{"id":12522,"date":"2020-06-21T10:56:21","date_gmt":"2020-06-21T08:56:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12522"},"modified":"2020-07-12T20:52:01","modified_gmt":"2020-07-12T18:52:01","slug":"xenofobia-racismo-toxicos-envenenan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/xenofobia-racismo-toxicos-envenenan\/","title":{"rendered":"Xenofobia y racismo. T\u00f3xicos que nos envenenan"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_12524\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/blacklivesmatter.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-12524\" class=\"wp-image-12524 size-full colorbox-12522\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/blacklivesmatter.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"295\" data-id=\"12524\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/blacklivesmatter.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/blacklivesmatter-300x153.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-12524\" class=\"wp-caption-text\">Concentraci\u00f3n antiracista en Donostia (7-06-2020). Foto: Javier Hern\u00e1ndez<\/p><\/div><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"color: #ff0000;\">Xenofobia y racismo, t\u00f3xicos que nos envenenan, riesgos de la pandemia intermitente que nos espera.<\/span><\/em><\/p>\n<p>Galde 29, uda\/2020\/verano. Javier de Lucas.- <strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Cuando parece que comenzamos a sacudirnos el condicionamiento que la pandemia ha impuesto a cualquier otro tipo de esfuerzo social, posterg\u00e1ndolo, las revueltas en EEUU como consecuencia del en\u00e9simo episodio de violencia policial contra ciudadanos negros, la muerte por asfixia de Georges Floyd en Minne\u00e1polis y la extensi\u00f3n de la revuelta contra las manifestaciones de ese gen negativo que, al decir de Ta-Neishi Coates<sup><a id=\"post-12522-endnote-ref-1\" href=\"#post-12522-endnote-1\">[1]<\/a><\/sup>, est\u00e1 inscrito en el cromosoma de la democracia estadounidense, han devuelto al debate social la pervivencia de t\u00f3xicos que envenenan tambi\u00e9n nuestras sociedades europeas: el racismo, la xenofobia.<\/p>\n<p>Por supuesto que la reflexi\u00f3n sobre el futuro de nuestras pol\u00edticas migratorias y de asilo tras la pandemia, a la que he sido convocado por los amigos de Galde va mucho m\u00e1s all\u00e1 de esas m\u00e1quinas de fabricar fobotipos, que son el racismo y la xenofobia. Pero me temo que mientras no los afrontemos eficazmente, los modelos de esas pol\u00edticas quedar\u00e1n lastrados. Por esa raz\u00f3n, he preferido dedicar mi contribuci\u00f3n a algunas consideraciones sobre esa creciente amenaza de racismo y xenofobia. Porque uno y otra no son s\u00f3lo un problema sist\u00e9mico de EEUU, fundado sobre el mismo t\u00f3pico que escribiera Arist\u00f3teles a prop\u00f3sito de la esclavitud<sup><a id=\"post-12522-endnote-ref-2\" href=\"#post-12522-endnote-2\">[2]<\/a><\/sup> (el mismo que permiti\u00f3 la prosperidad de Atenas y Roma, los modelos de la rep\u00fablica que quer\u00edan recuperar los Founding Fathers). No nos enga\u00f1emos: el racismo y la xenofobia son las ideolog\u00edas que acompa\u00f1an siempre a la pretensi\u00f3n de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n de la mano de obra importada que son los inmigrantes, a los que se pretende someter a condiciones de infrasujetos de Derecho, un estatuto jur\u00eddicamente inaceptable que se pretende justificar alegando su condici\u00f3n de diferentes, extra\u00f1os, inasimilables.