{"id":12560,"date":"2020-06-21T10:28:21","date_gmt":"2020-06-21T08:28:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12560"},"modified":"2020-07-14T09:47:49","modified_gmt":"2020-07-14T07:47:49","slug":"relaciones-comunitarias-espacio-publico-privado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/relaciones-comunitarias-espacio-publico-privado\/","title":{"rendered":"\u00bfRelaciones comunitarias en las transiciones entre el espacio p\u00fablico y el privado?"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_12567\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/publicopriv.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-12567\" class=\"wp-image-12567 size-full colorbox-12560\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/publicopriv.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"394\" data-id=\"12567\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/publicopriv.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/publicopriv-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-12567\" class=\"wp-caption-text\">Residentes de Parais\u00f3polis (Sao Paulo) asisten a una capacitaci\u00f3n b\u00e1sica de trabajadores de la salud sobre seguridad en la pandemia<\/p><\/div>\n<p>Galde 29, verano\/2020\/uda. Fernando Fantova.-<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de pandemia y emergencia vivida a partir de marzo de 2020 puede ser vista como un gran experimento natural que pone a prueba muchas de las concepciones, visiones y mecanismos de la vida social, del funcionamiento de nuestra sociedad. Y nos invita a compartir conjeturas con la finalidad de orientar mejor nuestro trabajo por la transformaci\u00f3n social para un mundo m\u00e1s justo.<\/p>\n<p>Uno de los asuntos emergentes en este contexto est\u00e1 siendo el del papel de la comunidad, de las relaciones comunitarias, en nuestras sociedades y en las sociedades del futuro y, al respecto, un \u00e1ngulo interesante puede ser el del rol de la ordenaci\u00f3n del territorio y la construcci\u00f3n, rehabilitaci\u00f3n y uso de las viviendas como facilitadoras de esas relaciones que denominamos comunitarias.<\/p>\n<p>Cabe decir, con trazo grueso, que, en las ciencias sociales y en los procesos de transformaci\u00f3n social, el concepto de comunidad surge, por oposici\u00f3n al de sociedad, para referirse a colectividades humanas de menor tama\u00f1o, con determinadas afinidades que sirven a sus miembros para identificarse entre s\u00ed y ante otras personas, vinculadas normalmente a un espacio o territorio abarcable y en las que las relaciones primarias tienen un importante peso espec\u00edfico para su vertebraci\u00f3n y, en definitiva, en su constituci\u00f3n (Vega y otras, 2018).<\/p>\n<p>Si nos detenemos un momento en la consideraci\u00f3n de las relaciones primarias, podemos definirlas como relaciones afectivas gratuitas y confiadas que se rigen por la reciprocidad, en ocasiones, diferida (Donati, 2018). As\u00ed, por ejemplo, en una clasificaci\u00f3n de elaboraci\u00f3n propia, estar\u00edamos hablando de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos como los siguientes:<\/p>\n<p>\u00b7V\u00ednculos familiares o similares fuertes (por compromiso moral de ayuda mutua) con convivencia en el mismo domicilio.<\/p>\n<p>\u00b7V\u00ednculos familiares, de amistad o similares fuertes (por disponibilidad efectiva para el apoyo rec\u00edproco) con notable proximidad, intensidad o frecuencia.<\/p>\n<p>\u00b7Relaciones secundarias (mediadas por organizaciones formalizadas p\u00fablicas, privadas o solidarias, es decir, por ejemplo, el caso de compa\u00f1eras de trabajo o militancia, clientes o destinatarias) con proximidad, intensidad o frecuencia considerables y cierto grado de primarizaci\u00f3n (confianza, afecto, reciprocidad).<\/p>\n<p>\u00b7Relaciones de buena vecindad, amistad, familiares o similares de compromiso, proximidad, intensidad, frecuencia o disponibilidad medias.<\/p>\n<p>\u00b7Relaciones d\u00e9biles de reconocimiento, personas conocidas, personas con las que te saludas.