sentido del mundo cuando va acompa\u00f1ado del abierto descaro de quienes aspiran a abandonar rediles, zoos y norias -esto es, a \u201cdeshacerse\u201d como clase proletaria- para ocupar espacios de trabajo arraigados en el nervio y la musculatura del poder popular -esto es, para \u201chacerse a s\u00ed mismos\u201d como grupos sociales de trabajadores y trabajadoras efectivamente libres-.<\/p>\n<p>Porque no podemos vivir con el \u201cfrenes\u00ed propio de los desesperados\u201d del que hablaba Adam Smith. Porque es falso que, como dej\u00f3 dicho Von Mises, trabajadores y capitalistas se necesiten con el mismo nivel de urgencia, sin que medien asimetr\u00edas de poder, sin que nadie nos obligue a nada. Porque, en cambio, s\u00ed es cierto que las vidas da\u00f1adas por la proletarizaci\u00f3n -as\u00ed lo vio la tradici\u00f3n de los Gramsci y los Pasolini- vienen marcadas por la p\u00e9rdida del control sobre todo tipo de saberes, empezando por los que ata\u00f1en a lo que hacemos cada d\u00eda en nuestro puesto de trabajo: produciendo \u201ccon el frenes\u00ed propio de los desesperados\u201d -o intent\u00e1ndolo-, haciendo equilibrismo encaramados al borde de la cesta de la noria, olvidamos la diferencia entre una col y un guisante, entre un gallo y una lagartija, entre el invierno y el verano, entre clavar un clavo y hacer una muesca, entre encendido y apagado, entre el viento violento y el humo de motores, entre programar y que te programen, entre alzar la mirada y caminar con la cabeza gacha. Y perder el control de lo que se sabe, dejar que caiga en el olvido, equivale a dejar escapar una vida entera.<\/p>\n<p>Por ello, es imprescindible y urgente que ingiramos la p\u00edldora roja de Matrix y nos hagamos una buena composici\u00f3n de lugar. Y que tomemos conciencia del lodazal en el que nos encontramos, que siega posibilidades y posibilidades de vida. Y que nos armemos de formas y mecanismos de solidaridad y de rebeli\u00f3n para que, todos y todas, podamos hacer y cuidar mundos en los que convivir perdurablemente. De ah\u00ed la importancia de la renta b\u00e1sica. La renta b\u00e1sica, como otras medidas de car\u00e1cter incondicional, no ha venido para que vivamos <em>de<\/em> gorra, sino para que podamos disponer de \u201cgorras\u201d <em>con<\/em> las que tejer una interdependencia compatible con la libertad. Cuesti\u00f3n de preposiciones. Sin ir m\u00e1s lejos, el poder de negociaci\u00f3n dimanante del car\u00e1cter incondicional de la renta b\u00e1sica nos capacita para hacer y cuidar mundos en los que quepan los mercados y la propiedad, pero en los que mantengamos la capacidad de determinar, todos y todas, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo queremos que emerjan y se desplieguen los mercados, si es que lo deseamos en alguna medida, y qu\u00e9 formas espec\u00edficas de propiedad reservamos para nuestras relaciones sociales. La posibilidad de realizar trabajos escogidos y de articular mecanismos para corresponsabilizarnos con respecto a todos ellos depende de un modo crucial de que ello pueda ser as\u00ed.<\/p>\n<p>La renta b\u00e1sica no conduce inevitablemente a escenarios sociales de naturaleza post-capitalista. Pero la renta b\u00e1sica se muestra capaz de desactivar uno de los principales mecanismos disciplinantes que hallamos en las sociedades capitalistas, incluidas las que incorporan mecanismos bienestaristas: el car\u00e1cter obligatorio, forzado, del trabajo asalariado. De ah\u00ed las potencialidades de la propuesta en t\u00e9rminos de lucha contra la din\u00e1mica \u201cdesposeedora-y-por-ello-mercantilizadora\u201d del capitalismo.<\/p>\n<p>Por ello, la renta b\u00e1sica toma algo de cada uno de los tres tipos de transformaci\u00f3n social que Erik Olin Wright discute y, al mismo tiempo, parece querer escapar de las tres caracterizaciones. En primer lugar, con la renta b\u00e1sica se puede aspirar a una transformaci\u00f3n \u201crupturista\u201d, porque sit\u00faa en el horizonte un rompimiento brusco con las formas de trabajo y de vida existentes; pero huelga decir que la renta b\u00e1sica, por si sola, se halla lejos de servir en bandeja de plata dicha ruptura -y una articulaci\u00f3n de instituciones sociales de nuevo cu\u00f1o- en el corto plazo. En segundo lugar, la renta b\u00e1sica tiene algo de transformaci\u00f3n \u201csimbi\u00f3tica\u201d, pues