<\/p>\n<p>Precisar\u00e9: la xenofobia no debe analizarse s\u00f3lo como reacci\u00f3n ante las migraciones. Es verdad que \u00e9se es el objeto pol\u00edtico en el que se fija hoy sobre todo el discurso xen\u00f3fobo, que est\u00e1 avanzando de nuevo en Europa y que, si no conseguimos contrarrestarlo, puede producir una hecatombe pol\u00edtica en el plano europeo y un desastre en el panorama pol\u00edtico espa\u00f1ol, en este per\u00edodo que se nos abre, que no es el de la postpandemia sino m\u00e1s bien, al menos en un plazo de casi dos a\u00f1os, el de la pandemia intermitente, con una crisis social y econ\u00f3mica dif\u00edcil de exagerar. Como siempre que nos encontramos ante una crisis social y como siempre que se persigue abordar la gesti\u00f3n de esa crisis en t\u00e9rminos que mantengan el statu quo y por tanto no reduzcan la desigualdad, existir\u00e1 un fuerte riesgo de utilizar las migraciones como mascar\u00f3n de proa, como chivo expiatorio sobre el que descargar el coste mayor de las conocidas pol\u00edticas de austeridad, como grupo m\u00e1s vulnerable y no s\u00f3lo privado de igualdad para ejercer el derecho a defensa de sus derechos, sino, sobre todo, privado de presencia (representaci\u00f3n) en el espacio p\u00fablico. Pero no se puede entender la xenofobia como si fuera solo un asunto que tiene que ver con las migraciones. Y, menos a\u00fan, a mi juicio, reducirla a eso que se ha llamado &lt;aporofobia&gt;, el miedo o rechazo al pobre. El rechazo al otro utiliza muchas coartadas. Sin duda, una de ellas es el rechazo al pobre. Pero ni es la \u00fanica, ni, a mi juicio, ese argumento sirve para entender algo mucho m\u00e1s profundo, que ata\u00f1e a la construcci\u00f3n social de la alteridad en t\u00e9rminos de rechazo, de miedo, de negaci\u00f3n del otro.<\/p>\n<p>Si la xenofobia, si el racismo son graves, es porque apuntan directamente contra el n\u00facleo, el m\u00ednimo com\u00fan denominador, sin el cual no podemos convivir, ni tener, no ya sociedades democr\u00e1ticas de calidad, sino sencillamente, sociedades decentes. El fil\u00f3sofo Charles P\u00e9guy dec\u00eda que una sociedad decente es aquella en la que nadie tiene que sentirse excluido, ni marcharse al exilio f\u00edsicamente o al exilio interior, que evita el exilio, en la que cada uno de nosotros, que somos un \u201cotro\u201d, somos reconocidos desde esa condici\u00f3n diferente como igual. Ese ideal moral m\u00ednimo, el de una ciudad sin exilio, es una obligaci\u00f3n moral que nos corresponde a todos. Construir una sociedad en que nadie deba vivir privado del reconocimiento de la condici\u00f3n de sujeto de derecho, que es la del ser pol\u00edtico, el que, como ciudadano, goza de la protecci\u00f3n del derecho que dispensan los Estados.<\/p>\n<p>La xenofobia, insisto, es justo el mensaje contrario al de la igual libertad para todos, es decir, el mensaje de la universalidad de los derechos humanos. Porque la tesis de la universalidad se comprueba mediante el test de los derechos de los otros. Uno no se toma en serio los derechos humanos si no se toma en serio los derechos de los otros, de cualquier tipo de otros, comenzando por quienes son la mayor parte de los otros, que son las otras, las mujeres, personas a las que no hemos reconocido su igual identidad durante siglos, encerradas en una divisi\u00f3n social basada aparentemente en la diferencia de g\u00e9nero y categorizada por uno de nuestros padres de la tradici\u00f3n cultural, Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>Al lado de esa mayor\u00eda &lt;minorizada&gt; (o, como se ha conceptualizado con acierto, subordiscriminada), que son las otras, hay muchos otros a los que no se reconoce como iguales en derechos a nosotros mismos. En primer lugar, los extranjeros y en particular, los inmigrantes que son hoy el ep\u00edtome de extranjero. Pero tambi\u00e9n los otros que son la imagen visible de la heterogeneidad social: los otros por la diversidad ling\u00fc\u00edstica, religiosa, nacional, funcional, sexual. Por supuesto, dos grupos m\u00e1s: esos otros que no son todav\u00eda nosotros, que no han culminado el proceso de &lt;normalizaci\u00f3n&gt; en que consiste todav\u00eda hoy, para muchos, la socializaci\u00f3n: los ni\u00f1os. Y, como hemos aprendido dolorosamente en la pandemia, aquellos que, en el colmo de la contradicci\u00f3n, ya no son nosotros, porque han dejado de ser adultos productivos y, a diferencia de lo que fueron en nuestra propia cultura y a\u00fan lo siguen siendo en otras (lo m\u00e1s valioso del nosotros, aquellos de quienes aprendemos por su experiencia y consejo) los entendemos como una carga: los ancianos.