{"id":12442,"date":"2020-06-21T11:38:21","date_gmt":"2020-06-21T09:38:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12442"},"modified":"2020-07-11T19:33:13","modified_gmt":"2020-07-11T17:33:13","slug":"luces-largas-cacerolas-choque-ideologico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/luces-largas-cacerolas-choque-ideologico\/","title":{"rendered":"Con luces largas: Cacerolas y choque ideol\u00f3gico"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CaceroladaChile1973.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12445 aligncenter colorbox-12442\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CaceroladaChile1973.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"328\" data-id=\"12445\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CaceroladaChile1973.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/CaceroladaChile1973-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><em>La radicalizaci\u00f3n de la derecha espa\u00f1ola &#8216;copia&#8217; y adapta al nuevo contexto social el imaginario reaccionario de la contestaci\u00f3n del Chile acomodado a\u00a0Salvador Allende en los a\u00f1os 70 <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><em>La demonizaci\u00f3n de S\u00e1nchez e Iglesias evoca la deslegitimaci\u00f3n que se puso en marcha contra el Gobierno de la Unidad Popular\u00a0<\/em> <\/span><\/p>\n<p>Galde 29 uda\/2020\/verano. Alberto Surio.-<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Las caceroladas como expresi\u00f3n de protesta social se inventaron en Chile, El m\u00edtico grupo &#8216;Quilapay\u00fan&#8217; cre\u00f3 una canci\u00f3n -&#8216;Las ollitas&#8217;- en la que describ\u00eda este recurso de las cazuelas. \u00abLa derecha tiene dos ollitas, una grandecita y otra chiquitita\u00bb, dec\u00eda su pegadiza letra. El modelo comenz\u00f3 a funcionar en 1971 contra el Gobierno de la Unidad Popular como se\u00f1al p\u00fablica de descontento ante los problemas de abastecimiento. Comenz\u00f3, sobre todo, en los barrios m\u00e1s acomodados de Santiago, la capital, pero despu\u00e9s se extendi\u00f3 como un reguero de p\u00f3lvora por otras ciudades chilenas.<br \/>\nLas marchas de las mujeres con las cazuelas vac\u00edas, que golpeaban mientras coreaban gritos contra el \u00abgobierno marxista\u00bb, fueron el retrato de aquel convulso momento.\u00a0A \u00faltima hora de la tarde, a partir de las nueve, las caceroladas se convirtieron en el &#8216;plebiscito&#8217; ruidoso que la derecha social chilena, cada vez m\u00e1s polarizada y radicalizada, impon\u00eda para ofrecer la imagen de un pa\u00eds que se &#8216;sublevaba&#8217; frente al poder popular leg\u00edtimamente constituido seg\u00fan la legalidad constitucional.<\/p>\n<p>La Democracia Cristiana, principal fuerza de la derecha en la oposici\u00f3n, alentaba las protestas pero, al menos en una primera \u00e9poca, prefiri\u00f3 no convocarlas de forma directa. Las manifestaciones, amplificadas al m\u00e1ximo por unos medios de comunicaci\u00f3n mayoritariamente en manos del establishment econ\u00f3mico contrario al Ejecutivo de la Unidad Popular, ten\u00eda un nexo com\u00fan. Se trataba de un mensaje de odio frontal contra el presidente Salvador Allende, que hab\u00eda ganado las elecciones presidenciales de finales de 1970. Allende era un veterano de la pol\u00edtica chilena, hab\u00eda sido senador durante 25 a\u00f1os, presidente de la C\u00e1mara alta en sus \u00faltimos a\u00f1os. M\u00e9dico de profesi\u00f3n, hab\u00eda iniciado su trayectoria como ministro de Salud en los a\u00f1os 40. Defensor de la v\u00eda democr\u00e1tica al socialismo, su experimento se trunc\u00f3 tr\u00e1gicamente con el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. La c\u00fapula de las Fuerzas Armadas derrib\u00f3 el sistema constitucional con un alzamiento que termin\u00f3 con la vida democr\u00e1tica en el que \u00e9l mismo, s\u00edmbolo de dignidad, se quit\u00f3 la vida en pleno ataque al Palacio de la Moneda antes de rendirse.