{"id":11932,"date":"2019-12-27T11:22:21","date_gmt":"2019-12-27T10:22:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.galde.eu\/?p=11932"},"modified":"2020-01-15T20:24:10","modified_gmt":"2020-01-15T19:24:10","slug":"nunca-hemos-creido-sociedad-laica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galde.eu\/es\/nunca-hemos-creido-sociedad-laica\/","title":{"rendered":"Nunca hemos crei\u0301do en una sociedad laica"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_11936\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/sociedlaica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11936\" class=\"size-full wp-image-11936 colorbox-11932\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/sociedlaica.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"419\" data-id=\"11936\" srcset=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/sociedlaica.jpg 580w, https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/sociedlaica-300x217.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11936\" class=\"wp-caption-text\">Evangelistas<\/p><\/div>\n<p>Galde 27, negua\/2020\/invierno.\u00a0Jordi Moreras.- <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"1\" class=\"wp-image-11933 colorbox-11932\" src=\"https:\/\/www.galde.eu\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/word-image.png\" \/><\/p>\n<p>No deja de ser curioso que desde hace algunas d\u00e9cadas, la bibliograf\u00eda acad\u00e9mica se detenga a destacar que Espa\u00f1a se ha convertido ya en una sociedad plural en lo religioso, mientras que parece abandonarse el inter\u00e9s por seguir estudiando c\u00f3mo la secularizaci\u00f3n sigue transformando nuestros espacios e instituciones p\u00fablicas. Quiz\u00e1 es porque se piensa que la secularizaci\u00f3n es un hecho, mientras que la pluralidad es un proceso. Me parece un garrafal error de perspectiva, porque precisamente son las expresiones de esta diversidad religiosa las que deben situarse dentro de una sociedad que ha sido redefinida por el empuje de las din\u00e1micas secularizadoras.<\/p>\n<p>Con cierta inquietud observo que nos reconocemos antes como sociedad plurireligiosa que como sociedad laica. No habremos cre\u00eddo mucho en la laicidad, porque seguimos manteniendo alejado este t\u00e9rmino del vocabulario con el que armamos nuestra cultura pol\u00edtica. Ello genera una situaci\u00f3n muy espec\u00edfica que nos impide partir de un determinado orden de referencias para ubicar toda esta diversidad en nuestros imaginarios sociales activos. Nuestros marcos legales provienen de un determinado pasado en el que lo religioso (un uno y \u00fanico religioso posible), lo impregnaba todo, cultura pol\u00edtica incluida. Que la Constituci\u00f3n de 1978 recoja el principio de aconfesionalidad puede ser m\u00e1s garant\u00eda para el reconocimiento de la pluralidad religiosa, que no para el apuntalamiento de un principio como es la laicidad. Y lo digo ante la evidencia de que en la historia pol\u00edtica reciente, la aconfesionalidad ha padecido una sucesiva arbitrariedad interpretativa por parte de gobiernos progresistas y conservadores.<\/p>\n<p>Si la libertad religiosa abre el camino al reconocimiento de la pluralidad religiosa, el principio de aconfesionalidad suele ser citado para justificar la abstenci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos a la hora de intervenir en materia religiosa. Esta tentaci\u00f3n hacia la indiferencia ser\u00eda corregida por el principio de cooperaci\u00f3n activa que plantea la Constituci\u00f3n, tal como me recordar\u00edan pertinentemente mis colegas juristas. Pero la situaci\u00f3n de desigualdad entre cultos de la que partimos de facto, y que se mantiene desde hace cuatro d\u00e9cadas sin haberse alterado m\u00e1s que de forma testimonial, coloca en entredicho el ejercicio reconocido de la expresi\u00f3n p\u00fablica de lo religioso. Ante esta situaci\u00f3n, deber\u00edamos de preguntarnos si es necesario mantener ese principio no definido de aconfesionalidad, o bien comenzar a pavimentar el camino que nos lleve a hablar decididamente de laicidad en nuestros espacios e instituciones.<\/p>\n<p>Creo que estos interrogantes son pertinentes para ubicar la creciente emergencia de la pluralidad religiosa dentro de una reflexi\u00f3n sobre religi\u00f3n y espacio urbano, pues es en el mismo en donde se llevan a cabo las principales iniciativas de gesti\u00f3n de tal pluralidad. Las nuevas geograf\u00edas de lo religioso contribuyen a modificar la fisonom\u00eda de nuestras ciudades. Y aunque no transforman las centralidades urbanas existentes, s\u00ed que contribuyen a generar nuevos espacios de referencia para colectivos religiosos que viven su singularidad en contextos minoritarios y\/o contestados. En s\u00edntesis, se trata de discutir sobre visibilidades, vitalidades y encajes. En primer lugar, creo que existe una excesiva atenci\u00f3n sobre la visibilidad de las expresiones religiosas de colectivos migrantes y\/o minoritarios que, a pesar de todo se siguen manteniendo dentro de una esfera de discreci\u00f3n. Quiz\u00e1 confundimos visibilidad con contraste, por la