<\/p>\n<p>Mientras no nos tomemos en serio esa igual condici\u00f3n de todos los otros, no podemos construir una sociedad decente. Esa es la raz\u00f3n por la que la xenofobia es tan grave y por lo que no es solo un problema de c\u00f3mo tratamos a los inmigrantes, aunque es cierto que los inmigrantes son hoy el arquetipo del extranjero, de la vieja noci\u00f3n de extranjero. El fen\u00f3meno va mucho m\u00e1s all\u00e1 y ata\u00f1e a las bases mismas de la construcci\u00f3n del v\u00ednculo social y pol\u00edtico, a los principios sobre los que se asienta una sociedad decente.<\/p>\n<p>A menudo la historia es utilizada por algunos para afirmar que la actitud de miedo y rechazo a la presencia del otro es una tendencia innata. Es verdad que ha sido una constante que el otro que quiere tener presencia como es, que no quiere desaparecer, y que quiere ser aceptado como es, ha sido calificado como enemigo, inasimilable, como b\u00e1rbaro, que no sabe hablar como nosotros, que es lo que nos propone el origen griego del t\u00e9rmino, que es tomado as\u00ed por Arist\u00f3teles para hacernos ver que esos seres humanos que no saben hablar (balbucean: de ah\u00ed la expresi\u00f3n \u201cb\u00e1rbaros\u201d) no lo son , no son seres humanos como nosotros. Por eso, si est\u00e1n entre nosotros est\u00e1n destinados a ser objeto de dominaci\u00f3n, nuestros esclavos. Quien no puede compartir nuestra lengua, no puede compartir el universo de valores en el que se basa la convivencia. El lenguaje, nuestro lenguaje en realidad, muestra la barrera entre qui\u00e9n es civilizado y qui\u00e9n no. Todo aquel que no pertenece a mi comunidad, que se ve en el rasgo primero de la lengua, es el b\u00e1rbaro.<\/p>\n<p>En una sociedad decente, todos los que viven entre nosotros de forma estable tienen que tener los mismos derechos que nosotros, porque la alternativa es reinventar la esclavitud. Y probablemente, por duro que suene a nuestros o\u00eddos, es lo que hemos hecho. Desde el punto de vista del tratamiento de los derechos, el principio contrario a la xenofobia es el de igual reconocimiento de todos los otros. Esto nos exige una respuesta muy sencilla, aunque sea costosa de tomar en serio, que es la igualdad de trato, la igual libertad para los otros. Su reconocimiento y garant\u00eda debe ser una prioridad en la lucha por los derechos.<\/p>\n<p>No es posible olvidarlo, aunque la pandemia parece habernos impuesto una amnesia al respecto. Porque si hay un mascar\u00f3n de proa de la xenofobia hoy, es nuestra incapacidad para ver el valor de la vida del otro, para tomarnos en serio que \u00e9ste es el primer deber jur\u00eddico, adem\u00e1s de un deber espec\u00edfico del sistema de derecho internacional mar\u00edtimo. No una recomendaci\u00f3n moral de la virtud del altruismo, sino, insisto, un deber jur\u00eddico. Porque no puede haber Derecho, no hay Derecho posible, sin el respeto a esa promesa b\u00e1sica que es \u201crespetar\u00e9 tu vida y, si est\u00e1 en peligro te acoger\u00e9, te salvar\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo una vez m\u00e1s. La indiscutible urgencia de la pandemia ha vuelto a dejar desnuda la indiferencia de los europeos ante la tragedia que se desarrolla desde hace a\u00f1os en el Mediterr\u00e1neo y que significa una p\u00e9rdida continua de vidas humanas, un espacio de barbarie en el que miramos con indiferencia la muerte cotidiana, porque esos muertos son vidas desechables, como nos ha ense\u00f1ado Butler. No son vidas humanas igualmente dignas, como las nuestras. Insisto, sin necesidad de entrar en las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n espec\u00edficamente, \u00e9ste es el primer s\u00edntoma, y grave, de que el c\u00e1ncer de la xenofobia tiene patente de corso entre nosotros. La Uni\u00f3n Europea olvida as\u00ed un valor central de lo mejor de su patrimonio cultural, el reconocimiento de la dignidad de todo otro, un valor que forz\u00f3 a superar ese pilar del mundo cl\u00e1sico que era la esclavitud. Un valor que fund\u00f3 una revoluci\u00f3n en el esp\u00edritu jur\u00eddico romano para instalar el principio de que no puede haber Derecho sin el respeto al bien jur\u00eddico b\u00e1sico que es la vida de los otros, que vale tanto como la m\u00eda, y que es la prueba de que me tomo en serio el mandato del respeto a la vida.