<\/p>\n<p>Ciertamente, el funcionamiento social y nuestra vida individual no ser\u00edan posibles si s\u00f3lo particip\u00e1ramos en relaciones primarias y, por ello, establecemos relaciones secundarias (es decir, mediadas por organizaciones estructuradas formalmente) como son:<\/p>\n<p>\u00b7Las transacciones mercantiles, es decir, aquellas en las que intercambiamos productos o servicios (bienes privados), frecuentemente, en nuestra sociedad, utilizando el dinero como medio generalizado para regular y facilitar dichas relaciones.<\/p>\n<p>\u00b7Las relaciones propias de la esfera p\u00fablica, entendidas como aquellas en las que ejercemos derechos o cumplimos obligaciones legalmente establecidas y que nos permiten a todas las personas disfrutar de bienes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>\u00b7Las relaciones de car\u00e1cter solidario, en las que participamos en la generaci\u00f3n, compartici\u00f3n y utilizaci\u00f3n de bienes comunes mediante la participaci\u00f3n en organizaciones c\u00edvicas, asociativas, colaborativas, cooperativas o pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Ciertamente, entre estas relaciones secundarias que se producen en la esfera mercantil, p\u00fablica o solidaria (en esta producci\u00f3n y disfrute de bienes privados, p\u00fablicos o comunes) puede haber algunas de car\u00e1cter m\u00e1s comunitario, por su proximidad territorial y humana, por la propia tendencia a la primarizaci\u00f3n de las relaciones secundarias que se da en ellas: mi relaci\u00f3n con mi tendero de la manzana de al lado de mi casa, con mi m\u00e9dica familiar y comunitaria o con mi compa\u00f1ero de asociaci\u00f3n vecinal.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que las relaciones primarias, b\u00e1sicas, primigenias, fundamentales, dan soporte a las secundarias, son su punto de referencia. Cuando firmamos un contrato, cuando estamos ante una juez, cuando nos decantamos por un partido en las elecciones, en el fondo, hacemos votos de confianza que recuerdan en cierto modo los vividos con m\u00e1s intensidad al lanzarnos a la piscina a los brazos de nuestra madre. Del mismo modo que afirm\u00e1bamos que no podemos vivir s\u00f3lo en o mediante relaciones primarias, hemos de afirmar que no parece deseable una vida en la que s\u00f3lo podamos producir y disfrutar bienes privados, p\u00fablicos y comunes, porque nos faltar\u00edan, entonces, los bienes relacionales, aquellos propios de las relaciones primarias. Ciertamente, respetando las leg\u00edtimas preferencias pol\u00edticas y la diversidad de contratos sociales, valores morales y culturas compartidas, parece haber bienes que funcionan mejor como bienes p\u00fablicos, como bienes privados, como bienes comunes o como bienes relacionales. Pero, si se nos preguntase por las relaciones m\u00e1s importantes para nuestra vida, seguramente, har\u00edamos referencia a relaciones primarias, por importantes que sean los bienes privados, p\u00fablicos o comunes que obtenemos gracias a las relaciones secundarias.<\/p>\n<p>Sin embargo, hemos de reconocer que nos encontramos en un cambio de \u00e9poca importante en cuanto a la configuraci\u00f3n de las relaciones primarias, fundamentalmente por la crisis del modelo de familia patriarcal propio de la sociedad industrial, soportada por el sistema de bienestar contributivo. En ese modelo social, las desigualdades econ\u00f3micas derivadas de la posesi\u00f3n o desposesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n se legitimaron como asunto a dirimir en la esfera p\u00fablica y en la arena pol\u00edtica, mientras que la diversidad de identidades (b\u00e1sicamente sexuales y generacionales) se confinaba al espacio familiar. Hoy, en cambio, la diversidad de g\u00e9nero, generacional, funcional y cultural (las pol\u00edticas de identidad) ha entrado de lleno en la controversia pol\u00edtica y en la conflictividad ciudadana (Fraser, 2017). La pandemia y la emergencia est\u00e1n tensionando la sociedad en su desigualdad econ\u00f3mica, cierto, pero tambi\u00e9n entre sexos, grupos de edad o por otros ejes de diversidad.