fortaleciendo el poder social de las clases trabajadoras -la garant\u00eda del derecho a la existencia se convierte r\u00e1pidamente en incremento del poder negociador de las capas populares-, puede resolver problemas pr\u00e1cticos propios de las \u00e9lites dominantes -por ejemplo, ese flujo de renta es f\u00e1cilmente traducible en t\u00e9rminos de poder de compra-. Sin embargo, la propuesta de la renta b\u00e1sica, por lo menos cuando se formula \u201cdesde la izquierda\u201d, no ha llegado para desestresar un sistema repleto de contradicciones, sino, precisamente, para servirse de esas contradicciones para abrir v\u00edas de escape de ese conjunto de relaciones sociales con tendencias liberticidas que llamamos \u201ccapitalismo\u201d. En tercer y \u00faltimo lugar, se puede pensar la renta b\u00e1sica como un ejemplo de transformaci\u00f3n \u201cintersticial\u201d del mundo en el que habitamos, pues ayuda a erigir pr\u00e1cticas y relaciones sociales m\u00e1s all\u00e1 de las l\u00f3gicas de la sociedad capitalista -pensemos en formas de cooperativismo y en redes de apoyo mutuo-, pero sin que ello suponga una amenaza inmediata para la clase capitalista. No obstante, si bien es cierto que la presencia de la renta b\u00e1sica -y de instituciones y formas de trabajo de car\u00e1cter cooperativo a ella asociadas- no implica el colapso inminente del sistema -sugerir lo contrario equivaldr\u00eda a vender humo-, no es menos cierto que la renta b\u00e1sica se muestra capaz de romper el principal mecanismo disciplinante con el que opera el capitalismo: la desposesi\u00f3n material y simb\u00f3lica del grueso de las capas populares, lo que las obliga a aceptar sin rechistar aquello que se \u201cofrece\u201d -que se \u201cimpone\u201d- en muchos \u00e1mbitos de la vida social, empezando por los mercados de trabajo y los hogares.<\/p>\n<p>En efecto, la naturaleza obligatoria del trabajo asalariado ha bloqueado y bloquea toda una mir\u00edada de entornos (re)productivos de factura aut\u00f3noma que solo pueden emerger cuando el trabajo y los ingresos se desacoplan y unos recursos incondicionalmente conferidos desencadenan todo tipo de formas y proyectos de vida. No son pocos los movimientos sociales que lo est\u00e1n viendo as\u00ed y que nos animan a agarrar nuestro tiempo por las solapas para sacudirlo hasta hacer visible lo que permanec\u00eda oculto o irremediablemente borroso: que en un momento de agudos malestares inducidos por el giro neoliberal del capitalismo, con un viejo pacto fordista que ha sido roto unilateralmente por las \u00e9lites y con una indignaci\u00f3n enraizada en un hondo sentimiento de traici\u00f3n que alimenta ambiciones sociales y pol\u00edticas sin precedentes en las \u00faltimas siete u ocho d\u00e9cadas, propuestas como la renta b\u00e1sica pueden ayudarnos a trascender la disciplina de los mercados capitalistas y a dar a luz a formas de trabajo y de vida indudablemente m\u00e1s libres. En este sentido, la renta b\u00e1sica tiene algo de reivindicaci\u00f3n \u201cm\u00ednima\u201d -de entrada, aspira \u201csolo\u201d a rescatar a esas grandes mayor\u00edas sociales golpeadas por la precariedad y la exclusi\u00f3n capitalistas- y, al mismo tiempo, sugiere mecanismos \u201cde transici\u00f3n\u201d hacia formas radicalmente democr\u00e1ticas \u2013\u201crepublicanas plebeyas\u201d, si se prefiere- de comprender y conducir la vida social y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Hay quien ha sugerido que, en caso de disponer de la correlaci\u00f3n de fuerzas necesaria para alzar un mundo en el que quepa la renta b\u00e1sica, quiz\u00e1 esta deje de ser precisa, pues en tal caso podr\u00edamos aspirar a \u201calgo\u201d que nos llevara todav\u00eda \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d. La viabilidad pol\u00edtica de la renta b\u00e1sica, pues, la convertir\u00eda en un dispositivo directamente innecesario. Pero un momento: \u00bfen qu\u00e9 consistir\u00eda dicho \u201calgo\u201d? Y m\u00e1s importante todav\u00eda: \u00bfde qu\u00e9 \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d estamos hablando? Conviene evitar en todo momento plantear alg\u00fan tipo de \u201cfin de la historia\u201d en clave emancipatoria. Por mucho que se logren elevados grados de democracia econ\u00f3mica, por mucho que se hallen maneras de