<\/p>\n<p>Por eso la xenofobia es tan peligrosa. Pero m\u00e1s peligrosa a\u00fan es la de quienes la contemplan al viejo modo de la met\u00e1fora de Pilatos, es decir, con la indiferencia. Ese es el mal, lo que se ha llamado \u201cel silencio de los buenos\u201d, invocando afirmaciones de Burke, Gandhi o Luther King<sup><a id=\"post-12522-endnote-ref-3\" href=\"#post-12522-endnote-3\">[3]<\/a><\/sup>, no la posici\u00f3n de quienes hacen bandera de eso con el argumento ego\u00edsta de que hay que salvarse a s\u00ed mismo, sino de quienes no hacen nada, pudiendo hacerlo, para evitarlo. Criticamos el mensaje de Trump, \u201cAm\u00e9rica primero\u201d, \u201cyo primero\u201d, y nos escandalizamos porque llama terroristas a quienes denuncian la brutalidad policial racista, a quienes siguen luchando por la igualdad de los derechos civiles. Pero la l\u00f3gica diferencialista que parece inscrita en nuestras pol\u00edticas migratorias y de asilo est\u00e1 envenenada por la misma ponzo\u00f1a. Si no nos decidimos a cortarla de ra\u00edz, no ser\u00e1 posible una pol\u00edtica migratoria acorde con el standard b\u00e1sico de respeto a los derechos humanos.<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-12522-endnote-1\">Me refiero al libro dedicado por Ta-Nehisi Coates a su hijo adolescente, en el que denuncia la condici\u00f3n racista casi como un elemento inserto en el ADN de EEUU: <em>Between the World and Me<\/em> (2015). <a href=\"#post-12522-endnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-12522-endnote-2\"><em>Pol\u00edtica<\/em>, I, 2, 22 ss: \u201cpuede decirse que la propiedad no es m\u00e1s que un instrumento de la existencia, la riqueza una porci\u00f3n de instrumentos, y el esclavo una propiedad viva; s\u00f3lo que el operario, en tanto que instrumento, es el primero de todos\u2026 La vida es el uso y no la producci\u00f3n de las cosas, y el esclavo s\u00f3lo sirve para facilitar estos actos que se refieren al uso. Propiedad es una palabra que es preciso entender como se entiende la palabra parte: la parte no s\u00f3lo es parte de un todo, sino que pertenece de una manera absoluta a una cosa distinta que ella misma. Lo mismo sucede con la propiedad; el se\u00f1or es simplemente se\u00f1or del esclavo, pero no depende esencialmente de \u00e9l; el esclavo, por el contrario, no es s\u00f3lo esclavo del se\u00f1or, sino que depende de \u00e9ste absolutamente. Esto prueba claramente lo que el esclavo es en s\u00ed y lo que puede ser. El que por una ley natural no se pertenece a s\u00ed mismo, sino que, no obstante ser hombre, pertenece a otro, es naturalmente esclavo. Es hombre de otro el que en tanto que hombre se convierte en una propiedad, y como propiedad es un instrumento de uso y completamente individual\u201d. <a href=\"#post-12522-endnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-12522-endnote-3\">Se atribuye a Edmund Burke la afirmaci\u00f3n \u201cPara que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada\u201d. Gandhi lo reformulo as\u00ed: \u201cNo me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos\u201d y M.L.King lo repiti\u00f3: \u201cLo que m\u00e1s me preocupa no es el \u00e9xito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin car\u00e1cter, de los sin \u00e9tica, lo que m\u00e1s me preocupa es el silencio de los buenos\u201d. <a href=\"#post-12522-endnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xenofobia y racismo, t\u00f3xicos que nos envenenan, riesgos de la pandemia intermitente que nos espera. Galde 29, uda\/2020\/verano. 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