<\/p>\n<p>Ese es el contexto en el que hoy nos preguntamos por las virtualidades de unas nuevas relaciones primarias comunitarias, no s\u00f3lo familiares, y compatibles y sin\u00e9rgicas con la producci\u00f3n y disfrute de bienes p\u00fablicos, privados y comunes en la proximidad (por decirlo de otra forma: en la comunidad): \u00bfpuede ser la comunidad, basada en relaciones primarias no necesariamente familiares, un mecanismo o dispositivo relevante de gesti\u00f3n de las diversidades y, en definitiva, de funcionamiento social? Y en el que nos preguntamos tambi\u00e9n por el papel que la ordenaci\u00f3n del territorio y el uso, construcci\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n de viviendas puede tener en la generaci\u00f3n, sostenimiento y enriquecimiento de dichas relaciones comunitarias.<\/p>\n<p>Para responder hemos de advertir que las relaciones de todo tipo de las que venimos hablando (en definitiva, las actividades humanas) se despliegan, inevitablemente en unas coordenadas de espacio y tiempo, de suerte que tanto los espacios como los tiempos van quedando asociados a unas u otras relaciones. As\u00ed, hay espacios y tiempos que tienen un car\u00e1cter m\u00e1s bien p\u00fablico, m\u00e1s bien familiar, m\u00e1s bien comunitario, m\u00e1s bien privado y as\u00ed sucesivamente. Por eso, sin conocerte, puedo sentarme en la otra esquina del banco largo del parque en el que t\u00fa est\u00e1s sentada pero no puedo (no debo) hacerlo, sin que me invites, en el sof\u00e1 de tu sala de estar, en la silla de playa que est\u00e1 vac\u00eda junto a la que ocupas t\u00fa bajo tu sombrilla o en una que est\u00e1 sin ocupar en el corro que rodea a dos mesas en la terraza de un bar. Por eso es m\u00e1s probable que te llame al m\u00f3vil por un asunto de trabajo un jueves a las diez de la ma\u00f1ana que un s\u00e1bado a las cuatro de la tarde.<\/p>\n<p>Ahora bien, en lo relativo al espacio, podemos decir que, en nuestra sociedad se ha ido fortaleciendo una fuerte dicotom\u00eda entre espacio p\u00fablico y espacio privado, de suerte que se considerar\u00eda espacio p\u00fablico aquel por el que cualquier persona puede transitar o en el que cualquier persona puede estar y espacio privado aquel que pertenece a una persona o grupo, aquel que tiene vedado o condicionado el acceso para el resto de personas. Esta polarizaci\u00f3n entre espacio p\u00fablico y espacio privado no es un fen\u00f3meno natural sino que es el fruto de una serie de decisiones que, secuenciadas, podr\u00edan tener que ver con:<\/p>\n<p>\u00b7El ordenamiento territorial, la planeaci\u00f3n urbana y la consiguiente definici\u00f3n de usos y gesti\u00f3n del suelo (para su eventual adquisici\u00f3n).<\/p>\n<p>\u00b7La urbanizaci\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n de entornos y la puesta a disposici\u00f3n de los habitantes (o de los futuros o eventuales habitantes) de medios de transporte y otros equipamientos y servicios que hacen utilizable la vivienda y le a\u00f1aden valor.<\/p>\n<p>\u00b7La financiaci\u00f3n de los procesos de construcci\u00f3n, rehabilitaci\u00f3n o adquisici\u00f3n de vivienda.<\/p>\n<p>\u00b7La promoci\u00f3n, construcci\u00f3n y venta de viviendas nuevas y la rehabilitaci\u00f3n (o mejoras en accesibilidad, eficiencia energ\u00e9tica u otros aspectos) de viviendas ya existentes<\/p>\n<p>\u00b7La adquisici\u00f3n (y eventual acumulaci\u00f3n) de viviendas (de un tipo u otro), el pago de las correspondientes hipotecas, el alquiler de las viviendas y su eventual reventa.<\/p>\n<p>\u00b7El uso y disfrute de la vivienda (como vivienda habitual o en menor medida) o su no utilizaci\u00f3n y el cuidado, mantenimiento o conservaci\u00f3n de las viviendas.