<\/p>\n<p><strong>&#8216;Cayetanos&#8217; y &#8216;pijoflautas&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>Es evidente que los contextos sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos de Chile y el de Espa\u00f1a son bien diferentes. La Espa\u00f1a\u00a0de 2020 no tiene que ver con aquel Chile &#8216;colonizado, en la que las reformas de Allende tropezaron con la oposici\u00f3n rabiosa de la oligarqu\u00eda, con la complicidad de las grandes corporaciones norteamericanas, que controlaban buena parte de los\u00a0recursos naturales del pa\u00eds andino, y con los planes desestabilizadores de la CIA que todos sabemos c\u00f3mo terminaron. En la cat\u00e1strofe de la dictadura.<\/p>\n<p>Siendo honestos, aquella Unidad Popular poco tiene que ver con un Gobierno de coalici\u00f3n PSOE-Unidas Podemos. La apuesta por una &#8216;socialdemocracia de izquierda&#8217; en el sur de Europa est\u00e1 a\u00fan rodeada de inc\u00f3gnitas y ahora tiene que lidiar con los devastadores efectos econ\u00f3micos de la pandemia. Los pa\u00edses son bien\u00a0 diferentes y sus coyunturas tambi\u00e9n. Tampoco se deben obviar los errores estrat\u00e9gicos que cometi\u00f3 la Unidad Popular chilena. Los tuvo y la ansiedad en determinados procesos hist\u00f3ricos es mala consejera, a pesar de que la impaciencia es, muchas veces, la \u00faltima v\u00e1lvula de escape\u00a0de las situaciones m\u00e1s desesperadas. El Gobierno de Allende subestim\u00f3 la capacidad de las clases medias en su proyecto ambicioso de transformaci\u00f3n social y, en ese escenario de abierta polarizaci\u00f3n\u00a0social, no supo desactivar la creaci\u00f3n de un poderoso sector cr\u00edtico que deslegitim\u00f3\u00a0su ejercicio del poder. Sobre esa realidad se construy\u00f3 una trama civil que alent\u00f3 el golpe de Estado y provoc\u00f3 despu\u00e9s la larga noche de una\u00a0dictadura\u00a0cruel y asesina.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de esas diferencias, las caceroladas de esta primavera de confinamiento en los barrios m\u00e1s pudientes de Madrid -despu\u00e9s extendidas a otras capitales de provincia-. contra el Gobierno de Pedro S\u00e1nchez nos han evocado a veces aquel inquietante imaginario de los a\u00f1os 70. Gritos contra el Gobierno &#8216;socialcomunista&#8217; de coalici\u00f3n entre el PSOE y Unidas Podemos, y una demonizaci\u00f3n hacia el extremo de las figuras de Pedro S\u00e1nchez y su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, destilan el radicalismo de una nueva derecha; envalentonada y rabiosa, que busca conectar con el malestar social tras una situaci\u00f3n tan excepcional y que ha construido un discurso sobre la \u00abfalta de libertad\u00bb que resuena tras las cazuelas con algunos preocupantes paralelismos.<br \/>\nSer\u00eda una caricatura limitarnos a constatar esta rebeli\u00f3n de los &#8216;pijoflautas&#8217; o los &#8216;cayetanos&#8217; que golpean las se\u00f1ales de tr\u00e1fico con sus palos de golf. Hay algo mucho m\u00e1s profundo. De entrada, un intento de los sectores m\u00e1s reaccionarios por replicar entre las nuevas generaciones el movimiento del 15M, pero desde la otra orilla. Los adolescentes que en Madrid cerraban en los \u00faltimos meses sus noches de discoteca con el himno espa\u00f1ol a todo volumen acompa\u00f1ado de taquitos de jam\u00f3n, son el perfecto caldo de cultivo.