concretar pol\u00edticamente formas de gobierno com\u00fan de los medios de producci\u00f3n -y de reproducci\u00f3n-, seguiremos, en primer lugar, habitando entornos conflictivos, caracterizados por la presencia de recursos escasos e intereses contrapuestos -las sociedades humanas sanas son esencialmente diversas-; y, en segundo lugar, seguiremos pudiendo y debiendo servirnos de instituciones sociales como los mercados o muy diversas configuraciones de los derechos de propiedad, instituciones sin las cuales la vida en sociedades complejas se hace insostenible. Y ello exige que sigamos equipados, todos y todas, con el poder de negociaci\u00f3n necesario para que, en cada contexto socio-institucional, en cada rinc\u00f3n de la vida social, seamos capaces de decidir qu\u00e9 forma damos -si le damos alguna- a dichas instituciones y, as\u00ed, seamos capaces tambi\u00e9n de elegir, individual y\/o colectivamente, una vida propia.<\/p>\n<p>Por ello, la renta b\u00e1sica aparece como una medida necesaria tanto <em>dentro<\/em> de formaciones sociales capitalistas, porque nos ayuda a contradecir su din\u00e1mica intr\u00ednsecamente desposeedora y, as\u00ed, a hacernos con vidas algo m\u00e1s vivibles, como, precisamente por ello, tambi\u00e9n <em>fuera<\/em> de las fronteras del mundo en el que estamos acostumbrados a morar, porque nos permite ir dando forma a posibles espacios de trabajo y de vida de naturaleza verdaderamente democr\u00e1tica, esto es, post-capitalista. En este sentido, la renta b\u00e1sica, siempre dentro de la amplia \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica popular\u201d en la que debe hallarse inserida, puede ser vista no como la \u201cv\u00eda capitalista al comunismo\u201d de la que nos hablaron Van der Veen y Van Parijs hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, sino como una v\u00eda polanyiana y, por ello, abiertamente democratizadora y anti-capitalista, hacia un mundo en el que, efectivamente, podamos obtener de acuerdo con nuestras necesidades y, gracias a ello, podamos por fin ir aportando de acuerdo con nuestras verdaderas capacidades.<\/p>\n<p>El capitalismo no es algo natural e inevitable. El capitalismo puede tambalearse, sobre todo si somos capaces de darle un empuj\u00f3n. De hecho, como se\u00f1al\u00f3 Marx hace un siglo y medio y, hoy, recuerda con perspicacia Silvia Federici, su propio surgimiento, all\u00e1 por el siglo XVI, respondi\u00f3 a la reacci\u00f3n hist\u00e9rica de unas oligarqu\u00edas europeas que armaron una verdadera contrarrevoluci\u00f3n para frenar unos avances del pueblo llano en t\u00e9rminos de \u201cpoder social\u201d que aquellas estimaron inaceptables. La renta b\u00e1sica aspira a desandar ese camino, repensando y reinstituyendo, precisamente, formas de poder social. En los t\u00e9rminos de Walter Benjam\u00edn, el potencial revolucionario-democr\u00e1tico de la renta b\u00e1sica radica en la posibilidad de poner freno a la locomotora de la historia y pensar otra modernidad, una modernidad no capitalista en la que todos y todas, sin exclusiones, podamos gozar de una libertad que, como tal, no se halle sometida a chantajes y condiciones.<\/p>\n<p>Porque la libertad tiene condiciones. De hecho, conviene explorar en qu\u00e9 sentidos puede la renta b\u00e1sica garantizar parte de las condiciones materiales -y qui\u00e9n sabe si algo de las simb\u00f3licas tambi\u00e9n- de la libertad. Pero el acceso a esa \u201clibertad-que-tiene-condiciones\u201d no puede, en contextos democr\u00e1ticos y democratizadores, quedar sujeto a condici\u00f3n alguna: en este sentido, debe ser \u201clibertad incondicional\u201d. Como dir\u00eda Thomas Paine, uno de los primeros en incardinar la propuesta de la renta b\u00e1sica en el republicanismo democr\u00e1tico-revolucionario contempor\u00e1neo, es una cuesti\u00f3n de simple sentido com\u00fan.<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-12773-footnote-1\"><strong><sup>*<\/sup><\/strong> Este articulo supone una revisi\u00f3n y ampliaci\u00f3n del ep\u00edlogo de <em>Libertad incondicional. La renta b\u00e1sica en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em> (Barcelona, Paid\u00f3s, 2018), del mismo autor. <a href=\"#post-12773-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 30, 2020\/oto\u00f1o. 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