{"id":12196,"date":"2020-03-26T19:40:21","date_gmt":"2020-03-26T18:40:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=12196"},"modified":"2020-03-29T19:34:16","modified_gmt":"2020-03-29T17:34:16","slug":"ibiltari-baten-egunkaritik-se-acabaron-las-fiestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/ibiltari-baten-egunkaritik-se-acabaron-las-fiestas\/","title":{"rendered":"Ibiltari baten egunkaritik. Se acabaron las fiestas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Holy-Island-rio-Shannon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12198 colorbox-12196\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Holy-Island-rio-Shannon.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"440\" data-id=\"12198\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Holy-Island-rio-Shannon.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Holy-Island-rio-Shannon-300x228.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Galde 28, udaberria\/2020\/primavera. Lourdes O\u00f1ederra.-<\/p>\n<p>Me ocurre con Edna O&#8217;Brien (1930-) que casi todo lo que le leo me llega muy adentro, toca alg\u00fan punto esencial de mi estructura. Agradezco sinceramente su humor inteligente (\u00abLo bueno de envejecer es superar el amor ardiente. Es un alivio\u00bb). Aprecio como refugio de lujo sus observaciones sobre la escritura (\u201cEs un trabajo masoquista, pero cuando una consigue un p\u00e1rrafo, una simple frase perfecta, entonces, \u00a1qu\u00e9 felicidad!\u201d). Me conmueve su elegante capacidad de retratar la complejidad de las personas, sus relaciones, la manera de gestionar la vida.<\/p>\n<p>Edna O&#8217;Brien public\u00f3 en 1960 la novela <em>Country girls<\/em> (2013, <em>Las chicas de campo<\/em>) de la que el p\u00e1rroco de su pueblo quem\u00f3 p\u00fablicamente varios ejemplares. Sus seis primeros libros fueron prohibido en Irlanda. Vive en Londres desde 1954 siempre que no la aparta de all\u00ed alg\u00fan viaje, como los dos que hizo (de tres y ocho semanas respectivamente) a Nigeria para conocer de cerca el drama de las ni\u00f1as capturadas por Boko Haram y as\u00ed poder escribir su \u00faltima novela, <em>Girl<\/em>, publicada en 2019 (publicada el mismo a\u00f1o en espa\u00f1ol, <em>La chica, <\/em>y en catal\u00e1n,<em> La noia<\/em>).<\/p>\n<p>En estos d\u00edas tan extra\u00f1os que nos est\u00e1 tocando vivir he vuelto al \u00faltimo de los once relatos del libro que public\u00f3 en 2011, <em>Saints and sinners<\/em> (\u2018Santos y pecadores\u2019). La historia se titula \u00abViejas heridas\u00bb y trata de una familia dividida por algo que alguna vez ocurri\u00f3. Los miembros de las dos facciones no se dirig\u00edan la palabra y evitaban la mirada cuando se encontraban en funerales. Cuando los mayores fueron desapareciendo, la narradora y su primo Edward, ambos pasada su mediana edad, inician una reconciliaci\u00f3n. Se saludan por primera vez en un centro de jardiner\u00eda y empiezan a ir juntos de vez en cuando a visitar el pante\u00f3n familiar, que est\u00e1 en una isla en medio del r\u00edo Shannon. Entre visita y visita, como ella vive fuera, se escriben cartas. \u00c9l le va contando la cotidianeidad de su vida: el campo, las visitas al oculista en Dubl\u00edn, la mala salud de su mujer Moira. Entretanto ella nos cuenta sus recuerdos de infancia, de juventud, de las novias de su primo (doce a\u00f1os mayor que ella). Cuando cada verano ella vuelve a Irlanda, hacen excursiones. Un a\u00f1o, despu\u00e9s de promet\u00e9rselo en sus cartas una y otra vez, \u00e9l le ense\u00f1a a disparar. Hab\u00eda aprendido a escondidas de su madre y le gustaba cazar. Hablan de perros, de sus nombres, de distintas an\u00e9cdotas. Pero nunca hablan de la familia&#8230; Luego empiezan a hablar por tel\u00e9fono como una vez al mes. Un d\u00eda de verano, el primo le dice que su mujer no quiere que la entierren en el pante\u00f3n familiar, sino en un cementerio junto a la ciudad. \u00c9l no lo entend\u00eda. Ellos dos, primos, descansar\u00edan juntos en la isla.<\/p>\n<p>La mujer de \u00e9l muere y ella, la prima, manda flores por Interflora. En la siguiente llamada telef\u00f3nica ya no hay rastro del calor de la amistad. Hab\u00eda ido mucha gente al entierro, \u00abbuena gente\u00bb, le dice el primo. A la isla: la hab\u00edan enterrado en la isla&#8230; La siguiente vez que se ven, \u00e9l est\u00e1 hospitalizado y de mal humor. Ella no le ha podido comprar flores. Sabe que \u00e9l va a morir. La tensi\u00f3n es insoportable. Ella piensa que podr\u00eda abrazarlo, pero le es imposible. El primo le dice que ya han cincelado el nombre de \u00e9l en la l\u00e1pida, junto al de Moira&#8230; Sin embargo, cuando unos meses m\u00e1s tarde ella va a su entierro, ninguno de los dos nombres est\u00e1.<\/p>\n<p>Tras un tiempo de activa vida social, Edna O&#8217;Brien so\u00f1\u00f3 que les echaba grasa de oca encima a los invitados que ten\u00eda sentados alrededor de la mesa de su cocina. En el sue\u00f1o la cocina de su casa era reconocible, pero hab\u00eda signos y campanillas, como si fuera la cocina de un hospital. Al despertarse decidi\u00f3 que se hab\u00eda terminado la \u00e9poca de las fiestas. Hab\u00eda le\u00eddo a Yeats decir que en los sue\u00f1os empiezan las responsabilidades. No s\u00e9 qui\u00e9n so\u00f1ar\u00eda hace unos meses con este virus que ha echado a los invitados de nuestras mesas. Ahora que se nos han acabado las fiestas, ojal\u00e1 los sue\u00f1os nos responsabilicen y nos renueven: ojal\u00e1 seamos capaces de librarnos del veneno de las viejas heridas y de valorar, sobre todo, la amistad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 28, udaberria\/2020\/primavera. Lourdes O\u00f1ederra.- Me ocurre con Edna O&#8217;Brien (1930-) que casi todo lo que le leo me llega muy adentro, toca alg\u00fan punto esencial de mi estructura. Agradezco sinceramente su humor inteligente. 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