<\/p>\n<p>Es evidente que detr\u00e1s de esta historia se encuentra la ultraderecha de Vox, necesitada\u00a0de altavoces que ampl\u00eden el eco de sus mensajes simplistas y populistas, con una apuesta por la deslegitimaci\u00f3n democr\u00e1tica\u00a0de la izquierda espa\u00f1ola que recuerda a la derecha republicana m\u00e1s intransigente en los a\u00f1os 30. La misma que construy\u00f3 la idea de la &#8216;Antiespa\u00f1a&#8217; antes de la Guerra Civil de 1936, negadora de la pluralidad ideol\u00f3gica. Y tambi\u00e9n alejada de los valores de la Transici\u00f3n que Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n defini\u00f3 una vez como una &#8216;correlaci\u00f3n de debilidades&#8217;, en alusi\u00f3n al pacto que se produjo\u00a0entre unos aperturistas del franquismo que eran conscientes de sus l\u00edmites y unos sectores\u00a0democr\u00e1ticos antifranquistas\u00a0que tambi\u00e9n asumian\u00a0los suyos.<\/p>\n<p>\u00abEn los tiempos duros, los se\u00f1oritos invocan\u00a0la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva\u00bb, escrib\u00eda en su d\u00eda Antonio Machado. \u00abLo mejor de Espa\u00f1a es su pueblo, siempre\u00a0ha sido lo mismo\u00bb, a\u00f1ad\u00eda. La vigencia de aquellas palabras es demoledora. Lo hac\u00eda en una carta en la que se refer\u00eda a la \u00abheroica\u00a0y abnegada defensa de Madrid\u00bb frente al cerco franquista \u00abque me conmueve, pero no me sorprende\u00bb.<\/p>\n<p><strong>&#8216;Fuerzas negras&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>Por eso el nervio m\u00e1s preocupante de los episodios de estos \u00faltimos meses es que hunden sus ra\u00edces en los fantasmas de intolerancia\u00a0de nuestra historia, en las \u00bb &#8216;fuerzas negras\u00bb a las que alud\u00eda Machado en su carta. El peligro de que la derecha parlamentaria convencional se vea engullida por esa din\u00e1mica que promueve el ultranacionalismo reaccionario espa\u00f1ol es bien real porque implica una cultura basada en la negaci\u00f3n del adversario. Cuando la presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel D\u00edaz Ayuso, amenazaba al Gobierno con prender la mecha de la\u00a0revuelta civil y alentaba la protesta no se limitaba a promover el leg\u00edtimo y democr\u00e1tico ejercicio de la libertad de expresi\u00f3n y de la\u00a0cr\u00edtica al poder. Exhib\u00eda el manual que ha dise\u00f1ado el periodista Miguel Angel Rodr\u00edguez, su director de gabinete y hombre de plena confianza de Jos\u00e9 Mar\u00eda\u00a0Aznar. Y aplica el programa doctrinal de FAES. Choque ideol\u00f3gico contra el Gobierno del coalici\u00f3n de centro-izquierda. Una operaci\u00f3n inspirada en las tesis de Steve Bannon, que considera que los partidos centristas europeos han muerto, y que la necesaria clarificaci\u00f3n\u00a0pasa por reconstruir una derecha muy dura y sin complejos, que vaya a deg\u00fcello contra la izquierda socialdem\u00f3crata y le arrebate las banderas populares sin escr\u00fapulos. Bien sea mediante el simplismo sobre la inmigraci\u00f3n o bien retorciendo la realidad. Por ejemplo, ni una palabra sobre las nefastas pol\u00edticas de recortes en la sanidad p\u00fablica\u00a0de los\u00a0gobiernos conservadores en la Comunidad\u00a0de Madrid. Un doble rasero en la vara de medir que se intenta camuflar con la f\u00e1cil explotaci\u00f3n de los\u00a0chivos expiatorios y de los\u00a0agravios emocionales.<br \/>\nEntre 1971 y 2020 han pasado casi 50 a\u00f1os. Una vez permitidas las terrazas en Madrid, la revuelta de las cacerolas se ha apagado por ahora. Pero, sin embargo, hay palabras\u00a0que se siguen convirtiendo en pu\u00f1os dial\u00e9cticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 29 uda\/2020\/verano. 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