<\/p>\n<p>Podemos decir que vivimos en una sociedad que, a trav\u00e9s de todos esos pasos, contribuye notablemente a la segregaci\u00f3n, polarizaci\u00f3n y vulnerabilidad territorial y, especialmente, a la privatizaci\u00f3n de la vivienda (por encima del 80% en propiedad, en nuestro entorno), con una concepci\u00f3n del espacio p\u00fablico como entorno de esa vivienda que, frecuentemente, m\u00e1s que por su valor de uso, es tomada en consideraci\u00f3n por su valor de cambio y su car\u00e1cter hereditario (en un pa\u00eds en el que la herencia recibida explica cerca del 80% de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de las personas). En un contexto as\u00ed, no s\u00f3lo es el famoso 1% m\u00e1s rico el que se opone a pol\u00edticas y din\u00e1micas que promuevan una visi\u00f3n m\u00e1s social de la vivienda y una vertebraci\u00f3n m\u00e1s equilibrada del territorio.<\/p>\n<p>Esta estructura residencial, fruto y generadora de desigualdades econ\u00f3micas gravemente injustas, se revela tambi\u00e9n particularmente disfuncional para la gesti\u00f3n de las diversidades. Tiene un notable sesgo de g\u00e9nero (Mux\u00ed, 2019) y perjudica, por ejemplo, tambi\u00e9n, a las personas que, al envejecer e ir perdiendo capacidad funcional y redes primarias, se encuentran frecuentemente en una vivienda inapropiada e inaccesible que, sin embargo, no resulta f\u00e1cil cambiar por otra soluci\u00f3n habitacional.<\/p>\n<p>A la hora de buscar v\u00edas para la transformaci\u00f3n de este estado de cosas, cabe decir que la situaci\u00f3n de pandemia y emergencia, y especialmente las medidas de confinamiento, han contribuido a impulsar algunos debates y oportunidades de experimentaci\u00f3n en torno a cuestiones como las siguientes:<\/p>\n<p>\u00b7La densidad y el formato convenientes para la vida humana, apareciendo como desaconsejables los establecimientos colectivos (como las residencias de mayores) pero siendo interesante la suficiente proximidad y conectividad vecinal que opere como oportunidad de cuidado, ayuda, compa\u00f1\u00eda y seguridad (Finney, 2019).<\/p>\n<p>\u00b7La necesaria complementariedad entre las potencialidades de la proximidad f\u00edsica y las conexiones que ofrece la tecnolog\u00eda digital con la comunicaci\u00f3n telem\u00e1tica, la inteligencia artificial distribuida, el procesamiento de grandes cantidades de datos, el internet de las cosas (tambi\u00e9n de las llevables) o las plataformas colaborativas (Acero y otras, 2019).<\/p>\n<p>\u00b7La deseable multifuncionalidad (los \u201cusos mixtos\u201d que reclamaba Jane Jacobs) de los barrios, grupos de manzanas (supermanzanas) o enclaves, que, si bien pueden especializarse en una funci\u00f3n en el marco de la ciudad o el territorio, deben gozar de cierta autonom\u00eda o capacidad de autogesti\u00f3n en un modelo de econom\u00eda (y vida) circular y sostenible.<\/p>\n<p>\u00b7La potencialidad de \u201cterceros lugares\u201d (en expresi\u00f3n de Ray Oldenburg) o de espacios h\u00edbridos o transicionales, simbolizados en este confinamiento, de forma especial, por los balcones, en los que, al salir a las ocho a aplaudir, nos conect\u00e1bamos de nuevas maneras con vecinas y vecinos (Yarker, 2019).<\/p>\n<p>Balcones, rellanos, patios, lavander\u00edas, comedores, lonjas o vest\u00edbulos pueden pasar de verse como inservibles o privados a considerarse comunitarios. Del mismo modo plazas, terrazas, calles, zonas verdes deben ser ocupados efectivamente por comunidades o lo ser\u00e1n por los coches o, en todo caso, por usos excluyentes y discriminatorios. La comunidad est\u00e1 llamada a habitar su lugar en el mundo y las relaciones primarias y, en general, comunitarias, a romper esa peligrosa dicotom\u00eda entre el espacio privatizado y vedado y ese espacio p\u00fablico inh\u00f3spito y deshumanizado que nadie siente como propio y apropiado (Gehl, 2016). Correlativamente habr\u00e1 que explorar m\u00e1s las \u201ctenencias intermedias\u201d (Nasarre, 2020) en materia de vivienda.