extra\u00f1eza que todav\u00eda siguen despertando algunas expresiones religiosas. \u00c9stas contribuyen a poner en duda relativa (que no en duda absoluta), la situaci\u00f3n monopolista cat\u00f3lica en cuanto a las expresiones religiosas p\u00fablicas. Otros cultos vienen a unirse en el espacio p\u00fablico a la tradici\u00f3n religiosa ya existente, activando con nuevos fieles a otras tradiciones minoritarias ya existentes (como el caso de las iglesias evang\u00e9licas), o incorporando nuevos credos y pr\u00e1cticas. Ello supone pasar de la idea de una \u00fanica presencia de lo religioso, a muchas y variadas expresiones de la religiosidad, que buscan un encaje social propio, independientemente de que posean un mayor o menor grado de institucionalizaci\u00f3n. En segundo lugar, la diversidad religiosa plantea un sucesivo contraste en relaci\u00f3n a la intensidad de una pr\u00e1ctica religiosa que se considera mucho m\u00e1s activa que la de la sociedad aut\u00f3ctona. Ese supuesto dado por hecho se deriva m\u00e1s de un d\u00e9ficit de la religiosidad aut\u00f3ctona que una efervescencia de las pr\u00e1cticas religiosas importadas. Es cierto que los tr\u00e1nsitos migratorios pueden ser un activador de las observancias religiosas, en tanto que \u00e9stas pueden ser un mecanismo de desarrollo y consolidaci\u00f3n de identidades colectivas. Pero tambi\u00e9n lo es que nuestro abandono de la pr\u00e1ctica religiosa, permite que el contraste sea f\u00e1cil de establecer. Por \u00faltimo, en tercer lugar, esa pluralidad supone desarrollar un conjunto de decisiones pol\u00edticas para que su encaje pueda hacerse de una manera ordenada y m\u00ednimamente integrada dentro del marco de libertades de nuestra sociedad. La pluralidad resultante ha inaugurado nuevos interrogantes para la gesti\u00f3n p\u00fablica, que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se ha convertido en un mero recurso preventivo (y no propositivo) ante la supuesta conflictividad que era atribuida a estas nuevas pr\u00e1cticas y credos. A\u00fan est\u00e1 por construir ese com\u00fan denominador desde el que se defina un modelo de comprensi\u00f3n de la pluralidad religiosa, que no puede ser subsumido ni bajo la noci\u00f3n de libertad religiosa, ni de aconfesionalidad del Estado.<\/p>\n<p>Y creo que este com\u00fan compartido puede articularse sobre la base de una idea de laicidad en el contexto de una sociedad plural, que no se entienda ni como una neutralidad indiferente de las instituciones garantes de la libertad religiosa, ni cuestionando las expresiones religiosas de los ciudadanos en el espacio p\u00fablico. Una laicidad que se explique como un compromiso democr\u00e1tico para instituciones e individuos. Para las primeras, pues su ejercicio debe evitar que las diferentes sensibilidades religiosas no se sientan desatendidas o despreciadas ante el hecho de ignorarlas o de imponer un determinado patr\u00f3n definido por una tradici\u00f3n concreta. Para los individuos, en la que sus derechos y obligaciones les permitan expresar sus convicciones religiosas, as\u00ed como su irreligiosidad. Y que la abstenci\u00f3n religiosa no pueda ser objeto de cuestionamiento o persecuci\u00f3n alguna. Porque \u2013si se me permite decirlo as\u00ed\u2013 las \u00fanicas pertenencias sagradas en el marco de una sociedad democr\u00e1tica, deber\u00edan de enfocarse hacia el principio cohesivo que nos considera a todas y todos dentro de una comunidad c\u00edvica, sobre una base legal com\u00fan, y compuesta por individuos libres y responsables.<\/p>\n<p>Sin la existencia de un modelo referencial en donde poder situar las diversas formas de enunciar lo divino, en el que la pluralidad no sea vista como la excepci\u00f3n a lo que ha devenido en normal, s\u00f3lo queda margen para la celebraci\u00f3n ef\u00edmera y circunstancial de la diversidad, con lo que supone de exotismo, de banalidad y de ejercicio apol\u00edtico. Se muestra un profundo cinismo cuando se aplaude la pluralidad religiosa en s\u00ed misma, pero al mismo tiempo se recomienda t\u00e1citamente que sus formas externas se mantengan en un discreto segundo plano en la esfera p\u00fablica. O que \u00e9stas se sit\u00faen en los l\u00edmites perif\u00e9ricos de nuestras ciudades. Una tendencia que tiende a consolidarse, y que evidencia el alejamiento de la trama urbana de unos espacios que act\u00faan de referencia para unos colectivos concretos. \u00bfEs compatible esta situaci\u00f3n con el principio de aconfesionalidad? Quiz\u00e1 sea as\u00ed, pero sin duda es totalmente incompatible con esa idea de laicidad que he propuesto.<\/p>\n<p>Jordi Moreras<\/p>\n<p>Departamento de Antropolog\u00eda-Universitat Rovira i Virgili<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Galde 27, negua\/2020\/invierno.\u00a0Jordi Moreras.- Con cierta inquietud observo que nos reconocemos antes como sociedad plurireligiosa que como sociedad laica. No habremos cre\u00eddo mucho en la laicidad, porque seguimos manteniendo alejado este t\u00e9rmino del vocabulario con el que armamos nuestra cultura pol\u00edtica. 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