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas p\u00fablicas de urbanismo y vivienda (como, por ejemplo, las de servicios sociales) son hermanas peque\u00f1as de otras pol\u00edticas p\u00fablicas mucho m\u00e1s desarrolladas en nuestro entorno, como las de pensiones, seguridad-defensa, sanidad, infraestructuras-transporte o educaci\u00f3n. Sin embargo son pieza clave de una agenda compartida de transformaci\u00f3n y fortalecimiento de la trama habitacional y relacional de nuestras comunidades y territorios, ahora que, quiz\u00e1, hemos descubierto que necesitamos mucha mayor diversidad y flexibilidad en la gama de opciones que tenemos para cuidarnos, apoyarnos, acompa\u00f1arnos, convivir, organizarnos y protegernos en esa vida diaria de nuestros domicilios y barrios, de los que lo queremos (u, otras veces, no podemos) salir.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n estrat\u00e9gica y social de las pol\u00edticas y los sectores de la vivienda y el urbanismo no es nada f\u00e1cil. Sin embargo, ciertamente, hay buenas razones para proponerla como uno de los ejes vertebradores de proceso de reconstrucci\u00f3n, y, entre ellas, no es la menor la gran capacidad de generaci\u00f3n de empleo de menor cualificaci\u00f3n que tiene el \u00e1mbito del urbanismo y la vivienda (junto al de los servicios sociales) y el fuerte componente tecnol\u00f3gico e industrial que, mediante un inteligente proceso de impulso p\u00fablico de la investigaci\u00f3n, desarrollo e innovaci\u00f3n, deber\u00e1n contener los domicilios y barrios inteligentes y amigables con la autonom\u00eda de las personas y sus relaciones comunitarias.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Fernando Fantova. Consultor social. <a href=\"http:\/\/fantova.net\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/fantova.net\/<\/a><\/p>\n<p>ACERO, Guillermo y otras (2019): <em>Planificaci\u00f3n urbana integral. Aprendiendo de Europa. <\/em>Barcelona, Diputaci\u00f3n de Barcelona.<\/p>\n<p>DONATI, Pierpaolo (2018): \u201cThe good life as a sharing of relational goods\u201d en <em>Relational Social Work, <\/em>vol\u00famen 1, n\u00famero 2, octubre, p\u00e1ginas 5-25.<\/p>\n<p>FINNEY, Tarsha (2019): \u201cThe future is social. Rethinking ageing in place\u201d en AGILE AGEING (edici\u00f3n): <em>Neighbourhoods of the future<\/em>. London, p\u00e1ginas 184-187.<\/p>\n<p>FRASER, Nancy (2017): \u201c\u00bfDe la redistribuci\u00f3n al reconocimiento?\u201d en BUTLER, Judith y FRASER, Nancy: <em>\u00bfRedistribuci\u00f3n o reconocimiento? Un debate entre marxismo y feminismo. <\/em>Madrid, Traficantes de Sue\u00f1os, p\u00e1ginas 23-66.<\/p>\n<p>GEHL, Jan (2006): <em>La humanizaci\u00f3n del espacio urbano. La vida social entre los edificios. <\/em>Barcelona, Revert\u00e9.<\/p>\n<p>MUX\u00cd, Zaida (2019): \u201cCiudades cuidadoras: de las ciudades de la competencia a las ciudades de la colaboraci\u00f3n\u201d en RODR\u00cdGUEZ, Gorka (edici\u00f3n): <em>Hacia una arquitectura de los cuidados. <\/em>Bilbao, Urbanbat, p\u00e1ginas 181-182.<\/p>\n<p>NASARRE, Sergio (2020): <em>Los a\u00f1os de la crisis de la vivienda. De las hipotecas \u2018subprime\u2019 a la vivienda colaborativa. <\/em>Valencia, Tirant lo Blanch.<\/p>\n<p>VEGA, Cristina y otras (2018): \u201cExperiencias, \u00e1mbitos y v\u00ednculos cooperativos para el sostenimiento de la vida\u201d en VEGA, Cristina y otras (edici\u00f3n): <em>Cuidado, comunidad y com\u00fan. Extracciones, apropiaciones y sostenimiento de la vida. <\/em>Madrid, Traficantes de Sue\u00f1os, p\u00e1ginas 15-50.<\/p>\n<p>YARKER, Sophie (2019): <em>Social infraestructure: how shared spacies make communities work. <\/em>Manchester, Ambition for Ageing.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 29, verano\/2020\/uda. Fernando Fantova.- La situaci\u00f3n de pandemia y emergencia vivida a partir de marzo de 2020 puede ser vista como un gran experimento natural que pone a prueba muchas de las concepciones, visiones y mecanismos de la vida social, del funcionamiento de nuestra sociedad. 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